Silvestre Dangond: “Sentía mucho miedo de rechazo o que me abandonaran mis fans” [ENTREVISTA]

A puertas de regresar al Perú, después de cuatro años, el cantante colombiano se sincera sobre los miedos que marcaron su identidad como artista y la emoción que experimenta por su regreso a los escenarios latinoamericanos.

Desde sus comienzos como parte del dúo Silvestre y Juancho, hasta sus grandes éxitos en solitario, Silvestre Dangond se ha convertido en un referente del vallenato moderno. Tomando el sonido clásico del acordeón y manteniendo la interpretación vocal típica del género, el cantante llevó esta música tradicional colombiana al mundo cuando apostó por la fusión con ritmos urbanos y pop. 

A partir de entonces, Silvestre construyó una discografía marcada por producciones más ambiciosas y colaboraciones internacionales que le permitieron conectar con una importante audiencia global. Aunque algunos cuestionaron su proyecto musical, canciones como “Materialista”, “Niégame Tres Veces”, “Cásate Conmigo”  y “Justicia”, transformaron al vallenato en un fenómeno transversal dentro del mercado latino. 

El año pasado lanzó su álbum “El Último Baile”, disco que marcó su reencuentro musical con Juancho De La Espriella, y que dio paso a una gira conjunta por Colombia y Estados Unidos. Ahora, el tour se expande hacia Latinoamérica bajo el nombre de “El Baile de Todos”, aunque esta vez únicamente con Silvestre Dangond sobre el escenario. Perú será el punto de partida de esta nueva etapa, con presentaciones en Lima (28 de mayo) y, por primera vez, en Arequipa (31 de mayo).

En conversación con Worked Music, Silvestre Dangond reflexionó sobre los miedos que enfrentó al llevar el género hacia sonidos más contemporáneos y el vínculo musical que une a toda América Latina. Además, agradeció el cariño que ha recibido de sus ‘silvestristas’ peruanos a lo largo de los años y dejó en claro lo especial que es el país para su carrera.

Hace unos meses cerraste tu gira por Colombia en el Parque de la Leyenda Vallenata, en Valledupar, tu ciudad natal. Rodeado de tu gente y en un escenario para los grandes, ¿cómo viviste ese momento? ¿Sientes que ya ocupas un lugar dentro de ese grupo?

Yo sé, y soy consciente, que ocupo un lugar especial en este plano. Donde me quieras poner, ya sea en la música, como papá, como hermano, como hijo y como amigo. Obviamente, eso lo asumimos con mucha responsabilidad.

Este show fue una fiesta muy hermosa. Fueron tres días y yo estuve en el festival para cerrar con mi vallenato ese ciclo. Fueron dos noches diferentes, pero ambas para recordar. Tanto así que mi compañero Juancho de la Espriella, quien estuvo conmigo en la gira, me dijo que de todos los conciertos que había tenido, para él este había sido muy significativo. Incluso, me estaba preguntando si lo habían grabado porque quería tenerlo como recuerdo. 

Entonces, siento que hay cosas que no se planean, uno simplemente se dedica a entregar. Pero, el mismo viaje, la misma música y la disposición del público, te van llevando a momentos que no pensaste que ibas a vivir.

Y hablando sobre música, momentos y tu compañero Juancho, ustedes lanzaron un álbum, “El Último Baile”. Aunque suena a despedida, tú has dicho que no es un retiro, sino una nueva etapa. ¿Cómo nació ese nombre? ¿Qué significa ese concepto? 

Sí, estábamos en deuda con nuestros seguidores. Duramos 10 años juntos, había una generación que aprendió a amarnos, a querernos, a respetarnos y a darnos un sitial. Así que la verdad que sí estábamos en debe de poder regalarle nuevamente a esos ‘silvestristas’ un álbum, y lo logramos. 

El Último Baile es como la última oportunidad de poder estar juntos, porque cada quien tiene carreras independientes y a eso se refería: “vamos a bailarnos esta última oportunidad que tenemos de estar juntos, porque cada quien sigue su camino”.

Claro, porque ahora estás viniendo a Latinoamérica con un nuevo nombre para el tour: “El Baile de Todos”. ¿A qué se debió que Juancho no te acompañara? 

Bueno, exactamente, no podría profundizar en la explicación. Eran cosas que ya estaban pactadas que, en fin, a nivel de negociación no te podría decir mucho. Aunque sí me hubiera gustado ir con Juancho también por allá. Pero, no sé, de pronto en otra oportunidad que se nos dé, estoy segura que lo sabría aprovechar. 

Igualmente, estamos muy contentos con tu regreso a Perú (luego de cuatro años) y, pese a que no es tu primera vez aquí, sí es la primera vez que seremos el punto de partida de tu gira. ¿Por qué comenzar aquí? ¿Qué significado tiene nuestro país y tus ‘silvestristas’ peruanas para tu carrera?

Mira, te cuento. Para mí fue una sorpresa cuando me dijeron —hace un tiempo— que Perú es el cuarto país que más consume la música de Silvestre Dangond. Una sorpresa, porque yo me decía: “casi no voy allá, yo casi no promociono, ¡qué regalo!”. Entonces, siento que debo aprovechar esta plataforma para seguir creciendo, poder expandirme mucho más y amplificar más mi música a nivel artístico y a nivel de género como vallenato. Aprovechar que me quieren, me admiran y me apoyan. Sé que no voy mucho, pero hay que sembrar y, bueno, a partir de ahora ya no les voy a fallar. Creo que voy a estar viniendo mucho más seguido. Al final, flor que no se riega, no germina. 

Sin duda lo estás sembrando y regando muy bien, porque no solo vienes a Lima, sino [que] también vas a ir a Arequipa por primera vez. ¿Cómo te preparas para conquistar una nueva plaza dentro de un país que ya te quiere? 

Ahorita, si me preguntas ‘ya’, en este momento, te mentiría. Mi preparación va mucho más cerca. Cuando ya está por llegar la fecha es cuando digo: “bueno, eso se acerca, ¿qué vamos a hacer?, ¿cómo nos preparamos?”. 

Hay algo que me gusta, que es dejar que las cosas fluyan, dejar que todo pase y tener la potestad de poder cambiar el rumbo ahí mismo, en ese presente. Me agrada mucho esa mentalidad.

Creo que esa idea se alinea mucho con tu música. Tus canciones invitan a simplemente dejarse llevar por el ritmo, bailar libremente y sorprenderse con la mezcla de sonidos.

En un mundo como el de hoy en día, en el que vivimos tan distraídos, donde todo se sabe y donde todo se prevé, creo que dejarse sorprender es un regalo. 

Exactamente. Personalmente, siento que aquello es lo que logras con tus canciones. Siempre nos sorprendes con la fusión de géneros y las colaboraciones internacionales. ¿Cómo ha sido para ti lograr que públicos que tal vez no crecieron con el vallenato hayan conectado con él? 

Las plataformas como las redes sociales son una herramienta a la que le agradezco tanto porque hoy te cortan parte del camino. Lo que antes duraba muchos años, ahora es mucho más fácil. Así que veamos ese conducto positivo y saquémosle provecho para poder unir más a nuestra región, a una América Latina que está a punto de florecer en todos los aspectos.

Coincido contigo. Tenemos ritmos y culturas parecidas. ¿Cómo lo ves tú desde el ámbito musical? ¿Cómo logras la unión entre el vallenato y otros géneros latinoamericanos? 

Siempre estuvimos unidos. Hay un ritmo que nos unificó que se llama la cumbia y, desde el principio hasta ahora, siempre nos ha mantenido unidos. Además, qué bonito que por medio de la cumbia hayan nacido otros géneros. El vallenato viene de esos tambores y toda América Latina tiene que ver con ella. Entonces, yo siempre he dicho que somos hijos del mismo papá, pero con diferentes mamás. 

A pesar de tener las mismas raíces musicales, ¿cuando fusionas sientes cierto temor a que se pierda la esencia del vallenato? 

Al comienzo sí. Sentía mucho miedo de rechazo o que me abandonaran mis fans. Pero sé que ese es el camino, y es normal que exista el miedo. Para crecer hay que sacrificar y soltar cosas para que otras lleguen. Ahí se vuelve más amplio y eso es compartir. Cuando tú dejas algo, cierras un ciclo, le estás dando espacio a otra persona u objeto que llegue. 

Crecer es eso: sacrificar, mezclar… Y qué bonito que el público empiece a ver cómo lo estás viendo tú. Comenzar a mezclar vallenato con otros ritmos y con otros artistas es amplificar.

¿En qué momento pasaste de sentir miedo a sentir confianza con lo que hacías? 

Cuando llegó el éxito de “Cásate Conmigo”, dije: “bueno, ahora ya estoy recibiendo respuestas de todo este experimento”. Increíble, sí. 

Después de ese éxito, comenzaste a moverte más seguido entre lo tradicional y lo moderno. ¿Qué versión de Silvestre predominan los shows en esta gira? ¿El que es más vallenatero clásico o el que apuesta por la mezcla? 

Es que es una cosa yo no te pueda responder, porque es una experiencia que debes vivir. Entonces, en realidad, yo soy Silvestre; en lo que me toque, soy Silvestre. Siempre trato de ser el mismo. 

Hablando de experiencias,  el título de “El Último Baile” me dejó pensando. ¿Tú alguna vez has pensado cómo te gustaría despedirte de tus fans? ¿Vivir, realmente, ese último baile? 

Pues…, lo tengo pensado. Pero una cosa es lo que yo pienso, y otra es donde Dios me ponga. A veces siento que es un trabajo que apenas está empezando. Entonces, yo puede que lo tenga en mi mente; sin embargo, de ahí parte el premio al dejarse llevar. Yo tengo que aprovechar los regalos que Dios me da, y si él me está dando elementos para potencializar y seguir creciendo, es porque hay un fin. Yo voy con ese propósito de la mano.

¿Y cuál es? ¿Tiene que ver con el legado te gustaría dejar en la música? 

Sí. El legado que me gustaría dejar es el que todos debemos dejar a la humanidad: el legado del amor. De que nacimos con propósitos de poder llevar la humanidad a un sitio verdadero con el que toda la humanidad siempre sueña, que es vivir en verdadera armonía, amor y paz; en poder abrazar, dar y recibir genuinamente, en poder apoyarnos y dar la mano, en poder mirar y sentir con compasión, con piedad, en poder aceptar y vivir en transparencia. Pienso que el legado apenas comienza.

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