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The Ramona Flowers: “Llegamos a un punto en el que nos dimos cuenta de que quizá necesitábamos ir a un lugar distinto, y eso implica ser vulnerables…Eso nos unió más” [ENTREVISTA]
El nuevo disco de The Ramona Flowers se construye desde la vulnerabilidad. Acompáñanos a descubrirlo en la entrevista donde la banda reflexiona sobre los momentos de quiebre y la música como un espacio para reconectar con lo humano.
Por: Gabriela Montiel
Publicado el: 18/12/2025
The Ramona Flowers son una banda de Bristol, Inglaterra que lanzó su cuarto álbum de estudio titulado Made by Humans; este nombre declara que lo que escucharemos es material realizado por humanos sintientes y creativos.
La banda está conformada por Steve Bird (voz), Sam Dyson (guitar), Dave Betts (teclados/guitarra) y Ed Gallimore (batería), y en este disco se sumaron el músico francés Klem Aubert en el bajo, y el ícono Nile Rodgers, quien tuvo una participación en la canción “Up All Night”, sumando su tan característica guitarra funky. Precisamente, Made by Humans no se centra en un solo género, sino que tiene toques de disco, funk, balada y rock, en los que Steve Bird toca temas muy personales como sus batallas con la adicción y el miedo a no conseguir ser padre. El álbum también momentos celebrativos en los que el amor es una fuerza.
Así, The Ramona Flowers, en esta cuarta entrega, nos brinda la idea de la música como un espacio para crecer. Las erratas y caídas, y también la resiliencia y la fuerza para seguir viviendo, son parte de lo que nos conforma como seres humanos.
¡Felicidades por el lanzamiento del álbum Made by Humans! Algo que llamó mucho la atención es la portada, la cual es muy llamativa y, de cierta manera, refleja el sonido brillante del disco. ¿Relacionan el color y el sonido como una forma de expresar la tensión entre lo imperfecto y la felicidad, conceptos muy presentes en el álbum?
Sam: De hecho sí discutimos los colores que tendría el disco porque queríamos representar cómo nos sentíamos. Es un álbum un tanto alegre, ya que así queríamos que sonara musicalmente, pero tiene ciertos elementos oscuros cuando prestas atención a las letras, de lo cual estoy seguro que Steve hablará de eso. Las imágenes que usamos simbolizan esa combinación de lo crudo y lo brillante.
Steve: Como dijo Sam, musicalmente el disco levanta los ánimos porque muchas canciones son muy “movidas” y animadas, pero también hay matices de temas serios, sobre todo de cuestiones personales que pasé durante los últimos años. Tenía problemas de adicción, pero también me convertí en papá por primera vez; así que mucho ha cambiado en mi vida y varias cosas las escribí durante la pandemia de COVID, aunque debo decir que fue un momento muy extraño y difícil para el mundo. Todos esos asuntos hicieron que las letras tuvieran toques oscuros, a pesar de que sí hay partes muy alegres. No todo el álbum es así, sin embargo, es muy interesante que en una canción como “Dangerous”, que es una track disco, la letra trate de un tiempo oscuro y difícil. La melodía y la letra crean un buen contraste.
Sí percibí ese contraste. ¿Creen que la manera de mezclar sonidos y texturas es también una forma de mezclar luz y sombras?
Steve: No lo había pensado así.
Sam: Todos en la banda aportan ideas y maquetas, por lo que cada uno tiene su propia vibra. Yo suelo ser más oscuro o, bueno, me gustan las cosas que suenan así. Ed está mucho más orientado al disco, melodías con mucho groove y funk. En cambio, Dave tiene una concepción muy diferente, mucho más emocional. Cuando combinas todo eso, se crea la gran mezcla de luz y oscuridad y se junta con las letras.
Ed y Dave ¿me podrían contar sobre su paleta de sonidos?
Ed: La música con la que crecí era mucho groovy, no tan indie rock. Toda esa música con la que me criaron es la que disfruto tocar y escuchar. Definitivamente influye en las cosas que escribo. Aunque pueden ser de temas pesados, las melodías siguen siendo animadas. Es música dance al final del día lo que da ese contraste de luz y sombra, además de que las letras de Steve son muy personales, honestas y a veces brutales. Eso resulta en una yuxtaposición que no buscamos conscientemente, sino que se da de forma natural en nosotros.
Dave: Por mi parte, cuando escribo una canción nunca tengo el diseño claro de lo que será o se convertirá, simplemente me guío de que suene bien y entonces ya decido agregarle más cosas. Por eso cada canción es diferente. No soy mucho de: “quiero hacer diez canciones punk”, de hecho, muchas veces no sé bien lo que hago, quizá experimento más, me pregunto cómo sonarán algunas cosas. Tal vez así sucede con todos nosotros: tocamos, agregamos o quitamos sonidos en la mezcla final.
Por otra parte, la presencia de Nile Rodgers en “Up All Night” se siente más que un simple feature. ¿Cómo esta colaboración se extendió en todo el disco, incluso en canciones en las que Rodgers no participó directamente?
Steve: Después de lanzar nuestro último disco, tuvimos un momento de reflexión en el que quisimos hacer las cosas diferentes. “Up All Night” fue la primera canción que nació de ese cuestionamiento. Bueno, escribimos otras canciones con las cuales lanzamos varias ideas en diferentes estilos, pero “Up All Night” fue la que nos hizo pensar que queríamos que todo el disco sonara así, casi como el mapa sonoro del álbum. Los miembros querían hacer guitarras que fueran muy a lo Nile Rodgers, en el proceso alguien pudo contactarse con él y aceptó ser parte de la canción porque le encantó. Creo que eso hizo que el resto del álbum tuviera ese sonido; era una canción que guió a todas las demás.
Debe ser algo increíble que a Nile Rodgers le guste una de tus canciones.
Ed: Nos tenemos que pellizcar para saber que es real. Es algo muy loco.
Quisiera hablar también de la canción “California”, ya que muchos artistas han escrito de esa ciudad como un espacio de transformación, perdición y maduración. ¿Tenían en mente este legado al escribir sobre California cuando la hicieron?
Steve: La canción no es de California en sí, creo que debí ponerle otro nombre. Pero, básicamente, trata sobre la gente en California que tiene terapeutas, todo el mundo los tiene. Hay referencias de eso. Pero en ese momento, mi pareja y yo tratábamos de tener un bebé, pero no podíamos. No sucedía y comenzaba a asustarme el que nunca iba a suceder. Creo que mucha gente no logró comprender de que se trataba de eso porque está muy escondido en la letra.
Me recordó mucho a las menciones de California en las canciones de Red Hot Chilli Peppers, que en sí, no hablan de la ciudad.
Steve: Musicalmente sí tiene esa vibra, y creo que también por eso la grabamos ahí en California.
Sam: “Californication” de los Red Hot Chilli Peppers es otra de esas canciones que van con el tema.
Otro tema que me pareció importante son las líneas de bajo en el disco, las sentí como una segunda voz. ¿Cómo perciben el papel del bajo en la identidad de la banda?
Ed: Los bajos son muy importantes, casi todos los hizo y grabó nuestro amigo Klem Aubert, quien es un increíble bajista. De hecho, lo conocimos en la grabación de “Up All Night”, nuestro productor había trabajado con él antes de que llegáramos a París, y fue ahí donde lo invitamos a formar parte del disco. Simplemente es un increíble músico. Es como el quinto integrante que no está de tiempo completo, pero fue una parte muy importante para el sonido del álbum.
Sam: Él es francés, por lo que nos brinda ese sonido peculiar de Francia, además de que nuestro productor también es francés.
Mucho es la influencia de la música dance francesa.
Sam y Ed: ¡Sí! Además nos encanta ese género.
Al inicio de “Hopeless Romantic”, se escuchan sonidos como de un patio de juegos, es un detalle, pero es interesante ¿qué los hizo escoger ese paisaje sonoro?
Steve: Se supone que es un club nocturno. [Entre risas]
Ed: También puede ser un patio de juegos, por supuesto [entre risas].
Sam: Creo que lo pusimos porque quedaba muy bien con la canción, encamina muy bien. Muchas cosas no las pensamos, simplemente creímos que sonaban bien. En especial esa canción me encanta.
Dave: Creo que un club nocturno es lo más cercano que tenemos de un patio de juegos para adultos.
Mucho fue de intuición, como lo comentaba Dave anteriormente.
En la canción “3-2”, los versos son enunciados de manera rápida, casi como si estuvieran hablados. ¿La dicción rápida refleja el caos y la aceleración cuando te enfrentas con emociones que no esperas?
Steve: Esa canción es una de las más personales, por lo que quería decir muchas cosas. Fue muy natural que la melodía fuera rápida y se ajustara con el tiempo. Es lo más cerca que me tendrán rapeando. Creo que funcionó. Significa mucho para mí, es una de mis canciones favoritas de todo el disco.
¿Qué pensaron de Steve casi rapeando en “3-2”?
Sam: Recientemente hice un remix de esa canción y, curiosamente, la velocidad de las vocales cambian a lo largo de toda la canción, es algo muy interesante. El segundo verso pega mucho más y cuando llega el coro por segunda vez, se siente distinto a pesar de ser la misma melodía y la misma letra. El arreglo fue muy inteligente.
Dave: Deberíamos hacer que Steve la cante más rápido en conciertos para verlo sufrir [entre risas].
Sam: Sería genial. Si quitas las vocales, la música es lenta, como si fuera una balada, pero si lo fuera, sería algo muy cursi. Nos preguntamos ¿cómo podemos hacer de esta canción algo diferente y cool? Hay que darle un tratamiento distinto porque, como mencionó Ed, debe haber una yuxtaposición, darles un giro a las canciones para que no caigan en estereotipos como “el ser una simple balada”, debemos empujarlas más allá.
Ed: Hemos escuchado esta canción muchísimas veces, tanto que ya no me parece tan extraña.
Mirando en retrospectiva el proceso, ¿qué parte del disco se sintió más humana? Puede ser una melodía, una letra, una emoción. Algo que capturó la esencia de estar vivos en este momento.
Steve: Es una buena pregunta.
Sam: Muy buena pregunta. Para mí fue la última canción, “Luna”.
Ed: Estaba apunto de mencionar esa canción también.
Sam: Es muy curioso porque la narrativa de esa canción es una analogía de estar en el espacio, lo cual es algo no muy humano, pero los sentimientos sí lo son. Personalmente, es la canción que la siento más conectada con lo que significa ser humano.
Ed: Es el sentimiento de la letra. No lo sé, pero me conmueve demasiado. También “Sins of the Father” es una canción muy fuerte. Son dos canciones lentas en el álbum, pero creo que Steve logra expresarse de manera cruda. Son los momentos más humanos para mí.
Steve: Concuerdo con “Sins of the Father”. La hemos tocado algunas veces en vivo y parece que es una canción que pega emocionalmente porque la gente vive de muchas formas las relaciones con sus padres. Realmente logra conectar con las personas.
Dave: Yo diría que “Human” [entre risas]. Hay mucho “humano” ahí.
Ed: Es chistoso que Dave hable sobre el ser humanos porque, al ensayar las canciones, siempre revisa sus partes y se da cuenta que hay errores o que no debería hacer algo específico.
Dave: Pero dejamos algunos errores en las grabaciones. También me equivoco a propósito, nunca toco algo igual y eso lo hace humano.
¿Eres perfeccionista, Dave?
Dave: Creo que soy lo opuesto. Digo: “dejémoslo así, no pasa nada. Alguien más lo arreglará”.
El título del disco lo siento como una celebración de las conexiones humanas. ¿El componer el álbum unió más a la banda?
Steve: Creo que definitivamente nos acercó más, porque, como dije antes, llegamos a un punto en nuestra carrera —llevamos juntos bastante tiempo— en el que nos dimos cuenta de que quizá necesitábamos ir a un lugar distinto; uno donde no habíamos estado antes, y eso implica ser vulnerables. Aunque ya nos conocemos muy bien, creo que sin duda eso nos unió más.
Además, pasamos mucho tiempo juntos, y muchas de las grabaciones se hicieron en distintas partes de Europa. Trabajábamos hasta tarde y nos quedábamos ahí juntos. Así que, diría que definitivamente nos acercó más.
Sam: También los conciertos son ahora más disfrutables que antes. Conectamos mucho con estas canciones porque estuvimos más involucrados con el proceso, lo que hizo que fuera más agradable salir de gira, estar juntos y tocar canciones que nos gustan mucho.
Ed: Agregaría el proceso de escritura. Fue la primera vez que realmente escribimos y colaboramos, más allá del proceso de producción, con otros músicos que respetamos y queremos. Trabajamos con otras personas que ahora son nuestros amigos y se han convertido básicamente en una gran familia.
Debe ser para ustedes algo muy bonito. Estar de gira y tener conciertos es otra forma de conectar con la gente. Por supuesto, en cada país la recepción es diferente. ¿Me podrían contar sobre la reacción del público en los distintos países en los que han tocado las nuevas canciones?
Steve: Cuando estuvimos en Estados Unidos, en las giras que hemos hecho recientemente, siempre nos ha ido muy bien en la mayoría de los lugares donde tocamos. Quizá no tanto en algunas ciudades demasiado “cool”. Pero… también estuvimos en México y la pasamos increíble. Todos los fans fueron muy lindos con nosotros, así que lo disfrutamos muchísimo. Esperamos volver en febrero. La idea es poder hacer un show allá. Ese es el plan.
En la estética de sus videos musicales se muestra su vida en conciertos y a ustedes en las giras. ¿Por qué elegir ese tipo de estética para sus videos musicales?
Ed: Porque ya hemos hecho muchísimos videos súper producidos y la verdad es que ya no nos apetece hacer más. Tenemos muchísimo material y necesitamos sacarlo. [Entre risas] Hoy en día siempre hay alguien siguiéndote, documentando cada momento de tu vida laboral.
Dave: Eso humaniza a la banda, ¿no? Le da a la gente una relación con nosotros más allá de la música y muestra nuestras personalidades. Creo que es importante ponerle un rostro a la música.
Steve: Y hace que la gente se dé cuenta de que somos una banda real. Es lo que hacemos.
Mi última pregunta: ¿en qué momentos se sintieron menos humanos?
Steve: Pasé por momentos bastante duros durante ese proceso, en los que no me sentía yo mismo y me sentía muy poco humano. Escribimos una canción llamada “Live Without You” y fue una sesión muy traumática. Yo estaba atravesando muchos problemas personales y, sin duda, me sentía muy deshumanizado en ese momento.
Ed: Creo que todos tuvimos momentos así mientras hacíamos este disco, en los que fuimos a lugares extraños. De hecho, curiosamente, uno de los momentos que se sintió más irreal y un poco desconectado de la humanidad fue cuando la pandemia llegó a Europa y nosotros estábamos en París. La gente estaba aterrada porque nadie sabía realmente qué estaba pasando. Hablamos del inicio absoluto. Regresamos al Reino Unido. Pasamos de estar en Francia, donde todos usaban guantes de hule y nadie se acercaba a nadie, a bajarnos del tren en Londres donde la gente salía a cenar, se abrazaba, tomaba taxis. Un contraste total. Una desconexión absoluta.
Era como no saber qué estaba pasando al otro lado del mundo.
Ed: Sabíamos lo que venía, y aún así en Londres todo seguía como si no pasara nada. Fue bastante extraño. Muy extraño. Sí, como una escena de película. Estábamos a la mitad de la sesión y nos enteramos por la mañana de que literalmente teníamos que salir de ahí. Tomar un tren para salir del país, porque de lo contrario nos íbamos a quedar atrapados.