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TEAR DUNGEON: “Creamos un espacio seguro, aún con la sangre de por medio” [ENTREVISTA]
Con un nuevo disco afuera y una reputación construida a raíz de sangre falsa, distorsión y escenarios colapsando, Tear Dungeon acerca el absurdo de la vida contemporánea a una experiencia de catarsis colectiva. Conversamos con Chris Prorock y Johnny Dowey sobre “Squirm”.
Por: Luzie Fernández
Publicado el: 02/11/2026
TEAR DUNGEON es una banda que se toma muy en serio el concepto de “darlo todo” en el escenario. Este quinteto de Austin, Texas, logró construir una reputación tan fascinante como potencialmente peligrosa. Sus presentaciones combinan riffs tan tensos que rozan lo abrasivo, máscaras de látex, sangre de utilería y una energía que parece desafiar cualquier protocolo de seguridad. Los conciertos son experiencias donde la frontera entre el espectáculo y el descontrol se vuelve difusa, y donde nadie puede garantizar que el escenario termine la noche en las mismas condiciones en las que empezó.
Pero reducir a TEAR DUNGEON a una banda que rompe cosas sería quedarse apenas con la superficie de una propuesta mucho más interesante. Detrás de la distorsión, la teatralidad y las anécdotas que parecen sacadas de una película de terror clase B, hay músicos que encontraron en el caos una forma de expresión, el humor como herramienta de supervivencia y el escenario como un espacio de liberación colectiva ante todos los sucesos que aterrorizan al mundo.
Esa filosofía atraviesa “Squirm”, su segundo álbum, publicado el 2 de octubre. Con un sonido más compacto, rápido y directo que su antecesor, “Carl” (2022), el disco pone el foco sobre algunas de las contradicciones más incómodas de la sociedad estadounidense: el abuso policial, la hipocresía de las religiones, el consumismo y el creciente desencanto frente a un sistema que parece empeñado en devorarse a sí mismo, llevándonos puestos a todos en el camino. Todo se encuentra narrado en compañía del sentido del humor que, según sus integrantes, siempre ha sido parte fundamental de la identidad del grupo.
TEAR DUNGEON insiste en que por más que sus presentaciones en vivo puedan verse de afuera como una oda a la destrucción, distinguen fundamentalmente el descontrol colectivo de una violencia ejercida a otros. Es imposible concebir la catarsis sin libertad ni consentimiento, una convivencia aparentemente contradictoria que han aprendido a sostener a través de los golpes, accidentes y situaciones únicas.
Desde Worked Magazine, conversamos con el baterista Chris Prorock y el guitarrista Johnny Dowey, donde reflexionaron sobre el proceso creativo de “Squirm” y una icónica noche en el desaparecido GhostCat Lounge en la que el público terminó demoliendo buena parte del recinto, y de la que aún se sigue hablando. También se explayaronsobre los límites de sus espectáculos, el miedo a perder el control y la sorpresa que aparece cada tanto sobre seguir existiendo.
Empecemos por el lanzamiento de “Squirm”. Es el primer álbum después de “Carl”. ¿Cómo se sienten? ¿Están emocionados?
Chris: Es muy gracioso, para nosotros estas canciones ya se sienten viejas, y nadie las escuchó todavía. Creo que es el mejor álbum que hicimos y estamos emocionados de compartirlo con todos y que lo puedan escuchar.
Johnny: Sí, y es un poco más real ahora que tenemos los vinilos en mano y los sencillos publicados.
Escuché “Squirm”, fue un viaje corto pero movilizador. Ustedes lo describieron como un disco más pesado y punzante que “Carl”. ¿Qué cambió entre uno y otro? Tanto en la música como en la forma en que TEAR DUNGEON es un vehículo para lo que sienten.
Johnny: Nosotros siempre hablamos de que nuestro vehículo es la comedia y ahí deslizamos un poquito lo serio, como que intentamos mantener algo de luz, pero a la vez es muy difícil ignorar todo el sinsentido que está pasando, hay que hablar mientras podamos.
¡Por supuesto! Noté el tono de comedia, fue duro, pero yo también tengo ese tipo de humor, así que lo pude disfrutar.
Chris: También pienso que el esfuerzo que hicimos con este álbum está más ajustado y enfocado en comparación con “Carl”. Muchas de las canciones son más cortas, más rápidas, más condensadas, compactas, y van al punto. Definitivamente hubo una intención cuando nos sentamos a escribirlas.
Me di cuenta, es muy del punk rock, se siente esa esencia más clásica. Las cosas pasan y tenemos que reírnos un poco para poder quejarnos con más fuerza.
Johnny: Sí, la idea era hacerlo en la máquina original en la que grabamos el primer disco. Al final no la conseguimos y usamos otra, así que todo lo que estás escuchando son tomas en vivo desde el principio, y me parece que es la razón por la que el sonido se siente tan crudo. Creo que (Andrew) Cashen hizo solo una toma de cada vocal, y no tuvimos compases, lo que pusimos ahí es lo que había.
Chris: Creo que en total grabamos las canciones en tres días, como mucho cuatro, así que el álbum se gestó muy rápidamente. La verdad es que no hubo tiempo para cuestionar demasiado las cosas, simplemente entramos, grabamos el disco y lo que escuchás es lo que hay.
Sí, es honesto y auténtico. Creo que ayuda al sonido a ser así. Hay un enojo muy directo a través de las canciones como “Red Flag”, “Shame” y “God Is Winning”. ¿Ese enojo llegó primero para convertirse en canciones, o las canciones revelaron más sobre el enojo?
Johnny: La rabia primero, siempre. Siempre nos reímos porque en nuestros primeros conciertos (por suerte no hay grabaciones, porque éramos malísimos) lo divertido fue precisamente convertirnos en una banda bien concentrada a base de ensayar. Así que sin duda la rabia estaba ahí, y también el componente cómico. Es una mezcla.
Chris: Me gustaría creer que sostuvimos un espejo para mostrar cómo es el mundo, y obviamente entiendo que eso suena pretencioso, pero creo que generalmente es lo que hacemos con nuestra música y las letras.
Hay muchas cosas horrendas pasando en todo el mundo. Mucho caos y cosas que están mal. ¿Resuenan con esto de reírse un poco para sobrevivir y seguir peleando?
Chris: Sí, completamente. Tenés que mantener una cierta apariencia de cordura para poder levantarte cada día. No estoy seguro de que pensar en estas cosas todo el tiempo sea útil, al menos para lograr sobrevivir al día a día. La vida allá fuera es dura para todos. Así que en eso estoy de acuerdo.
Johnny: Y eso es también lo que son nuestros shows, como una oportunidad para que todos, sin distinción, puedan desahogarse. De hecho, Chris y yo acabamos de escribir un pequeño texto para otra revista, y una de las ideas es simple: vení y participá. A nadie le importa lo que lleves puesto, todos vamos a terminar llenos de suciedad. Se trata de desahogarse y de trazar una línea entre crear un entorno seguro y, a la vez, un entorno peligroso; es como caminar por la cuerda floja.
Excelente. Bueno, en “Squirm” se tocan temas como la brutalidad policial, la hipocresía de la religión, cosas que vienen describiendo como el camino a la vida americana moderna. Sé que quizás la respuesta a esto sea “todo”, pero: ¿hay algún punto en específico sobre este momento actual que los haya hecho querer ser más directos?
Chris: Sí, o sea, creo que en lo que respecta a este álbum en particular y a la colección de canciones previa a este disco no diría que la banda es realmente muy política de forma explícita; pero creo que fue el caso de Luigi Mangione.
Johnny: Fue algo así como el surgimiento del régimen de estupidez de Trump y todo lo que conlleva. Todos perdimos nuestros empleos y fue un verdadero desastre; así que la rabia ha estado gestándose desde hace tiempo.
Chris: Pero siempre hubo un trasfondo de ira y descontento; y en cuanto a las letras -al menos en esta colección de canciones-, “Kill for Health” fue una de las más antiguas del álbum, también están “Burn Your Money” y “40 and 40”. “Kill for Health” trata, lisa y llanamente, sobre aquel tipo de United Health Care al que le dispararon por la espalda en la ciudad de Nueva York. ¿Estamos justificando la violencia? No necesariamente, pero es simplemente un momento en el que la gente dijo “ya tenemos los huevos llenos”. Y bueno, ese fue un punto de inflexión bastante importante en la cultura estadounidense. Pero también creo que, en cuanto a la dirección que han tomado nuestras letras, esa fue una de las primeras canciones en las que se produjo un cambio de enfoque bastante significativo.
Johnny: Se volvió todo bastante directo.
Es increíble. Hace un rato Chris dijo que ya siente que las canciones son viejas, y que algunas de ellas son incluso anteriores a otras. Estaba pensando en “Burn Your Money”. Este título me dio gracia porque en Uruguay decimos “quemar la plata” para referirnos a lo contrario: gastos impulsivos e innecesarios, muy capitalista. Me pareció un opuesto gracioso. ¿Cuál es la historia detrás de esta canción, y qué tan antigüa es? ¿Cuándo empezaron a tener ideas para componer este álbum?
Johnny: Digamos que empezamos con ese. Estábamos de gira tocando material antiguo. Tocábamos temas del primer disco y después sumamos “Kill for Health” y “Burn Your Money” al repertorio. La historia detrás de esto es que la inflación en Estados Unidos ha subido cerca de un 90 por ciento desde 1978. Así que básicamente no nos alcanza para nada; da igual quemar el dinero, porque ya no vale nada. Esa es la idea central de la canción, es solo una broma.
Chris: Y, además está el hecho de estar completamente bombardeados. Puedo usar el teléfono, entrar en Instagram y prácticamente cada cinco movimientos que hago con el dedo, alguien intenta venderme un par de zapatos o que me una a plataformas de apuestas deportivas; es totalmente absurdo. Da la sensación de que con el paso del tiempo el dinero pierde su valor, porque parece que intenta extraértelo en cada instante posible de tu existencia.
Sí, es agotador. Hace poco el presidente de Brasil prohibió todas las apuestas online, y por lo que vi el gobierno de Estados Unidos no está muy contento al respecto. ¿Escucharon algo sobre esto? (Nota de autora: Lula da Silva fue reelecto después de que se hizo esta entrevista)
Chris: No sabía, me parece fascinante. En América es una epidemia. Leí un artículo hace un par de semanas sobre cómo gente de entre 25 y 40 años está quedando en quiebra por las apuestas en línea, es un comportamiento muy oscuro.
Absolutamente. En Latinoamérica está bastante fuera de control, escuché casos de niños que apuestan a espaldas de sus padres y los han ido a buscar al colegio para hacerlos pagar sus deudas. Son menores de edad que no tienen idea de dónde se metieron, es terrible.
Johnny: La basura generada por IA es predatoria. Es como los préstamos abusivos, un ciclo horrible, sobre todo si imaginamos a un niño que cree que está jugando a… no sé, a una especie de juego de pinball, y resulta que está perdiendo dinero real. Es una locura.
Chris: Nosotros apostamos al animarnos y salir en giras locas, actuando como lunáticos. ¡Salgan al mundo real! ¡Apuesten en serio, la vida real es una apuesta constante día tras día!
Al menos está más regulado, tengo que reconocer eso (risas). Estuve viendo videos de su show en el GhostCat Lounge, ¡estuvo insano! ¿Qué se acuerdan de esa noche antes de que todo se cayera en pedazos? ¿Cuándo se dieron cuenta de que efectivamente estaban destruyendo el lugar?
Johnny: Bueno, la puerta del garage cayó en nuestras cabezas (risas).
Chris: Puedo darte una línea de tiempo de los sucesos de ese día. Llegué con el cantante de la banda, Andrew, alrededor de las tres de la tarde. Había sol y la gente estaba de buen humor en general, pero al llegar nos dimos cuenta de que la situación ya estaba algo fuera de control. Veíamos a gente caminando por la calle, acercándose a la casa con palancas y bates de baseball. Alguien me contó que un tipo traía un lanzallamas, pero no lo dejaron entrar. La única persona a la que echaron del evento fue a alguien que estaba atacando la viga de soporte principal de la casa; si esa estructura hubiera cedido, habría sido una situación muy peligrosa para todos. Tocaron algunas bandas antes que nosotros, y para cuando nos tocó actuar a nosotros la situación había llegado a un punto de ebullición. Recuerdo estar fuera; había muchísima gente. Estaba en la calle preparándome para tocar, y al entrar, un tipo me agarró y me empujó, así, por la espalda, supongo que porque me puse adelante de él, bloqueándole la vista del espectáculo. Pero no creo que se diera cuenta de que yo formaba parte de la banda. Fue una situación totalmente salvaje, una locura, y potencialmente peligrosa. Así que ahí estaba yo, tocando la batería. Todo iba bien, y en cierto momento me di cuenta de que la gente había abierto un agujero en el techo del edificio y empezaron a entrar desde la parte superior, al estilo de un comando. Estaban muy borrachos y parecían seres demoníacos. Creo que no solo fue el concierto más loco en el que he tocado en toda mi vida, sino también una de las noches más disparatadas que viví. Jamás lo voy a olvidar mientras viva. Durante una de las últimas canciones que tocamos la gente estaba destrozando todo un lateral de la casa, arrancando la pared entera. Fue un concierto realmente especial; no creo que se pueda repetir jamás, ni tampoco debería intentarse.
Bien. Se preguntarán por qué cambié así de tema, pero estuve pensando en cómo se va a traducir “Squirm” a las presentaciones en vivo. ¿Qué se imaginan? ¿Qué planean para llevar estas nuevas canciones a los escenarios? ¿Con qué energía están?
Johnny: Creo que vamos a poder tocar en lugares un poco mejores. No es que busquemos tocar en teatros, pero creo que encajamos bien en espacios con capacidad para unas 300 personas. Así podemos ofrecer un espectáculo en el que realmente se nos pueda escuchar y donde tengamos espacio para movernos, en lugar de estar todos apretujados en algún sitio. Va a ser mucho más divertido para todos. Creo que vamos a poder acceder a ese tipo de lugares, y va a ser, sencillamente, más divertido para todos los involucrados.
Chris: También creo que un aspecto fundamental de TEAR DUNGEON es que cuando el público viene y paga por ver a la banda, en el fondo no quiere ver el mismo espectáculo dos veces. Pero considero que un gran desafío para nosotros es lograr que la experiencia siga siendo impredecible, incluso para nosotros mismos sobre el escenario. Jamás querría interpretar el mismo show una y otra vez. Creo que es realmente importante hacer siempre algo impredecible, único y peculiar, propio de ese momento en particular. Creo que eso es lo que hace que nuestras presentaciones en vivo sean algo realmente genial.
Johnny: Y a veces es único porque empiezo a tocar una canción incorrecta por accidente.
Chris: ¿A veces? (risas)
Hay algo más que me llamó la atención. Hay una contradicción interesante en TEAR DUNGEON. Sus shows se ven más que caóticos, con muebles que vuelan y destrucción. Pero como banda también se ven muy bien coordinados, hacen que ese caos funcione. ¿Qué tanto del descontrol es espontáneo, y qué tanto fue preparado? ¿Cómo se manejan para seguir tocando y no distraerse con todo lo que pasa?
Johnny: La historia de TEAR DUNGEON es que todos llevamos mucho tiempo siendo músicos, de toda la vida, y hemos aprendido a tocar en situaciones de mucha tensión, básicamente porque hemos vivido en modo supervivencia. Puede parecer que estamos muy coordinados, pero te aseguro que nos estamos aferrando con todas nuestras fuerzas para no caer, te lo garantizo al 100%. Estamos tan acostumbrados a seguir tocando mientras te tiran botellas por la cabeza, e incluso mientras te pegan, y aún así tenemos que asegurarnos de que nuestros pedales sigan conectados y que el soporte del micrófono no se caiga. ¿Y si se cae y te vuela los dientes? Es algo que le pasó a Cashen.
Chris: En la última gira dimos un concierto en San Antonio, en un bar llamado Faust. Fue uno de los últimos conciertos de esa gira. Y aquello era una auténtica zona de guerra. En San Antonio se vive todo con mucha intensidad. Nos encanta esa ciudad y nos encanta su gente. Así que, mientras tocábamos, prácticamente cada dos canciones, alguien se reventaba contra mi batería. Andrew se dislocó el hombro en ese concierto y Johnny se peleó con alguien mientras tocaba.
Johnny: Más bien me estaba defendiendo.
Chris: Sí. Fue un concierto realmente caótico. Creo que lo que decís tiene toda la razón. Estamos tan acostumbrados a lidiar con una locura absoluta que, en cierto modo, ya no le damos tanta importancia.
Johnny: Es nuestro arte.
Total, es admirable. Creo que no podría comportarme así en su lugar, me distraería muy fácil. Necesito su entrenamiento (risas).
Chris: No digo esto para sonar mejor que nadie, pero creo que si traés a otras personas a tocar con nosotros lo más seguro es que renuncien a los pocos días.
Johnny: Y nosotros casi renunciamos, lo digo con total transparencia. Pero seguimos adelante, contra todo. Nada se ha puesto muy diferente.
¿Es un estado que alcanzaron como grupo, algo que hacen mejor en conjunto? ¿O empezaron por separado?
Chris: Creo que ya éramos así de antes de formar la banda.
Johnny: Solo estamos afinando los bordes. Éramos, por así decirlo, un filo romo y poco afilado; ahora estamos llegando a este punto más alto y estamos totalmente enfocados en esa locura, con una precisión láser. En fin, como bien dijiste, no todo se reduce a la locura. Creo que contamos con la musicalidad necesaria para respaldarla.
Chris: Somos artistas sensibles, ¿de qué estás hablando? (risas).
Bueno, de alguna forma lo son, ¿no?
Chris: Ahora voy a recitar un poema. (risas)
Dijeron que la destrucción es menos sobre generar shock y más sobre catarsis. ¿Qué es lo que tratan de liberar cuando salen a tocar? ¿Qué es eso que están dejando ir?
Johnny: Hmm… sé que Chris y yo hablamos mucho, y puedo decir que en nuestro caso siempre estamos conteniendo una especie de energía interna nerviosa, o ansiosa, y como dijo Iggy Pop en una entrevista, a veces recibís algún golpe que otro por acá y por allá. Te dan algún empujón de vez en cuando, te pisan. Así que tomás todo eso y lo llevás al escenario. Por otra parte, también te nutrís de la energía del público; por eso se supone que debe ser algo divertido y no algo cargado de rabia. La experiencia empieza a elevarse y supongo que te aleja de todos esos sentimientos de ira.
Chris: Sí. Diría que cuando tocamos nunca hay mal ambiente. Es como una especie de disfrute colectivo de la catarsis. No es que llegue a un concierto de TEAR DUNGEON y le meta una piña a alguien en la cara. Es que eso es justo lo opuesto a cómo queremos que sean las cosas y, de hecho, a lo que realmente sucede.
Johnny: Creamos un espacio seguro, aún con la sangre de por medio. Nos miramos con la gente y literalmente, surge una especie de lenguaje de señas entre nosotros, algo casi telepático, y es como si dijeran “¡vamos, adelante!”. No es que vayamos por ahí arruinando la ropa de la gente al azar. Es, en muchos sentidos, una especie de lenguaje oculto basado en el consentimiento; acá no hay cabida para esas tonterías de “tipo duro” ni para ninguna clase de pelea absurda. No es lo nuestro.
¿Les pasó alguna vez durante un concierto de pensar que se pasaron tres pueblos, o es una idea que aparece después?
Chris: Sí, destruimos una casa entera (risas). He tenido cuadros serios de ansiedad después de cada show donde hubo alguna repercusión así.
Johnny: O sea, si hay gente que está ahí para divertirse y están en primera fila, pasando bien y sin intención de hacer daño a nadie está bien… pero si alguien que está al fondo del local termina recibiendo golpes, eso ya es pasarse de la raya. Si alguien que no quiere participar se ve involucrado, eso es pasarse de la raya. Así que, por decirlo de alguna manera, todo se mantiene bastante acotado.
¿Alguna sala en particular les aclaró específicamente lo que no podían hacer allí?
Chris: Todo el tiempo (muchas risas).
Johnny: Es como parte de nuestro contrato hacerles saber que tuvimos comunicación clara con la locación sobre lo que planeamos hacer, y si tienen algún problema con eso tenemos algo a lo que llamamos un show sin sangre, que es sin lo sórdido, más bien lo que tenga que pasar.
Chris: Una vez tocamos en un honky-tonk en el sur de Austin. Unas amigas que dirigen una revista de moda nos pidieron que tocáramos. Nosotros dijimos “sí, claro, suena bien”. Pero también les advertimos “hemos tenido experiencias realmente negativas en este local anteriormente, quizás deberían consultar con ellos”. Resulta que estaban furiosos con el grupo, así que dudo mucho que llegaran a preguntar. Aún así, nos presentamos y tocamos. La gente del local tuvo una crisis total. El sonidista me dijo que había sido la peor noche de su vida. Pero, a ver: si que caiga un poco de sangre falsa en el suelo de tu local constituye la peor noche de tu vida… es que, sinceramente, has tenido mucha suerte en la vida.
Johnny: Es una lástima, sobre todo porque formamos parte del equipo técnico y, a menudo estamos detrás de escena. Tanto nosotros como el equipo de sonido y el resto del personal técnico, somos sumamente respetuosos. Creo que eso es lo que resulta sorprendente: lo profesionalmente que abordamos todo este asunto. No queremos ir por ahí molestando a todo el mundo. No es una buena idea.
Chris: Creo que también hubo una época en la que existía una especie de contradicción: por un lado, querían contratar a una banda cool y transgresora, pero, por otro, no eran capaces de lidiar con las excentricidades de esa misma banda. Es como si quisieran la idea de TEAR DUNGEON, pero luego, cuando aparecemos y nos volvemos locos, se enojan. No se puede tener las dos cosas a la vez. Han habido muchos locales que no quedaron precisamente contentos con lo que hacemos, pero nosotros siempre somos totalmente transparentes al respecto. Por eso, no creo que haya motivos para que se molesten con nosotros.
Me estaba muriendo de ganas de preguntarles, ¿cómo es la escena en Austin? Sé que tiene una gran historia musical, pero TEAR DUNGEON se siente como algo diferente a la versión que tenemos de Texas afuera de Estados Unidos. Es reconocido por ser uno de los estados más conservadores, no va para nada con ustedes. ¿Cómo es ser parte de Austin para ustedes?
Chris: Hay muchas bandas excelentes en Austin. En los últimos años hemos vivido una especie de renacimiento local, al menos en lo que respecta a las bandas de la escena underground. Nuestro sello discográfico, TODO Music, tiene parte de su sede acá y ha fichado a varias bandas, como Porcelain y Annabelle Chairlegs. Esas son dos bandas de Austin. Pero hay otras cuantas que están prosperando en esta comunidad ahora mismo. Tenemos la suerte de contar con muchos locales donde podemos tocar, ya sea Mohawk, Hotel Vegas, 29th Street Ballroom o sitios por el estilo. Hemos estado en otras ciudades donde al hablar con la gente de allí nos dicen: “Sí, este es el único lugar donde hay conciertos”. Así que creo que tenemos mucha suerte de contar con tantos espacios para hacer lo que hacemos. Quizás el carácter exagerado de nuestra propuesta sea una reacción a vivir en Texas.
Johnny: Y también, como dije antes, creo que probablemente podríamos hacer nuestro propio festival solo con los miembros de TEAR DUNGEON, ya que todos estamos en tres bandas diferentes, incluso en algunas juntos. Es definitivamente un telar si empezás a unir los hilos.
Chris: También hay una diferencia muy grande entre Austin y Texas. Seguro escuchaste esto por alguien que viva acá. Texas es un lugar gigante, prácticamente un país. Aunque Austin se ha gentrificado mucho y es un agujero de yuppies, sigue siendo un lugar bastante liberal. Creo que si hiciéramos esto en Dallas la gente se volvería demente, no sería viable.
¡Gracias por enseñarme esto! Me alegra que hayan podido hacer su arte con libertad y encontrar una comunidad fiel. Hay gente que se siente segura yendo a verlos. ¿Qué creen que están buscando estas personas cuando llegan a sus recitales?
Johnny: Diversión, baby (risas).
Chris: Entretenimiento y diversión, sí.
Johnny: Al final del día nuestro trabajo es ser divertidos y hacer que te vayas pensando “oh, esto fue algo diferente”. Que sigas pensando en esto más tarde. Es básicamente eso, intentar causar una impresión.
Chris: Creo que también es algo distinto para cada una de las personas que vienen a ver a la banda. Supongo que es lo que la gente viene a buscar. Al menos en mi caso, cuando voy a ver a un artista, lo veo como una experiencia muy personal. Ir a ver a uno de mis artistas favoritos es una experiencia totalmente única. Espero que la gente realmente saque algo de esto. A simple vista, creo que es algo visualmente bastante absurdo y alocado. Así que, como mínimo, resulta interesante de ver.
Estoy segura de que es una experiencia única, casi como un ritual. Su nombre, TEAR DUNGEON, suena como un lugar seguro al que uno va a dejar ir todo, algo que todos necesitamos.
Chris: Era el nombre que le pusimos al apartamento de un amigo que no tenía la mejor de las suertes con las mujeres (risas).
Maravilloso. Después de todo lo que los hizo conocidos, ¿hay algo que se siga sintiendo peligroso?
Chris: La realidad.
Johnny: Ir a Cleveland (risas).
Chris: Es una pregunta fascinante y difícil de responder.
Johnny: Supongo que una de las cosas que se sienten más peligrosas para mí es sentirme fuera de control.
Chris: O sea, esta es una de esas bandas que, a mi parecer, podría implosionar la próxima semana o durar otros 20 años. Por eso siempre me pregunto, ¿será esta la última gira? ¿Será este el último álbum? Y creo que, precisamente, esa naturaleza caótica de la banda es lo que la mantiene en marcha. Creo que eso es una parte fundamental. No lo sé. Definì “peligro”, ¿qué es para vos?
Pienso en lo desconocido, o en ciertos desafíos.
Johnny: A nivel de peligro físico, las furgonetas dan bastante miedo. Viajar a diario supone un riesgo constante. Simplemente te acostumbrás a desenvolverte en ese nivel. Vivir con la vida metida en una valija y desplazarte a 80 millas por hora durante ocho horas al día.
Estuvieron de giras con bandas muy diferentes entre sí como Amyl and the Sniffers, Osees, High on Fire y Negative Approach. ¿Qué aprendieron compartiendo espacio con artistas tan distintos? ¿Creen que ellos aprendieron algo de ustedes?
Johnny: Sí, mucha gente está agradecida, siempre hablamos con los grupos que abren los conciertos y solemos comentar el tema de los pedales, y todo el mundo habla de sus combinaciones de equipo.
Chris: Sí, supongo que existe una especie de camaradería. Compartís tus penas y experiencias con la gente con la que compartís el cartel. Siempre estamos buscando bandas como las que mencionaste, son grupos que, al igual que nosotros, están constantemente de gira. Nos dedicamos a intercambiar anécdotas de la ruta y cosas por el estilo.
Excelente. Tengo una más para terminar. Después de todo lo que hablamos, “Squirm” llega en un mundo muy desordenado. ¿Qué esperan que la gente haga después de escucharlo? ¿Les gustaría que se enojen y rían, o prefieren que salgan a romper todo?
Chris: No estoy buscando controlar la reacción de nadie que nos escuche.
Obvio que no, pero, ¿no tenés ni un poquito de expectativa?
Chris: Me encanta el disco. Espero que a la gente que lo escuche también le encante. Nosotros ya hicimos nuestra parte: creamos un álbum que nos fascina. Ámenlo u ódienlo, la verdad es que no nos importa mucho. Creemos que es lo mejor que hemos hecho hasta ahora. Estoy seguro de que habrá quienes opinen lo mismo, y también habrá otros a quienes quizás no les guste. Pero hemos hecho el mejor disco que podíamos hacer. Cumplimos con nuestra parte, así que espero que el público también lo disfrute.
¡Bien, está bien! Lo que sea que pase va a estar bien.
Chris: Sí, no puedo esperar a que lo escuchen todos, estoy muy orgulloso.
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