Gregorio: “Este álbum nace de aprender a soltar esa obsesión con el ‘para siempre’ y de entender que, aunque todo cambia, lo que se siente en el presente es lo único que realmente tenemos” [ENTREVISTA]

Con una propuesta que combina influencias del teatro musical, el pop contemporáneo y una narrativa profundamente personal, Gregorio Umaña debuta con un EP que explora la culpa, el amor y la aceptación desde una perspectiva íntima y cinematográfica.

En una época en la que gran parte del pop parece diseñado para consumirse en fragmentos, todavía hay artistas interesados en construir universos completos. Gregorio Umaña pertenece a esa generación que entiende la música como una experiencia narrativa. Quizá tenga que ver con su formación en el teatro musical, con los años de estudio en Nueva York o con haber crecido interpretando historias sobre escenarios antes de escribir las propias. Lo cierto es que su proyecto artístico parece menos interesado en perseguir tendencias y más en encontrar una voz capaz de sostener una conversación honesta sobre el amor, la culpa y la identidad.

Su EP debut, ¿Y si no es para siempre?, nace precisamente de esa búsqueda. A lo largo de siete canciones, Gregorio construye una historia que transcurre entre la medianoche y el amanecer, explorando las contradicciones de amar bajo el peso de expectativas ajenas. Hay algo profundamente personal en el proyecto: una reflexión sobre la culpa impuesta por ciertos discursos sociales y religiosos, pero también sobre el proceso de reconciliarse con uno mismo. Musicalmente, el EP encuentra su lugar en un pop emocional y dramático que dialoga tanto con las baladas que marcaron su infancia como con la sensibilidad teatral que ha acompañado gran parte de su trayectoria.

Formado en la Mannes School of Music, con experiencia en producciones de Broadway, colaboraciones vinculadas al Met Opera y una participación destacada en la serie El Club de los Graves junto a Carlos Vives, Gregorio llega a esta nueva etapa con un bagaje poco habitual dentro del pop latino emergente. Sin embargo, lejos de apoyarse únicamente en la técnica o la formación académica, sus canciones encuentran fuerza en la vulnerabilidad. Conversamos con él sobre la construcción de este primer proyecto, el desafío de transformar experiencias personales en música, la influencia de su paso por el teatro musical y la importancia de dejar de pedir perdón por aquello que se siente.

¿Y si no es para siempre? se siente como una experiencia emocional y cinematográfica. ¿En qué momento supiste que este proyecto necesitaba contar una historia completa y no solo canciones separadas?

Mucho antes de empezar a escribir el EP, ya tenía muy claro qué quería contar y cómo quería hacerlo. Hasta sabia los colores que quería para cada canción. Vengo del teatro musical, para mí era importante que cada canción representara una “escena” real que vivi, y que este primer EP fuera una carta de presentación clara de quién soy como artista.

Has descrito el álbum como un viaje “del pecado al perdón propio”. ¿Qué emociones o experiencias personales inspiraron esa narrativa?

Este álbum está dedicado al Gregorio de 8 años que le hicieron creer que amar diferente estaba mal. Durante mucho tiempo tuve que esconder lo que sentía para encajar, hasta que un día entendí que no todo lo que uno siente necesita permiso. Y es lo único que no voy a justificar. Todos los días me hacía la misma pregunta: por qué el amor tendría que ser un pecado? 

En ‘Pecado Capital’ aparece el conflicto entre amar libremente y cargar con la culpa social o religiosa. ¿Qué tan difícil fue transformar esa vulnerabilidad en música?

Este EP es una carta de presentación mía. Me tocó ser honesto de una forma que a veces incomoda porque empecé a mirar de frente miedos que antes prefería esconder. Pero justo ahí está el sentido de hacer música: convertir lo que uno carga en algo que otra persona pueda reconocer y no sentirse solo/a.

Musicalmente defines este proyecto como “heartbreak pop dramático”. ¿Cómo nació ese sonido y qué querías transmitir a través de esa estética?

Creo que todos somos una recopilación de los sonidos con los que crecimos, y yo crecí escuchando mucho pop y muchas baladas cargadas de emoción y expresión vocal, desde Luis Miguel hasta Britney Spears. También era importante para mí mantener mis raíces del teatro musical, especialmente en la interpretación de las canciones. Por eso el sonido del proyecto nace de esa mezcla entre drama, emoción y pop, porque quería que cada canción se sintiera como una escena. Si escuchan el EP en orden van a entender la historia.

Tu formación artística pasó por el teatro musical, Nueva York y experiencias junto al Met Opera y Juilliard. ¿Cómo influye ese background en tu manera de escribir e interpretar música pop?

Todo ese background influyó mucho en cómo hago música hoy. El teatro musical y estudiar voz clásica me dieron herramientas y mucha disciplina, pero también hubo un momento en el que estaba tan enfocado en sonar ‘perfecto’ que sentía que me aleje de mí mismo. Durante la pandemia empecé un proceso muy personal para reencontrarme con mi voz y aprender a cantar desde un lugar más honesto y que me gustara. Y entendí que lo que más conecta no es la perfección, sino la autenticidad.

También participaste en El Club de los Graves junto a Carlos Vives. ¿Qué descubriste sobre ti mismo al combinar actuación y música?

Desde los 8 años empecé en MISI, una compañía de teatro musical donde combinaba actuación y canto, esa siempre ha sido mi pasión. Luego pasar a cámara con Disney+ fue una experiencia completamente distinta, porque la actuación en cámara y la del teatro son MUY diferentes. Creo que prefiero tener al público en vivo.

Trabajaste este álbum junto a Navi, productor que ha colaborado con artistas como Sebastián Yatra y HUMBE. ¿Cómo fue construir juntos el universo sonoro del proyecto?

Yo sabía que quería hacer este primer EP con NAVI. Había oído de él a través de Julio Reyes Copello. Mi prioridad era encontrar una identidad sonora clara, y por sus producciones yo sabia que él iba a entender exactamente lo que quería construir. Por eso todo el proceso fue muy orgánico y fluyó de forma muy natural. Normalmente uno escribe muchas canciones y luego selecciona, pero en este caso todo estaba tan claro desde el principio que cada canción se escribió con la intención y la historia específica. Además, él fue clave para armar el equipo creativo, invitó a Nicolle Horbath con quien escribí todo el EP, a Besada y Nia Skyfer. Él sabía perfectamente con quién escribir para darle al proyecto el sonido y la esencia que yo estaba buscando. Amo que la mayoría fueron mujeres. 

Para quienes recién están descubriendo tu música en Latinoamérica, ¿qué te gustaría que las personas sientan después de escuchar ¿Y si no es para siempre? por primera vez?

Me gustaría que cuando escuchen ¿Y si no es para siempre? por primera vez se enfrenten a la idea de que no todo tiene que durar para ser real. Que el amor, las personas y los momentos no necesitan ser eternos para ser importantes. Este álbum nace de aprender a soltar esa obsesión con el ‘para siempre’ y de entender que, aunque todo cambia, lo que se siente en el presente es lo único que realmente tenemos. Ojalá les haga bajar un poco el miedo y simplemente vivir lo que están viviendo, sin pensar tanto en cuándo se va a acabar o en cómo deberían amar. 

¿Qué artista has descubierto este año o qué álbum te ha impactado, y por qué?

Novo Amor. Obsesionado con Repeat Until Death. Escúchenla y me van a entender por qué. 

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