Debi Nova: “Creo que la música también tiene conciencia. Sabe cuándo, cómo y a dónde tiene que llegar” [ENTREVISTA]

Debi Nova conversa sobre la edición Deluxe de “Todo Puede Convertirse en Canción”, el significado cambiante de sus canciones con el paso del tiempo, su colaboración con nuevas generaciones de artistas latinoamericanos y el profundo valor emocional que adquirió ‘Mariposas’, la canción que alcanzó a grabar junto al fallecido Felipe Staiti de Enanitos Verdes.

Credit: Matías Sauter

Hablar con Debi Nova es entrar en un espacio donde la música deja de ser únicamente entretenimiento para convertirse en memoria, transformación y refugio emocional. A lo largo de más de dos décadas de carrera, la artista costarricense ha construido una obra profundamente íntima, marcada por la sensibilidad con la que convierte experiencias personales en canciones capaces de conectar con otros desde la honestidad más humana.

Ahora, con la edición Deluxe de Todo Puede Convertirse en Canción, Debi vuelve a abrir las páginas de un álbum que parecía cerrado para demostrar que las canciones también evolucionan, respiran y adquieren nuevos significados con el tiempo. Más que una reedición, este proyecto funciona como una expansión emocional de una etapa artística atravesada por la sanación, la libertad creativa y el deseo de seguir explorando nuevos sonidos y perspectivas.

En esta nueva versión del álbum, Debi suma colaboraciones junto a artistas emergentes como Kendall Peña, J Noa y Jaze, encontrando en ellos una generación menos temerosa de experimentar y romper etiquetas dentro de la música latinoamericana. Al mismo tiempo, reflexiona sobre el lugar que ocupa hoy como mujer, madre y artista dentro de una industria que continúa imponiendo exigencias y expectativas constantes.

Pero uno de los momentos más conmovedores de la conversación llega al hablar de “Mariposas”, la canción que grabó junto a Felipe Staiti de Enanitos Verdes antes de su fallecimiento. Entre recuerdos, gratitud y emoción, Debi comparte cómo aquella experiencia terminó transformando por completo el significado de la canción y reafirmando una idea que atraviesa toda su obra: que la música está viva, tiene su propio destino y, muchas veces, llega exactamente a donde tiene que llegar.

Dijiste que esta edición Deluxe no es simplemente una reedición, sino una manera de demostrar que las canciones siguen creciendo con el tiempo. ¿Hubo alguna canción de este álbum que hoy sientas completamente distinta a cuando la escribiste? 

¡Uf! ¡Qué buena pregunta! ¿Sabes qué? ‘Holograma’ fue una canción que me retó mucho a la hora de grabarla, porque aborda la frustración y esa impotencia de cambiar un hábito que te hace daño. Recuerdo que, cuando la grabé, pensaba en la persona que me inspiró y en lo duro que fue ese sentimiento. Ahora la escucho y siento alivio, como si dijera: «¡Ay, qué bueno que ya no estoy sintiendo eso, que estoy en otro momento de mi vida!». Entonces, te diría que es interesante cómo las canciones te permiten ver las emociones desde distintas perspectivas.

Claro, totalmente. Muchas veces una canción captura una versión específica de nosotros mismos. Cuando vuelves a cantar temas de Todo Puede Convertirse en Canción, ¿te encuentras dialogando con la Debi que los escribió? 

De alguna manera, sí. Yo creería que sí y, como dices, vamos cambiando, vamos evolucionando y hay otras conversaciones que entran a tomar protagonismo. Pero creo que, en esencia, siempre está ese lugar desde donde nacen las ideas y las palabras, ese lugar místico y misterioso que es la creación, ¿verdad? Entonces, creo que sí, siempre hay una conversación con esa Debi que decidió escribir esa palabra precisa en ese momento de la canción.

¿Y qué descubriste sobre ti misma al revisitar este álbum para construir la edición Deluxe?, porque es muy diferente a la original. 

¿Sabes? Es la primera vez en mi carrera que hago esto y es interesante porque es como si ya pensaras que el libro se había terminado y, de pronto, lo volvieras a abrir para imaginar cómo continuó la historia de ese libro que creías haber cerrado. Entonces, es bonito porque creo que les da un segundo aire a las canciones y nos da la oportunidad de cambiar de perspectiva con algunas de ellas. Además, en este deluxe, les dimos literalmente un segundo aire a tres canciones con diferentes versiones. También tuvimos la oportunidad de invitar a nuevos artistas, como Kendall Peña y J. Noa, y de hacer esta versión en vivo de ‘Brindo’, que fue un momento muy especial para mí. Siento que todo eso le alargó la vida a la música porque, ¿sabes?, hoy en día, lastimosamente, todo pasa tan rápido. Entonces, creo que, por lo menos, eso le alarga un poquito la vida a esta historia.

Hablando de la colaboración con Kendall Peña, ya que es un artista costarricense, al igual que tú. Con él cantaron juntos: ‘Noticia de Ayer’ que habla de cuando una relación deja de pertenecer al presente y pasa a convertirse en recuerdo. Esta colaboración también representa un encuentro entre generaciones de artistas costarricenses. ¿Cómo fue compartir esa canción con alguien de una generación distinta a la tuya? 

Sí, de hecho, creo que es la primera vez en mi carrera que comparto con no uno, sino tres artistas que están comenzando su camino en la música: Jaze, J. Noa y Kendall Peña. No sé si los tres ya han sacado un álbum; de hecho, Kendall acaba de lanzar el suyo. Son artistas que están comenzando y eso fue muy lindo, porque están en otro momento de sus vidas y de sus carreras. Tienen mucha ilusión por el camino que les queda por delante y también están en esa etapa de preguntarse: «¿Quién soy? ¿Cómo soy? ¿Cómo se va a manifestar esto que tengo adentro?». Te digo que fue muy linda esa energía y fue lindo compartir con ellos. Me encanta que Kendall sea de mi país, porque también es la primera vez que tengo la oportunidad de invitar a un artista costarricense a una de mis canciones. Siento que eso es lo que debemos hacer: abrir puertas y darnos la mano. Costa Rica es un país muy pequeñito y es importante que nos apoyemos entre artistas.

Sobre lo que acabas de mencionar, ¿Qué crees que artistas jóvenes como Kendall, Jaze y J Noa le aportan hoy a la música latinoamericana que quizás antes no existía? 

Yo creo que ahora hay menos miedo a experimentar con géneros. Siento que, en los ochenta, noventa y dos mil, era como si solo existiera la vía de las disqueras, las tiendas de discos y la radio. Era muy específico el tipo de música que tenía cabida en esos espacios. Creo que ahora, con la globalización de nuestro mundo, las posibilidades son mucho más amplias. Por ejemplo, a J. le escucho muchas influencias del soul, el hip hop y el jazz, que no son necesariamente ritmos latinoamericanos, pero no importa. Lo importante es experimentar, expandirse y explorar. Como me vine a vivir a Estados Unidos a los 17 años, siempre tuve esas ganas de explorar y buscar. Sin embargo, se me hacía muy difícil. Recuerdo que, cuando presenté mi primer álbum, ninguna de las disqueras latinoamericanas lo entendió. Entonces, creo que los artistas jóvenes ya no tienen ese chip. Van por la vida un poco más ligeros, creando, estudiando, escuchando y, simplemente, soltando su música. 

Es que ahorita también hay variedad de géneros, variedad de artistas que están impulsando su música por redes sociales, ya que en la actualidad la tecnología ha avanzado y es diferente a la de antes. Entonces, ahorita en una industria que todavía puede ser un poco muy dura con las mujeres, ¿Qué significa para ti poderte rodear de voces femeninas, voces fuertes como J Noa, que tiene una personalidad más propia? 

Sí, me encanta J. Noa. La canción ‘Épico’ trata precisamente de apropiarnos de nuestras propias vidas y vivir como nos dé la gana, sin preocuparnos por lo que dice la sociedad ni por cómo se supone que debemos vivir las mujeres. Cuando tuve la oportunidad de hacer una edición deluxe, inmediatamente pensé en J. Noa, porque para mí ella es el ejemplo vivo de eso. Ella dice lo que siente y no le importa lo que diga la gente: «Esta es mi realidad y, si te gusta, bien; y si no, también». Creo que tengo mucho que aprender de J. Noa, porque pertenezco a una generación que todavía piensa: «Uy, no, no puedo decir eso» o «No me puedo poner esa ropa». ¿Sabes? Me he dado cuenta de que escribo canciones que yo misma necesito escuchar, porque también necesito aprender. Entonces, es muy lindo y aprecio y agradezco mucho que J. Noa se haya sumado a esa canción.

Ahora, has pasado por muchísimas etapas musicales, desde trabajar detrás de artistas enormes hasta construir una voz artística muy propia. ¿Hoy qué cosas ya no estás dispuesta a negociar dentro de tu música?

A ver, lo primero que siento es que siempre hay oportunidad de negociar. En este momento de mi vida, no quiero cerrarme a nada. Sin embargo, ya estoy en un punto en el que sé lo que me funciona y lo que no me hace feliz. Entonces, te diría que, si algo me está torturando y no me hace feliz, no lo voy a hacer. Pero tampoco quiero cerrarme puertas. No te voy a decir: «No, si es reguetón, nunca lo voy a hacer». Siento que siempre hay que dejar la puerta un poco entreabierta y ver hasta dónde podemos llevar una conversación. Pero sí te diría que, definitivamente, si hay algo que me está quitando la paz o un tiempo valioso que podría pasar con mi hija, y además no me hace feliz, no lo voy a hacer.

He visto un post donde comentabas sobre el ser madre y ser artista a la vez, porque debe ser complicado, creo yo, el dejar ese pedacito, tuyo, tu hijita en casa, por ir a los conciertos, como esa vez que contaste en el post de Instagram que llegaste a tu casa y encontraste en tu piano lleno zapatitos ¿Cómo lo vives tú el día a día? 

Es un aprendizaje constante, eso es lo que es. Siento que esto es lo que escogí en mi vida: ser artista y ser mamá. Y sí, tengo que agradecer el sistema de apoyo que tengo a mi alrededor: mi mamá, mi hermana, la nana y mi esposo. Sin la ayuda de todos ellos, jamás podría hacer lo que hago, porque mi trabajo sí requiere pasar tiempo fuera de casa, viajar, etcétera. Lo que procuro hacer es que, cuando estoy con mi hija, esos ratitos que compartimos sean realmente para ella: estar presente, sin el teléfono. Y te digo que no es fácil, porque hoy en día vivimos constantemente enfocados en la productividad. Pero sí procuro seguir su ritmo, aterrizar en su mundo, y eso es lo que hago. También intento no ser demasiado severa conmigo misma, porque inevitablemente aparecen voces que me dicen: «No estoy pasando suficiente tiempo con mi hija», «No soy buena mamá» o «Mi carrera se está yendo a la basura». Creo que, al final, todo eso son solo historias que nos contamos.

Claro, a veces puede suceder, el síndrome del impostor, el autocriticarse, pensar que estamos haciendo mal. Ahora, hay algo que me llamó bastante la atención, que fue hace dos meses, habías colocado un post de un artista que, ya falleció, y que para ti era muy importante el grupo musical, y ahora hace unos cinco días salió la canción que tuviste el placer de grabar con ellos, llamada ‘Mariposas’, que habla de la fragilidad del amor y de esos momentos que a veces dejamos escapar sin darnos cuenta. Después de todo lo que ocurrió con Felipe, ¿sientes que la canción adquirió un significado distinto para ti? 

¿Sabes qué? Esa canción para mí es el regalo de haberlo conocido, de aquella tarde que pasamos juntos y de esas cosas misteriosas que no sabemos por qué pasan, por qué nos suceden o por qué nos tocan. Pero a mí me tocó cantar esa canción preciosa con él y conocerlo. Su partida me afectó muchísimo. Te voy a contar algo: yo estaba un poco triste porque, cuando él fue a Costa Rica a cantar, íbamos a interpretar Mariposas juntos, pero esa fue la noche en que se enfermó. De hecho, después de eso nunca se recuperó y, lamentablemente, tres semanas después falleció. Ese día íbamos a cantar y él me escribió por la mañana para decirme: «Debi, pasé la noche en el hospital». Entonces, intercambiamos algunos mensajes y nos dijimos: «Bueno, viene la revancha. Ya llegará el día en que la cantemos juntos». De alguna manera, siento su energía y siento que esta canción les va a llegar a las personas a las que les tiene que llegar. Lo que siento es un profundo agradecimiento por la oportunidad que él me dio de conocerlo y compartir con él.

La canción es muy bonita y expresa tanto la esencia de cada uno de ustedes y la verdad es que a mí me encantó mucho, pero hay una frase muy poderosa en la canción: “dejando mariposas escapar”. Hoy, mirando esa experiencia con perspectiva, ¿qué representan esas mariposas para ti?

Es una frase muy hermosa. Pienso en mi hija, porque esa energía de dejar algo volar y estar en esa vibración de una mariposa volando es algo muy puro, muy inocente. También habla de la fragilidad: la mariposa es un ser que vive muy pocos días, un ser realmente frágil. Esta canción habla de eso, de la inocencia, de la fragilidad del amor y de la fragilidad de la vida. Me pareció increíble que me tocara compartirla con Felipe en los últimos momentos de su vida. Al final, es una canción sobre el amor, que es lo que nos mueve. Le damos muchas vueltas al amor, pero el amor es muy sencillo.

Así es, y para cerrar, ¿cómo se transforma una canción para ti cuando la vida le agrega una historia que nadie esperaba? 

Esa es la magia de la música: está viva, respira y tiene su propia manera de llegar a donde tiene que llegar. Ayer, de hecho, estaba escuchando un podcast sobre la conciencia, sobre qué nos hace seres conscientes, y hablaban de que las plantas también tienen conciencia. Yo creo que la música también tiene conciencia, que sabe cuándo, cómo y a dónde tiene que llegar. Es un ser viviente al que nosotros le damos vida. Me siento muy bendecida de trabajar con algo tan hermoso y sagrado como la música. No siempre es fácil; a veces, también te hace visitar lugares incómodos, pero creo que, al final, es lo que nos salva la vida.

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