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  • Álbum: “FREE SPIRITS” de CA7RIEL & Paco Amoroso [RESEÑA]

A finales de 2025, Catriel Guerreiro y Ulises Guerriero lanzaron un comunicado en el que anunciaban una pausa indefinida en su carrera musical debido al estrés y la ansiedad acumulada en su trasiego frenético por el bulevar de la fama y la exposición pública. Se avizoraba un largo descanso para el dúo argentino, pero esta suerte de retiro destinado a sanar las heridas del alma fue más corto de lo previsto.

Todo comenzó con un videoclip lleno de intriga y serenidad en compañía de Sting (ni más, ni menos). De esta manera, CA7RIEL y Paco Amoroso ofrecieron un atisbo más que sugerente de “FREE SPIRITS”, su tercer y último trabajo de estudio.

El par que saltó a la fama mundial con un Tiny Desk se presenta en esta ocasión con una estética que sabe a mindfulness, pero se ve perturbada y enriquecida por altas dosis de travesura, sarcasmo e ironía (marcas de la casa). Es con esta tónica que “FREE SPIRITS” suma un nuevo episodio a la narración de las aventuras y vicisitudes de Paco y CA7RIEL en su travesía por la industria musical, un entorno repleto de tentaciones que acechan con la intención de desviar a sus víctimas del camino recto de la virtud.

La senda hacia la redención parte con “Nada Nuevo”, una canción envuelta en ritmos y perfumes de oriente que abunda en la dificultad de encontrar la inspiración para crear cuando todo lo que una vez resultó estimulante se torna redundante y anodino. El exceso muestra así su faceta más erosiva y deja tras de sí una moraleja: “no dejes que el alma te la envenene”.

El escenario cambia de manera abrupta con “Goo Goo Ga Ga”, donde los argentinos lamentan en tono jocoso haber dejado atrás las etapas inocentes y doradas de la vida junto al mismísimo Jack Black. “Quiero ser un mini mí, ser inmortal, volver a ser joven”. De esta forma, el temita se articula como una sesión de música de ascensor exquisitamente instrumentada y presuntamente exenta de disrupciones. Black, por su parte, hace gala de su histrionismo habitual y protagoniza el final de la canción con un balbuceo que remite al nombre de la misma.

Seguidamente, irrumpe en escena “No Me Sirve Más” a bordo de una mixtura extraña y atractiva de funk con aires de videojuego noventero para describir los efectos de una gula insaciable en el contexto de la fama, así como el anhelo de una vida más sencilla. 

“Ay Ay Ay” toma el relevo al compás de raíces africanas y latinoamericanas para hurgar un poco más en los avatares de un hedonismo desenfrenado. “Best sex of my life”. El invitado escogido para la ocasión no podía ser más apropiado, pues Anderson .Paak destaca con luz propia cada vez que hay una explosión de ritmo.

En “Vida Loca”, la siguiente canción, el relato progresa hacia una rumbita flamenca marcada por las cicatrices del éxito a la deriva y la consecuente pérdida del equilibrio necesario para disfrutar de lo más hermoso de la vida. “Estoy cayendo pa’ arriba”, decía Yung Beef.

La siguiente parada es “Muero” y se sitúa al borde del colapso con un arrebato de esencias brasileñas y música electrónica que te empuja hacia el descontrol. A continuación, todo cambia con “Hasta Jesús Tuvo un Mal Día”, un homenaje al pop/rock de los 80 que cuenta con la participación de uno de sus mayores representantes: Sting. El primer single de “FREE SPIRITS” se debate entre el coaching y la autoayuda en una suerte de caricatura deliberada del espíritu de superación y la búsqueda de la sanación. De hecho, surge la voz de un predicador antes del clímax definitivo.

A continuación, “Ha Ha” se presenta como una balada que vuelve a incidir en el estado crítico de la desmesura. “Me muero o se mueren todos”. Y, cuando parece que “te mueres” (y no se mueren todos), la ruta se ve interrumpida para dar paso a una etapa más violenta, donde el rap hardcore inunda las frecuencias para desembocar, finalmente, en un frenesí de experimentación y electrónica que recompone los elementos de la canción desde otra perspectiva más oscura y agresiva.

Tras la vorágine, llega “Soy Increíble”, una aproximación a nociones como la autocomplacencia, el narcisismo, la adicción al reconocimiento público y el miedo a la soledad. Todo ello sobre una base de synth pop aderezada con unas gotas de funk que invitan a salir a la pista de baile.

Mientras se otea el ocaso de este viaje, hacen su aparición el “Himno del Mediocre”, que explora cómo se transita una vida sin pena ni gloria desde una mirada optimista e ingenua; y “Todo Ray”, un homenaje al rock argentino o, quizás, a la figura del rockstar argentino.

Y, después de atravesar por las diferentes fases de este movimiento pendular entre el ascenso y el descenso, todo llega a su fin con “Lo Quiero Ya!”, una liturgia coral surgida de la colaboración con el DJ británico Fred again… e impregnada de una mezcla experimental de rap y música electrónica. Una despedida apropiada que se adentra en los aspectos más inquietantes de la avaricia: “Quiero hacer room, room”.

La experiencia de “FREE SPIRITS” deja una sensación de intenso zarandeo entre los extremos del desenfreno, el pánico y la salvación. Es divertida como una montaña rusa y mordaz como un drama satírico. Así se completa el tercer acto de la parodia autobiográfica de Ca7riel y Paco Amoroso. “Where is my wallet?”.

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