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KNEECAP: “Como irlandeses, el apoyar a los pueblos oprimidos está inscripto en nuestro ADN y nuestra historia” [ENTREVISTA]
Atrincherados en un ojo del huracán mediático que parece seguirlos desde su concepción, el proyecto irlandés más arriesgado del momento encuentra las respuestas a la adversidad en su férrea integridad moral y su amistad inquebrantable. Con una propuesta musical incendiaria y una complicidad con su público que trasciende las barreras del lenguaje, Mo Chara nos cuenta todo sobre el presente del proyecto y las emociones de presentarse por primera vez en Latinoamérica.
Por: Matias Rodriguez Jr.
Publicado el: 17/10/2026
Con su primer periplo latinoamericano en ciernes, el trío de hip-hop de Belfast conocido como KNEECAP se prepara para tomar los escenarios por asalto y ofrecernos, en sus propias palabras, los mejores shows de su carrera. Abanderado por su último lanzamiento, FENIAN (2026), el grupo parece haber encontrado el equilibrio perfecto entre sátira, agudeza política y riesgo ideológico.
El proyecto de los irlandeses Mo Chara, Móglaí Bap y DJ Próvaí combina elementos del hip-hop, el grime y el synth-punk para ponerlos al servicio de un mensaje contestatario de emancipación que reivindica el valor de la lengua irlandesa (Gaeilge) frente a las imposiciones sajonas de sus vecinos. A través de su música, el grupo también convoca a la acción política directa y a la resistencia anticolonialista.
En su intercambio con Worked Magazine, Mo Chara se muestra particularmente expectante ante la resonancia temática que podría surgir entre los pueblos de ambos lados del Atlántico. KNEECAP sabe perfectamente que los paralelismos entre nuestras historias pueden ser el punto de partida para una nueva comunión musical y una intimidad única entre el grupo y su nuevo público.
El próximo 15 se presentarán en Ciudad de México y luego llegarán a Bogotá. Estos conciertos marcarán su primera visita a Latinoamérica. ¿Cómo se sienten ante la oportunidad de conectar con nuevas audiencias en esta parte del mundo y qué nos pueden adelantar sobre estos shows?
Es una suerte que haya pasado tanto tiempo, porque la producción del show, la iluminación, el sonido y el montaje en el escenario han evolucionado muchísimo. Cuando empezamos a hacer giras éramos solo nosotros frente a un escenario negro. Ahora hay mucho trabajo detrás, así que van a ver la mejor versión de nuestro espectáculo. Cuando tocábamos en Belfast hace ocho años era todo muy austero; estos primeros shows en Latinoamérica serán los mejores que hemos hecho hasta la fecha.
A medida que crecen como banda en vivo y como artistas profesionales, ¿cuales sienten que son los aprendizajes más presentes en el momento de subirse a un escenario?
Es difícil de poner en palabras, porque cuando un show va muy bien, prácticamente no piensas en nada. A veces, si el show va bien pero no increíble, la mente se te va y empiezas a pensar en cosas de la casa, como que tienes que colgar esa repisa algún día. Tu cerebro se distrae. Pero cuando el show fluye y el público está lleno de energía y entregado, el tiempo pasa volando: subes, no recuerdas casi nada y de repente ya terminó. En un buen show no deberías estar pensando en nada, solo estar presente. Para nosotros, la clave siempre es el público; cuando la audiencia responde, ese impulso nos lleva a nuestro mejor nivel.
La conexión con el público parece desempeñar un papel fundamental en sus conciertos. Imagino que, en el mejor de los casos, es una experiencia completamente física e instintiva, en la que no hay espacio para sobreanalizar cada detalle, sino para dejarse llevar y disfrutar de una manera más visceral. En ese sentido, Latinoamérica tiene una historia marcada por el colonialismo y las luchas por la autodeterminación, cuyos efectos siguen presentes en la actualidad, incluso en la relación entre nuestros gobiernos y los grandes conglomerados económicos. ¿Hasta qué punto tienen presente la historia y el contexto político y social de los lugares que visitan a la hora de conectar con el público durante sus presentaciones en vivo?
Por supuesto. Tenemos la suerte de poder viajar, pero no siempre conocemos a fondo la historia de cada lugar que visitamos. Por eso es genial viajar a países como Argentina y otros de la región, donde podemos hablar con promotores, gente local o las bandas teloneras y aprender un poco más. Es de las mejores cosas que conlleva hacer esto. Creo que por eso la gente en Latinoamérica conecta con KNEECAP: aunque no entiendan exactamente lo que decimos en nuestro idioma, hay una energía compartida, una historia común frente a la opresión con la que la gente se identifica. Aunque tengamos apariencias, idiomas, culturas y trasfondos distintos, nos une ese rechazo común al colonialismo.
Creo que también hay un componente que va más allá de las palabras y tiene más que ver con el trauma generacional compartido por nuestros pueblos.
Claro. Como dice esa expresión: de día se lucha y de noche se baila. De cierta forma, salir de fiesta es igual de importante, porque de ahí también surgen las ideas. Al final, ¿por qué luchas si no es para ser libre y poder disfrutar de tu vida? Así que espero encontrarme con tanto con una buena fiesta como con conversaciones sobre lucha y resistencia.
En un momento global tan convulso, ustedes se están manteniendo firmes en sus valores y posturas respecto a estos conflictos. Me imagino que sus círculos cercanos deben ser bastante sólidos como para navegar estas tormentas sin desmoralizarse o ceder ante la presión externa ¿Cuánto de esa fuerza proviene de tu relación personal con Móglaí Bap y DJ Provai?
Nos ayuda mucho el hecho de que éramos amigos antes de formar KNEECAP. A diferencia de muchas bandas que se forman entre desconocidos que se hacen amigos en el camino, pero terminan separándose por las tensiones, nosotros ya sabíamos cómo discutir y resolver las cosas. Sabemos cómo estar en desacuerdo y encontrar la manera de seguir adelante.
Muchas bandas funcionan desde una lógica puramente profesional y les cuesta lidiar con los conflictos. Nosotros, en cambio, compartimos una amistad de hace mucho tiempo. Hemos pasado por muchas cosas, tanto como amigos como en nuestra trayectoria musical, y eso ha creado un vínculo muy fuerte.
Nos apoyamos mutuamente: si alguien flaquea en el escenario o durante una entrevista, los demás lo notamos —aunque el público no se dé cuenta— y tomamos el relevo. Así funciona nuestra relación, tanto dentro como fuera del escenario.
La solidaridad empieza por casa. Viendo sus entrevistas y shows, es evidente que cuidarse las espaldas mutuamente es parte integral del proyecto.
Totalmente, así es.
Se nota un orgullo auténtico en cómo proyectan su identidad irlandesa, con un mensaje contundente sobre la autodeterminación y el anticolonialismo. Muchas veces los músicos se pliegan a los símbolos hegemónicos occidentales sin mirar a su propia nación —pasa mucho aquí también, donde bandas adoptan el inglés estadounidense para encajar en los estándares de la industria—. Ustedes hacen todo lo contrario. ¿Cómo navegan estos contrastes en un mundo donde la industria parece sugerir que hay todo por perder al tomar ese camino?
Es un gran punto. Eso que mencionas sobre bandas latinoamericanas cantando en inglés estadounidense también ocurrió aquí durante mucho tiempo. Creo que por eso la música irlandesa está teniendo un momento tan fuerte a nivel global en este momento: estamos creando arte y música para nosotros mismos, en lugar de crear para complacer al público estadounidense o londinense. Creo que el mundo está reconociendo esa autenticidad y la respeta.
Cambiando un poco de tema, en 2024 lanzaron una película biográfica sobre la historia del grupo, en la que participa Michael Fassbender. ¿Cómo fue trabajar con él y con el equipo detrás del film?
En realidad casi no me tocó trabajar con él. No compartimos escenas directamente; Móglaí tuvo prácticamente todas las escenas con él. Solo tenemos una toma juntos cerca del final donde ni siquiera hablamos. Sin embargo, para nosotros que éramos completos novatos, ver trabajar a un profesional consolidado en el rodaje cambió la dinámica por completo. Todos subieron su nivel. Era la primera película del director y nuestro primer trabajo actoral, así que la presencia de Fassbender hizo que el equipo estuviera a la altura de la circunstancia. Y como solemos bromear, la comida en el set también mejoró notablemente mientras él estuvo allí.
¿Suelen ver películas biográficas o tienen alguna de referencia? Personalmente no soy muy fanático del género.
Es un género bastante irregular. No recuerdo haber visto una que me haya parecido realmente buena. ¿Tienes alguna recomendación tú?
La verdad estoy tratando de pensar en alguna…
¿Ves? La mayoría son bastante una mierda (risas). En general no me gustan.
Hace poco, Ed Sheeran mantuvo una postura bastante tibia frente al genocidio en curso. ¿Sientes que hay un cambio en cómo la opinión pública percibe estos eventos? Esta un poco esa idea de que a medida que la marea cambia y la evidencia es más patente eventualmente todos dirán haber estado en contra.
La gente va a recordar lo que está pasando. Llegará un punto en que la postura sea evidente porque, más allá de cualquier debate, hay cosas que están mal, y lo que está ocurriendo está mal. Artistas como Fontaines D.C., Macklemore o nosotros mismos hemos recaudado fondos para Palestina desde mucho antes del 7 de octubre.
Como irlandeses, está en nuestro ADN apoyar a los pueblos oprimidos de todo el mundo y, en especial, a Palestina, con quien tenemos un vínculo muy fuerte. Bandas como Massive Attack también se han expuesto bastante y han sufrido represalias, como la cancelación de shows. Pero estos contratiempos no son nada en comparación con lo que se vive en Gaza y en Cisjordania.
La gente va a salir adelante; Macklemore va a estar bien y nosotros vamos a estar bien. Sin embargo, en el futuro muchos dirán que siempre apoyaron la causa, pero la memoria existe y se recordará quién estuvo y quién no.
Tampoco estoy aquí para atacar a Ed Sheeran; apoyamos totalmente a Macklemore y lo que está haciendo. Lo hemos conocido en persona y es un absoluto caballero. Es realmente admirable que alguien con el nivel de fama y presencia mainstream de Macklemore continúe utilizando su plataforma para hablar de Palestina.
Es realmente conmovedor ver la cantidad de artistas comprometidos con exponer lo que está pasando a sabiendas de las consecuencias que acarrea, y sobre todo poniendo el foco donde corresponde.
Exacto. Que estas bandas hayan alzado la voz desde el principio ha ayudado a normalizar la conversación sobre el genocidio en los últimos años, permitiendo que otros también puedan expresarse sin sufrir el mismo nivel de represalias.
Además, la huella digital permanece. Las posturas cambiantes y los giros discursivos quedan registrados.
Totalmente, tienes toda la razón.
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