Ax and the Hatchetmen: “Alcanzar estos logros nos da la esperanza de seguir haciendo lo que amamos durante años por venir” [ENTREVISTA]

Tras el año más exitoso de su carrera, Ax and the Hatchetmen se preparan para despedir el 2026 con una nueva gira por los Estados Unidos, presentando su más reciente lanzamiento “Stick & Poke”, un EP que transforma recuerdos en melodías alegres y pegadizas. Su vocalista Axel Ellis nos cuenta sobre sus logros como banda, su proceso creativo en el estudio y sus metas por cumplir.

Si hay algo que caracteriza a la escena musical de Chicago es su esencia comunitaria, y Ax and the Hatchetmen no son la excepción. Con sus raíces en los suburbios de Illinois, Axel Ellis (voz principal y guitarra), Sal Defilippis (guitarra), Hunter Olshefke (bajo), Phil Pistone (trompeta) y Quinn Dolan (saxofón) se conocieron estudiando en el conservatorio de música jazz. Desde 2018, la banda fusiona el indie rock con sus raíces jazzeras, resultando en canciones con un espíritu lúdico y vibrante. 

Este año Chaandmon Croft se incorporó en la batería, coincidiendo con el estreno de su más reciente EP Stick & Poke. Grabado de manera analógica, el proyecto recupera recuerdos de noches alocadas, romances no correspondidos y momentos de introspección y autocrítica, abordados con una mirada irónica y desenfadada. Entre guitarras y vientos, la banda conserva la vitalidad que caracteriza su sonido, con arreglos dinámicos que dejan espacio para la interacción y diálogo entre los instrumentos.

Este lanzamiento deja en evidencia la importancia de la comunidad y el vínculo estrecho entre sus integrantes. La espontaneidad y confianza que construyeron a lo largo de los años quedan al descubierto en las canciones que presentan. Cada instrumento tiene su espacio para intervenir, responder y encontrar su lugar dentro del conjunto, tanto dentro del estudio como arriba del escenario. Podríamos atribuirlo a su formación en el jazz, como también al entorno colaborativo de bandas emergentes en Chicago. Pero, indudablemente, el resultado es un sonido que parece nutrirse tanto de la individualidad de cada músico como de aquello que construyen cuando tocan juntos.

Este último año marcó un punto de inflexión para Ax and the Hatchetmen, quienes consolidaron su identidad como banda con el lanzamiento de su álbum debut So Much to Tell You, mientras continuaban ganando terreno en la escena del indie rock, compartiendo escenario con artistas como Royel Otis y The Revivalists y llegando a algunos de los venues con los que soñaban. Con tres giras bajo la manga durante 2026, la banda cierra el año recorriendo los Estados Unidos con The Late Checkout Tour.

Conversamos con Axel acerca de su proceso creativo a la hora de componer, así como también sobre la evolución de la banda y sus próximos pasos. 

Recientemente anunciaron su primera gira por Europa, después de haber construido gran parte de la identidad de la banda a través de sus giras por Estados Unidos. ¿Hay algo que esperan descubrir sobre Ax and the Hatchetmen en esta nueva etapa, algo que todavía no hayan descubierto al tocar para sus públicos habituales?

Casi ninguno de nosotros estuvo en Europa antes, así que supongo que esperamos descubrir algo más que Walmart y Buc-ee’s (tiendas de conveniencia estadounidenses). Esperamos encontrarnos con que podemos volver a tocar en el extranjero en un futuro y seguir presentándonos ante distintos públicos a nivel internacional. Si hay alguien cantando nuestras canciones del otro lado del charco, nos encantaría verlo.

Hace unas semanas tocaron en Red Rocks, un lugar emblemático que estuvo en su lista de metas desde el principio, mientras que su propia gira sigue extendiéndose. Entre esos grandes hitos y la realidad cotidiana de estar constantemente de gira, ¿cambió la manera en la que ven el recorrido y el crecimiento de la banda a medida que empezaron a alcanzar estas metas?

Estamos inmensamente agradecidos de que estas oportunidades sigan apareciendo y de que la gente continúe apoyándonos. Red Rocks fue hermoso. Nuestros objetivos no cambiaron demasiado: siguen siendo hacer música que amemos y poder tocarla en vivo. Alcanzar este tipo de logros nos da la esperanza de que podemos continuar haciendo lo que amamos durante los años por venir, ojalá en más lugares del mundo que todavía no conocemos.

Su música toma influencia de una amplia variedad de estilos, y algunos de ustedes tienen formación en jazz. ¿Cómo conviven la improvisación y espontaneidad en el estudio con el proceso de construir canciones que, como las de Stick & Poke, cuentan historias tan específicas y personales? ¿Hay algún momento del proceso en el que pasan de experimentar a darle forma conscientemente a una canción en particular?

Una vez que tenemos un esquema inicial de una idea, intentamos probar todo tipo de ideas para ver qué funciona, buscando equilibrar lo que resulta divertido de tocar con lo que tiene más sentido para la canción. Por lo general, las historias personales aparecen antes, y eso nos da una forma inicial sobre la que todos podemos trabajar y aportar ideas. La mayoría de las canciones del EP apenas fueron ensayadas antes de entrar a grabarlas, lo que permitió improvisar muchas partes en el momento. Muchas veces, el momento en el que empezamos a grabar es cuando intentamos encontrar juntos la sensación adecuada.

Su EP Stick & Poke transforma recuerdos muy específicos —viajes con amigos, tatuajes a altas horas de la noche, romances, rupturas y relaciones que nunca fueron destinadas a perdurar— en canciones que hablan de experiencias mucho más universales. ¿Cómo deciden qué momentos de sus vidas merecen convertirse en canciones y cuáles prefieren dejar como recuerdos?

Si siento algo con suficiente intensidad, naturalmente tiendo a expresarlo en una canción. Las experiencias personales pueden ser un punto de partida para encontrar el ancla de una idea, una emoción que permita orientar el tema. Si algo es mejor dejarlo como un recuerdo, creo que simplemente lo sabes. Intento tomar distancia y ver qué podría estar diciendo la historia más allá de esas pequeñas escenas personales. Me inspira intentar convertir algo personal en una idea con la que otras personas puedan conectar.

Sus letras hablan de emociones reales —el amor, el desamor e incluso las inseguridades—, pero a menudo tienen una capa lúdica o irónica. ¿Qué papel cumple el humor en la manera en que abordan esos sentimientos vulnerables al escribir una canción?

El humor me resulta muy útil cuando escribo. Por lo general, si una letra logra hacerme sonreír, al menos le doy una oportunidad y la escribo. El humor me permite no tomarme las cosas demasiado en serio. A veces, un poco de autocrítica y humildad me ayudan a encontrarme a mí mismo en la composición. Siento que muchas veces lo mejor es intentar reírse de las cosas que están fuera de mi control.

Para Stick & Poke trabajaron con el productor Jake Sinclair, después de haber colaborado con él en proyectos anteriores. ¿Cómo evolucionó su vínculo creativo a lo largo de los años? ¿La confianza que construyeron les dio más libertad para experimentar y asumir riesgos creativos en este último EP?

Tuvimos mucha suerte de trabajar con Jake; el proceso simplemente se sintió bien. Seguimos intentando escribir lo que nos inspire en el momento, y eso no cambió demasiado desde que empezamos. Tenemos muchas canciones dando vueltas en este momento y va a ser divertido ver cuáles terminarán teniendo sentido. Llegamos a un punto de comodidad en nuestra relación con Jake que nos permite jugar y ver qué pasa, y eso es fundamental a la hora de encontrar el sonido de un proyecto.

Axel, formaste parte de la serie de Prime Video The Runarounds, que se inspiró en las experiencias de los integrantes del proyecto, incluyéndote a vos y tus inicios con The Hatchetmen. ¿Qué significó ver elementos de tu vida real reinterpretados a través de una historia de ficción? ¿Esa experiencia tuvo algún impacto en la manera en que vos y el resto de la banda piensan en sus comienzos?

Aunque la idea era extraña, trabajar en The Runarounds me permitió contar nuestra historia a través de un formato que era nuevo para mí. Pude, de alguna manera, revivir mi experiencia en la secundaria de una forma que nunca habría imaginado posible y volver a esos sentimientos de antes de que el mundo fuera tan grande.

Los paralelismos con mis experiencias reales sirvieron de inspiración para el proceso de actuación, de manera similar a lo que sucede al componer canciones. Encontré muchas similitudes entre el proceso creativo de hacer música y el de actuar, en cuanto a la espontaneidad, cuándo escuchar y cómo reaccionar.

Aunque eso no cambió realmente la manera en que pensamos sobre nuestros propios comienzos, disfruté de recurrir a nuestra historia como banda para intentar contar en pantalla la historia de una banda indie actual.

Habiendo crecido en la escena musical de Chicago, conocida principalmente por su diversidad y la colaboración entre bandas, ¿qué elementos de esa escena creen que moldearon la manera en que trabajan como grupo, incluidos aquellos que quizás no sean tan evidentes para alguien que escucha su música desde fuera de Chicago?

Chicago parece tener un aspecto crudo en su cultura de bandas que intentamos adoptar. Se siente poco pulido y humano, y eso es algo que buscamos en nuestra música. Twin Peaks siempre fue una banda que admiramos por su sonido auténticamente despreocupado. Su música invita a dejarse llevar de una manera que se siente honesta.

Grabar en analógico nos ayuda a mantener ese elemento de banda en vivo en nuestro sonido: preferimos sacrificar interpretaciones “perfectas” en favor de la sensación general y la calidez.

Desde los inicios de Ax and the Hatchetmen hasta sus crecientes giras, gran parte de su recorrido consistió en convertir en realidad las cosas que alguna vez imaginaron. ¿Qué es algo con lo que todavía sueñan y cómo esperan que sea la versión de Ax and the Hatchetmen que logre llegar hasta ahí?

El sueño siempre fue poder mantenernos a nosotros mismos y apoyarnos mutuamente haciendo música original, y ese sigue siendo nuestro objetivo. Esperamos conocer nuevas ciudades, gente nueva y disfrutar de este camino juntos.

Ax and the Hatchetmen todavía tienen mucho camino por recorrer. A lo largo de este año, demostraron el potencial de su propuesta y se consolidaron como una de las promesas del indie rock. Y no podemos esperar a ver cómo siguen creciendo en los próximos años.

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