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Helado Negro: “Tengo una conexión fuerte con Latinoamérica” [ENTREVISTA]
Helado Negro lanzó su nuevo EP, “The Last Sound On Earth”, y lo presentó por Latinoamérica y Estados Unidos.
Foto: Spencer Kelly
Por: Pilar Roca
Publicado el: 26/11/2025
Hace tiempo que Roberto Carlos Lange, bajo el seudónimo Helado Negro, conquistó a Latinoamérica con canciones cercanas, sensibles y, en muchos casos, escritas en español. Es el caso de ‘Sábana de luz’ o ‘País Nublado’, que se sienten como una charla con un amigo de un país vecino.
Hijo de ecuatorianos y criado en el estado de Florida, el artista se mantuvo siempre cercano a sus raíces latinas. Esto no se acababa en la nacionalidad de sus padres o en el español tan extendido entre Miami y sus alrededores, sino que su curiosidad artística lo llevó a conocer las profundidades de la música latina, esa que no siempre llega al otro hemisferio y que incluso, algunas veces, está subestimada en su propio país.
Esa curiosidad y falta de prejuicio construyeron una discografía que oscila entre los susurros, guitarras rasgueadas y tintes electrónicos. Esta última faceta es la que explora en The Last Sound On Earth. Si bien el artista no es ajeno a la música electrónica y su antecesor, Phasor, ya traía beats en combinación con la voz cercana y la lírica sensible, este nuevo lanzamiento se vuelca de lleno a un sonido bailable, donde la voz se aleja de nuestros oídos para dar un paso hacia atrás y servir al resto de los arreglos. Helado Negro quiere que estos temas suenen en el cuerpo antes que en la mente, y lo logra.
Pocos días después del lanzamiento, entre presentaciones, conversó con Worked Music sobre este nuevo álbum.
¿Cómo estás viviendo el nuevo lanzamiento?
Muy, muy bien. Lo lancé el día que estaba en Brasil, en Sao Paulo, y antes toqué en Buenos Aires. Fue bien bonito, porque me dio chance de tocar estas canciones por primera vez, en estos lugares que amo, y la gente recibió bien bonito estas primeras versiones en vivo.
La gente de Latinoamérica empatiza mucho contigo. En Uruguay y Argentina, por más que se escuche a muchos artistas de otros países, contigo hay otra conexión. Tal vez viene de que cantes en español, o de que te guste la música de nuestros países. ¿Cómo te llevás con el público latino?
Tengo una conexión fuerte, definitivamente. Nací en Estados Unidos, pero mis padres son del Ecuador, y estando en Miami siempre había una conexión con toda Latinoamérica, el Caribe, Centroamérica. Yo buscaba de todo por todas partes, y la música uruguaya fue súper especial para mí. El primer disco que hice fue completamente inspirado cuando encontré un disco de El Kinto y me cambió la vida. Mirando a El Kinto encontré a Limonada, y por Limonada encontré a [Eduardo] Mateo, y después a Mariana Ingold, a Ruben Rada. Soy súper fan. La escena de Uruguay siempre ha sido muy especial para mí, y ha sido una gran influencia en mi música, por lo menos en los primeros discos.
Acá se te conoce mucho por canciones como ‘País Nublado’, por esa parte acústica, sensible. En The Last Sound On Earth, tomás un carácter un poco más electrónico y cantás totalmente en inglés.
Yo hago lo que me sale, no hay estrategias de marketing. Hice este grupo de canciones juntito, las terminé y ya. Estoy trabajando en varias cosas ahorita, que están en español e inglés. Ahora era un buen momento para hacer esto. La idea con los temas de este EP fue hacer algo más movido, con alto ritmo, sentirlo más en el cuerpo que en la cabeza. Era algo que quería hacer para mí mismo: algo que te pegue, antes de estar tan chilled out.
Las voces también funcionan como una textura dentro de los arreglos. ¿Cómo fue esa decisión de producción?
Definitivamente. En la canción ‘More’ intenté ahogar mi voz en un eco, para sentirlo pegado a mi voz, y quería hacer eso: poner las letras atrás de este mundo de efectos. También pensando en los idiomas, a mí me gusta la música de todas partes, y de vez en cuando escuchas algo en otro país y puedes sentir algo. Eso es lo importante: pensar cómo servir la canción, la idea, y ser sincero.
Mientras escribías este álbum, ¿qué música estabas escuchando?
Cuando estoy trabajando mi música, no estoy escuchando mucho. Pero hay un álbum que me encanta, de un grupo que se llama The Hypnotic Brass Ensemble, y ellos son más conocidos como una banda de vientos, de ese estilo de jazz de New Orleans; pero hicieron un álbum que se llama The book of sound. Ellos son siete hermanos y vienen de una tradición de su papá, que era compositor en Chicago, de African-American Contemporary Music, vivían en una sola casa, y el papá tocaba jazz, avant-garde. Leí que cuando eran jóvenes, cada mañana, antes del desayuno, el papá tenía una trompeta y ellos tenían que aprender a soplar y hacer una sola nota antes de comer su comida. Y ahora son un grupo. Cuando terminaron este disco, se murió el papá. Son solo los vientos y bajo, sin batería, como una forma de meditación, mantras, un eco que se repite. En eso pensaba mucho cuando estaba haciendo estas canciones. Pensando en cómo hacer las letras como mantra, con el eco.
Leí que el nombre del EP tiene que ver con cuál será el último sonido que escucharás en tu vida. ¿De dónde salió esa pregunta?
Es una pregunta que no tiene respuesta. Hice una entrevista hace un mes, y me dijeron que el primer sentido que desarrollas es el oído, y el último sentido que pierdes es el oído, antes de morir. Pensé en eso, también. No sé cuál es el sonido, pero la idea, para hacerlo más abstracto: me gustaría que el último sonido en la Tierra fuera el amor, pero no un amor cliché, solo romántico. Un amor profundo.
Decías que estás componiendo algunas canciones para un próximo lanzamiento. ¿Hay algo que se pueda spoilear?
Ahorita terminé algo súper bonito, cuatro colaboraciones con cuatro amigos distintos. Lo vamos a sacar el próximo año, son varias sorpresas. Este año hemos trabajado durísimo en estas canciones, va a ser súper chévere compartirlo. No puedo decir nada.
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