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  • Álbum: “GOLDSTAR” de The Sophs [RESEÑA]

El sexteto angelino The Sophs llega con un debut que no parece interesado en la cautela. GOLDSTAR, publicado el 13 de marzo a través de Rough Trade Records, funciona como una carta de presentación que combina la urgencia del garage-rock con una curiosidad estilística poco habitual para un primer lanzamiento, dejando entrever desde el comienzo una banda más inclinada a explorar que a fijar límites.

La historia del grupo, formado por Ethan Ramon, Sam Yuh, Austin Parker Jones, Seth Smades, Devin Russ y Cole Bobbitt, ya sugiere cierto espíritu de intuición y riesgo. Antes incluso de tocar un solo show, la banda envió una serie de demos por correo electrónico directamente a los fundadores de Rough Trade. Aquellas grabaciones bastaron para captar la atención del sello: en ellas ya se percibía una mezcla de intensidad emocional, versatilidad sonora y una actitud que rehúye cualquier idea de “portarse bien”.

En GOLDSTAR esa identidad se despliega sin demasiadas restricciones. Las canciones pueden partir de riffs cercanos al garage-rock y, en cuestión de segundos, desviarse hacia terrenos que evocan el indie de principios de los 2000, el dramatismo alternativo o incluso ecos de folk y blues. El disco se mueve entre registros distintos sin priorizar una única identidad sonora, permitiendo que los cambios de ritmo y de textura funcionen como parte del lenguaje del grupo.

Pero el centro del proyecto está en la perspectiva narrativa de Ramon. Sus letras se sitúan deliberadamente en lugares incómodos: personajes obsesivos, impulsos poco dignos y preguntas sobre la validación personal aparecen de forma recurrente a lo largo del álbum. En ese contexto, el título “GOLDSTAR” alude a la búsqueda de reconocimiento, esa “estrella dorada” que simboliza aprobación o recompensa, y que en el disco aparece como una idea persistente más que como un objetivo concreto.

El recorrido comienza con “THE DOG DIES IN THE END”, que introduce uno de los recursos estructurales más recurrentes del álbum: la alternancia entre momentos contenidos y pasajes de mayor intensidad. La canción se abre con guitarras suaves y una voz que mantiene un registro íntimo antes de expandirse hacia una instrumentación más amplia donde aparecen guitarras eléctricas, batería y piano. Ese movimiento entre calma e impacto se repite varias veces dentro del tema y establece desde el inicio una dinámica que reaparece en distintos puntos del disco.

El tema que da nombre al álbum, “GOLDSTAR”, profundiza uno de los ejes conceptuales del proyecto. La canción comienza con una guitarra acústica que evoca un ritmo cercano al flamenco antes de incorporar nuevas capas de guitarra y una batería más presente. A medida que avanza, el estribillo insiste en la pregunta que atraviesa el álbum: “Goldstar, where’s my goldstar?”, mientras la instrumentación combina distintos registros que van desde el garage-rock hasta influencias más cercanas al folk.

Con “BLITZED AGAIN”, el disco entra en un terreno más directo. Las guitarras eléctricas y la batería toman un rol predominante y sostienen la canción a través de riffs constantes, mientras la repetición de “I’m blitzed again” funciona como eje estructural. En su tramo final la instrumentación se retrae momentáneamente hasta dejar la voz y una guitarra acústica casi en primer plano, antes de reconstruir nuevamente la intensidad.

La sección central del álbum comienza con “SWEAT”, donde aparecen texturas más cercanas a lo electrónico que se combinan con guitarras y piano para construir un clima más atmosférico. La interpretación vocal se mantiene contenida durante buena parte del tema y aumenta progresivamente en intensidad hacia el final. “HOUSE” continúa desde un registro más íntimo, apoyado en guitarra acústica y piano, y avanza gradualmente hacia un arreglo más amplio donde se suman nuevas capas de guitarra y coros.

Ese cambio de energía se vuelve más evidente con “SWEETIEPIE”, una canción que introduce un ritmo más dinámico dentro del álbum. Las guitarras y la batería sostienen una estructura repetitiva mientras la interpretación vocal oscila entre el canto y una intensidad más marcada. Según Ramon, el personaje de la canción imagina una escena romántica, similar al gesto de sostener un radiocasete bajo la ventana de alguien, aunque en realidad se trata de una figura menos idealizada, alguien que aparece a las tres de la mañana buscando una segunda oportunidad.

En contraste, “DEATH IN THE FAMILY” retoma un terreno más cercano al rock alternativo. Los riffs de guitarra y la base rítmica sostienen una estructura que mantiene el pulso del disco mientras la letra introduce una narrativa más directa.

En el tramo final, el álbum incorpora algunos de sus momentos más particulares. “A Sympathetic Person” comienza con una narración hablada que se mezcla progresivamente con la instrumentación, generando una estructura cercana a un monólogo musical donde guitarras y coros aparecen de forma gradual. “They Told Me Jump, I Said How High” continúa con una interpretación vocal más acelerada, cercana a la recitación, apoyada en guitarras eléctricas y teclados que refuerzan el carácter dinámico del tema.

El cierre llega con “I’M YOUR FIEND”, que retoma la energía rock que atraviesa gran parte del disco. Guitarras, batería y coros acompañan una interpretación vocal más intensa que funciona como último impulso antes de que el álbum llegue a su final.

A lo largo de GOLDSTAR conviven impulsos distintos: canciones que avanzan desde la contención hacia estallidos de guitarras y otras que se sostienen en arreglos más íntimos, con acústicas, piano o pasajes cercanos a la narración. Esa alternancia recorre el álbum sin fijarse demasiado en un solo registro y deja ver a una banda más interesada en probar caminos que en establecer un territorio definitivo. En ese movimiento aparecen también las preguntas que atraviesan las letras de Ramon: la validación, los impulsos menos nobles y las contradicciones personales. Como debut, GOLDSTAR funciona así como un punto de partida para The Sophs. Y, mientras el disco empieza a circular, la banda se prepara para llevar esas canciones a la ruta con una extensa gira durante 2026 que incluye conciertos propios y una serie de festivales en Estados Unidos y Europa, ampliando el alcance de esta primera etapa de la banda.

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