- Inicio
- Noticias
Joe Vasconcellos: “Dejar de escribir canciones es como dejar de respirar para mí” [ENTREVISTA]
A punto de iniciar su nueva gira con motivo del 20º aniversario de “Toque”, conversamos con el cantautor chileno, quien a sus 66 años reflexiona sobre su vida, la tecnología y los desafíos de ser autor en estos tiempos.
Por: Marroco
Publicado el: 22/08/2025
Joe Vasconcellos es mucho más que ‘Huellas’. Muchísimo más. Cantautor, percusionista y productor chileno, con raíces brasileñas heredadas de su padre, es considerado uno de los grandes referentes de la música latinoamericana. Su carrera, que supera los 45 años, se caracteriza por una fusión única de ritmos como la música popular brasileña, el folclore andino y el rock.
Como solista, ha publicado siete discos de estudio, tres EPs, tres álbumes en vivo y tres bandas sonoras para cine; además, su obra está marcada por la experimentación sonora y la búsqueda de identidad cultural, elementos que lo han mantenido vigente a lo largo de las décadas.
Antes de iniciar su carrera solista, entre 1980 y 1984 formó parte de la emblemática agrupación chilena “Congreso”, banda con la que compuso ‘Hijo del Sol Luminoso’, considerado un himno dentro de la nueva canción chilena.
Con estos antecedentes, ¿es justo encasillar a un artista de esta magnitud en un solo tema? La respuesta puede variar según la perspectiva, pero la trayectoria no se mide únicamente por la cantidad de éxitos radiales, sino por el impacto y la trascendencia de sus canciones en la memoria colectiva.
Por eso, y por respeto a su legado, en esta entrevista no se profundizará en ‘Huellas’, sino en el universo sonoro y humano que define a Joe Vasconcellos.
Joe, querido. Un gusto conversar contigo después de 12 años. Esa vez fue por tu visita a Lima, ahora por los 30 años nada menos del disco ‘Toque’…
Nada menos… Sí. Estamos preparando una gira por el país y quizás haya novedades fuera de él. En lo personal, es un disco muy importante para mi carrera, porque cambió el orden de cómo venía trabajando, de ir por un lado más underground u otro más profesional. Recuerdo que empezó a cocinarse después de un recital por los 25 años del grupo “Congreso”. Bajando del escenario se me acercó Luigi Mantovani, que era director de EMI Chile, y me propuso trabajar un disco. Dos días después, ya estaba en la oficina colocando mi firma. Ahí cambió todo, desde las ideas, hasta la gestación de la música. Todo era muy orgánico y salió un álbum gigante.
Sin duda, marcó un antes y después, ¿consideras que aquí están las canciones o los hits más importantes de tu carrera?
La gran mayoría son canciones que tienen vida propia y no puedo dejarlas de tocar. Son alrededor de cinco o seis temas. Alguna vez me dijeron si me cansaba de cantarlos y yo dije que no, porque son canciones que me dan de comer y porque conectan con la gente. El disco fue un boom. Giramos bastante, y hasta hoy es parte de la familia chilena.
Hace poco tuve la oportunidad de conversar con tu paisano, Manuel García. Fue ameno y me dejó claro que también se puede hacer una ruta gracias a las canciones de autor, ¿qué tan complejo es ser cantautor en esta época?
Es curioso. Un cantautor cumple cuatro funciones: canta, compone, toca y escribe. Jamás va a morir, el tema es cómo se expone. En este mundo de inteligencia artificial, cantar con guitarra es algo exclusivo, muy especial. Es como ver a alguien desnudo y está ahí entregando todo. Es inmortal…, siempre va a estar. A mí me gusta el trabajo de varios autores, me hace vibrar. Pero me saca lagrimas escuchar a alguien con su guitarra.
Hace poco mencionaste en una entrevista que tu música está diseñada para ser escuchada en vivo. ¿Cómo alcanzas este fenómeno?
La tocada en vivo genera una energía especial. Es una energía de incertidumbre tanto del artista como del público, casi como un ying yang. A diferencia de hace años, hoy haces un espectáculo redondo y esa sensación es sagrada. Tú eres un instrumento, en donde se involucran muchas personas. Es lindo ver la reacción de la gente y eso no se está perdiendo.
¿Cómo ha cambiado Joe Vasconcellos?, ¿de qué te cuidas ahora?
Me cuido del exceso de información, del ‘fake’, de este mundo extracomunicado en el que vivimos. Me gusta cuidar el estar con la gente. Soy peatón, me gustan las ciudades, me gusta cuidar la salud; agradecer siempre. Todo es tan rápido, no se profundiza nada. Existe mucha opinión y poca sustancia. Me encanta la modernidad, pero siempre aparece la pregunta: ¿esto me hará bien? Lamentablemente, la tecnología no te apapacha. Eso nos vuelve personas más frías.
Pero eres un artista que siempre ha tratado muy bien sus redes…
Entendí que las necesito, pero no tengo por qué empaparme. Yo solo me encargaba de Twitter y por eso lo eliminé. (Risas). Lo más importante de reclutar un equipo es amar lo que uno hace. Me gusta compartir trabajo, no quiero estar en todo. Propongo y debatimos. Eso me parece fantástico porque no quiero que se me pase la vida.
¿Qué has aprendido durante más de 40 años de carrera?
Después de ver tantas cosas, a ser más sereno y flexible. A mis 66 años, sé donde puedo estar y donde no estar. Soy más prudente con lo que hago o suelo decir. Estoy más tranquilo. Yo confío mucho en la gente, pero también puedo desconfiar.
¿Qué podemos encontrar en una futura publicación?
No lo tengo claro. El disco siempre es una incógnita. Nunca dejo de escribir. Pero mi psicólogo me dijo hace poco que no todo lo que tengo que escribir tienen que ser letras… Me recomendó solo escribir. En la actualidad, me seducen mucho las melodías al enfrentarme a una guitarra. Hoy ya nadie compra discos, y me pregunto…: ¿cómo manejar eso? Estoy en duda. Pero dejar de hacer canciones es como dejar de respirar.
Esta es una pregunta en la que siempre recaigo… ¿qué estás escuchando últimamente?
Después de la pandemia estoy escuchando mucha música electrónica africana. Me gusta escuchar mucho folklore. La música brasileña, por supuesto. Estoy escuchando música con espejo retrovisor. Como dice el dicho, ‘tiempo y costumbres’. Me gusta escuchar jazz… Mi hijo me metió el bichito de Chick Corea. No me freno en nada.
Quería dejar para el final una pregunta que no iba a formular porque quería que el público sepa más de ti, lo que piensas y tu carrera. Pero le daré un giro necesario, ¿cuántas puertas te abrió y cerró tu gran éxito ‘Huellas’?
No…, ninguna puerta se cerró. Es un tema que ahora se ha vuelto un caballo de batalla. Tiene una historia curiosa porque, cuando apareció, duraba más de seis minutos y no era radial por ningún lado. Pero se volvió radial cuando grabamos el disco ‘Vivo’ y ahí detonó mucho en el continente. Nos permitió viajar bastante. Recuerdo que algunas veces abríamos con ese tema y la gente se iba. (Risas). Nació de una idea y fue mutando. Una amiga peruana me hizo recordar que incluso no tiene coro. Es una canción rara, pero me dejó muchas huellas en el camino. Hasta ahora.
Etiquetas: