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Álbum: “THIS MUSIC MAY CONTAIN HOPE.” de RAYE [RESEÑA]Por: Marco Yanayaco
Publicado el: 01/06/2026
Rachel Agatha Keen, más conocida como RAYE, es una artista que ha estado detrás de grandes composiciones y ha recibido importantes reconocimientos dentro de la industria musical. Pero no fue hace mucho que decidió empezar su carrera solista y este año ha publicado su más reciente álbum: “THIS MUSIC MAY CONTAIN HOPE”. Un trabajo grandilocuente, atravesado por el soul, pop, jazz, funk y una orquesta que acompaña y convierte todo aspecto del proyecto en una experiencia cinematográfica y musical donde el eje central es la transformación y el camino. Este disco, cuya duración asciende a más de una hora, causa intriga y capta la atención por la curiosa ambición que pretende y también por su variedad rica de sonidos a medida que van pasando las canciones.
Este álbum ambicioso y gigante, que puede abrumar a cualquiera que se atreva a adentrarse en él, pronto atrapa con la voz hipnótica y misteriosa de “Intro: Girl Under The Gray Cloud.”, donde se narra la historia de una chica marcada por las decepciones y perseguida por esa nube gris a la que parece regresar una y otra vez. De esta forma tan cinematográfica es que se abre el telón de la primera escena para luego dar paso a “I Will Overcome.” cuyo inicio llega a ser explosivo, sentimental e intenso a la vez que teatral en su máximo esplendor. Acompañada de una orquesta que narra todo ese pesar y una voz sumamente exaltada maximiza todo sonido y triplica la puesta en escena que intenta manifestar la canción. Una entrada vigorosa y épica, casi como ver una obra de Broadway.
Pero lo cinematográfico no ahonda solo en lo teatral u orquestal, va cambiando de faceta como en “The WhatsApp Shakespeare.” donde el pop alternativo y el jazz se fusionan para tomar forma en una serie de pasajes que recuerdan a películas de los 50’s entre sofisticación, glamour y revelación. Canción con muchas imágenes que ayudan a ejemplificar esa capacidad de mover su sonido hacia donde la escena lo requiera. Otro momento importante es el tema “Click Clack Symphony.”, donde colaboró con el famoso compositor Hans Zimmer, puede dividirse este tema entre una mezcla de elocuencia y dinamismo, mientras que en su segunda mitad hay una exaltada epicidad que te dirige hacia un viaje de estrellas y movimiento que ralentiza el resto de imágenes. Dos caras que se miran, pero al mismo tiempo tienen algo que decir. “I Know You’re Hurting.”, por otro lado, busca entre la intensidad y el clímax que se acompañan de una construcción más clásica, pero efectiva donde la voz de RAYE resalta y desprende pasión por todos los ecos de la canción.
Ya para la segunda mitad del disco aparecen sonidos que varían entre el funk, soul pop y el jazz pop, entre otros estilos. Desde el gospel y soul de “Goodbye Henry.” con la participación de Al Green, cantante de gospel famoso, el disco empieza a transformarse, donde sale a relucir lo más vibrante de la voz de RAYE. Si bien la intensidad y la teatralidad bajan, el ritmo, más amable ahora, logra, junto con unos coros que van marcando la suavidad del tiempo, cautivar y conmover. En “Nightingale Lane.” el R&B y jazz salen a relucir para que la voz de RAYE explore todas sus capacidades posibles, entre altos y bajos que parecen nunca acabar y que, gracias al ritmo esta vez más bajo, puede sentirse suelto y decidido. Las armonías, los coros juegan un papel para maximizar el efecto abarcador de la voz dándole un final orquestal.
No estaría mal decir que “Skin & Bones.” es el tema más funk y bailable del disco. Destacan aspectos como el riff de guitarra y el juego de la voz y coros que entre preguntas y respuestas brindan una divertida atmósfera. El piano y los vientos van intercalando apariciones en el momento preciso para evitar desgastar ni saturar de sonido el espacio de la voz. Un apartado más pintoresco donde incluso hay un solo de trompeta que va ganando presencia a medida que la canción llega a su fin. “WHERE IS MY HUSBAND!” es un ataque de R&B que gracias a la orquesta que acompaña logra transmitir las vibras victoriosas de una resolución a problemáticas planteadas en su propia narrativa en el disco. Fugaz a la vez que divertida, el tema se escapa sin que te des cuenta.
El último apartado del disco explora sonidos más sensibles, felices, pero vigorosos y deja de lado lo sombrío para centrarse en el ritmo jovial del soul con “Joy.”, uno de esos temas que entre momentos puede subir y bajar la intensidad alternando entre pop, jazz y soul para construir un camino de sonidos sofisticados. La frase “I may cry through the night but/ my joy comes in the morning” se repite para recalcar no solo desde la música que se está ante una celebración imposible de resistirse, sino también dar un mensaje justamente que es la esperanza y disfrute. “Happier Times Ahead.” es una calma casi de créditos de película, donde lo que queda es reflexionar sobre toda la historia contada. Así lo deja claro con el apartado de R&B que, entre juego de coros, susurros y sobre todo vientos, logran coordinarse orgánicamente sin mucho esfuerzo para causar emoción. Llega a una resolución final con la frase “Just hold on to happier times, alright darling?” para cerrar con ese pequeño mensaje narrado. “Fin.” es una banda sonora de fin de cuento que como toda buena historia termina por cerrar de forma casi fantasiosa y de ensueño, lleno de dulzura y belleza propia de obra de teatro para luego pasar a los agradecimientos como si todo se hubiera tratado de una matiné o puesta en escena en vivo.
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