Astr0kate: “Siento que vivo la vida como un tango, no solo por ser nostálgica y argentina, sino por la poesía que para mí es el tango y cómo fluye” [ENTREVISTA]

Con “ASTRODÉLICA”, su primer álbum, la artista argentina explora nuevos sonidos sin dejar atrás sus raíces tangueras, en un viaje musical que conecta lo ancestral con lo futurista.

Foto: Ainara Merino

Desde sus primeros acercamientos al tango en Chascomús hasta sus exploraciones por la música urbana, el pop y la electrónica, Kate Kain ha construido en Astr0kate un proyecto en constante transformación. Tras seis años de recorrido que dieron vida a diez sencillos, los EP Kaos (2023) y Ultramar (2024), y el álbum audiovisual Electrocriolla (2026), la cantautora presenta ASTRODÉLIKA, un disco de siete canciones que reúne texturas electrónicas, música urbana, folk nórdico, música clásica y spoken word. El resultado es una propuesta más colorida, psicodélica y bailable, sin perder la voz lunfarda ni la profundidad emocional que caracteriza sus canciones.

Inspirado en su propia travesía de vida y en las distintas versiones de sí misma que ha dejado atrás, ASTRODÉLIKA explora el deseo, la transformación y el misterio de estar vivos. Compuesto por la artista, producido por Dat4s Facundo Lapido y masterizado por Gastón “Perci” Porro, el álbum marca un nuevo capítulo en su recorrido musical, con ‘Sueño Psicodélico’ y ‘Conectao’’ como sencillos adelanto. En conversación con Worked Magazine, Astr0kate reflexiona sobre la evolución de su identidad artística, la presencia del tango más allá de sus formas tradicionales y la música como un camino de experimentación, reinvención y descubrimiento personal.

En tu EP Ultramar se hablaba como de un viaje que atravesaba emociones como la rabia, el miedo, melancolía, y finalmente llegas a la Tierra. Ahora aparece Astrodélika, una nueva etapa. ¿Qué tuvo que pasar, artística y personalmente, para que el viaje de Ultramar terminara y apareciera este nuevo universo?

Me entusiasma muchísimo esta nueva etapa. Artísticamente pasaron muchas cosas, pero fueron las experiencias más personales las que me impulsaron a cambiar de rumbo, a “llegar a tierra” y, de alguna manera, a abrir las alas. Como le digo a ASTRODÉLIKA, se trata de pasar del agua a volar un poco.

En lo artístico, significó salir de esa exploración de profundidades oscuras y sonoras que caracterizaba mi trabajo anterior, desde el color de la voz hasta aquello que decía y transmitía. En ese momento buscaba transitar emociones relacionadas con los duelos vinculares y con las distintas formas de ser, pero, sobre todo, explorar la transformación que implica dejar atrás ciertas versiones de una misma. También estaba presente esa melancolía tan propia de mí y de la tanguedad que llevo dentro, que encontraba un reflejo en esos ritmos orilleros.

Con esta nueva etapa, busqué evolucionar sin perder la profundidad que tenía Ultramar, pero llevándola hacia una sonoridad más brillante, luminosa y colorida. Se trata de trascender la forma y permitir que esa metamorfosis abra la puerta a otros géneros. La exploración de distintos sonidos ya estaba presente en Ultramar, pero ahora la dirección es otra: en lugar de ir hacia lo profundo y lo oscuro, me interesa avanzar hacia la luz, tanto en un sentido metafórico como sonoro.

Este es un álbum más cercano al pop y a lo bailable, con mucho más movimiento y ritmo. Esa raíz sigue estando presente en mí, al igual que las cosas que elijo decir y profundizar, pero ahora todo se expresa a través de una sonoridad mucho más brillante.

Hablando de ASTRODÉLIKA, ¿qué significa para ti ese título? ¿Por qué sentiste que esa era la palabra que tenía que nombrar esta nueva etapa?

De alguna manera, ASTRODÉLIKA representa una nueva etapa de mi identidad artística. Sigo siendo Astr0kate, pero una versión más pop y psicodélica. De ahí surge esa combinación entre la Astr0kate psicodélica y ASTRODÉLIKA. Hay algo de fantasía en ese concepto, algo que siempre me gusta explorar en mis universos sonoros: no se trata solo de construir canciones, sino también de crear universos propios.

Venía de Electrocriolla, que era una versión electrocriolla de Astr0kate, y ahora llego a esta etapa más colorida de mi proyecto: más pop y más psicodélica.

Con este tema de los capítulos, de las eras que se ven en cada producción tuya, vemos que, en el comienzo de Astr0kate, estuvieron ‘La llegada’, ‘El origen’, ‘El despertar’, y después llegaron los universos de ‘Caos’, ‘Ultramar’, y ahora ‘Astrodélika’. ¿Qué es lo que te hace tomar la música como capítulos y no simplemente como canciones independientes?

Realmente, siempre intento ser lo más transparente posible con el proceso personal que estoy atravesando. Una vive distintas temporadas en su vida, cada una con sus propios capítulos, y de alguna manera intento transmitir esas etapas personales a través de la creatividad y la producción. No puedo pensar la música separada de su concepto, pero no lo entiendo únicamente como algo artístico, sino como una experiencia muy concreta y vivencial.

Por ejemplo, durante la etapa de Caos estaba explorando mucho la electrónica y el hip hop porque, justamente, estaba grabando las canciones en un estudio lleno de raperos y artistas de hip hop. Allí también estuve practicando freestyle y viviendo esa experiencia en el día a día del trabajo en el estudio, hasta que todo eso terminó reflejándose en un EP. Siempre es una consecuencia de la etapa de la vida que estoy atravesando.

Además, me gusta mucho pensar mis proyectos desde una perspectiva cinematográfica. Me gusta leer y me gusta el cine, así que no puedo concebir la música por separado de las imágenes visuales, los vestuarios, los mundos que construyo y toda la estética que acompaña cada etapa.

Escuchando tus primeros trabajos y comparándolos con ASTRODÉLIKA, a pesar de que el tango ya no aparece siempre de manera tan explícita, se puede sentir que permanece algo de él, como la sensualidad en las melodías y de la forma en que se interpreta la letra. ¿Cómo trabajaste esta transformación? ¿Cómo llevas algo que evoca el tango hacia otros sonidos sin que necesariamente suene explícitamente a él?

Siento que yo vivo la vida como un tango, no solo por ser nostálgica y argentina, sino por la poesía que para mí es el tango y cómo fluye. El tango es como un estilo de vida pero no solo por la nocturnidad, la milonga o la danza: siento que está en la manera de hablar, en el lunfardo, en cómo nos comunicamos, cómo nos hablamos, cómo nos dirigimos, los códigos que tenemos en la calle con los desconocidos…

Siento que pienso ya de una manera –poéticamente hablando– en tango, en la manera que tenemos de decir. Para mí el tango es eso: “no se lo canta, se lo dice”, decía un gran tanguero. En los fraseos, en esa sensualidad, creo que ahí sigue viviendo. Es lindo llevarlo así.

Y a parte de haber llevado el tango como un estilo de vida, ¿qué otras cosas consideras de aquella Astr0kate del 2020 que todavía puedes reconocer en ti, y cuáles sientes que tal vez ya quedaron atrás?

Creo que lo que conservo son las ganas de experimentar y de no encasillarme ni etiquetarme dentro de un solo género. Me interesa mantener una raíz, pero permitir que evolucione y se transforme conmigo, dejarme atravesar no solo por la música, sino también por todo el arte que voy absorbiendo del mundo.

En ese sentido, sigue vigente esa Astr0kate hambrienta de experimentar y fusionar géneros, de combinar elementos que quizás alguien más ya mezcló, pero buscando que el resultado se sienta novedoso, como una nueva receta con otros condimentos, algo que tenga una impronta vanguardista. Intento ser auténtica y original, hacer las cosas a mi manera sin caer en la copia. Esa Astr0kate que busca crear algo nuevo y diferente sigue estando presente.

No sé exactamente qué versiones de mí misma fui dejando atrás en el camino, pero supongo que muchas tenían que ver con esa parte más tímida, que sentía ciertos miedos a la hora de exponerse. Siempre me gustó bailar y hacer performance; sin embargo, en aquel entonces era más tímida y todavía sentía un poco de temor frente a la sensualidad y a ese poder femenino que todas tenemos. Creo que esa es una de las partes que dejé atrás, junto con esos miedos.

¿Sientes que el proceso de experimentar, de salir a los escenarios a cantar, te ha ayudado a liberarte de esa Astr0kate tímida?

Creo que sí, porque, al mismo tiempo, como sociedad y como colectivo femenino dentro de la industria musical, hemos vivido una evolución en términos de visibilización, tanto de lo que hacemos como de las exigencias que enfrenta la industria hacia las mujeres. De alguna manera, la existencia de ese colectivo me ayudó a sentirme más segura de mí misma, a perder el miedo a mostrarme tal como soy y a ser transparente.

Creo que todos tenemos nuestras historias de infancia, especialmente quienes nos sentimos diferentes o tenemos grandes ambiciones. Yo venía de un pueblo que, si bien no era muy pequeño, hacía que soñar con una vida como artista, con grandes escenarios, giras y todo lo que eso implica, pareciera casi una película. En aquel entonces hacía teatro para combatir mi pánico escénico, porque tartamudeaba un poco al hablar en público.

Si pienso en el camino recorrido, desde aquella niña para quien esos sueños parecían una locura hasta el presente, siento que Astr0kate me ayudó a encarnar una versión más segura de mí misma, no solo como artista, sino también en la vida.

Justo hablando de sueños, tienes una canción que se llama ‘Sueño Psicodélico’, cuya melodía parece llevarte a otro espacio –justo también por lo que se llama psicodélico–, como si el oyente entrara en un estado de trance. ¿Qué imaginabas mientras la componías? ¿Había algo que querías que pasara por el cuerpo o la cabeza de quien que la escuchara?

Me encanta esa percepción porque yo también la siento así. Quería que la música cambiara de estado; por eso, buscaba hacer un pop que se alejara de esa idea que muchas personas tienen del género, como si fuera algo superficial. Creo que se pueden abordar temas muy profundos desde el pop sin dejar de hacer música bailable.

Lo que quería era que la música pudiera atravesar a quien la escuchara y provocar un cambio, ya fuera en su estado de ánimo, invitándolo al movimiento o modificando, de alguna manera, su perspectiva de las cosas. Al menos, eso es lo que intenté transmitir a través de las letras y de lo que compusimos musicalmente: cambiar nuestra manera de ver la vida, embellecerla y llenarla de colores, pero sin dejar de lado la profundidad y la intensidad.

También tienes una canción que es ‘En eternidad’, la cual empieza casi como una escena cinematográfica en el que aparecen los latidos, una atmósfera de suspenso y después la canción va creciendo hacia otros ritmos. ¿Qué tanto lugar ocupa lo cinematográfico dentro de tu manera de imaginar una canción?

El 50 % ocupa un lugar muy importante. Esa imagen fue lo primero que quise transmitir: esa sensación que, creo, todos los seres humanos experimentamos al llegar al mundo dentro de un útero. De alguna manera, esa cercanía, ese latido que no es solo el propio, sino también el de la conexión con la madre, representaba una forma de nacer.

La canción habla de nacer una y otra vez en la eternidad. Creo que todo comienzo tiene algo de eso, así que dijimos: «Bueno, quiero estos latidos, hagamos estos latidos». Con el productor estábamos buscando la manera de generarlos y yo ya imaginaba visualmente algo cinematográfico. De hecho, hay un video muy lindo para ‘En eternidad’.

La canción incluye un fragmento de Johann Sebastian Bach, que me encanta. Es una pieza llamada ‘Aire’, interpretada por una orquesta, y creo que tiene que ver con eso: con el primer aliento de vida, pero también con ser cantante y utilizar la voz para comunicarnos. Todo eso forma parte de ese aire. Queríamos transmitir ese primer soplo de vida de esa manera y, de pronto, la producción empezó a adquirir una dimensión cinematográfica, porque uno imagina esa orquesta como la representación de un momento milagroso: la vida misma, el latido.

Después, la canción se va desplegando y hasta la voz adquiere, de alguna manera, un carácter más rockero y ancestral. Ahí hay muchas referencias para mí, como Sandra Mihanovich, una gran artista que transmite muchísimo con su voz y de quien he aprendido mucho al escucharla. Al momento de componer, las imágenes y los sonidos se mezclan constantemente en mí.

Finalmente, si pudieras regresar en el tiempo a cuando empezaste a producir tus primeros temas, ¿qué mensaje le dirías a la Astr0kate de ese entonces que tal vez necesitaba oír para poder continuar?

Yo le diría que es un camino de ida jugársela por su gran amor que es la música, y que no tenga miedo a todo lo que va a tener que dejar atrás para jugársela por eso. Que va a tener que morir y renacer un montón de veces, y ser siempre humilde para aprender, pero que es un camino hermoso. Que no se lo tome como una carrera musical, porque no hay que llegar a ningún lado como en una carrera – es un camino musical y eso es lo lindo de haberlo elegido.

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