- Inicio
- Noticias
Harmless: “Este disco es como la cartita que le dejas a tu ex antes de que te salgas de la casa” [ENTREVISTA]
En su nuevo álbum, Nacho Cano se enfrenta a su propia ruptura con la música después del éxito de Swing Lynn. Entre agotamiento creativo, identidad latina y el peso de las expectativas, Harmless revela cómo se reconstruye un artista cuando su sueño deja de parecer un sueño.
Por: Thom Collins
Publicado el: 18/11/2025
Nacho Cano, el músico, compositor y productor mexicano radicado en Los Ángeles detrás del proyecto Harmless, vuelve a abrirse paso con by them, by you, by me, un álbum que funciona como espejo, catarsis y renacimiento. En estas diez canciones, Cano reflexiona sobre el agotamiento creativo, el desamor hacia el propio trabajo y la necesidad de reencontrarse con la pasión que lo llevó a hacer música en primer lugar.
Después del impacto viral de Swing Lynn, aquella canción que lo colocó en el mapa global, Harmless se enfrentó a una pregunta tan incómoda como esencial: ¿qué pasa cuando tu sueño se cumple, pero la felicidad no llega con él?
El resultado es un disco profundamente honesto, en el que el artista combina su sonido característico y letras que se sienten como pensamientos íntimos, by them, by you, by me marca un punto de inflexión en la carrera de Cano, quien también se reencuentra con sus raíces mexicanas en un momento en que la identidad, la vulnerabilidad y el arte parecen entrelazarse más que nunca.
Conversamos con Nacho sobre este proceso de reconstrucción personal, el peso de la viralidad, el amor por la música y el desafío de ser un artista latino en una industria que muchas veces exige etiquetas.
La idea de no ser feliz a pesar del éxito está muy presente. ¿En qué momento sentiste que necesitabas escribir sobre eso, cómo fue transformar esa incomodidad en algo artístico?
Pues lo interesante es que empecé a escribir el disco porque cuando luchas toda tu vida para que se cumpla un sueño, ya cuando el sueño está cumplido como lo que más deseas es que el sueño nunca se acabe, y por fin me habían dado el chance de trabajar con una disquera, por fin una rola que ya había sacado hace muchos años tuvo como que su momento viral, o tuvo el momento que siempre creí en que iba a resultar. Y cuando escribí el disco anterior a este, Springs Eternal, yo pensé “vamos bien, no va a pasar nada, voy a tener otro éxito”. ¿Nada más existe la subida, no? Como todo en la vida, piensas que siempre va a durar todo para siempre, pero se me olvidó que me tuve que esperar 10 años, de que el mundo de la música ha cambiado y de que las expectativas son diferentes.
Y realmente creo que mi relación con la música cambió mucho. Y es como un amor, es una pasión tener esta relación con la música y cuando no resultó lo mismo que yo pensaba del último disco, que sería otro hit viral o algo así, como que perdí mi relación con la música. Porque tenía una idea de lo que era y ya había cambiado, y me había dado amor, pero ya no estaba. Es como cuando te enamoras de alguien y cambian y ya no están interesados en ti, pero aún así los ves. Y la música es algo que está tan juntada a mi vida que es imposible evadirla.
Entonces escribí un disco que son canciones como el fin de un amor, de que estoy esperando que regrese, pero no es una persona sino mi trabajo. Entonces es como que extraño un poco lo que era mi trabajo cuando lo quería y porque me desenamoré un poco cuando vi lo que es y ahora espero que regrese. Yo siempre he dicho que este disco es como la cartita o el texto que le dejas a tu ex antes de que te salgas de la casa o algo así.
Me parece muy simbólico. ¿Y qué tan doloroso fue para vos hacer todo ese proceso y terminar eligiéndolo como la narrativa del disco?
Pues fue muy doloroso porque realmente pensé que porque, y esta es mi propia perspectiva, lo tengo que decir porque la disquera y yo tenemos una gran relación, pero al principio yo pensé realmente que porque no había tenido otro hit viral del otro disco se iban a deshacer de mí. Porque ya sabes, así son las historias que ves en el cine o algo así, de que la narrativa siempre es que subes y luego tienes que bajar y cuando bajas va a estar horrible.
Entonces tenía en mi contrato otra edición más, otro disco, y pensé: “¿Sabes qué? No les voy a decir lo que estoy haciendo, lo voy a hacer a escondidas. Se va a tratar totalmente del término de un amor, el amor va a ser contra la música y va a ser contra el trabajo, va a ser todas estas cosas que son personales para mí, y se los entrego, y ya no quiero notas”. Y afortunadamente resultó, pero por un momento de verdad pensé que este iba a ser mi último disco. Entonces entré con este disco con el pensamiento de que iba a ser el último.
Lo honesto resuena mucho con la gente, así que por ese lado es lindo poder escucharlo y verlo en alguien más. ¿Y qué otras cosas descubriste a medida que fuiste trabajando en este disco? De vos mismo, de esa dualidad entre el amor y el agotamiento…
Es bien difícil no tener expectativas, ¿no? Porque una pasión y un matrimonio, porque yo estoy casado, requieren trabajo, requieren que seas paciente y que no tengas expectativas. Y cuando estás creando un trabajo honesto, esperas que con el trabajo haya un resultado, pero no puedes hacer algo bien si tienes la expectativa de un resultado.
Entonces fue y sigue siendo muy difícil porque ahorita estoy intentando aprender lo que no pude aprender durante el proceso del disco, que es ser paciente. Entonces aún así, mientras estoy teniendo estas pláticas, estoy intentando practicar. Todavía me cuesta mucho trabajo y realmente le echo la culpa a la industria del tech porque cuando tienes todo accesible es muy fácil, ya sabes, encontrar y darte placer por todos lados cuando tienes un celular. Y estoy intentando no ver números, no ponerle algo concreto a lo que es este disco, ser paciente y encontrar mi paz mientras tengo chance.
¿Y sentís que este disco te sirvió para reconciliarte con esa parte de vos mismo que tiene expectativas, o para cerrar un ciclo tal vez?
No, porque creo que si hubiera una resolución a lo que me estás diciendo significaría que ya estaría con paz de no hacer música, ¿no? Porque sería como que ya estoy listo para superar el trabajo, de que ya lo veo como algo con lo que puedo interactuar de la manera que yo quiera. Pero aún así todavía me cuesta mucho trabajo no querer empezar a escribir rolas. Me la paso siempre en mi celular con notas de voz, escribiendo ideas y cosas así.
Pero más que nada lo que necesito hacer es descansar un poco y quitarle el espacio a la música para poder respirar, y todavía no entiendo cómo. Entonces ayuda mucho que tengo a mi esposa, porque es ella la que me dice: “Nacho, hazme el favor de no trabajar ahorita”. O sea, esto es trabajo, pero me dice: “Hazme el favor de no ser compulsivo, y de que porque esto no funcionó ahorita no significa que no va a funcionar, y que tal vez necesitas darte un poco de paciencia o te vas a volver loco”.
Todavía no he aprendido a darle un descanso, por eso ahorita estoy corriendo mucho, ando en bici, ando por fuera de la casa. Estoy haciendo todo lo posible por no andar en mi celular, y entiendo la ironía de eso porque ahorita ando en mi celular.
¿Y cuando escribís visualizás las canciones? ¿Cómo es el proceso a la hora de escribir?
Para mí siempre es algo un poco visual. Cuando escribo una canción, veo una minipelícula en mi cabeza: de qué se trata la rola, sería como una historia o una memoria. Y desde ahí empiezo a trabajar la rola. Pero siempre para mí es algo visual: puede ser que me imagino tocarla en vivo, de qué trata o algo así, y luego trabajo desde ahí a algo que es puro sonido.
Porque yo pensé toda mi vida que iba a trabajar en cine, pero no resultó eso y ha resultado esto. Pero aún así no se me ha quitado la mantra de trabajar visualmente aunque la música no es visual.
¿Y hay alguna canción que digas que es como el corazón del álbum para ti, alguna que le tengas más cariño?
Realmente la segunda mitad del disco es mi mitad favorita, puede ser cualquiera de esas rolas. Pero las dos que siempre me pegan son The Real Thing o by them, by you, by me, porque creo que son rolas tan honestas que me da hasta un poquito de pena, como si fuera una página de mi diario que desafortunadamente se filtró por el internet.
¿Y qué es lo que te mantiene enamorado de la música? Porque debe ser difícil también mostrarse tan personal y honesto al mundo.
Es que la tecnología ha quitado la presencia de la vida a la música. Cuando estás en un show, la gente tiene sus celulares. Cuando estás haciendo un TikTok, pones una rola o algo así. Ya la música tiene como un matrimonio con la tecnología que me cuesta mucho trabajo separar. Y lo que más quiero hacer es disfrutar la música por lo que es, que es algo en el presente.
Entonces, por ahora, lo único que me ha puesto de buenas es que fui a ver Underworld en vivo y estuvo buenísimo porque nadie tenía su celular. Igual fui a ver a Shintaro Sakamoto en vivo y nadie tenía su celular. Y creo que la congruencia de estos dos actos es que son actos viejos. Entonces creo que tengo una nostalgia a la música que existe pre-TikTok, la música que tiene un poco más de paciencia. No tiene que ser el hit inmediatamente en los primeros 10 segundos, puedes meditar un poco con la rola.
Entonces, de ahí sigo muy apasionado a la música, pero es como que por fuera. Como si viera la música como una persona. Como ya sabes en las películas cuando al héroe se le muere la esposa o el hijo o lo que sea y están viendo los videos en su departamento, todos borrachos… así ando ahorita con la música.
Sí, hay mucho de vivir en el presente que se ha perdido con la tecnología, de que la gente quiere grabarlo todo para seguir viéndolo.
Sí, y ni lo ves. Realmente para mí es de que la gente lo graba como para comunicar que fueron presentes a un evento o de que tienen una presencia en el mundo afuera del celular. Pero primero viene la tecnología y el video y luego viene tu experiencia. Porque es más importante dignificar la tecnología porque eso es lo que te da placer y te da como casi razón para existir.
Ya se ha vuelto lo opuesto: antes ibas al evento y platicabas de ello y era casi mitológico. Te voy a decir una historia chistosa: hace poco tuve una gran nostalgia porque fue el cumpleaños de un amigo y nos fuimos a un table, a un strip club, porque eso es lo que querían hacer, pero los celulares estaban prohibidos.
Y entonces, cuando estaba ahí, me metí, la gente estaba bailando, riéndose, no tenían miedo de que les fuera a dar pena nada. Y cuando salimos y platicamos con nuestros amigos de la noche que tuvimos, no había evidencia. Entonces había como una mitología de que si no estuviste ahí, te lo perdiste. Y no manches, cómo extraño eso. A lo casual, a todo. Extraño decir: “¿Sabes qué? Tengo que ir a la fiesta este viernes sino me lo voy a perder, tal vez va a pasar algo”. Porque ahora dices: “Ah, si no voy, luego checo las historias de mis amigos”. Y así pasa con los conciertos en línea y es como que pues ya lo viste, ¿para qué? No lo entiendo y me deprime un poco realmente.
Sí, hay mucho de eso también. Justo me comentabas lo viral: que una canción ahora puede no ser viral pero en unos años sí.
Nunca sabes, y es raro. Es como que la tecnología nos ha hecho, por buenas y por malas, vivir en el pasado.
¿Y lo ves como una herramienta, una trampa, o una mezcla?
Pues como Frankenstein, ¿no? Toda tecnología tiene algo bueno, pero también tenemos que ver que tiene algo malo. Pero justificamos lo malo porque hay algo bueno. Y realmente de eso se trata un poco el disco, porque el pasado me dio el presente que tengo ahorita y tengo muchos derechos que no tenía antes, pero también se siente que cuando quieres que algo suceda en el presente, se va a volver pasado y tal vez estás en una cápsula, de que te tienes que esperar hasta que sea tu turno para subirte a la montaña rusa.
Y por ahí, al haber tenido una canción tan viral, ¿cómo lo ves? ¿Cómo evitas que te defina?
A mí me encanta. No me define. Es una de esas rolas que yo pienso que es algo que yo nunca he tenido: ese ego del artista de querer que las cosas nuevas sean las que superen tu pasado. Para mí no es eso. Para mí esa rola es una joya, es como un sueño, es todo lo que he querido en la vida y cada vez que la toco en vivo me pongo feliz.
Yo no lo veo como algo inescapable. Para mí es un gran apapacho. De verdad es como ganar la lotería. Entonces yo nunca me enojaría con esa rola. Y es más, si esa rola es la única razón por la cual puedo crear cosas nuevas, no importa. Qué suerte he tenido. Para mí siempre va a ser un regalo.
He visto que has hablado mucho de inmigración, raíces, pertenencia. ¿Sentís una responsabilidad particular como artista latino en la escena anglosajona?
Pues sí. Lo interesante es que yo no quiero hacer música latina, porque creo que gracias a la tecnología se segregan más las cosas. Se dividen más los grupos porque el algoritmo dice: “Ah, pues si eres latino nada más te vamos a enseñar a la gente que está buscando música latina o a los latinos”. Entonces, cuando hago música en inglés es como que no pertenece a un espacio blanco y americano. Yo lo veo como un acto político.
Nada más existir en el mismo cuarto que los otros güeyes para mí es un acto político. Y que me digan que cambie o algo así lo veo como algo que puede caer mal, porque luego puedo acabar siendo un artista latino y nunca poder cruzar al otro lado. Que es lo que un sistema que existe especialmente en Estados Unidos está queriendo hacer ahora: dividirnos y ponernos en un cuartito. Y eso es lo último que quiero hacer.
Entonces, aunque no resulte y sea más difícil, creo que lograr ser una voz, un grupo, una rola o lo que sea en un espacio totalmente blanco o americano, que es lo que el movimiento indie siempre va a ser, si lo superas es una gran ganancia. Ese es el sueño de mi vida.
¿Y qué lugar ocupa México hoy en tu manera de entender la música?
Pues México siempre va a ser mi vida, va a ser mi alma. Este año ha sido un poco difícil porque murió mi abuela y tengo que buscar mi propio México y mi idea de lo que es México. Y aún así todavía no lo entiendo, entonces me estoy dando un poquito de distancia porque también acá en Estados Unidos ser mexicano no es buen tiempo, y ser mexicano que vivió en Estados Unidos en México tampoco es buen tiempo.
Entonces lo que voy a hacer en enero es irme a Japón por dos meses e intentar ver qué es lo que me acabas de preguntar: qué es ser mexicano, qué es lo que quiero tener, porque creo que lo que tenía en un pasado ya no es lo mismo. Como que ese México indie también ha cambiado mucho, entonces tengo que buscar qué va a ser de mi futuro.
Nacho, quiero agradecerte un montón por haberte tomado el tiempo de charlar conmigo.
Igualmente. Espero que uno de estos días toque un show por allá. Siempre ha sido algo que queremos hacer, pero ya sabes cómo son las cosas, siempre me da miedo que vayas y no se arme o pase algo mal.
Hay mucha gente que te está esperando por esta zona, así que espero que puedas venir pronto.
Tal vez el próximo año. Tal vez hacemos un one-off de que voy a Perú porque veo que hay muchos fans por allá.
En tiempos en los que la autenticidad suele confundirse con estrategia, Nacho Cano elige la honestidad como brújula. by them, by you, by me no es solo un álbum sobre el rechazo o la ruptura con el propio trabajo, es un intento de entender por qué seguimos amando aquello que a veces nos hiere. Cano mira de frente el desgaste, la presión del algoritmo y la nostalgia por una música que se vivía más y se registraba menos, pero también reivindica la emoción como un espacio que la industria no debería arrebatarnos.
Su voz como artista latino dentro de la escena anglosajona abre un capítulo necesario, el de quienes insisten en existir en espacios que no siempre están diseñados para ellos. Y, aun así, Harmless escribe desde un lugar profundamente humano, donde el cansancio convive con la esperanza.
Mientras esperamos que su música finalmente llegue a Sudamérica, queda claro que Nacho Cano sigue buscando, entre duelos, cambios y mapas nuevos, la forma más honesta de permanecer. Y en esa búsqueda, quienes lo escuchamos encontramos también un poco de nosotros mismos.
Etiquetas: