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Álbum: “Canto Pa No Llorar” de TIMØ [RESEÑA]Por: Noelia Manrique
Publicado el: 17/02/2026
Como un guiño divertido al día de los enamorados, TIMØ presentó su segundo álbum el pasado 13 de febrero del 2026. Tras dos años extensos de producir, componer y grabar en vivo en el estudio; “Canto Pa No Llorar” es un disco que se siente cercano, honesto y esperanzador. Pensado para disfrutarse con el corazón en la mano, mantiene la fórmula clásica del trío colombiano de cantarle al desamor desde la celebración, festejar la nostalgia de los recuerdos y abrazar la vulnerabilidad como parte del proceso.
Inspirados por sus memorias de veranos eternos oyendo a Maná, Juanes, Bacilos y Carlos Vives, los artistas musicalizaron su álbum con sonidos cálidos y orgánicos que invitan a liberar las penas cantando a todo pulmón. A través de los 13 tracks que componen “Canto Pa No Llorar”, TIMØ le regala a sus seguidores un refugio que transforma la tristeza en optimismo siendo fieles a su sonido tropipop con toques rockeros que los lanzó a la fama.
Sin embargo, esta vez los músicos también apuestan por incluir nuevos ritmos en su repertorio. Desde guitarras de doce cuerdas y percusiones latinas, hasta matices bachateros, toques de blues y una pizca de música regional mexicana; TIMØ teletransporta a sus oyentes hacia los 2000 con una una experiencia sonora que homenajea la música de aquella época.
La travesía inicia con ‘Refugio’, una melodía tropical que fusiona el latin con ligeros toques de merengue, similares al estilo musical de ‘Bebamos’, la primera canción que soltaron al mercado. Pero, en esta oportunidad, la temática es diferente, la letra refleja el anhelo de cerrar una historia de amor sin rencores en honor a los buenos momentos vividos. Mientras se desea lo mejor al amor que ya se va, se va aceptando que es tiempo de soltar y seguir adelante.
En el segundo track, los colombianos suman a Nil Moliner a su lista tradicional de temáticas y recurren otra vez a la nostalgia. ‘Ese verano (Que Sí, Que No)’ nace de las memorias de la gira que TIMØ realizó por España en 2024, que fue un viaje significativo que les permitió fortalecer su conexión y donde también conocieron a Nil. Mediante ritmos alegres que emocionan e invitan a bailar, la canción transporta hacia el fin inevitable de aquellas vacaciones con amigos donde no dolía el corazón, y a las que darías todo por regresar.
Posterior a este recordatorio de atesorar los instantes compartidos con la gente que queremos, el trío colombiano cambia radicalmente de sonido. ‘Carta Al Corazón’ es un mensaje para sus propios corazones, que se enamoran fácil y sin medir las consecuencias. La lírica es una autocrítica que esperan les sirva de aprendizaje para dejar de caer en ilusiones que no llevan a nada. Combinando guitarra con congas y percusión, el álbum por fin empieza a mostrar los primeros esbozos de los nuevos sonidos que traen para esta etapa.
Sin embargo, es en ‘Palabras’ donde TIMØ deja en claro su deseo de explorar nuevos géneros. Los beats pop del principio, dan pie a una atrapante salsa que pone a bailar a cualquiera desde que se escucha la primera trompeta. Continuando con su clásica línea narrativa de optar por melodías felices y divertidas para cantar sobre mentiras y promesas vacías que rompen el corazón, buscan darle una vuelta de tuerca a la tristeza. Por unos minutos, la vivacidad de los timbales, trombones, guitarras y piano animan a quienes han pasado o están pasando por esta situación.
Retomando su convencional tropipop, ‘Traguita’ apuesta por ritmos ligeros que musicalizan la historia sobre aquellos amores fugaces e intensos que dejan huella. En este caso, se suma Juan Duque, también artista colombiano, quien aporta a la canción matices reggaetoneros generando una agradable combinación con el estilo relajado que TIMØ maneja.
Seguidamente, aparece ‘Divino Castigo’, un experimento musical que se diferencia totalmente de lo que los artistas habían hecho anteriormente. Es una curiosa mezcla que introduce ciertos sonidos del blues anglo y pizcas del regional mexicano a una melodía principalmente pop, pero que supo conectar con el público desde que se anunció. En una generación que mendiga amor, la letra anima a usar el dolor como combustible para alzar la voz y demostrar que lo que no te mata te hace más fuerte. La energía marcada por su tempo empodera a quien sea que la escuche o la cante.
Prosiguiendo con las canciones que inspiran a disfrutar de la vida pese a los males de amor, ‘No Hay Que Llorar’ refuerza el mensaje de resiliencia que enmarca el concepto del álbum. Similar a ‘215 Días’, TIMØ le da vida a esta canción pensando que sea el momento de mayor éxtasis durante los festivales y conciertos de la gira que se avecina. Con la frase “llora pero brilla”, la portada de este single deja en claro que no hay nada mejor que sanar bailando y que la soltería no es sinónimo de pena, sino también una oportunidad para celebrar la vida.
El siguiente track, ‘Todo Va a Estar Bien’, es una conmovedora balada que le pone pausa al baile y muestra una nueva cara del disco. Junto con Vanessa Martín, el trío colombiano aborda la melancolía de extrañar a un gran amor imaginando e imaginar cómo será su vida con alguien más, pero desde la mirada madura de una persona que acepta la ruptura y entiende con esperanza que, en algún momento, también estará con otro.
Nuevamente incluyendo influencias mexicanas en una canción, ‘Lágrimas A La Carbonara’ presenta un juego divertido de palabras entre la comida, un restaurante y el amor; recurso que TIMØ también aplicó en su éxito ‘La Última Cena’. Con un tono satírico e irónico utilizan el humor para narrar la historia de una cita que salió mal tras ser plantados por quien supuestamente te amaba.
Aproximándose el final, ‘Miro Al Cielo’ expone a corazón abierto las inseguridades y el miedo de perder a alguien que se considera lo mejor de la vida. La letra es un ruego apasionado y desesperado que arrastra al oyente hacia el temor constante del intérprete de no saber qué hacer para evitar un fatal desenlace que lo condene a una eterna soledad sin amor.
Situación que contrasta completamente con la de ‘Vino Rosé’, el onceavo track del álbum. Con ritmos funk, grooves feel-good y hasta toques de bossa nova, muestra la versatilidad de la agrupación y es cuando más potente está la inspiración de los años 2000. Pensado para transmitir energía positiva, celebración y una vibra pegadiza, TIMØ sale de su zona de confort para cantarle a la seducción espontánea y a la magia de una noche casual tras un par de copas.
Trayendo de vuelta la fuerza del pop-rock dosmilero, con ‘Karma’ los colombianos se alejan un momento de las decepciones amorosas para celebrar la magia de enamorarse de la persona correcta después de tantos fracasos. Las guitarras eléctricas y la batería traen a colación la magia de los amores inesperados y las segundas oportunidades que pueden darle un giro de 180 grados a una vida de desilusiones. Enérgica y arrolladora, es el clímax perfecto que prepara al público para el cierre.
‘Esperar’ es el final ideal para un álbum que ha sido una montaña rusa de emociones, géneros y ritmos. Suave, tranquila y brutalmente honesta, es una reflexión sobre las acciones de uno y la aceptación de los errores que nace luego del final de una relación. Atraviesa el proceso emocional de dejar ir, utilizar el tiempo como un espacio para crecer por separado y mantener la esperanza de que la distancia curará las heridas para, tal vez, volver a intentarlo. Las guitarras suaves acompañan y oficialmente cierran no solo la canción, sino también el viaje de “Canto Pa No Llorar”.
De esta manera TIMØ entrega un álbum que abraza el desamor, la nostalgia y la esperanza, consolidando su evolución sonora a través de historias que transforman la vulnerabilidad en fuerza.
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