bôa: “Todos somos igual de frágiles que poderosos. No hay una única fórmula con la que puedas resolver cada problema por igual. Pero nos gusta que en las canciones algo se resuelva” [ENTREVISTA]

Rumbo a su primera gira por Latinoamérica, Jasmine Rodgers de Bôa nos comparte la ruta emocional que la banda transita en este nuevo despertar.

Hace un año, Worked Music pudo entrevistar a Bôa, la banda inglesa que, gracias a las fuerzas de internet y al algoritmo, encontró una nueva apreciación de su música. Es conocido que todo comenzó con la canción “Duvet”, el opening del anime Serial Experiments Lain (1998), y que llevó a oyentes curiosos a descubrir el álbum completo Twilight, un disco rock en el que la voz de Jasmine Rodgers hace un viaje emocional por momentos dulces, otros de ensueño y otros desgarradores, momentos que dejaron en suspensión el sello sonoro del grupo y que retomarían con mayor fuerza en el futuro. 

En 2024, el trío lanzó Whiplash, el álbum que marcaba su regreso a la industria musical y que les abriría las puertas a una extensa gira por Europa y Estados Unidos. En ese momento, una presentación en Latinoamérica aún parecía lejana; sin embargo, en 2025 se anunció que Bôa tendría sus primeros conciertos en este lado del continente americano, con fechas en México, Perú, Chile, Argentina y Brasil, comenzando con un show en el festival Corona Capital en la Ciudad de México. 

Previo a a su viaje a México, y recordando aquel primer encuentro en el que hablamos de retomar el sueño que había quedado suspendido en el tiempo, conversamos con Jasmine Rodgers sobre cómo se ha transformado su vida después de decidir apostar todo con Bôa: regresar a los escenarios en territorios que nunca habían imaginado, crear vínculos emocionales con un público que siempre los esperó, y reconstruir, o quizá inventar, paso a paso, el camino que alguna vez quedó en pausa.

Hace un año los entrevistamos por primera vez y se encontraban atravesando una transición silenciosa entre su pasado como Bôa y el nuevo presente que estaban construyendo como banda. Luego de publicar su último álbum Whiplash y tocar las canciones en vivo, ¿cómo se recuerdan a ustedes mismos cuando miran ese momento en retrospectiva?

Nos recuerdo muy muy nerviosos, pero también llenos de emoción. Tocar las canciones todo este último año fue increíble. Pudimos ir a Norteamérica, el Reino Unido, Irlanda, Australia, anduvimos por Europa y Turquía… Viajamos mucho por todos lados, fue muy interesante. Fue una experiencia especial para todos, muy cansadora, pero a grandes rasgos fue muy increíble. Ir a Latinoamérica será genial, siempre quisimos ir. Que nuestra música haya sido parte del animé Lain nos abrió las puertas a Sudamérica y sabemos que mucha gente nos conoce gracias a eso. Hay muchos fanáticos de la banda allí, junto con Norteamérica, Francia, Japón. Todos países muy diferentes. Lo vamos a disfrutar mucho.

Vi muchos comentarios de fans de aquí rogándoles que toquen en sus países, México, Perú…

Ya vendrá la oportunidad de ir a Colombia, Ecuador, Venezuela, Costa Rica, y tantos otros países. La próxima será.

Sí, ojalá así sea. ¿Hay alguna experiencia curiosa, ya sea cultural o musical, que les gustaría vivir en su paso por Latinoamérica?

La verdad que muchas. Queremos probar la comida de todos los países que visitaremos, son muy diferentes la una de la otra. En México vamos a tener tres o cuatro días libres, así que espero que podamos recorrer un poco. Haremos turismo de masas, digamos. Veremos los clásicos de Frida Kahlo, Diego Rivera, visitaremos algunos museos. Más que nada, vamos a nerdear un poco. Y, claro, encontrarnos con los diferentes públicos, que tengo el presentimiento de que van a ser increíbles y muy emocionantes.

Será una locura. En México, especialmente, el público del Corona Capital se vuelve totalmente loco con las bandas. También sería genial que puedan ir a las pirámides de Teotihuacán, que es otro lugar muy turístico. 

Totalmente, sí. 

Al pensar en aquella transición, el reunirse otra vez y volver de gira juntos, ¿sientes que todo eso le dio forma y se tradujo al sonido del álbum?

Intencionalmente, queríamos tener violinistas en la gira porque es algo que nunca habíamos hecho a nivel musical. Eso fue algo que Paul, el tecladista, quería incorporar, y lo hizo de una forma muy bella con cuerdas en el teclado mismo. Entonces nos pareció que traer eso sería como hacerle un bonito homenaje. De todos modos, en Latinoamérica solo tenemos el teclado, pero igual será fantástico, porque sonaremos más similares al Bôa de antes. Pero por esa razón terminamos grabando Whiplash Deluxe con las canciones acústicas, porque queríamos explorar más ese aspecto. Fue una oportunidad de jugar más con ese sonido y llevarlo a los shows en vivo.

Recuerdo que al momento de la entrevista del año pasado solo habían publicado dos canciones: «Worry» y «Walk With Me».

Uf, qué lejano parece ese momento. Siento que pasaron como ocho o diez años. 

Cuando pude escuchar Whiplash completo, me gustó mucho esa preciosa sección de cuerdas. ¿Sientes que este tipo de instrumentos hicieron que el álbum adquiera una capa emocional extra?

Extrañé mucho a Paul durante la grabación de Whiplash. Él era una parte fundamental del sonido de la banda. Lo tuve presente todo el tiempo, porque cuando compusimos las primeras canciones, jugábamos mucho, nos retroalimentábamos, yo con mis melodías y él con las suyas en el piano. Aunque yo no puedo tocar como lo hacía él, queríamos incluir al piano en algunas partes y sumar los instrumentos de cuerda. Así que les pedimos a Jonathan Dreyfus y Chris Elliott que compusieran esa parte. Los guiamos muchísimo para que logren lo que imaginábamos.

Sí, suena hermoso. Fue una gran sorpresa.

Cuando hicimos la gira, se incluyó Harry Felsingsmith, un músico impresionante. Sabe tocar todos los instrumentos. Lo que aportó fue tan hermoso que quisimos explorar más ese aspecto, por eso terminamos grabando estas versiones. Con Twilight no exploramos la posibilidad de sumar algo así. Entonces cuando tocamos el disco Londres lo hicimos con el cuarteto de cuerdas y fue muy lindo.

Esas versiones suenan increíbles. A propósito de Twilight, vi muchos videos en TikTok de recomendaciones de álbumes que lo mencionan, mucha gente insistiendo en que escuchen el disco. Debe ser genial ver a nuevas generaciones redescubriendo Twilight.

Sí, totalmente. Es muy raro.

Tal vez en el futuro también anden recomendando Whiplash.

Seguramente. Cuando grabamos las canciones, decíamos que si Whiplash no tenía tanto éxito ahora, no pasaba nada, que seguro si esperamos 27 años a alguien le gustará [risas]. Y, la verdad, tener eso en mente te ayuda a apostar por lo que te gusta a ti, que es lo más importante. Todo el proceso de composición y grabación fue muy divertido. Luego, la gira y toda la parte relacionada al negocio nos estresó un poco, y creo que no esperábamos que fuera así. Pero son los tiempos modernos, cuando tenía veinte ni pensaba en todo el negocio.

¿Y crees que te debería haber importado más en ese momento?

No lo sé. ¿Valía la pena preocuparme o las cosas suceden de todos modos? No tengo idea qué forma de tomarse las cosas es la mejor. Seguramente sea mejor no estresarse, pero igual yo siempre me estreso…

Es lo que hay. Su música suele generar un estado de suspensión entre los recuerdos y el momento presente, incluso eso está en las letras. ¿Cómo exploraron en Whiplash esa tensión entre lo vivido y lo que siguen redescubriendo?

Creo que la misma cuestión de la identidad que me interpelaba en mi adolescencia estuvo muy presente. Transitar la vida siendo mujer… ¿Se te permite enojarte? ¿Se te permite ser mandona? ¿Eres mandona o simplemente estás comunicando lo que necesitas? La sensualidad, la sexualidad, cómo te mostrás a los demás, qué significa el género como construcción social, si realmente nos ayuda pensarlo así… También mi capacidad de tener relaciones amorosas sigue siendo igual de problemática que en ese momento. No rompí ninguno de esos patrones. Pero, por otro lado, me volví más consciente del público que nos escucha. Nos mandan mensajes muy cálidos hace muchos años y siempre intentamos leerlos. A veces solamente les ponemos un corazoncito, pero es porque no tenemos mucho que decir más que devolverles ese amor. Cuando escribí aquellas letras de Twilight, yo estaba muy perdida e intentando encontrar mi lugar siendo una persona de  ascendencia y cultura mixtas. Para las personas como yo, el panorama nunca es estable, porque las políticas cambian todo el tiempo. Algo que fue muy especial esta vez, fue que cuando escribía las letras pensaba en todas esas personas que nos mandan mensajes, y me puse a pensar cómo sería si las tuviera en frente, ¿qué les diría?

Qué lindo lo que dices, que los tengas tan presentes. Parecen algo más grande que simples mensajes acumulados en los MD.

Sí, son preciosos, voy a lagrimear… Cuando publicamos «Strange Few» en YouTube, alguien en los comentarios decía que la canción era críptica, que no la entendía, y para mí era demasiado literal. Detesto revelar de qué tratan las letras, siento que arruinaría las interpretaciones de cada uno.

Totalmente. En un sentido, las letras de Bôa son muy tersas. Eligen palabras muy simples que encarnan imágenes y sentimientos muy frágiles, pero a su vez tienen una emoción potente. ¿Hay cosas no dichas en las letras que dejan que sean expresadas por la música?

Ay, qué hermosa pregunta. No sabría qué respuesta darte. ¿Cosas no-dichas? Creo que tú lo describiste de una manera muy bella: la yuxtaposición entre letras de algún modo sutiles y un bajo y una batería más enérgicos. Es lo que nos conforma como humanos. Todos somos igual de frágiles que poderosos. No hay una única fórmula con la que puedas resolver cada problema por igual. Pero nos gusta que en las canciones algo de eso se resuelva, e intentamos hacerlo con la letra. Entonces siempre encontrarás el mensaje de que hay posibilidades de encontrar la solución, sea cual sea el problema. También que la curiosidad y la ansiedad te van a acompañar siempre, caminan mano a mano, y, tal vez, esa sea la tensión que caracteriza a la música.

Es muy interesante eso de la música, que tenga esa tensión de dos cosas que a su vez se complementan. Volviendo al tema de los shows en vivo. ¿Conectar de nuevo con las canciones de sus comienzos te hizo encontrarles otro significado?

Sí, claro. Porque miro los rostros y… Todo esto ya no es para mí. Me encanta poder ofrecerles esto. Y aunque Alex y Lee no me acompañen en la gira, yo estoy transmitiendo el mensaje de ellos a ustedes. Al menos yo puedo ser portavoz y expresarlo. Eso es precioso, es muy especial.

Supongo que aquí en Latinoamérica van a tener muchas ganas de escuchar las canciones de Twilight, como «Duvet» o «Elephant».

Sí, si pudiéramos tocaríamos «Duvet» 11 veces seguidas [risas].

Totalmente. «¡Sí! Otra más, ¡por favor!». Ahora que han llegado a audiencias tan diversas, ¿cómo hacen para que el proceso creativo siga siendo auténtico y estimulante?

Creo que cuando hicimos el primer show en marzo, hacía 20 años más o menos que no tocábamos juntos. Parecíamos como esas bandas de los bares, lo cual es genial, pero ahora todo está mucho más pulido. Yo volví a cantar mucho y me gusta, y la banda que tenemos es muy buena. Todo lo que hacemos se siente más potente, más grande, más emocionante. Inevitablemente, además, cuando tocas y giras mucho, cada persona va creciendo en las canciones, cada quien va a su ritmo y tiene su propia energía. A pesar de cómo salió esa gira a principio de año, también es parte del proceso. Hicimos una gira en Norteamérica de tres semanas y estuvo muy bien. No tuvimos días libres y estábamos muy cansados, pero satisfechos porque tocamos mucho sin parar. Eso nos dio mucha solidez a la hora de tocar, porque te diviertes más y dices: «Aquí vinimos a darlo todo, las demás cosas están en la camioneta».

Noté que la palabra «pieces» («piezas» o «fragmentos» en inglés) aparece mucho en todo el álbum Whiplash. Es como si las canciones se fueran desplegando entre fragmentos y recuerdos. ¿Sientes que crear el álbum fue un proceso de juntar piezas? ¿Y cuál te parece la más esencial de ellas?

Así es, son muchísimas piezas. Alex trajo muchas ideas que fue juntando al pasar de los años, yo también aporté las ideas que tenía, y fue un proceso de hacer encajar esas piezas. Fue parte del proceso, que también estuvo muy fragmentado, porque después de no hacer algo por tantos años, eres una persona totalmente diferente. Entonces creo no hay otra forma de verlo más que como si realmente fueran piezas que tienes que volver a encastrar en ti misma. Volver a hacerles un lugar, incorporarlas a tu ambiente y vivirlas otra vez. Creo que tiene que ver con eso.

Sí, como formar una pieza aún más grande.

Sí, es una pieza que dejé que se hiciera muy pequeña. Todavía está presente, porque sigo teniendo mucha pasión por esto, pero permití que vuelva a crecer, y eso es lindo.

Es un álbum precioso. Lo disfruté mucho cuando lo lanzaron y se convirtió en un disco al que siempre vuelvo. 

Qué lindo. Muchísimas gracias.

Luego de esta etapa, entonces, llena de cosas nuevas, sonidos nuevos, lugares nuevos, comida también…

Sí, la comida es fundamental.

¿Cuál es la búsqueda de Bôa en este momento?

Sinceramente, no lo sé. Creo que todo esto fue como volver a casa por un rato. Pasamos por un momento de redescubrimiento, lo cual es más fácil porque vuelves a algo que ya está ahí y creas desde ese lugar existente. Entonces lo que nos da curiosidad ahora es cómo será el futuro. El mundo es completamente diferente a lo que era hace un año o dos atrás. Entonces creo que estamos en ese lugar, habitando la curiosidad.

Quizá la búsqueda es no perder la curiosidad.

Sí, claro… Dios mío, me siento como en una sesión de terapia [risas]. Lo más bello de la curiosidad es que no hay expectativas, se trata simplemente de ver qué acontece, ¿no?

Traducción: Lucero Otero

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