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  • Álbum: “Destiempo” de Erick Brian [RESEÑA]

A un año y un mes del lanzamiento de su primer EP, Erick Brian presenta “Destiempo”, un álbum que nace de la idea de que no todo llega cuando lo queremos, sino cuando es el instante correcto. En su caso, tras la separación de CNCO, grupo del que formó parte durante siete años, atravesó un proceso largo hasta dar con su identidad musical que recién comienza a definir.

A lo largo de los nueve tracks que componen el disco, el cubano deja en claro que ya no es el mismo adolescente tímido que era cuando incursionó en la industria. Ahora encuentra su voz en un sonido dinámico, mezclas experimentales y letras más maduras que evidencian su crecimiento como artista. En once minutos, opta por reinventarse y consolidar una estética sonora que busca conectar con su generación a través de canciones cortas, beats recurrentes y enganches pegajosos. 

Para este proyecto en particular, el afro-pop, el pop latino y los ecos urbanos se convierten en los géneros protagonistas. Combinando lo bailable con lo emocional, junto a una estética de colores vibrantes y saturados, el disco envuelve al oyente en una atmósfera de verano eterno.

Este viaje comienza con “Riviera Maya”, una canción fresca que desde la primera nota nos trae a la mente el calor del Caribe. Apostando por un ritmo tropical ligero con matices electrónicos y apoyado en una voz aireada, Erick Brian invita a dejarse llevar. Optando por líricas explícitas, se anima a explorar la sensualidad y el deseo de volver a encontrarse con alguien que despierta una atracción intensa.

Para bajar las revoluciones, “Mensajitos” abre con una suave melodía de piano que marca un tono más cercano antes de dar paso a una base electrónica con toques urbanos. Manteniendo un estilo relajado, el artista cuenta una historia de amor en la era digital. Inspirado en su propia relación, narra el paso del coqueteo virtual a la construcción de una conexión sólida que transforma al otro en sinónimo de paz y seguridad.

Seguidamente, aparece “Destiempo”, el sencillo principal y que le da el nombre al álbum. Como la frase que lo acompaña, la letra expresa la frustración de un amor que no pudo concretarse, así como el proceso de asimilar que todo llegará cuando corresponda. Esta vez la voz aterciopelada del cantante se aleja de lo bailable para centrarse en una interpretación más emocional. Mientras tanto, el videoclip, colorido y dinámico, contrasta con el minimalismo y la dulzura de la base musical sin perder la esencia vibrante del disco.

A continuación, “Bajo Cero” trae consigo una cuota de nostalgia, no solo por ser una colaboración con Christopher Vélez, su excompañero en CNCO, sino por lo que representa este reencuentro. A diferencia de la vibra alegre y playera del resto del CD, esta canción le canta a la desilusión y al desamor. Manteniendo una identidad pop urbana similar a la fórmula de la boyband que los unió, el tema mezcla versos melódicos con raps frontales que acentúan el diálogo entre una voz más suelta y otra más firme.

Posteriormente, “FOMO” nos devuelve a los ritmos energéticos y movidos. Junto a Dahili, artista venezolano, Erick Brian produce un tema que se mueve entre el afrobeat, matices urbanos y elementos electrónicos. Desde su arranque ligero hasta un coro pegajoso y pausas que retoman la música con fuerza, se convierte en uno de los más bailables. A nivel lírico, retrata la incertidumbre de los “casi algo” y la necesidad de entender hacia dónde va la relación.

Después, escuchamos “Amiga”, una canción que rompe con el concepto del proyecto al ser completamente urbana y tener una producción más densa. Desde el inicio, con un efecto distorsionador en la voz y los beats, se va construyendo una melodía contundente. A través de una interpretación limpia que se expande con reverbs, el cubano vuelve a cantar sobre un amor a destiempo. Esta vez, sobre dos amigos que se gustaron en momentos distintos y deben distanciarse para no lastimarse, aunque aclaran que el vínculo entre ambos seguirá presente.

Volviendo a la esencia del álbum, “Besitos con Sal” se posiciona como un pop latino con aire costero que nos transporta a la orilla del mar. Alternando versos cantados con pasajes rapeados, el coro se compone sobre un patrón rítmico marcado que resalta el flow característico del artista. Entre el arrepentimiento y las ganas de reconectar, la letra retrata el constante intento de retomar una relación.

Similar a la historia de “Te Veo”, el penúltimo track. Manteniendo la identidad caribeña del disco, Erick Brian continúa creando melodías bailables para abordar la añoranza y la nostalgia. Sin opacar la voz para permitir que se refuerce la sensación de recuerdo que enfatiza, la percusión envolvente le da al tema un tono más íntimo y emocional.

Finalmente, “¿Qué hacemos ahora?” cierra esta travesía musical. Desde el primer instante, los golpes secos y acordes limpios de la base instrumental transmiten una sensación cálida que remite a los días despreocupados de verano. A través de la repetición de frases y sílabas en el coro se produce un efecto hipnótico y atrapante que simboliza el deseo y adicción que se desata entre dos amigas tras un primer beso.

De esta manera, Erick Brian consolida su evolución sonora con un álbum de pop urbano de ritmo constante y enganche inmediato, en el que se retrata como todo termina encontrando su lugar y tiempo sin necesidad de forzarlo.

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