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Nick Hakim: “Toda la música que existe tiene un propósito; hay música para bailar o para desconectar” ENTREVISTA
Tras cinco años de introspección, el cantautor estadounidense regresa con “I Can See”, un refugio sonoro que explora el duelo y la sanación. En esta plática íntima, Nick Hakim desmenuza la vulnerabilidad extrema detrás de su nueva música y nos comparte su profundo deseo de abrazar sus raíces latinas.
Por: Annie Urbina
Publicado el: 31/08/2026
Hay discos que se sienten como un diario abierto, y I Can See, el cuarto álbum de estudio de Nick Hakim, es exactamente eso. Durante cinco años, el cantautor y productor estadounidense dio forma a sus memorias más profundas, transformando sus vivencias y reflexiones en su obra más madura e introspectiva hasta la fecha.
En este nuevo material, el agua fluye como un elemento purificador y reconfortante, guiando al oyente a través de paisajes sonoros donde habitan el duelo, la fragilidad y la sanación. Con una honestidad que desarma, Hakim nos invita a explorar sus rincones más vulnerables, abordando por primera vez temas tan dolorosos y cercanos como las batallas de sus seres queridos en sencillos como “You Can Make It”. A través de sus contrastes, su música se erige como una ‘medicina’ para quienes buscan encontrar claridad en medio de la tormenta.
En esta plática con Worked Music, nos sumergimos en las emociones que construyeron “I Can See”, las voces internas que nutren su proceso creativo. Nick abraza con orgullo sus raíces peruanas y chilenas para compartirnos uno de sus mayores deseos a futuro: hacer su primer disco cantado completamente en español.
Bienvenido, Nick. Es un gusto enorme platicar contigo hoy. Me gustaría que habláramos sobre “I Can See”. Este álbum se siente como una profunda exploración de tu historia personal, donde la memoria y el presente se vuelven inseparables. Después de cinco años cultivando estas reflexiones, ¿qué se siente dejar que este ‘archivo vivo’ salga finalmente al mundo?
Me alegra mucho tener la oportunidad de expresarme y entregarle al mundo algo que le pueda ayudar. Deseo que este disco sea un compañero de vida y de experiencias para quien lo escuche. Me hace muy feliz poder compartir esta parte de mi alma con la gente que conecta con mi música.
En canciones como “River Rising” y “Soft Wet Clay”, el agua es un elemento muy presente. ¿Por qué decidiste utilizarla como hilo conductor?
Creo que el agua atraviesa todo el disco. La última canción, por ejemplo, conecta todo con ‘River Rising’ y ‘Soft Wet Clay’. Hay imágenes líricas sobre el fin del mundo, sobre la lluvia y las tormentas, pero dentro de todo eso, también hay claridad. En ‘Soft Wet Clay’ canto sobre cómo puede estar cayendo una tormenta, pero aún así logras ver lo que tienes enfrente. El agua evoca un sentimiento muy importante y universal; es algo sin lo que simplemente no podemos vivir. Suena básico, pero es un concepto muy profundo para mí.
Teniendo el agua como elemento principal, ¿cómo describirías la evolución y fluidez entre tu disco pasado y este nuevo material?
El clima de la música ha cambiado mucho, y siento que ‘I Can See’ reúne elementos de todos mis trabajos anteriores. De hecho, empecé a trabajar en COMETA y en este disco al mismo tiempo. Siento que ‘I Can See’ es una versión mucho más madura de proyectos como COMETA o WILL THIS MAKE ME GOOD. Hubo una época en la que quería sacar música muy rápido para liberarme de un contrato discográfico, pero con estas canciones fue distinto: quería protegerlas. Necesitaba guardarlas para darme el tiempo de descubrir exactamente lo que debían ser.
Tu enfoque suele describirse como una forma de arte antigua. En una industria que exige inmediatez constante, ¿cómo logras proteger esa cualidad sonora y ritualística en tus canciones?
No creo que haya nada de malo en trabajar rápido; hay espacio para ambos ritmos. Pero también debe haber espacio para tomarte tu tiempo, apagar la bulla del mundo y entender que no tienes que seguir la corriente de los demás. Todos tenemos motivos distintos. El mío es expresarme junto a mi banda y llegar a la mayor profundidad posible. A veces lograr eso toma una semana, y a veces toma cuatro años.
Dentro de este proceso creativo tan particular, ¿qué canción te costó más trabajo soltar y dejar que saliera a la luz?
Qué buena pregunta. Hay un tema llamado ‘You Can Make It’ que fue muy intenso para mí. Creo que es una de las canciones más vulnerables de todo el álbum.
¿De dónde nace esa vulnerabilidad?
Es una mezcla de cosas. Llevo un par de años sobrio, pero va más allá de eso. Escribí esta canción no solo por mí, sino por mucha gente que conozco; tengo familiares y amigos que luchan día a día contra el abuso de sustancias. Fue un tema muy difícil de componer porque era la primera vez que escribía sobre algo tan doloroso y cercano.
En contraste, ‘Water’ explora la pérdida de un amor dulce honrando su fragilidad. ¿Sentarte al piano a componer esta balada fue una forma de duelo activo o surgió de una herida ya sanada?
Ambas. Es una canción que captura esa mezcla de emociones a la perfección. Pero regresando un poco a ‘U Can Make It’, quería contarte que en el coro canto “Hey, I’m a fool” (soy un tonto), mientras de fondo se escucha una voz interna respondiendo: “You can make it” (puedes hacerlo). Es el contraste constante entre esa voz que te sabotea y la fuerza interna que te empuja a seguir adelante.
Se te suele considerar un artista que navega entre la filosofía y la poesía. Si este álbum funcionara como una herramienta introspectiva, ¿qué te gustaría que el oyente descubriera sobre sí mismo?
Solo espero que quien conecte con esta música encuentre un poco de paz. Deseo que el disco les hable con una voz tranquila y funcione como una especie de medicina. Toda la música que existe tiene un propósito; hay música para bailar o para desconectar. Pero creo que mi arte le sirve a la gente que necesita pausar y tomarse su tiempo. Espero que este álbum llegue exactamente a las personas que lo necesitan.
Mencionamos que el agua es un elemento reconfortante. ¿Cómo canalizas emociones tan densas en tu proceso creativo para que se transformen en melodías que dan paz?
Es interesante. Creo que como artistas siempre estamos reciclando sensaciones de lo que escuchábamos de niños. Para mí, la clave está en el tiempo que pasas presente frente a tu instrumento; ahí es donde encuentras las respuestas. A veces necesito desconectarme por completo y paso un mes sin escribir nada. Pero cuando regreso al estudio, es como si una fuente se abriera dentro de mí, y todo lo que mi mente estuvo digiriendo en silencio por fin sale a la luz.
Hace poco colaboraste en ‘Perdón Divino’ de Combo Chimbita, cantando en español. ¿Cómo integras este bilingüismo en tu proceso creativo? ¿Has pensado en incorporarlo más a tus letras?
Lo he pensado muchísimo. Antes me daba miedo hacer algo en español porque no quería sonar como un ‘gringo’. Y bueno, crecí aquí, pero soy mitad peruano y mitad chileno. Hablo español en mi casa y con mis amigos. Carolina, la vocalista de Combo Chimbita, siempre me decía: “Nick, tienes que hacer algo en español”. Y tiene razón, es una parte fundamental de mi identidad que mucha gente desconoce. De hecho, vienen en camino algunas canciones con ellos y también he estado trabajando en español con proyectos como El Lado Negro. Me entusiasma la idea de explorar esta faceta. Te aseguro que un día, muy pronto, sacaré un disco completamente en español.
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