Enjambre: “El daño por el que uno pasa, como consecuencia, te convierte en la persona que eres con los años. Pero también después del daño viene la luz [ENTREVISTA]

Tras conquistar el Estadio GNP y a días de tomar el Zócalo capitalino y el Symphony Hall de Boston, la voz de Enjambre conversa sobre su regreso al rock, la crisis de salud mental en tiempos de algoritmos y el oficio de traducir la vida en melodías.

“Con una trayectoria de más de veinte años, Enjambre es, sin duda alguna, una de las bandas más destacadas de la escena del rock mexicano contemporáneo”. Esa frase podría encabezar cualquier presentación formal sobre el grupo, pero no va con lo que buscaba la banda en un principio. La idea de Enjambre nunca fue consolidarse ni construir una «carrera musical» un término que a la fecha les sigue pareciendo demasiado solemne); Enjambre surge como una familia y es lo que sigue siendo: un sonido seguro para sus fans, quienes buscan conectar con letras que reflejan ideas y sentimientos que no todos nos atrevemos a expresar.

Sin embargo, la paradoja de no perseguir esa etiqueta de grandeza es que la escala masiva terminó alcanzándolos por mérito propio. Recién salidos de una racha histórica con su gira Daños Luz en México —que incluyó dos noches con boletos agotados en el Estadio GNP Seguros de la Ciudad de México, además de presentaciones en Tabasco, Durango, Monterrey y Torreón—, la agrupación atraviesa uno de los momentos más vertiginosos de su historia.

Este 29 de octubre, Enjambre hará su debut en el prestigioso Symphony Hall de Boston para encabezar el tercer concierto anual de Día de Muertos (Day of the Dead) de la Boston Pops Orchestra. En una velada diseñada para celebrar la vida, la memoria y la herencia mexicana, la banda tenderá un puente entre el rock contemporáneo y la tradición orquestal bajo la dirección de Keith Lockhart, compartiendo el escenario con invitados especiales de lujo: la cantautora Silvana Estrada y la artista y embajadora cultural Verónica Robles.

Apenas unos días después de su presentación sinfónica en Estados Unidos, el grupo regresará a México para tomar el histórico Zócalo de la Ciudad de México el próximo 8 de noviembre, donde encabezará el Vitae Fest 2026. Este evento gratuito y abierto al público (de 4:00 PM a 10:00 PM) reunirá una alineación de diversos géneros junto a Banda Los Recoditos, Mau y Ricky y Alexander Acha para amplificar mensajes de unidad, paz y comunidad.

Por si fuera poco, manteniendo este impulso imparable, Enjambre acaba de anunciar oficialmente su gira 2027 por Estados Unidos y Canadá, una travesía de 21 fechas principales que arrancará el 30 de abril de 2027 en The Masquerade en Atlanta, Georgia, y concluirá el 1 de junio en Austin, Texas. A propósito de esta etapa, platicamos con Luis Humberto Navejas sobre la metamorfosis de sus conciertos, el proceso lírico detrás de Daños Luz y por qué la música sigue siendo una necesidad humana básica.


Para empezar, ¿cómo han sido estos últimos días de gira? ¿Cómo han estado y cómo les ha ido con eso?

Muy bien. Fíjate que, a diferencia de otras giras, esta tiene un sabor diferente. Creo que es la primera vez que estamos tocando fines de semana consecutivos, entonces ya se volvió como una rutina, lo cual es difícil en este mundo. Porque de repente sale una fecha de aquí, una entre semana, o a veces hay semanas en las que no hay. Pero ahora esto nos ha permitido pasar tiempo en casa con la familia entre semana.

Además, el público de Enjambre en estos últimos meses —en este último año— tiene una actitud nueva, positiva, emocionante. Hay gente nueva en las gradas; se siente como que esto está creciendo y se ve en los lugares donde nos estamos presentando. Todo es muy emocionante; estamos muy emocionados porque nosotros tramamos hacer esto por mucho tiempo más, y ahora es cuando más gente está poniendo atención.

¿Cómo fue regresar un poco del bolero al rock después de que sacaron Noches de Salón y ahora con Daños Luz? ¿Cómo sintieron al público e, inclusive, cómo se sintieron ustedes en el escenario con este cambio?

Pues lo lindo es que no se fue muy lejos todo lo de Noches de Salón. Hubo un aprendizaje al experimentar con estos ritmos —entre ellos, como tú mencionaste, el bolero, el bolero ranchero, el son cubano, algo de mambo y toda esta música que tanto nos encanta—. Tuvimos la oportunidad de medio escudriñarla y aprender muchísimo de eso, y se me hace que nosotros, desde entonces, hemos crecido como músicos y nuestros archivos de creatividad ahora tienen más carpetas.

Una cosa que sí notamos con el público fue que se generó una atmósfera tan linda en esa época —que ya fue hace un par de años lo de Noches de Salón—, donde la gente iba vestida de gala con sus trajes, las chicas con sus vestidos y sus peinados; de repente los conciertos de Enjambre se convirtieron en algo así, y eso fue algo inesperado, algo lindísimo, algo constante.

Entonces, cuando volvemos otra vez a nuestro estilo de rock contemporáneo, de repente sentimos —esto no está comprobado o registrado—, pero creo que sentimos que existía un hueco de querer ir vestido de cierta manera a un show de Enjambre, y creo que lentamente lo fueron sustituyendo las antenas, las playeras rayadas, algún tipo de relación con una abeja; ahora el público cada vez más y más va disfrazado de abejas.

Es algo muy nuevo para nosotros y lo recibimos con tanto cariño, con tanto amor: el ver que el día del concierto de Enjambre no nada más es para sentarse a escuchar a una banda que te gusta o cantar el éxito, tu canción favorita, sino que es una experiencia completa desde lo que se ponen, el llegar, dedicar la rola, proponer matrimonio… pasan cosas muy lindas en los conciertos. Creo que de Noches de Salón ahora a Daños Luz hubo un crecimiento —no quiero decir de compromiso—, pero sí de conexión entre el público y el grupo.

Y justamente, cuando sacaron su primer álbum, ¿en algún momento vieron venir eso o creyeron que iban a tener una carrera tan larga?

Pues mira, nosotros nunca lo hemos visto como una carrera, porque “carrera” suena como algo muy serio, ¿no? Hemos sido serios en cuanto a la canción que componemos, pero no pensábamos que íbamos a ser un grupo que llenara estadios; eso sí nos supera. Que nosotros tocáramos en algo como el Auditorio Nacional, dijimos: “Bueno, ya eso es la cima”. Y sigue siendo un peldaño increíble, no lo menospreciamos ahora porque andamos tocando en estadios, pero sabíamos que de aquí iba a durar, y va a durar y va a durar —le fuera bien al grupo o no—, porque nuestra verdadera recompensa es el poder componer una canción que exprese lo que queremos expresar, que suene como queremos que suene, y poderla presentar en un escenario y en una grabación. Mientras podamos seguir haciendo eso, lo vamos a seguir haciendo con o sin público.

Lo lindo de esto y lo sorprendente es lo bien que ha sido recibido por la gente, y sigue siendo recibido por la gente ahora más que nunca. Esas son sorpresas muy lindas que nos ha dado la vida.

Respecto a Daños Luz, ¿cómo fue que retomaron este proceso creativo, no solo del rock, sino de las letras que tienen? Porque si yo escucho sus primeras canciones y escucho Daños Luz, sigue siendo la misma narrativa, pero ¿cómo es que el proceso creativo ha cambiado o se ha transformado durante estos años?

Yo creo que lo que ha cambiado es que ahora, como lo hemos hecho tanto y por tantos años —bueno, de mi lado, que escribo las letras en su mayoría—, ya se me facilita; tengo un proceso más natural de búsqueda. Cuando quiero dar un mensaje, quiero platicar de algo o quiero expresar un punto de vista sobre un tema en específico, creo que se me facilita más ahora que antes.

Nunca dejo de escribir, siempre estoy apuntando notas; si se me ocurre una rima o algún verso interesante lo tengo ahí escrito y tengo unas carpetas con diferentes ideas, y de repente me sirve mucho el tener acceso a eso. Siempre buscamos no hablar de clichés, no escribir cosas que suenen a algo que ya ha sonado tantas veces. A veces hay temas que tocamos que sí se han cantado por otras bandas e incluso por nosotros mismos, pero buscarle un ángulo para que suene diferente y suene original es una tarea muy agradable de mi parte, donde puedo seguir expandiendo mi creatividad en la lírica. Por eso supongo que Enjambre sigue manteniendo una búsqueda de expresarse líricamente de una manera original, de una manera que no deje de conectar emocionalmente, y pues eso es lo que seguimos haciendo.

Sí, y justamente en ‘Desfases’ creo que hay una letra que en lo personal me gusta mucho, sobre reconocer que queremos seguir siendo estos “presos de la pubertad”. Hoy en día, ¿cuál crees que es esta nueva realidad de Enjambre —o quizá inclusive tu nueva realidad— que te llevó a escribir estas nuevas canciones? Quizá le estabas hablando a una versión nueva de ustedes mismos o, a lo mejor, fue reconciliarse con la propia historia como grupo.

Eso suena mejor que lo que yo pensé. En ‘Desfases’ es muy interesante cómo ha pasado el tiempo y nosotros seguimos sintiéndonos como estos jovencitos que agarraron instrumentos y, con las pocas habilidades que teníamos para interpretar o hacer uso de estos, hacíamos canciones que significaban mucho para nosotros, pero nos la pasábamos bien haciéndolo. Es la parte del rock and roll que sigue viva. De repente volteamos y vemos que ya tenemos hijos —ya son adultos algunos de ellos, gente grande—, pero nos seguimos sintiendo como esos muchachitos. Entonces hay como un desfase ahí de la juventud, como que sigue invadiéndonos y nos da vida; no es algo negativo. Mucha gente nos puede etiquetar como chavorrucos, pero es algo gracioso porque sí es cierto.

La canción habla un poquito también de lo lindo de nuestra juventud: «los retratos de días de gloria, los relatos de días de euforia» siguen latentes en nosotros. No habla de todo el concepto de Daños Luz, pero sí habla del tiempo, la distancia y lo que nos ha afectado, lo cual hace eco al título del álbum. Por ahí va la cosa de esa canción con el título.

¿Y cuál es entonces el concepto de Daños Luz? ¿Qué es lo que realmente ustedes querían compartir?

Es difícil encerrar una sola cosa. En el caso del título de Daños Luz, significa varias cosas similares que dan por lo mismo. Por ejemplo, en canciones como ‘Juguete’, como ‘Vida en el Espectro’, y por ahí hay otra, se hace alusión a la crisis de salud mental en la que estamos viviendo en esta época. Cada disco supongo que refleja algo que tiene que ver con el entorno en el que estamos desarrollándonos, y en este caso estamos en esta era donde hay una crisis de salud mental.

Son nada más observaciones y no un afán de predicar o terapiar, sino todo lo contrario: es un análisis donde, en la canción de ‘Vida en el Espectro’, dice que ahora los que diagnostican son los que ponen posts en el internet. Dice: “Que la tendencia popular nos deje de diagnosticar”, las conclusiones de las publicaciones. La gente que publica cosas, llega a sus conclusiones y toda la gente dice: “Oh, sí, lo vi en el TikTok”, ¿me entiendes? Como que ahora, encima de la crisis de salud mental, estamos mal terapiados por toda esta gente que no está calificada. Es una observación hacia eso y hacia la falta de estar afuera en la calle cotorreando con la gente, y otra vez volvemos a cómo era en aquella época.

Entonces, Daños Luz… bueno, «años luz» es una medida de velocidad, de tiempo, y me parece interesante cambiar la palabra “años” por “daños”, porque el daño por el que uno pasa, como consecuencia, te convierte en la persona que eres con los años. Pero también después del daño viene la luz, ¿ves? Hay varios ángulos del significado del título del álbum; entre ellos ahí ya te aventé como tres o cuatro.

Es genial, porque justo hace rato estaba escuchando el álbum y me parece que eso es lo que los mantiene tan unidos a sus fans, porque tienen fans de 30 años, fans de 60 años, fans de 23 años. Es todo un concepto que los une a ustedes. Justo con ‘Vida en el Espectro’ estaba pensando: “Ya no quiero que el internet me diga cómo pensar ni cómo sentirme ni nada, solamente quiero explorar mi parte”. Y creo que eso es justo lo que hace que sus fans coreen. Acaban de tener dos noches agotadas en el Estadio GNP: ¿cuál canción de Daños Luz sientes que sufrió la transformación más radical entre el día que la grabaste y el momento en que la tocaste en el estadio?

Un momento donde yo sentí que hubo una conexión muy linda, especialmente en la primera noche, fue con la canción de ‘Vínculo’. Yo creo que la transformación fue que pasó de ser un sentimiento tan íntimo, tan personal, a convertirse en algo masivo donde miles de personas estaban sintiendo lo que la canción nos hizo sentir a nosotros cuando la grabamos, cantando todos al unísono y levantando lámparas. Este es un tema medio sufrido, un tema medio dolido, pero lleno de amor y de esperanza. Entonces esa canción definitivamente es una que nos dio un momento especial, humano, en el Estadio GNP.

Justo con esta parte de sus presentaciones, viene su presentación en el Symphony Hall junto a la Boston Pops Orchestra. ¿Cómo fue el proceso de seleccionar qué canciones de Enjambre van a tener los arreglos sinfónicos para que dialogaran con una fecha que celebra la vida y la memoria de la herencia mexicana?

Bueno, no sabía que celebraba tanto, nos dijeron que era el Día de los Muertos nomás; nosotros traemos nuestras canciones de Halloween… no, no te creas. Es un honor que nos hayan escogido a nosotros principalmente, empezando por ahí. Ellos, los de la orquesta, se dieron a la tarea de escuchar principalmente Noches de Salón y nos mandaron unas sugerencias. A nosotros nos pareció bien, pero les hicimos una contrapropuesta con otras sugerencias, y luego ellos con una más; hubo una comunicación muy linda entre ellos y nosotros hasta que decidimos cuáles eran las más apropiadas considerando esta situación de los festejos de los que hablas y también pensando en la orquesta. Hicimos una selección bastante apropiada para la noche.

Esta es una de las orquestas más importantes del mundo; han trabajado en bandas sonoras muy icónicas. Es por donde yo los conozco porque yo soy cinéfilo, entonces escuché que interpretan bandas sonoras de La Guerra de las Galaxias y otras películas o series más por ahí. Es bien emocionante participar en esto y, sobre todo, llevar algo de nuestro México a otro país, compartir algo de nuestra cultura no solo para los extranjeros, sino también para nuestros paisanos que andan por allá, que puedan tener algo de casa ahí visitándolos y dándoles algo de buena calidad.

Y justo van a estar con Silvana Estrada. ¿Qué experiencia es para ustedes compartir este escenario con ella fuera de México?

Es una intérprete muy talentosa y, pues, qué mejor: entre más y de buena calidad, mejor, creo yo.

Retomando esta parte de que eres cinéfilo, ¿cuál es tu película favorita o la película que crees que más ha inspirado tu música?

No sé si hay una película que haya inspirado mi música, la verdad, porque me gustan las de Los Cazafantasmas, está bien, pero tal vez las bandas sonoras de algunas de John Williams y algunas de Danny Elfman que escuchaba yo cuando era niño me inspiraban mucho en la vida, ¿no?, el imaginar vivir una vida con esos temas. Definitivamente la mejor banda sonora que he escuchado es la de Batman de Danny Elfman. Y mi película favorita es la de 12 Monos, que no tiene nada que ver con la música aquí.

Y ahora van a pasar del Estadio GNP al Zócalo. ¿Cómo es regresar al Zócalo? Sé que ya hace unos años tuvieron la oportunidad y ahora van a encabezar el festival para el Zócalo. Después de tantos años, ¿cómo se asimila internamente pasar de estos clubes donde empezaron a estar ante una multitud masiva en el corazón del país?

En la pregunta está la respuesta: el pasar de clubecitos al Zócalo es una distancia abismal. Y aunque ya lo hemos hecho una vez, no deja de seguir siendo otra vez un sueño hecho realidad el regresar a este lugar en un festival tan lindo, con un mensaje positivo para la juventud. Es demasiado; son cosas muy grandes que están pasando, tanto que no puedo articular una opinión objetiva donde pueda describir lo mucho que nos alegra que esté el grupo pasando por una etapa así.

No hace tanto estuvimos en un estadio tocando dos noches consecutivas, una suma de unas 120 o 130 mil personas. Y ahí mismo, en la misma ciudad, volver otra vez y que otra vez vaya a ir tanta gente, es demasiado cariño, demasiado amor. Nosotros nada más podemos decir que es un verdadero placer subirnos a ese escenario e interpretar nuestra música de la mejor manera posible.

Después de eso se van a Estados Unidos. Sé que tienen un vínculo bicultural muy importante con Estados Unidos y van a empezar una gira de 21 fechas por Estados Unidos y Canadá. ¿Cómo ha cambiado la mirada de Enjambre hacia Estados Unidos desde aquellos primeros años independientes hasta hoy, que van a regresar como una de las bandas más consolidadas del rock mexicano contemporáneo?

Es que nosotros no vemos esa situación de decir que estamos consolidados y todo eso; si lo estamos, qué bien, pero no es algo a lo que le ponemos atención, la verdad. Estados Unidos, como otros tantos países, tiene lugares lindísimos que hemos conocido en la carretera y llegando a estas ciudades; lugares que, si no hubiera sido por Enjambre, jamás hubiéramos visto, con comida rica, con arquitecturas e historias.

Y entre ellos siempre están ahí nuestros paisanos trabajando —por cierto, apoyando al país para que su economía siga siendo buena—. Nosotros poder ir a convivir principalmente con ellos y poder compartir nuestra música con gente nueva de otra cultura es una suma de muchas cosas lindas. Ahora que está creciendo el grupo y estamos tocando en recintos más grandes, es siempre emocionante hacer estas giras de Estados Unidos, que ya llevamos varios años haciendo de forma consecutiva. Además, eso de estar tocando todos los días es un reto, es duro; no es cualquier cosa estarse presentando 21 noches seguidas con unas dos o tres de break. Pones al cuerpo en un estado de alerta y de acción muy padre. Ahorita que todavía podemos hacerlo, pues hay que aprovecharlo, ¿no? Es una verdadera dicha, una bendición el poder tener la capacidad física de tolerar algo así y hacerlo todas las noches, simplemente porque nos encanta.

Ya para cerrar, ¿qué crees que es lo más importante de la música hoy en día? Tú como creador, como compositor, como productor: ¿qué es lo que nos sigue haciendo tan cercanos a la música? Porque repito, creo que su música se siente muy cercana a la gente, ya sea por el género o por el estilo —que han experimentado—, pero a final de cuentas es algo que han creado cuya fuerza radica en su autenticidad. ¿Por qué la música sigue siendo algo tan importante para nosotros, para ti, para Enjambre?

A mí me sorprende cómo la historia, o cómo los líderes de la ciencia o los que dictaminan qué es lo que se enseña en las escuelas, no han justificado la realidad de la necesidad básica que es la música en la vida del ser humano. Este mundo está sonando constantemente, y la música, desde el hombre más primitivo hasta el día de hoy, ha sido compañía; ya sea a través de percusiones o a través de melodías nada más guturales, siempre ha existido, siempre ha estado presente, como todo el arte.

Para sobrevivir físicamente tienes que nutrirte de alimentos necesarios para el cuerpo, caminar, tener un techo —todo lo que consideran necesidades básicas—, pero lo que siempre sigue siendo un poquito olvidado es que dentro de todo eso siempre hay música. Siempre está este sonido que nos acompaña, y una melodía que luego se convierte en algo que acentúa tu estado de ánimo o te pone en un estado de ánimo, para bien o para mal.

El ser humano promedio —el que no es músico, no es compositor— tiene los mismos sentimientos que el músico y que el compositor; simplemente que él tal vez es un doctor, tal vez es un albañil, tal vez es una licenciada, una ingeniera, pero sus sentimientos tal vez no tienen las palabras o la música para poder articularlo. Y ahí es donde entra la música: pueden a través de algún ritmo bailar lo que sienten, o bailar para no sentir lo que están sintiendo; pueden cantar lo que están pensando, pueden decirle a una persona lo que le quieren decir pero con palabras que llevan música; algo que tal vez no pueden ellos escribir o cantar, pero alguien más lo está haciendo. Y para eso estamos al servicio los músicos: para entretener, para interpretar la vida desde una perspectiva melódica. Se me hace que, por lo mismo, es tan importante como una necesidad básica del ser humano.

Me encantó tu respuesta, muchas gracias. La verdad es que sí, la música es algo en nuestra vida diaria donde es impresionante cómo podemos conectar con un acorde o con cualquier sonido que nos mueve.

Y como comunidad también: para festejar hay música, dentro de la fe para darle alabanza a nuestro Creador siempre ha existido la música. Es una necesidad básica; vamos a esperar que los expertos algún día le den ese lugar.

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