Madds Buckley: “Puedes aprender muchísimo sobre ti cuando te pones en el lugar de otra persona” [ENTREVISTA]

Entre personajes ficticios y experiencias personales, Madds Buckley revela cómo la música le permite explorar su identidad y transformar emociones complejas en historias.

Hay verdades que solo pueden contarse a través de la ficción. En la música de Madds Buckley, los personajes, los mundos fantásticos y las historias de amor que se convierten en pesadillas funcionan como vehículos para explorar aquello que resulta más difícil de nombrar: el trauma, la obsesión, las contradicciones del amor y el miedo a perderse a uno mismo. La artista estadounidense encontró en la narrativa de personajes una vía creativa propia, que alcanzó a millones de oyentes con ‘The Red Means I Love You’, la canción inspirada en Toga Himiko, de My Hero Academia, que marcó un punto de inflexión en su carrera. Desde entonces, su universo ha crecido entre la ficción y la vulnerabilidad, sin perder de vista las emociones que dan vida a sus historias.

En conversación con Worked Magazine, Buckley habla sobre la evolución de Dog y Bird, dos personajes nacidos de experiencias personales que terminaron desarrollando una identidad narrativa propia. También profundiza en A Simple Binary and a Complex Phrase, su próximo álbum, un proyecto que contrapone la complejidad de la experiencia humana con la lógica de la tecnología. Concebido a partir de canciones espejo —dos perspectivas distintas para explorar una misma idea—, el disco aborda la memoria, la desconexión y las contradicciones de un mundo cada vez más atravesado por la inteligencia artificial. La pregunta que emerge no es solo qué perdemos al intentar automatizarlo todo, sino qué significa seguir siendo humanos en el proceso.

Para Buckley, escribir ficción no significa alejarse de la realidad, sino encontrar otra forma de entrar en ella. Habitar personajes ajenos le permite reconocer emociones propias, explorar zonas que todavía no comprende del todo y decir aquello que, de otro modo, quizá permanecería en silencio. Esa tensión entre lo inventado y lo verdadero atraviesa tanto sus canciones como su manera de entender la composición: una historia no necesita haber ocurrido para contener una verdad emocional.

Tu música suele situarse en el punto de encuentro entre emociones profundamente personales y mundos ficticios inspirados en el anime, los videojuegos y la narrativa. ¿Qué te permite expresar y escribir desde la perspectiva de un personaje ficticio que quizá no podrías decir si hablaras directamente como Madds Buckley?

¡Muchísimas cosas! Basar mis canciones en personajes me permite contar historias más interesantes a través de mi música. Ya sea que tengan nombre o no, normalmente me refiero a un personaje cuando hablo de mis canciones, en lugar de hablar de mí misma. A veces lo llamo “el narrador” o simplemente “el personaje”.

¡Hay muchísimas historias que puedes contar cuando no tienes que ser tú quien las narra! Además, irónicamente, eso puede darme cierta privacidad y permitirme ser todavía más honesta. ¡Nunca sabrás qué canciones están exageradas, cuáles son completamente ficticias y cuáles son totalmente reales! Todo depende de cuál me parezca la historia más interesante o entretenida de contar.

‘The Red Means I Love You’ fue escrita desde la perspectiva de Toga Himiko y terminó convirtiéndose en la canción que cambió el rumbo de tu carrera. Mirando hacia atrás, ¿sientes que te dio un lenguaje creativo que seguiste desarrollando o que abrió una puerta por la que ni siquiera sabías que querías pasar?

Creo que hizo ambas cosas. ‘The Red Means I Love You’ fue una de las primeras canciones que hice únicamente por diversión y por el placer de crear algo que yo misma disfrutara. No me importaba si era “vergonzosa”, demasiado extraña o si tenía alguno de esos aspectos que normalmente suelo criticar de mis propias letras. ¡Simplemente me divertí!

Aunque sigo siendo increíblemente exigente conmigo misma, de vez en cuando recuerdo lo mucho que disfruté haciendo la canción que paga todas mis facturas, ¡jajaja!

‘Red’ me abrió puertas que ni siquiera sabía que existían. Aunque no lo creas, ¡estudié para escribir canciones para otras personas! Estoy muy agradecida por esta canción y por todas las personas que la han escuchado. De no haber sido por ella, no habría podido contar historias sobre mis propios personajes.

Has escrito desde la perspectiva de personajes que lidian con traumas, obsesiones, ira, conflictos familiares y formas complejas de amor. Cuando te metes en la piel de personajes muy diferentes a ti, ¿qué terminas descubriendo sobre ti misma durante el proceso?

¡Demasiadas cosas! A veces desearía dejar algunas cosas como están y pienso: “¡Nooo, no quiero descubrir esto sobre mí misma!”, ¡jajaja!

Puedes aprender muchísimo sobre ti cuando te pones en el lugar de otra persona. E incluso si no encuentro mucho de mí misma en un personaje, eso también constituye un descubrimiento en sí mismo.

Sin embargo, mi tipo de descubrimiento favorito es cuando, al escribir un personaje, consigo procesar mis propias emociones o algún dolor cuya presencia ni siquiera había reconocido del todo. ¡A mi terapeuta le ENCANTAN esas canciones!, jajaja.

Dog y Bird comenzaron como personajes moldeados por experiencias muy personales, pero con el tiempo desarrollaron una historia propia que conectó con muchos oyentes. ¿En qué momento un personaje deja de ser simplemente una metáfora de algo que viviste y empieza a convertirse en alguien con una vida propia?

Siento que me resulta imposible crear un personaje que no tenga algo de mí, aunque sea un detalle mínimo. Además, como crecí siendo una auténtica apasionada del teatro, intento interpretar de verdad a estos personajes sobre el escenario. ¡Los límites entre ellos y yo se vuelven muy difusos!

Incluso cuando un personaje empieza a tener vida propia —Dog y Bird son excelentes ejemplos—, sigo recurriendo a mi propia vida y a las experiencias de las personas que me rodean para construir su historia y sus antecedentes.

Si el personaje ya está en mi cabeza cuando comienzo a escribir, es porque en ese momento ya se ha convertido en algo propio. Durante My Love Is Sick, Dog y Bird todavía eran parte de mí, y siempre lo serán: forman parte de mi identidad y de mi manera de expresarme.

Pero compuse ‘Sitting Pretty’ con el PROPÓSITO de contar el siguiente capítulo de la historia de Dog. Cuando escribí ‘Garden Party’, ya imaginaba a una esposa lamentándose por la indiferencia de su marido.

Cuando empiezo a interpretar al personaje desde la propia etapa de escritura, es cuando cruzo esa frontera. Sin embargo, si procesar experiencias de mi propia vida también puede enriquecer su historia, no tengo ningún problema en mantenerlo en ese punto intermedio entre la ficción y lo personal.

‘Sitting Pretty’ nos devuelve a Dog, aunque también forma parte del universo mucho más amplio de tu próximo álbum. ¿Cómo ha cambiado Dog desde que la conocimos y qué aspectos de ti misma sigues reconociendo en ella?

Siempre he visto a DogBird como mi propio “peor escenario posible” y, por lo tanto, a Dog como mi peor versión alternativa.

¿Qué pasaría si, después de años de terapia en los que he aprendido que no siempre soy yo quien tiene la culpa, dejara de darme cuenta de las ocasiones en las que sí la tengo? ¿Y si todo eso terminara llevándome a lastimar a alguien que me importa? ¿Y si me convirtiera en la persona que todos esperaban que fuera cuando estaba creciendo: religiosa, heterosexual y femenina?

Dog apenas está empezando a darse cuenta de que no encontrará la felicidad siguiendo ese camino. Pero ha avanzado tanto por él que tendrá que arrancarlo todo de raíz —y quizá también a todas las personas que forman parte de su vida— para poder encontrarse a sí misma.

¡Creo que Dog ha empeorado en muchos sentidos! Perdió lo que tenía y sabe por qué lo perdió. Sin embargo, en lugar de afrontar los miedos que provocaron esa situación, se rinde ante ellos, con el rabo entre las piernas.

¡Pero está mejorando! ¡Eso espero!

Aunque es una persona muy diferente a mí, reconozco en ella ese deseo profundo e intenso de ser ella misma, así como el miedo y el dolor que implica perder a otras personas por hacerlo.

Antes me parecía más a ella. Era capaz de disimular y ocultar mis sentimientos por el bien de los demás, especialmente de mi familia. La diferencia entre nosotras es que, una vez que probé esa sensación de libertad, de ser yo misma y vivir sin miedo, ya no pude volver a reprimir mis emociones.

¿Dog? Ella se guarda todo hasta que, finalmente, todo se viene abajo.

La verdad es que envidio su capacidad para “mantener la compostura”, pero no envidio EN ABSOLUTO la situación en la que se encuentra, ¡jajaja!

Con A Simple Binary and a Complex Phrase, estás pasando de las historias íntimas sobre relaciones personales de la etapa de Dog y Bird a explorar cuestiones relacionadas con la tecnología, la conexión y las formas en que podemos perder partes de nosotros mismos mientras intentamos mantenernos conectados. ¿Qué te llevó a explorar esta contradicción en este momento de tu vida y tu carrera?

Para decirlo sin rodeos: ¡el TDAH y un odio apasionado por la nueva era de la inteligencia artificial!, jajaja.

Hablando en serio, antes de recibir mi diagnóstico, e incluso ahora, pasaba muchísimo tiempo deseando poder funcionar como una máquina. Quería que comer, dormir y ducharme fueran procesos automatizados para poder volver directamente al trabajo.

También atravesé varias experiencias personales que sentí como si estuviera caminando sobre minas emocionales que ni siquiera sabía que existían. Me sentía controlada por reacciones traumáticas de las que ni siquiera era consciente.

Originalmente, este proyecto iba a ser un EP corto sobre tecnología, y me alegra muchísimo que hayamos cambiado de rumbo y lo convirtiéramos en un álbum. Cuando hago un disco, necesito que exista una razón para que todas esas canciones estén juntas. Para mí, los álbumes tienen temas, historias y arcos narrativos.

Al principio me frustraba que me pidieran incluir dos canciones que no encajaban. Pero, mientras pensaba en los temas de esos sencillos y en mi colección de canciones conceptuales sobre tecnología —a las que les tengo muchísimo cariño—, empecé a descubrir qué ideas se conectaban entre una canción y otra.

¡Y ME EMOCIONÓ MUCHÍSIMO darme cuenta de que podía hacer un álbum con canciones espejo! Es decir, dos canciones para cada idea: una abordada desde una perspectiva humana y otra desde una perspectiva tecnológica.

Todo comenzó con ‘Tomes and Tombstones’ e ‘If-Then Statements’: dos canciones sobre redescubrir el dolor del pasado y la manera en que lo llevamos con nosotros.

A partir de ahí, me lo pasé increíblemente bien encajando todo lo que ya teníamos, como si fueran piezas de un rompecabezas. Y fue todavía más divertido completar los espacios vacíos con canciones nuevas que ayudaran a unirlo todo.

Incluso el título A Simple Binary and a Complex Phrase parece sugerir una tensión entre la simplicidad y la complejidad. ¿Qué significa ese contraste para ti y cómo influye en el álbum en su conjunto?

El título del álbum es una frase de la canción ‘Coded Ways’, y desde el principio tenía claro que quería utilizarla como título, ¡aunque sea un poco larga de pronunciar!, jajaja.

La letra dice:

“Pronto volveré a escribirte. No puedo prometerte que mi prosa sea tan buena como un código binario simple y una frase compleja. Se me están acabando las formas codificadas de decir ‘te amo’”.

Aquí, “binario” hace referencia al código binario. Me encanta esa frase porque la he interpretado de muchísimas maneras.

Piensa en la simplicidad de dos números frente a la inmensidad del lenguaje humano. Normalmente, alguien podría decir: “¡Pero si el código binario es dificilísimo de leer! ¡Es complejo!”. Y también tendría razón, ¡jajaja!

Para una computadora o un chatbot, “te amo” es una sucesión de unos y ceros. Pero el lenguaje es mucho más que las palabras y las letras en su sentido literal. También transmite contexto, significado y emociones. Esa comparación es lo que da forma a todo el álbum.

El disco plantea la pregunta: “¿Qué sucede con tus recuerdos?”. La tecnología responde: “Se deterioran y, con el tiempo, se pierden”. La perspectiva humana, la de la carne y la sangre, responde: “Aunque no puedas recordar, algo siempre conservará ese recuerdo”.

El álbum afirma que amar es difícil. La tecnología responde: “Entonces te daremos algo fácil”. Y la humanidad contesta: “Inténtalo de todos modos”.

Una canción centrada en la tecnología hablará de sentirse inhumano y desear desconectarse y automatizarlo todo. Una canción desde la perspectiva humana exigirá ser reconocida como humana y en igualdad de condiciones.

¡Me divertí MUCHÍSIMO dándole forma a este álbum hasta convertirlo en lo que es!

En ‘Tomes and Tombstones’, una ruptura dolorosa se convierte en una casa embrujada y un cementerio bajo la luz de la luna. ¿Por qué crees que te atrae transformar el dolor de la vida real en mundos ficticios o fantásticos, en lugar de afrontarlo de una manera completamente literal?

En realidad, ¡esta canción no está basada en nada de mi vida! Bueno, quizá un poquito.

Originalmente, fue un encargo para un webcómic llamado Ingress Adventuring Co. que finalmente fue cancelado —lo que se canceló fue el encargo, no el webcómic—. Es una historia muy buena si te gusta la fantasía, ¡y me encanta su estilo artístico!

Hay un “fantasma en el ático” que es tanto literal como metafórico y que está relacionado con la esposa del personaje principal. No quiero revelar demasiado, pero diré que su presencia sigue rondando la historia, ¡incluso ahora!

Para responder a tu pregunta, creo que me atrae escribir aquello que consigue que una canción se sienta como una experiencia completa. ME ENCANTAN las metáforas y la posibilidad de conectar diferentes elementos para enfatizar o dramatizar emociones y experiencias.

Eso me permite explicar una idea de una manera nueva, con sus propios términos y su propio lenguaje.

En ‘My Love Is Sick’ intento explicar esa mezcla inexplicable de rechazo, repulsión y dolor que puedes sentir cuando estás enamorado. Por eso, el lenguaje es oscuro, enfermizo e incluso sangriento.

Decir simplemente “enamorarse es horrible” no transmite lo mismo.

La belleza del lenguaje y de la poesía reside en que podemos expresar cosas profundas cuando una definición sencilla no es suficiente. Y aunque las historias y los mundos sean ficticios, fantásticos o incluso absurdos, eso no hace que las emociones que hay detrás sean menos reales.

Además, me encantan los rompecabezas. Por eso, trabajar con una estructura como la de una «casa embrujada» o con metáforas como las de Dog y Bird me proporciona un espacio de trabajo con límites muy claros.

¡La creatividad puede llegar muy lejos cuando te impones una o dos restricciones!

Tus canciones pueden incluir personajes de anime, fantasmas, villanos, mundos fantásticos o narrativas ficticias, pero las emociones que hay detrás suelen sentirse increíblemente reales. ¿Crees que la honestidad emocional exige contar la verdad literal o que, en ocasiones, la ficción puede ser una forma más auténtica de expresar lo que sentimos?

¡Definitivamente creo lo segundo! Al menos cuando se trata de canciones y escritura.

Cuando escribo, mi objetivo es contar algo que sea verdadero para la CANCIÓN, aunque no necesariamente lo sea para mí. Otra forma de verlo es preguntarse qué es verdad para el personaje que canta esa canción.

Tengo una canción en el álbum llamada «Memory Loss» que comienza con esta frase: «No recuerdo el día en que murió el perro; solo recuerdo que ya no está».

¿Yo, personalmente? Nunca he tenido un perro. Mi vecino tenía uno con el que jugaba todo el tiempo, y me puse increíblemente triste cuando murió. Lo mismo me ha ocurrido con los perros que han tenido mis tíos.

Pero, cuando escribes una canción sobre olvidar las cosas que más significan para ti, la historia tiene un impacto mucho más directo si se trata de TU perro y no del de otra persona.

Todo lo demás en esa canción sí está relacionado con mi vida, pero hay algo en la experiencia de perder a una mascota durante la infancia que conecta de una manera especialmente profunda con el tema de la canción.

Y, a veces, creo que contar con una especie de red de seguridad llamada «ficción» nos da la libertad de decir exactamente lo que queremos decir. Especialmente cuando se trata de las cosas más difíciles de expresar.

Después de convertir tantas experiencias personales, personajes, miedos y preguntas en música que ha llegado a millones de personas, ¿qué aspecto de Madds Buckley sigues intentando descubrir a través de la composición?

¡Uuuu, qué buena pregunta! No sé si tengo una buena respuesta en este momento.

No sé si llegaré a descubrirlo a través de la composición, pero me gustaría convertirme en una versión de mí misma más equilibrada y realista, con menos turbulencias emocionales.

Soy una persona increíblemente nerviosa y entusiasta. Aunque he mejorado mucho en los últimos años, no puedo evitar desear ser alguien más estable, alguien que no se derrumbe ante la primera señal de rechazo.

Parte de eso tiene que ver con la química de mi cerebro y otra parte con malos hábitos. Pero quizá pueda trabajar en ello a través de mis personajes. ¡Quién sabe!

Cada persona está recorriendo su propio camino, y este es parte del mío.

Más allá de tu propia música, ¿qué artistas, álbumes o canciones has descubierto o disfrutado especialmente este año?

¡OOOO! ¡Una de mis bandas favoritas de TODOS LOS TIEMPOS, Babygirl, lanzó su primer álbum este año! No he parado de escucharlo en repetición.

Soy fan de MICO desde hace tiempo y me hace muy feliz ver cómo está ganando cada vez más popularidad. También he vuelto a escuchar música Vocaloid y he estado escuchando a productores como Jamie Paige, Eggtan y CircusP.

Además, he tenido la suerte de escuchar música nueva de algunos amigos que todavía no puedo revelar. ¡Y me muero de ganas de hablar de ella cuando la anuncien!

Descubrí a Tiffany Day este año, justo antes de que empezara a aparecer por todas partes en mis redes sociales. ¡Y AH! Descubrí a Say Now el año pasado, pero sigo recomendándolos a todo el mundo siempre que puedo.

Por otro lado, he vuelto a escuchar comedia musical, así que he tenido en repetición a Tom Cardy, Stephen Lynch y OCT.

Y últimamente mi pareja me está introduciendo en la música de Jhariah. ¡ME ENCANTA lo que hace!

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