Ye Vagabonds: “El corazón de la música, de la experiencia misma, es que las personas pueden tocarla en conjunto y cantar juntas” [ENTREVISTA]

El dúo irlandés presenta All Tied Together, un álbum que combina folk, armonías fraternales y una calidez acústica que conecta con oyentes alrededor del mundo.

Este 30 de enero Ye Vagabonds presenta su cuarto álbum de estudio: “All Tied Together”. Grabado en vivo en una casa en Galway bajo la producción de Philip Weinrobe, el disco combina la espontaneidad de una interpretación acústica con un sonido cuidadosamente trabajado: diversas cuerdas acompañan a las voces del dúo, creando un registro íntimo pensado para escucharse en compañía y en espacios de comunidad.

Cada canción transmite historias de hogar, memoria y gratitud, invitando a una escucha profunda y compartida. Aunque el álbum incluye colaboraciones con otros músicos, Ye Vagabonds mantiene la cercanía e intimidad que siempre ha definido su sonido. Más que un disco, All Tied Together funciona como un refugio acústico donde los oyentes pueden sentirse parte de una comunidad y donde la música se presenta viva, cercana y universal.

El lanzamiento llega acompañado de una gira internacional que llevará su música a Estados Unidos y Europa a lo largo de 2026. En conversación con nosotros, los hermanos y vocalistas Brian y Diarmuid Mac Gloinn reflexionan sobre su proceso creativo, el valor de la comunidad en su música y el concepto de hogar que atraviesa todo el álbum, mostrando cómo conservar la intimidad de su sonido mientras lo expanden hacia nuevos horizontes.

“All Tied Together”, su cuarto álbum, se publica el 30 de enero. Tuve la oportunidad de escucharlo estos últimos días y lo disfruté mucho. Tuve la sensación de que muchas de las canciones del álbum fueron creadas para escuchar en comunidad, en especial de noche, rodeando un fogón o dentro de una casa, en un ambiente muy relajado, sobre todo por sus voces que combinan tan bien. Cuando están componiendo, ¿tienen en cuenta el espacio y el contexto físico en el que su música va a escucharse? ¿O en qué piensan en esa parte del proceso?

Diarmuid Mac Gloinn: Qué buena pregunta. Definitivamente, sí. Pensamos mucho en eso.

Brian Mac Gloinn: La comunidad es la esencia de todo y es realmente algo central del álbum. De hecho, por esa razón elegimos el nombre “All Tied Together”. Es algo en lo que pensamos mucho, incluso desde niños. Cuando empezamos a tocar como banda, nuestros shows eran más pequeños, tocábamos en salas pequeñas o en clubes de folk, solo nosotros dos y con público reducido. Entonces creo que, con un público así de pequeño, se genera cierta intimidad para narrar una historia. Pero, definitivamente, en los últimos años, a medida que nuestros shows fueron creciendo cada vez más, nuestra música cambió mucho. Tuvimos que adaptarnos un poco, aunque tampoco pensamos en tocar en lugares demasiado grandes. No creemos que vayamos a tocar en estadios, al menos en el futuro cercano. 

Diarmuid: En realidad, el origen de nuestra música se dio en esos lugares pequeños, como el lugar que acabas de describir. Cuando empezamos a tocar, organizábamos noches de micrófono y sesiones abiertas, y el objetivo era, básicamente, reunirnos con otras personas. No se trata de darle voz a una sola persona, sino de que más voces se reúnan, que cantemos juntos y que la energía del lugar sea compartida. Aun cuando tocamos en escenarios más grandes, intentamos recrear esa esencia.

Brian: Yo creo que el público es un elemento absolutamente central cuando tocamos, son ellos los que hacen al 80 % de esa experiencia. Nosotros todas las noches tocamos más o menos lo mismo y somos susceptibles a la reacción del público, pero está todo muy conectado: las personas a las que les cantamos, las personas sobre las que cantamos, el momento del que habla el álbum, incluso los músicos con los que compusimos las canciones. 

Qué lindo. Hablando del álbum, colaboraron con otros músicos y colaboradores, pero aun así la armonía y el estilo de sus voces son el foco. ¿Cómo protegen la esencia del dúo cuando incorporan nuevos sonidos? 

Diarmuid: Creo que nosotros siempre las consideramos relaciones. Necesitamos sentir una conexión cercana con las personas con las que estamos tocando, pienso que cuando todos se entienden entre sí, y cada quien encuentra su lugar en ese sonido colectivo, eso ya no es una preocupación. Todos se complementan entre sí, es más, aunque las voces estén al frente, no son más importantes que otro elemento, porque son esos elementos los que logran destacarlas y embellecerlas. 

Brian: Las personas que tocan con nosotros tocan con muchos compositores, como Alan, que está fijo en la banda hace años y toca la armónica y todo lo electrónico; como Cayman, que toca el contrabajo, o Kate, que toca el cello. Todos ellos son la formación de la banda con la que vamos a hacer la gira. Como tocan con muchos compositores, continuamente están, tanto como nosotros también, enfocados en la canción y en exponer la letra. Lo más importante para nosotros es cuando a una canción la trabajamos lo suficiente y le damos el lugar que realmente merece. No vamos a simplemente agregarle batería y bajo.

Diarmuid: No hay lugar para los egos o personas que se pongan mal porque no se escucha su parte, porque todos estamos enfocados en la canción, la mejor decisión es siempre la que suma a la construcción de la canción.

Únicamente en dos canciones se puede escuchar algo de percusión. El resto son bastante crudas, simplemente tienen guitarra u otros instrumentos de cuerda. En relación a eso, el álbum suena muy natural, pero al mismo tiempo creado con gran artesanía, porque tienen una calidad de sonido muy buena que destaca las voces, pero que tampoco deja de lado a los otros instrumentos. ¿Cómo logran encontrar ese equilibrio entre la precisión y la crudeza? 

Brian: Para ser sincero, eso significó un desafío para nosotros durante varios años. Siempre está el dilema entre capturar un sonido real y natural con una calidad que pueda capturarlo todo y una forma más pulida, que implicaría grabar todo por separado y reconstruir cada canción como si la estuvieras armando pieza por pieza. Pero así no es cómo funciona la música, para nada. Nosotros no podríamos hacer eso, es muy antinatural. El mayor disfrute del álbum fue haber trabajado con Philip Weinrobe, que desarrolló su propio método para grabar sesiones en vivo. Aplicamos ese enfoque, un método que él trabajó mucho para que los músicos puedan tocar sintiéndose conectados y pudiendo escucharse entre sí, aunque no usamos auriculares. Estamos todos tocando en el estudio al mismo tiempo y todo lo que hacemos lo escuchamos. Si yo canto muy fuerte, el micrófono del contrabajo va a tomar mi voz, y viceversa. Esas son las cosas de hacerlo de esa forma, y las tienes que aceptar. Fue de una emoción absoluta hacerlo así. Probablemente haya sido nuestra mejor experiencia grabando. Realmente sentimos que nosotros éramos los que estábamos siendo capturados, y no al revés, no una experiencia forzada en la que quieres capturar algo a la perfección, pero a su vez no logras lo que esperas.

Diarmuid: Sí, creo que la mayoría de los métodos de grabación de música pop que tienen los estudios modernos son como intentar crear música en un laboratorio. Para nosotros, al contrario, [la música] es un ser que siempre está creciendo, un ser vivo. Si la llevas a un laboratorio, se muere. Solo la puedes disecar, no es algo que tenga vida propia y movimiento.

Brian: Sí, y a partir de eso fue que quisimos permitir pequeños errores o sonidos de la sala. Y para lograrlo teníamos que estar ahí; teníamos a Phil, que es lo más y [quien] descubrió cómo capturar todo eso. Él tiene unos micrófonos increíbles y sabe bien dónde ubicarlos. El espacio donde grabamos también hizo una diferencia enorme. Nos sentíamos muy cómodos y todo sonaba demasiado bien. 

Diarmuid: Es una casa de madera. No hay un silencio absoluto ahí, y eso da lugar a que sucedan accidentes preciosos como el helicóptero que está pasando por arriba en este momento. Hay lugar para que sucedan esos bellos accidentes. Al final de “Forget About the Rain” se escucha un sonido de lluvia, que es realmente que afuera estaba lloviendo.

Brian: Fue la única canción durante la que llovió.

Diarmuid: Sí, la única que vez que llovió durante toda la grabación. Si hubiésemos elegido eso conscientemente, podría haber sido cursi, pero sucedió sin saberlo. Así que fue genial.

Me parece genial que dejen esos detalles o “pequeños accidentes”. Lo mismo con su elección de grabar “The Flood” en una sola toma para buscar esa inmediatez, ¿no? Es genial que lo mismo aplique para su música misma. En cuanto a las canciones, hay algunas, como “Four Walls” o “Where the Heart Lies”, que giran en torno a la idea de hogar. Después de todo este tiempo de giras y cambios, ¿cuál es el hogar para Ye Vagabonds hoy? 

Diarmuid: Cambia todo el tiempo. Nosotros nacimos en un pueblo pequeño al sudeste de Irlanda, ese fue nuestro primer hogar. Pero en este momento, al momento de crear este álbum, ya llevamos 10 años viviendo en Dublin, y Brian pasó unos años viviendo en Wicklow también. Además, tenemos otro hogar en la isla de donde viene nuestra madre. Los lugares son muy importantes para nosotros, como decíamos, y creo que todo eso lo llevamos a la música. Los lugares son una parte fundamental de quienes somos, influyen en lo que reflejamos en nuestro propio entorno. 

Brian: Es como si nuestro primer álbum hubiera sido la música de nuestra juventud, las canciones que compusimos antes de irnos de Carlow, luego, el segundo y tercer álbum, “Nine Waves” y “The Hare’s Lament”, son álbumes para la isla de donde viene nuestra familia, la isla de Arranmore. Pero este álbum realmente se siente como el primero que es sobre Dublin y nuestra vida de los últimos 15 años. 

Diarmuid: Probablemente esa sea la razón por la que sentimos que es más nuestro, porque es algo que construimos para nosotros mismos, no es el lugar donde casualmente nacimos ni el lugar donde se crió nuestra madre. Se trata de una comunidad que nosotros encontramos para nosotros mismos, un hogar que nosotros creamos y lugares que conocimos por nuestras experiencias personales. Esa es una de las razones por las cuales este álbum se siente más personal que cualquiera que hayamos hecho antes.

Brian: Un día me puse a pensar en una cosa, en esta misma idea, esta misma pregunta: ¿Qué es el hogar para mí? Estaba trabajando bastante en el cuarto oscuro, haciendo fotografía, y pasaba mucho tiempo ahí; contemplaba todo el camino que hace una foto hasta que aparece en una página en blanco, solo en blanco y negro. Todos los colores son grises, en realidad, diferentes tonos de gris, hasta que se convierten en negro o blanco total. En ese mismo momento fue en el que empecé a pensar en eso, porque, básicamente, yo tenía que estar presente en ese lugar. Ahí me di cuenta de que mi hogar ya no era el lugar donde nací, ni Dublín tampoco, que el hogar es en realidad el lugar en el que estoy ahora, que puede ser el que sea y donde me pueda sentir presente. Creo que de eso trata más o menos “Where the Heart Lies”. Es un tema que he intentado trabajar internamente.

Diarmuid: Creo que en algunas canciones del álbum aparece esta idea de que el hogar no es necesariamente un lugar de llegada, aunque lo sintamos como un viaje hacia un destino. Todo el tiempo estás en un hogar que es dentro tuyo y con la gente que amas a lo largo de ese viaje que, muchas veces, es hacia un lugar imaginario, como en “Four Walls”. Es como si estuviéramos apurados para llegar ahí en algún momento, pero tal vez no llegamos nunca. En realidad, siempre se trata de una búsqueda, de un viaje. Y así es la vida en realidad, tienes que intentar sentirte como en casa donde sea que estés.

Claro. Incluso su nombre, Ye Vagabonds, trae la idea de un vagabundo, de alguien que deambula y lleva su hogar consigo. Lo asocio a eso, de alguna forma. Tal vez, cuando comenzaron, tenían otra idea respecto del nombre.

Brian: Es la mejor interpretación que han hecho del nombre, realmente. Sí, para nosotros, es como si la guitarra y el mandolín fueran nuestro caparazón de caracol.

Entonces va muy bien el nombre, y, por último, ustedes se han encargado de llevar las raíces de la música folk irlandesa a lugares bien lejos de donde están, como Estados Unidos, Europa e incluso lugares como Sydney y Melbourne. ¿Qué ha sido lo más sorprendente de conectar con escuchantes más allá de Irlanda? ¿Y qué les gustaría que tomen de su música? 

Diarmuid: Personalmente, la mayor revelación que tuve con la música irlandesa y el folk irlandés fue cuando era adolescente. Me di cuenta de que era música y ya. Antes, de más pequeño, sentía que era la “cultura oficial”; la sentía como algo que no nos pertenecía. No es que fuera algo forzado, sino que está presente en todos lados y siempre se nos vendió esa música como algo virtuoso que nunca se hace lo suficientemente bien. Está la idea de que es casi que un deber moral que aprecies esa música, porque eres irlandés y tienes la obligación de hacerlo, pero fue de adolescente cuando encontré mi propio camino hacia la música tradicional, escuchando otros tipos de música también, otros tipos de folk, bandas folk estadounidenses o irlandesas que hacían uso de elementos de la psicodelia o de la música folk estadounidense o inglesa. Ahí me di cuenta de que, en el contexto de todos esos tipos de música folk, la música irlandesa era sencillamente música, y buena música, muy buena música, de hecho. Entonces, creo que lo más gratificante es que podamos brindar esa experiencia a otras personas al escuchar nuestra música. Que simplemente sea buena música, sin ningún tipo de noción previa que tengan sobre qué es lo irlandés. Que no vean tréboles ni ninguno de esos clichés, que se olviden de todo eso y escuchen la música por lo que es: música bella.

Brian: Sí, yo me siento un poco así también. Creo que el corazón de la música, de la experiencia misma, es que las personas pueden tocarla en conjunto y cantar juntas. De niños, esa fue la cultura musical que nos rodeaba la mayor parte del tiempo en casa, con amigos de nuestros padres y nuestra familia, que siempre estaban por ahí tocando música juntos en la casa, cuando se reunían a la noche; alguien nos sentaba en su falda y nos integrábamos con la música, éramos parte también, era algo para que todos participen, no había observadores. Eso, para mí, es lo más gratificante. Hace tiempo tuvimos la experiencia de tocar unas canciones de la isla de donde viene nuestra madre, canciones antiguas que tocaba una mujer anciana hace unos 100 años, que era amiga de nuestro abuelo. Tocamos esas canciones frente a miles de personas en festivales en Australia, Estados Unidos y otros lugares, y tuvimos experiencias muy locas con esa música. Lo más increíble, para mí, es esa sensación de que todos forman parte, intentamos incluirlos en ese abrazo.

Diarmuid: Sí. También todos tienen una experiencia nueva, le dan un significado personal. Sus abuelos no conocían a la cantante de quien tomamos esas canciones y, aún así, sentían una conexión muy profunda con ellas. Entonces, obviamente hay algo en la música que lleva un significado, algo con lo que las personas sienten una conexión; eso me parece hermoso. Es algo que cada vez aprendemos más cuando cantamos canciones nuestras que parten de experiencias propias y las personas proyectan cosas que ni sabías que estaban ahí presentes.

“All Tied Together” ya está disponible en plataformas digitales, y puedes escucharlo aquí:

Traducción al español: Lucero Otero

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