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Baxter Dury: “Me utilizo a mí mismo como un ejemplo de alguien que vive una vida bastante bohemia porque no conozco otra cosa más que eso” [ENTREVISTA]
En conjunto con el productor Paul Epworth, Baxter Dury pasea por barrios del oeste de Londres en su nuevo álbum Allbarone, donde ritmos elegantes y sofisticados acompañan una sátira cotidiana.
Por: Gabriela Montiel
Publicado el: 15/09/2025
La vida del artista londinense, Baxter Dury, siempre ha sido guiada por la filosofía punk, una existencia basada en el arte independiente y la resistencia de llevar una existencia “bohemia”, alejado de las convenciones sociales y de los valores materialistas. Esto es el legado de su padre, Ian Dury, quien lo instruyó en la industria musical desde que era un niño y quien es una influencia imborrable en ese estilo pícaro y juguetón que busca incomodar a su audiencia. A través del género de la indietronica, Baxter Dury logra recitar letras sarcásticas encima de líneas de bajo sugerentes y bailables, lo cual marca un estilo característico del músico inglés.
Esta nueva entrega titulada Allbarone, es un guiño al nombre de la cadena inglesa de pubs llamados All Bar One, parodiado en su pronunciación como “Albaroni”, brindándole un matiz extranjero y lujoso a algo mercantilizado y mundano. Precisamente, esa máscara para un ego engreído cegado por su supuesto prestigio es el foco de burla en este álbum, producido por el ganador de GRAMMY, Paul Epwoth. Dury no tiene piedad de esas vidas mediocres del oeste londinense, aquellas que pasean por un Londres ridiculizado, sumergido en las garras de la superficialidad y la frivolidad.
En esta conversación exclusiva con Baxter Dury, el artista confesó que esos personajes grotescos como el Kublan Khan de Chiswick, son una parte escondida de él, bestias arrinconadas que esperan salir para gritar insultos, balbucear sus carencias emocionales o simplemente bailar al ritmo de sus miserias, porque eso es lo mejor que saben hacer.
Allbarone, tu próximo álbum, sale a la luz el 12 de septiembre. Seguro estarás ansioso por lo que se viene. Es la primera vez que trabajas con Paul Epworth, que conocemos por sus grandes creaciones de mundos musicales, pero el sonido de Allbarone es muy onírico, fracturado, como si viéramos una ciudad a través de un vidrio roto. ¿Paul aportó ideas conceptuales o visiones que te orientaron? ¿Cuánto de ese caos fue planificado?
Cuando nos reunimos, yo llevé unas canciones que él no conocía, y los dos apuntamos un objetivo en común, que era hacer algo medio ingenuo y similar a la música de baile para mejorar mis presentaciones en vivo, para acelerar un poco el ritmo. Entonces el show se puede dividir en dos mitades: empieza con música más lenta y va ascendiendo a un tempo más rápido. Ese era nuestro objetivo, básicamente, empezamos a trabajar desde ese punto de partida. De hecho, digamos que él tomó las riendas, porque esa era la idea de su rol en este álbum, necesitaba tener bastante despliegue creativo. En cambio, yo estaba muy cansado, no solamente en el día a día, sino de también hacer giras y de crear cosas. Entonces me senté en el asiento de al lado y dejé que él condujera. Yo le compartía mi visión sobre las ideas que él creaba y fue muy divertido.
Me parece muy interesante la idea de pensar un show y sumarle la idea de construirle un clímax. Cuando escuché Allbarone, percibí que es muy rico en texturas: por momentos hay cierta neblina, por otros centelleos, a veces algo más minimalista… ¿Esas texturas simplemente surgieron de la superposición de capas o hubo más moderación?
No sé si lo pensamos demasiado. De hecho, creamos las canciones bastante rápido y, luego, tuvimos la suerte de poder grabarlo todo en vivo. Conseguimos la banda completa y grabamos como si fuese un álbum en vivo. Después nos dimos cuenta de que habíamos perdido bastante el eje, pero lo aceptamos y volvimos a lo que habíamos hecho al principio. Pasamos muy rápidamente por muchos procesos y todos muy diferentes, pero en ningún momento charlamos demasiado o lo estudiamos de alguna manera, hicimos lo que creíamos necesario. Yo no tenía tanto tiempo y él no se la pasa en el estudio, solamente está ahí unas horas al día. De verdad, fue todo rapidísimo, y Paul trabajando a ese ritmo es imposible de alcanzar. ¿Conoces la película El joven manos de tijera? Él es un poco así, está muy enfocado en lo suyo y lo que el resto haría en una semana, él lo puede hacer en unos 20 minutos. Seguramente por eso será que le va tan bien.
Guau, increíble. Eras como testigo de un genio haciendo lo suyo.
Paul es como una mente de propulsión nuclear. Nunca vi algo así.
Debe haber sido una experiencia genial. La ciudad de Londres parece estar bien atada a la trama de lo que sería el álbum. No es un simple contexto, es hasta un lugar psíquico. ¿De qué forma alimentan la emoción de las canciones estos lugares como Chiswick o la línea Piccadilly?
Son lugares donde puedo estar feliz o triste. Mis lágrimas dejaron huella ahí. Y, creo que por la rapidez con la que tuvimos que crear algo, tomé historias y experiencias cercanas y les di un giro poético, una narrativa o abstracción. Son hechos más o menos verdaderos, pero no son cosas que necesariamente hayan atravesado por un proceso particular. Son mezclas de cosas.
Tus letras tienen personajes excéntricos, patéticos o siniestros, como el hombre que llora en el hotel o los personajes de “Schadenfreude” y “Chiswick’s Kubla Khan”, que en particular el último me pareció muy curioso. ¿Son personajes imaginarios, amalgamas o fragmentos de ti mismo?
Supongo que los actores se resguardan bajo las referencias emocionales que ya tienen para ser convincentes para el resto, y aquí pasa algo similar. Tenemos muchos monstruos que nos habitan, buenos y malos, y son bestiales. Me interesan las energías opuestas del hombre tóxico y el frágil, los efectos y la estupidez que genera vivir de cierta manera. Me interesa mucho, pero hay que tener cuidado, porque es un mundo un poco delicado. Se puede encontrar una perspectiva antropológica interesante de eso también. Yo me utilizo a mí mismo como un ejemplo de alguien que vive una vida bastante bohemia porque no conozco otra cosa más que eso. Eso es.
Quería preguntarte más sobre el personaje de “Kubla Khan”, en el contexto de Chiswick, porque obviamente me recordó al poema Kubla Khan de Samuel L. Coleridge. ¿Lo elegiste más como el emperador o como personaje poético en busca de Xanadu?
Creo que es una mezcla. Retrata lo que es creerse más que el resto, pero en un lugar un poco de mierda. La concepción generalizada de Chiswick es que es un lugar residencial de clase media, muy seguro y bien controlado. Entonces pensé cierta especie de ego, un ego delirante que se sofoca en esos suburbios. Es una idea abstracta, no lo sé, pero creo que hay pocos fragmentos de ese poema, un poema muy inspirado por el opio, de esos poetas del siglo XVI. En la película Citizen Kane hacen mención al poeta y hay una sensación espectacular como de alguien atrapado en su propio castillo, en su torre de marfil, alguien atrapado en su propio ego, como lo hay también en un suburbio de clase media y agobiante como Chiswick.
Me pareció un personaje gracioso y una muy buena canción también.
Si conocieras Chiswick en alguna oportunidad te reirías en serio.
Ah, no me digas. Ahí estaré en mi próximo viaje a Londres. Tu voz en “Mr. W4” es muy llamativa, como deforme, inquietante, casi como alienígena. ¿Por qué decidiste distorsionar tu voz? ¿Estabas habitando algún estado de ánimo en particular?
En realidad, esa voz distorsionada no es mía, es de una vieja amiga, Madeline, con la que solía cantar juntos. Su voz es muy clara, entonces queda bien con la distorsión. Fue simplemente una desorientación medio inquietante que sucede dos veces en el álbum. Es como un cambio en la percepción, una especie de mareo. ¿Me entiendes? Como un desequilibrio en la psique de una persona. De hecho, W4 es el código postal de Chiswick. Yo me crié un poco en Chiswick, pero de alguna forma también lo odio. Siempre lo uso como referencia porque igual me gusta ese poder que tiene por su propia mierda. Es muy del oeste, muy predecible.
A lo largo del álbum, las líneas de bajo son increíbles, muy sugerentes, pero en especial en “Alpha Dog” y “The Other Me”, las siento muy nostálgicas, están muy presentes en esas canciones. ¿Buscaban ese tipo de sonoridad en la parte rítmica?
Un poco sí. Creo que Paul le sacó bastante provecho a algo que yo ya utilizo en general en mucha de la música que hago, entonces se encontró con eso también. Así que supongo que sí. El bajo está siempre presente en mi música. Una línea de bajo potente me permite hablar arriba de una forma rítmica y seguir teniendo musicalidad. En general, la guitarra te pide que cantes arriba, y esa combinación de la guitarra con el canto funciona bien, pero cuando lo haces arriba de un bajo, es más como si estuvieses rapeando. El bajo tiene una fuerza propulsiva y a su vez tiene una falta, que es la melodía, y cuando la encuentras, eso se equilibra un poco.
Además, es un buen punto de partida para empezar a bailar. En realidad, con casi todas las canciones del álbum te dan ganas de bailar.
Sí, en especial a mí, que me encanta bailar.
Este álbum parece estar muy bien curado, por la selección de estas nueve canciones. ¿Dejaste muchas afuera? ¿O la intención era que el álbum fuera bien compacto y potente?
No tuvimos demasiada opción, ni tampoco mucho tiempo, entonces nos ajustamos a eso. Cuando llegamos a tener nueve canciones, nos quedamos sin tiempo y se nos hacía imposible continuar. Si te desvías de lo que ya estaba programado, todo el plan de la gira desaparece por un año o dos. Hay que ser bastante cuidadoso con eso. Hay mucha presión por hacer que la rueda funcione para alimentar todos los sistemas, que todo esté en su lugar y así poder sobrevivir con la música, porque no sobrevivimos vendiendo discos, sobrevivimos con las presentaciones en vivo. Los conciertos están planificados con años de anticipación, entonces tienes que ajustarte a un cronograma, que puede ser un poco creativo en sí mismo, aunque sea un poco impuesto. Hay muchas limitaciones y presión para hacer las cosas en el momento correcto, y eso puede ayudar a tu proceso creativo, porque te obliga a dejar de complacerte. Es muy importante tener límites de tiempo, y sobre todo cuando tienes a alguien como Paul que, como dije, tiene una mente de potencia nuclear, es como trabajar con el Oppenheimer de la música de baile.
Me gusta ese nombre para Paul Epworth, el Oppenheimer de la música de baile. Sí. La canción “Return of The Sharp Heads” creo que es la más larga del álbum y genera una sensación especialmente cinematográfica, como si fuese una viñeta de un drama británico. ¿Cuál es la historia detrás de la canción y de esa atmósfera tan genial?
Estoy haciendo referencia a música que tal vez ya hice antes, con ese mismo groove. En cuanto a la letra, la escribí con ganas de ser maleducado. No tienen demasiado objetivo mis críticas, son para provocar a cierta parte de Londres, a mí mismo o a la gente. Tenía ganas de pararme en el escenario e insultar a las personas, que se angustien un poco, pero aun así lo disfruto, me parece estimulante. No hay muchas palabrotas en el álbum, pero intenté incluir la mayor cantidad de expresiones ofensivas en una sola canción con algo de estructura para que no sea tan fuerte. Está un poco controlado.
Además, dices todas esas cosas, como “soul fucker”, pero con la máscara de ese personaje, entonces no es tan fuerte.
Tal vez les parezca fuerte a quienes se vean reflejados en la canción. Incluso la palabra soul-fucker es muy oscura, horrible, es como si implicara un exorcismo medio espiritual.
Sí. Me gustan esas imágenes a lo largo del álbum porque son raras e incómodas, pero a su vez reales.
Medio mitológicas, sí.
Sé que estás por tocar el show más grande que has hecho hasta el momento, en el Eventim Apollo, en Hammersmith. Tuve la oportunidad de ir a un concierto ahí. ¿Cómo estás pensando transmitir ese mundo sonoro retorcido y peculiar a un público en vivo? En especial a un público en un lugar cerrado, como lo es el Eventim Apollo.
Tendremos que estar ahí. Todavía no lo planeamos, pero vamos a tener que empezar a pensar en cómo hacerlo de una forma creativa y barata, y todo lo que implica, porque hay todavía más limitaciones. Espero que encontremos la forma de hacerlo, seguro la encontraremos. Propondré algo yo, otro algo la banda… Alguien ayudará con las luces… Es bastante simple, pero, de todos modos, me gusta contar una historia, y creo que en el escenario yo mismo soy como una entidad suficiente para tocar esas canciones, pero todavía no lo sé. Estamos en proceso de crear todo eso.
Seguro habrá este clímax del que hablábamos al principio cuando mencionaste a Paul al principio. Sí, totalmente.
Sí, explosión nuclear. Ya veremos, no lo tenemos todavía, pero llegaremos a eso seguro.
Los que te escuchan deben estar esperando con entusiasmo esos shows. Pude leerlos en los comentarios de tus videos y están muy emocionados.
Nunca leo esas mierdas, solo por si acaso.
Hay algunos comentarios graciosos que dicen que los de All Bar One (cadena de bares del Reino Unido) deben estar contentos de que los menciones.
Ah, claro. Me alegro por ellos, porque son bares horribles. Solo una vez me emborraché ahí y fue una experiencia deprimente.
Estás haciéndoles publicidad gratis.
Bueno, espero que sea recíproco y hagan lo mismo conmigo.
Tal vez un show íntimo en un bar así…
No lo sé, sería un suicidio cultural, pero podría ser.
Traducción: Lucero Otero
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