Lexi Valentine: “El propósito de este disco era integrarme a mí misma y no sentirme siempre separada” [ENTREVISTA]

Tras años de moverse entre Toronto y Ciudad de México, y después de alejarse de la música, Lexi Valentine regresa con “Lo Claroscuro”, un álbum donde conviven el duelo, la identidad, el amor propio y las distintas versiones de una misma artista. Jugando entre el inglés y el español, las sombras y las luces, y la música más rock o más brillante, encontramos en siete canciones un ejemplo de integración.

Como sociedad, tenemos un principio popular que llamamos la Ley de Murphy, que indica que si algo puede salir mal, va a ser así. En la vida de todos son muy comunes esos momentos donde la vida parece empeñada en que todo se rompa al mismo tiempo, sin darnos un minuto para respirar entre incendio e incendio. Para Lexi Valentine, ese momento llegó entre dos ciudades, dos idiomas y demasiadas cosas que sostener: mientras viajaba entre Toronto y Ciudad de México para acompañar a su familia, una relación de cinco años llegaba a su fin y las certezas que había construido a su alrededor comenzaban a desmoronarse. Después de la pandemia, además, había decidido dejar la música. Esta vez, sin embargo, la creatividad volvió a aparecer como una forma de sobrevivir y recomponerse.

De ese lugar nació “Lo Claroscuro”, su primer álbum como solista, que vio la luz el pasado 18 de septiembre, y también oficia como una suerte de mapa para entenderse a sí misma. El título toma prestada la técnica de pintura barroca que coloca luz y sombra en un mismo plano, pero en manos de Lexi se transforma en la posibilidad de dejar de entender esas partes como opuestas y empezar a reconocerlas como complementarias.

La artista canadiense-mexicana, conocida por haber participado en los proyectos proyectos Magneta Lane y LOLAA, junta en siete canciones casi dos décadas de trayectoria, y también sus dos identidades, más rockera y más pop y brillosa, partes que sintió por mucho tiempo que debía mantener separadas. Tres canciones en español y cuatro en inglés reflejan ese ida y vuelta entre Toronto y Ciudad de México, mientras el indie y el dream pop llegan a un punto de encuentro entre sus distintas etapas creativas.

Inspirada por las ideas de Carl Jung sobre la individuación y la integración, “Lo Claroscuro” deja de intentar reparar una brecha, y empieza a entender que en realidad no había algo roto. En cambio, propone algo bastante más complejo: aprender a convivir con todas las partes que nos componen. 

En conversación con Worked Magazine, Lexi habla de duelo, identidad, amor propio, creatividad y de la importancia de dejar de actuar como un personaje para poder mostrarse -por fin- como es.

¡Te felicito por el lanzamiento de “Lo Claroscuro”, está muy bueno! ¿Cómo te sentís con tu nuevo trabajo?

Era como una meta que me puse para antes de mi cumpleaños (cumplo años el 22 de septiembre), que pude manifestar y terminar. Para mí es un logro, porque de repente me distraigo con mil cosas. Me siento muy emocionada y con un poquito de miedo, porque es como que tienes tus bebés creativos y los sacas al mundo, y no sabes cómo los van a recibir, pero puedo decir que creo que es mi catálogo de música favorita hasta este momento.

Venís de tomarte un break de la música, que fue más o menos a la par con la pandemia, es una vuelta súper importante, no es solamente un disco nuevo. ¿Qué pasó en este momento de tu vida que hizo que quisieras volver a hacer música? ¿Cómo fue esta decisión?

Siempre me he considerado una persona súper independiente, cuando algo pasa en mi vida siempre me levanto, trabajo mis cosas y todo eso. Pero estuve en un punto donde estaba pasando tanto al mismo tiempo que me sentí como en un hoyo emocional y no sabía qué hacer, se estaba cayendo todo alrededor de mí. Estaba desconectada de mi familia, que estaba en otro país, y estaba terminando una relación de cinco años. Estaban pasando demasiadas cosas, entonces lo único que pude hacer fue apoyarme en esta parte creativa, tener un espacio sano para poder procesar todo lo que estaba pasando. Para mí era ser creativa para sobrevivir. Salió de mi necesidad de ese momento, y en vez de hacer cosas más tóxicas esto fue una forma más sana de sanarme a mí misma. 

Me gusta mucho tu enfoque y tu proceso personal. Describiste mucho el tema de estar sosteniendo tu identidad con dos ciudades al mismo tiempo. Mientras sobrevivías a ese caos pasabas entre Toronto y Ciudad de México. ¿Cómo es que estas experiencias tomaron forma de canción? ¿Cómo fue esta traducción de lo que te estaba pasando, cómo llegamos hasta acá?

Creo que lo más evidente es que en el disco hay tres canciones en español y cuatro en inglés. Las que son en español las escribí y terminé en Ciudad de México, y ya luego cuando empecé a estar más tiempo en Toronto, ahí fue donde empecé a escribir las canciones en inglés. Creo que la experiencia de ser hija de primera generación inmigrante en Canadá es muy complicada, o sea, muy bonita en ciertas formas, porque creces con las tradiciones del país de donde vienen tus papás y también creces con esas tradiciones en casa. Pero a veces te encuentras como perdida entre dos lugares y dos identidades, para mí el propósito de este disco era integrarme a mí misma y no sentirme siempre separada. Siento que mi vida estaba reflejando esa separación en todo lo que estaba pasando, entonces ya terminé el disco, las letras y todo y ahí sentí que pude llegar a encontrar el balance entre los dos lados y no tuve que dividirme tanto como siempre lo había hecho. Eso es realmente una experiencia nueva para mí, me siento mucho mejor. 

¡Qué bueno que hayas logrado sentirte mejor! Todo lo que me estás contando de esta división va con el título del álbum, “Lo Claroscuro”. Es una corriente artística que le dio mucha importancia tanto a las luces como a las sombras, todo es necesario para llegar a una imagen. ¿Qué parte de este concepto te reveló lo que necesitabas saber? 

Sí, es justo eso, viene de esa técnica de arte. Cuando ves pinturas de esos tiempos te das cuenta de que no existiría la técnica sin la integración de las dos partes: el lado oscuro y el de luz. Para mí eso fue una forma de ver cómo me estaba sintiendo yo en ese momento, y sin querer fue mi manera de enseñarlo, de una forma más artística. 

Me gusta mucho. También trabajaste mucho con las ideas de Carl Jung, que tienen que ver con la integración y con el individuo. Es una psicología con un lado también como místico, muy particular. ¿Cómo te influenciaron estas ideas y cómo sentís que lo viste en tus canciones? ¿Es un tipo de terapia o análisis que hagas normalmente? 

Sí, totalmente. Creo que casi toda mi vida, hasta ahorita, me enfocaba mucho en siempre tratar de dividirme o rechazar eso a lo que le decimos el lado oscuro. Mi lado oscuro es diferente del tuyo, del de mi hermana o el de quien sea… a lo mejor puedo ser caprichosa, testaruda, o furiosa. Puedo ser muchas cosas, pero también eso viene mucho con el papel que jugamos siendo mujeres en una sociedad latina, en mi caso también mexicana, donde creces con ciertas dietas de lo que significa ser una mujer buena. 

Una mujer buena es callada, es fiel, no te pelea las ideas, muchas cosas así. La mujer buena es esta idea, y yo la verdad es que aunque ame mucho a mi papá y todo, también crecí con esas creencias en casa, y cuando llegas a cierta edad te das cuenta y piensas “esa no soy yo”. Para mí fue aprender a amar estas partes más de sombra para realmente sentirme como yo misma, y trabajar en esta parte del amor propio. Siempre pensé que tenía el amor propio hacia el cielo, hasta que veía mi vida y decía “espérate, ¿por qué algo no encaja? ¿Por qué siempre estoy viviendo en extremos?”. 

Lo puedes ver en los proyectos en los que he trabajado. Estuve en una banda que se llama Magneta Lane de niña, donde éramos tres chicas rebeldes haciendo música más rockera, y después era LOLAA, que era como el otro extremo más femenino y ligero, todo estaba cubierto de brillantina. Yo soy esas dos personas y me doy cuenta de que no tengo que separarlas, tengo que integrarlas, y esa es la parte de Jung que se llama… individuación, cuando ya llegas a ese punto donde te sientes entera y puedes aceptar esas dos partes tuyas. Todos lo estamos trabajando. Es un trabajo que nunca termina, pero en eso estoy. 

¡Bien! Entonces, como vos misma dijiste, este trabajo no es sobre arreglar una división, porque no es algo roto para arreglar, te estás permitiendo ser una sola cosa. ¿Cómo se ve hoy en día en tu vida esa coexistencia de todo?

Hace unos meses estaba teniendo una conversación con mi hermana, y alguien hizo un comentario de que la travesura existe cuando la creatividad no tiene ningún lado a donde ir,  y yo veo la parte creativa como algo que me ayuda mucho. Justo después de la pandemia me salió esa idea de decir “ya terminé con mis proyectos musicales y ya no quiero nada que ver con esto, todo se está poniendo muy difícil”, y creo que por eso también yo misma me estaba haciendo la vida muy difícil, porque no me permitía tener ese espacio para expresar lo que estaba sintiendo. Y obviamente no estaba en el mejor lugar mentalmente, no tenía ningún lado en el que poner todo lo que estaba sintiendo. Y ahora siento que puedo lidiar con mis sentimientos, con esa necesidad de hacer travesuras, esa parte tóxica que tenemos todos. Lo puedo canalizar en algo creativo y para mí es una señal de más madurez. 

¿Cómo sentís que se refleja esta maduración entre trabajo y trabajo? 

En muchas cosas, en entender que no tengo que tratar de ser un personaje para que la gente me quiera o me acepte. Creo que muchas veces eso es algo que todos hacemos, y ni nos damos cuenta. Yo me he dado cuenta de que, a lo mejor sin querer, he tratado de enseñar mi mejor cara y de vivir en extremos para acomodarme a las relaciones en las que estoy, o al trabajo en el que estoy, y pues ya estoy en un punto donde digo “¿sabes qué? Desde el inicio voy a enseñar quién soy, y ya los que realmente me quieren y quieren quedarse en mi vida, y ser parte de esta nueva etapa me van a tener que aceptar como soy”. Yo también debo aceptarlos como son, pero también entender cuáles son las partes con las que tener más empatía, compasión y paciencia. También hay cosas que se tienen que trabajar, no es nada más decir “voy a enseñar mi oscuridad y que se chinguen todos”. Es un gran trabajo, pero de mi parte puedo ser lo más auténtica posible desde el inicio, en todas mis interacciones, para que la conexión sea más auténtica. 

¡Excelente actitud! Hay algo que me llama mucho la atención de “Lo Claroscuro”: es muy fluctuante, de la misma forma que vos te movés entre Canadá y México, y te movés orgánicamente entre el inglés y el español. ¿Cómo te permite esta transición idiomática el espacio para expresar tus diferentes lados? ¿Cómo se conecta con tu identidad? ¿Componés distinto entre un idioma y el otro, o lo manejás todo como una sola cosa?

Es una muy buena pregunta, no lo había pensado. Yo crecí bilingüe, mis papás son los dos mexicanos, pero mi mamá siempre me dijo “si me vas a hablar, me hablas en español”. Crecí con el idioma en la casa, pero mi papá siempre me hablaba en inglés. Entonces, de cierta manera, los dos idiomas se sienten muy naturales para mí, pero de repente al estar entre los dos países de repente sí se me mezclan las palabras. El cerebro trata de procesar toda la información, pero de repente estás hablando mucho spanglish y puede ser confuso, de repente cuando un amigo te marca que una palabra no es real. Pero creo que los dos idiomas son súper importantes para mí. Llevo siete años viviendo en el país, para mí poder hablar el idioma todos los días e integrarme fue una experiencia muy bonita. Yo no llegaría a la Ciudad de México hablando en inglés. Cuando realmente te integras a una cultura y la celebras, estás viviendo esa cultura todos los días, y eso para mí es muy importante. 

¿Hubo algún momento donde estabas componiendo y pensabas “esta canción sí o sí tiene que estar en este idioma”, o es algo con lo que fuiste naturalmente?

Sí, salió así de forma natural, no lo pensé. De repente hay dos canciones en el disco que me gustan mucho, que están en inglés y se escribieron en inglés, pero me gustaban las dos, tanto la de “Rips” como “Speed”, donde pensé que sí me gustaría hacer la traducción en español. Quién sabe, a lo mejor sí me aviento a hacerla, pero por lo menos las versiones que ustedes han escuchado de las canciones están como salieron de mi cerebro. 

Hace un rato me contaste de tus primeros proyectos, Magneta Lane y LOLAA, sin embargo, lo que estás haciendo ahora es otra cosa, es el lugar donde convive todo lo que sos y lo que has hecho. Cuando te enfocaste en hacer “Lo Claroscuro” ¿fue una decisión consciente de juntar todo, o lo fuiste entendiendo a medida que ibas componiendo?

Fui entendiendo la conexión, esas canciones se escribieron justo en mi proceso de sanación, y con todos los cambios que estaban pasando en mi vida. Pero luego, de repente escribí una canción y dije “ah, qué chistoso, esto suena un poco como Magneta, pero también un poquito como LOLAA, es algo nuevo”, y ahí veía que todas tenían cierto estilo que puse en mis canciones durante estos casi veinte años de carrera, pero lo veía todo en un solo proyecto. Eso estaba muy cool, el poder ver mi propio estilo como escritora, y ver cómo salía en este álbum como solista por primera vez, que la verdad es que sí me daba un poco de miedo. Pero mi hermana y una de mis mejores amigas, que también estaba conmigo en la primera banda, y mi productor, que también grabó con LOLAA y con Magneta, fueron los que me inspiraron mucho, con algo de “oye, para, tienes que intentar esto, es una buena idea”, o a lo mejor cosas que pudimos hacer con Magneta, pero me echaron muchas porras y eso me ayudó mucho.

Entendiendo que “Lo Claroscuro” sale en pleno proceso de sanación y no tanto pensando en lo que ya había pasado, ¿cuál fue la sorpresa más grande que te llevaste? ¿Se te ocurre algún aprendizaje que hayas sacado sobre vos misma?

Esa también es una muy buena pregunta. Yo creo que, de cierta manera, toda mi vida me sentí como una persona que no encajaba en ningún lado, o que de alguna forma no le caía bien a la gente. No sé por qué, era como una chaqueta mental que tenía, de “ay, no sé, no tengo una personalidad así como la de tal persona, a lo mejor no soy tan encantadora, porque puedo ser una persona medio solitaria o a veces rara”. Yo me hacía mis propias chaquetas mentales, pero me di cuenta cuando empecé a armar el proyecto con mis amistades y gente de la industria que realmente me empujó para seguir grabando las canciones, y se veían súper emocionados, y caminaron conmigo durante todo el proceso a un nivel personal, pero también a un nivel musical. De repente cambió mi forma de pensar, a lo mejor todo este tiempo estaba corriendo de esta idea de que la vida creativa es muy difícil y nunca iba a poder encontrar mi lugar, y finalmente siento que entiendo cuáles eran mis ideas que no eran reales. Realmente hay gente en mi vida que está ahí para mí, y me siento muy apapachada y apoyada. 

¡Qué hermoso que te sientas así! Entre tus amigos con los que trabajaste está Jon Drew, que es tu amigo desde hace dos décadas, un montón de tiempo. ¿Cómo aportó este vínculo a la forma en la que trabajaron y al resultado final? Trabajar con un amigo a veces puede ser desafiante, ¿Encontraste asperezas en el camino, o se entendieron desde siempre? ¿Sentís que su amistad creció con este trabajo?

Jon realmente es un hermano, ya es familia en este punto. Lo que me gusta de estas dinámicas con mis amistades más cercanas es que nunca me van a mentir a la cara, entonces cuando hay una idea que a lo mejor piensan que hay que ver desde otra perspectiva, pueden decírmelo. Para mí, una de las formas en las que me siento más querida es cuando la gente me dice la verdad, y creo que Jon es una persona muy honesta, que siempre me dice a la cara “esto necesita más trabajo”, o “tienes que intentar desde otra perspectiva”. Lo respeto mucho, no solo como músico, que es un baterista increíble, también como productor. Creo que hay una confianza ahí al nivel de familia, donde él sabe que puede decirme la verdad, y como lo respeto mucho lo voy a escuchar. Me gusta tener esa comodidad con la gente con la que he colaborado. 

Ahora que el álbum ya está terminado y saliendo, cuando lo volvés a escuchar, ¿escuchás algo que no pudiste ver en el momento? ¿Cómo es la experiencia de encontrarte con el producto finalizado? ¿Cómo te impactó? 

Oh my god. Me sentí muy orgullosa cuando terminó el proyecto, ya se entregó y todo. Pero puedo escuchar algo un millón de veces y siempre encontrar ciertos detalles donde digo “me hubiera gustado usar esto en esta parte en lugar de esto otro”. En algún punto tengo que dejarlo ir y sacarlo al mundo, pero me gustó el punto al que llegamos. Soy muy TDAH también, entonces cuando termino algo lo tengo que sacar sí o sí, porque si no voy a querer seguir cambiando miles de cosas que ya están grabadas.

Te entiendo, puedo ser igual (risas). Siendo este álbum un regreso a vos misma, ¿cuál es la parte que estás más emocionada por mostrarle al público? ¿Y con qué te quedás para seguir llevando un futuro capítulo de Lexi?

Creo que lo que más me emociona siempre es la letra. Me gusta crear historias, o contar historias personales en donde la gente siente que puede conectar. Si puedo lograr conectar con otros individuos que también se han sentido como que no encajan, o que una de mis letras los ayude a sanar un proceso difícil, o una parte de su vida donde están pasando por algo difícil, eso para mí sería un regalo muy grande, la conexión. Creo que de cierta forma yo quería poder expresarme a un nivel mucho más auténtico al que nunca había podido llegar y sentirme tan vulnerable, ahora sí estoy como solista, y tengo apoyo de mi comunidad, pero es diferente cuando está tu nombre y eres la responsable de lo que estás sacando. Espero que les guste, y si me lo permiten habrá muchos más lanzamientos.

Respecto a lo que sigue, ¿tenés presentaciones en vivo o una gira planificada para “Lo Claroscuro”? ¿Cómo te gustaría que siga todo de acá en adelante?

Sí,no sé si gira, pero vamos a tener una fiesta en Toronto, y también tengo planes de armar un show en Ciudad de México para el 2027. De ahí veremos cómo nos va y si eso nos ayuda a tener una gira por Latinoamérica, o por donde sea. Estoy abierta a esa posibilidad.  

Por último, ¿qué mensaje te gustaría darle a quienes te van a escuchar y a conocer esta nueva versión de vos por primera vez? ¿Con qué te gustaría que se queden, qué te gustaría que pase?

Que todos se quieran completamente como son, que no tengan miedo de expresar lo que están sintiendo, y si a veces se sienten un poquito en la oscuridad, que sepan que todos tenemos esas dos partes y hay que apapacharlas. Es eso, amor propio, lo más que podamos. Todos estamos en el mismo camino. 

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