Pool Girl: “Es raro cuando un lugar que alguna vez te definió empieza a sentirse diferente porque vos te convertiste en otra versión de vos misma” [ENTREVISTA]

Con “Melancholic Beach Town”, Pool Girl convierte el regreso a su pueblo natal en una exploración sobre crecer, cambiar y aprender a dejar atrás ciertas versiones de una misma. Tras el lanzamiento de su álbum debut, nos cuenta todo sobre el proceso detrás del disco, sus influencias y las distintas disciplinas que, de una manera u otra, también forman parte de su proceso creativo.

El pasado 18 de septiembre, Allie Nixon presentó Melancholic Beach Town, el álbum debut de Pool Girl, su proyecto solista. Entre guitarras de aire costero, sintetizadores y texturas electrónicas, el disco construye un universo atravesado por la nostalgia, pero también por una sensación de cambio que se vuelve inevitable. Su título, tomado de una de las canciones del álbum, resume buena parte de esa dualidad: volver a un lugar que permanece casi intacto mientras una misma ya no es la misma.

Este álbum fue escrito entre California y Francia y tiene a Carpinteria, el pequeño pueblo costero donde ella creció, como el corazón del disco. Una carta de amor a ese lugar que se construye a través de sus canciones, pero que también fue tomando forma lejos de casa: durante su estadía en Francia, pasó por distintos pueblos costeros donde encontró períodos más pausados para escribir y producir, mientras las noches se extendían hasta las pistas de baile. Entre California y Francia, el disco fue encontrando buena parte de los espacios y experiencias que acompañaron su creación. Ahora, Nixon se prepara para llevarlo por primera vez a los escenarios como parte de la gira europea de Sports, que comienza en octubre.

Sin embargo, Pool Girl comenzó a tomar forma durante la pandemia, cuando ella empezó a producir sus canciones por su cuenta. Después de haber explorado distintas formas de trabajar con otras personas, fue al armar un setup básico en su casa y empezar a experimentar por sí misma que encontró una mayor libertad para llevar sus ideas hacia el sonido que imaginaba. En ese proceso comenzó a descubrir una identidad sonora propia, más cercana a la música que quería hacer, que terminaría definiendo el proyecto.

En conversación con Worked, Allie profundiza en las ideas que aparecen en Melancholic Beach Town, desde la tensión entre movimiento y quietud hasta su manera de escribir y producir, y cómo su experiencia como DJ, la cerámica y otras disciplinas artísticas también fueron parte de la construcción de Pool Girl.

Me llama mucho la atención el título Melancholic Beach Town, porque me parece que propone una idea de movimiento y de quietud a la vez. ¿Podés contarme un poco sobre eso?

¡Por supuesto! El título viene de la canción. Primero escribí la canción y después, no sé, como que de repente me hizo clic y pensé: “Ah, esto es totalmente de lo que siento que trata todo, de alguna manera”. Y creo que, para mí, tiene mucho que ver con esa sensación de volver a mi ciudad natal. Y como que te golpea esta sensación, supongo, nostálgica y melancólica, de pensar: “Wow, las cosas se sienten muy diferentes”. Y, al mismo tiempo, cuando volvés a un lugar determinado —quizás es tu ciudad natal, quizás es simplemente cualquier lugar— es raro cuando sentís que hay como una cápsula del tiempo ahí, que en realidad no está cambiando, pero vos sí. Vos sentís que sos una versión completamente diferente de la persona que eras cuando estabas ahí por primera vez. Así que creo que eso simplemente se sentía muy fiel a cómo me estuve sintiendo durante esta etapa de mi vida.

¡Claro! ¿Y cómo crees que se traduce esa idea de movimiento y quietud a la producción o a las letras del álbum? 

Me encanta esa pregunta. Bueno, en cuanto a la parte del movimiento creo que fue un tema que reconocí bastante temprano: que muchas de las cosas sobre las que venía escribiendo y procesando tenían que ver con esta idea de la paciencia, de esperar y de seguir adelante con las cosas, de seguir adelante con las personas, con lo que sea. Entonces, líricamente, creo que es bastante explícito. Siento que no necesariamente trato de evitar que sea algo directo, que sea evidente. Pero musicalmente, realmente intenté conectar todo, desde la intro hasta la última canción. Quería que se sintiera, aunque esto suene medio estúpido, como una ola, como que fluyera. Y sí, por eso la primera canción se llama “Water”. Y después, la última canción básicamente termina con este mismo concepto del agua, de que las cosas se vuelven claras. Así que creo que intenté hacer que el álbum fluyera lo más posible, que también transmitiera ese movimiento.

Creo que funciona bastante bien en ese sentido. Además leí que durante la pandemia empezaste a formarte más en producción, además de que sos DJ. ¿Sentís que esas dos experiencias te ayudaron a moldear de una manera más concreta el sonido que querías para tu música?

Sí, sin dudas. Aunque, para ser sincera, todavía siento que soy una productora bastante de mierda. Pero creo que en definitiva puedo llevar una canción hasta encontrar una buena idea y conseguir la esencia de lo que quiero que suene. Y creo que eso influyó en todo para mí. Poder crear una canción y tener los tonos y todo lo que quiero que transmita, creo que te da muchísima libertad y creatividad. Para mí fue realmente útil y estuvo buenísimo aprender eso. Pero también con el DJing pasa algo parecido, por ejemplo, con la forma en que fluye el álbum. Me importan mucho las transiciones y me importa que una canción funcione bien con la siguiente. Y creo que eso viene de ahí. Aunque, al mismo tiempo, tampoco diría completamente que soy DJ, porque creo que es un título importante para llevar. Pero sí creo que pienso en esas cosas: en que las canciones fluyan y en asegurarme de que estás creando un set, estás creando un todo conjunto.

¿Sentís que con el tiempo incrementó tu confianza, por ejemplo, en la producción o en ese tipo de cosas?

Creo que ahora tengo más confianza en que creo en lo que estoy haciendo, en que me gusta la música que estoy haciendo y puedo confiar en ella. Y eso se siente muy bien, ¿sabés? Llegar a ese lugar, porque creo que probablemente todos los artistas lidian mucho con la inseguridad y con dudar de sí mismos. Aunque siento que sigo siendo una persona que siempre está aprendiendo y que de ninguna manera llegué a algún punto definitivo. Pero está bueno, al menos, sentir que me gusta parte de la música que estoy haciendo.

Y también quería preguntarte por las letras del álbum. ¿Cómo es tu proceso de escritura? ¿Preferís escribir sola o estar acompañada? 

Mmm, sinceramente, para mí escribir las letras… no es algo que simplemente sucede en el momento, en el estudio, ponele. O sí, sucede en el momento, pero en mi caso viene de una preparación previa. Yo escribo en un diario todos los días, y creo que eso me ayuda a despejar la cabeza. Entonces, como que saco todo ese ruido de mi cabeza a la mañana, especialmente si voy a escribir a la tarde. Para mí es muy importante asegurarme de estar en un buen estado mental, porque creo que si no tenés la cabeza clara, es más difícil escribir letras, y sobre todo letras honestas. Así que sí, para mí escribir las letras empieza desde el principio del día, ¿sabés? Y eso, para mí, es escribir en mi diario. Y después, normalmente, diría que sí, prefiero escribir sola. Y generalmente escribo las letras mientras estoy armando la composición, haciendo la música y todo eso. Pero creo que sí, solamente una de las canciones la coescribí con alguien, y esa es “Frannie, You’ll Be Alright!”, que me ayudó a escribirla Joseph Gil. Pero esa es la única. El resto de las letras son solamente mías. Y creo que, para mí, fue un proceso muy lindo porque se vuelve más personal y realmente sentís que estás diciendo exactamente lo que querés decir, porque, sí, no hay otra persona influyendo demasiado en eso.

¡Claro! Y mencionaste algo antes sobre buscar explicitud, noté que tus letras son bastante directas. ¿Es algo intencional?

Sí, totalmente. Creo que algunos de mis artistas favoritos son bastante directos, y me parece que hay algo lindo en eso. Me acuerdo de que cuando recién estaba aprendiendo sobre composición, siento que algo que intentaban inculcarnos a los compositores era: no traten de hacerlo demasiado confuso. Incluso si estás intentando usar una metáfora o algo así, ¿sabés? Decí lo que querés decir. Y creo que esa es una práctica que mantengo. Y sí, de nuevo, definitivamente sé que todavía estoy aprendiendo muchísimo, pero creo que descubrí que mi estilo es así: me gusta que se sienta honesto y como si fuera una conversación. Me encanta la idea de que la gente interprete las cosas, que las tome y las haga propias. Pero, para mí, estoy contando historias sobre experiencias reales.

Sí. También siento que esa forma tan directa de escribir genera una intimidad muy particular en tu música. ¿Podés nombrarme algunos artistas que te hayan influenciado en ese sentido? 

Sí, totalmente. O sea, sinceramente, la primera influencia que tuve, la que me hizo acercarme a la música, fueron los Beatles y sus canciones. Obviamente, muchas son simplemente canciones de amor, pero son tan simples y, al mismo tiempo, tanta gente conecta con ellas de una manera tan profunda y tan cercana. Entonces, en cuanto a composición, escuché muchísimo de lo que hicieron. Incluso me gusta mucho esa idea que tienen de realmente contar historias, ¿sabés? Como que crean personajes, y creo que eso está buenísimo. Y después, entre mis influencias más inmediatas, están cosas como Beach House, Tame Impala, Gorillaz, Little Dragon, Santigold, también está Joe, DJO. Me encanta cómo escriben.

Sí, sentí mucho que esas influencias estaban presentes. De hecho, se me ocurrió una pregunta porque tus influencias van desde The Beach Boys, The Beatles y The Strokes hasta artistas más recientes como Beach House, Suki Waterhouse y DJO. ¿Sentís que estas distintas influencias se conectan con las ideas de nostalgia y movimiento que atraviesan el álbum?

Creo que sí. O sea, quizás de distintas maneras, ¿sabés? Es como que estás tomando un poquito de esto y un poquito de aquello. Y, por ejemplo, alguien como Suki Waterhouse, que para mí es una artista súper nostálgica y onírica, en comparación con The Strokes, que son mucho más directos y un poco más ásperos. Creo que eso es lo interesante de poder crear algo propio. Si tenés la posibilidad de, idealmente, llevar un poquito de todas tus influencias a una misma cosa, creo que ahí está lo bueno. Así que sí, creo que, ojalá, se pueda escuchar que mi música definitivamente está influenciada por las cosas que amo y por los artistas que amo.

Sí, y eso está buenísimo. También vi que te interesa mucho la cerámica, ¿no? 

¡Claro!

¿Sentís que algo de esa paciencia y esa atención al detalle se traslada también a la manera en la que hacés música? 

Creo que sí. Me encanta que me preguntes por eso porque es algo que me gusta muchísimo, de verdad. Para mí se sienten como dos formas de arte muy distintas. Pero creo que sí, la atención al detalle está presente. Aunque es muy diferente porque es algo visual, ¿sabés? Es lo visual en contraposición con lo auditivo. Pero creo que están conectadas. Para mí, la cerámica es algo que me conecta mucho con la tierra, que me hace sentir más anclada. Es como tener algo físico que está ahí, mientras que la música es mucho más etérea y estás como: “Pará, ¿qué estoy haciendo siquiera?”. La mayor parte del tiempo. En cambio, con la cerámica puedo tener un objeto físico. Y para mí, tener las dos cosas trabajando juntas es como cerrar un círculo. Simplemente me ayuda, la verdad.

Claro. Y hablando de crear y llevar ideas a la realidad visualmente, como cuando hacés cerámica, por ejemplo; ¿sentís que la estética del álbum, de tu música, juega un papel importante en tu proceso creativo? 

Sí, totalmente. Está muy conectado conmigo. Creo que cuando estoy escribiendo música, muchas veces también estoy pensando en lo visual: en qué cosas creo que funcionarían bien con ella, o en qué tipo de mundos imagino que podría habitar esa música. Y si estoy comunicando algo a través del sonido, ¿cómo puedo comunicar eso también a través de lo visual? Así que sí, creo que las dos cosas están constantemente trabajando juntas, y eso me encanta. De hecho, esa es una de mis partes favoritas de hacer música: también poder crear un mundo visual que la acompañe, es algo realmente especial.

Entonces, cuando decís que la música y lo visual trabajan juntas, ¿van surgiendo al mismo tiempo o por caminos separados? ¿Qué viene primero?

Cien por ciento la música. Para mí, realmente es la base de todo, ¿sabés? Y después es como armar un rompecabezas y descubrir: “Bueno, ¿qué viene después?”. Pero la música viene primero, definitivamente, para mí.

Otra pregunta: ¿sentís que las cosas que te interesan, como la música, las películas, se incorporan naturalmente a tu proceso creativo? ¿O preferís mantener esas cosas separadas? 

Es una buena pregunta. Siento que todo está conectado, ¿sabés? Soy un poco ese tipo de persona. Entonces creo que si estás escribiendo algo, dependiendo de lo que estés leyendo influye. Seguramente he escrito canciones después de terminar un libro o mientras estaba leyendo un libro, y eso influye completamente en lo que estoy pensando también. Así que creo que está todo muy conectado. O incluso, no sé, me encantan los museos de arte, voy a muchísimos museos de arte. Y ver a otros artistas, ya sabés, artistas plásticos creando algo. Poder consumir distintas formas de arte y después tener tu propia interpretación de lo que eso te hace sentir, creo que realmente está muy conectado conmigo.

¿Hay alguna película, libro o pintura que te venga a la mente cuando pensás en la creación de este álbum? y si podés nombrar algunas. 

Me encanta esa pregunta. ¿En qué estaba… qué cosas estaba absorbiendo realmente? Porque escribí la mayor parte del álbum el año pasado. Dios, fue una mezcla de cosas. O sea, escribí la mayor parte en Francia, así que durante ese tiempo fui a muchos museos de arte. Y estoy tratando de pensar si hay algo específico… El año pasado, sobre todo, me obsesioné con James Baldwin y leí un montón de sus libros. Creo que leí como cinco libros suyos el año pasado. Así que creo que probablemente eso haya sido una influencia. Pero, para ser totalmente sincera, no se me ocurre nada que diga directamente: “Esto está conectado con esto”. Para mí, quizás fue más la música que estuve escuchando. Creo que eso lo puedo identificar un poco más claramente. Y después, el resto del arte… es más, no sé, como una influencia complementaria. Sigue teniendo un papel, pero quizás es algo un poco más interno y sutil para mí, de maneras de las que quizás ni siquiera soy consciente.

Sí, es muy personal. Bueno, última pregunta y terminamos. Vas a ser telonera de Sports en octubre, ¿no? ¿Te entusiasma llevar estas canciones a un público completamente nuevo?

Sí, sí, estoy emocionada. Definitivamente… esta es mi primera gira y es mi primera experiencia con algo así. Así que ahora mismo estoy atravesando una curva de aprendizaje enorme. Además, lo estoy haciendo sola. En el pasado hice shows —no giras— con bandas, con algunos otros músicos. Pero este show en vivo voy a ser solamente yo. Así que sí, es una curva de aprendizaje completamente nueva y definitivamente siento que ahora mismo es toda una misión. Entonces creo que estoy muy emocionada, pero también, ya sabés, estoy nerviosa. Creo que simplemente quiero que salga muy bien. Y quiero que se sienta parecido a cómo se siente el álbum y todo eso. Es un desafío nuevo. Es un desafío creativo completamente nuevo para mí: descubrir cómo tocar estas canciones, cómo convertirlas en una versión en vivo. Pero me siento muy entusiasmada con eso y también me entusiasma pensar en todo lo que podría llegar a convertirse. Sí. Así que creo que esto es como la versión más básica de lo que va a ser, por ahora.

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