Son Lux: “Volver a Son Lux se parece bastante a esa sensación, casi cliché, de volver a casa después de haber estado lejos durante mucho tiempo” [ENTREVISTA]

Tras sumergirse en la colosal tarea de componer para el cine y los videojuegos, el trío estadounidense regresa con “Out Into”, su primer álbum de estudio en más de cinco años. Una charla sobre la fragilidad de la inspiración, la hermandad y su esperado debut en Latinoamérica.

Después de unos años dedicados a otros proyectos (desde bandas sonoras para cine y videojuegos hasta colaboraciones con grandes artistas), Son Lux regresa con Out Into, un álbum que será lanzado el próximo 18 de septiembre de 2026 y que encuentra al trío en un punto de inflexión. Si en sus últimos trabajos de gran escala como Everything Everywhere All at Once o Thunderbolts expandieron el alcance de su universo creativo, este disco parece apuntar en la dirección opuesta: hacia adentro. 

Si hay una idea que atraviesa Out Into, es la transformación constante que define la experiencia humana y, con ella, la de la propia banda. El propio título del álbum remite a ese movimiento permanente: salir de algo para entrar en otra cosa, perderse y encontrarse, entender que cada final es también un comienzo. Esa búsqueda no solo atraviesa las canciones, sino también la manera en que el disco tomó forma. Entre proyectos paralelos y compromisos que los mantuvieron ocupados durante los últimos años, el trío encontró un momento de pausa y el tiempo necesario para volver a crear desde la cercanía.

En una charla cálida y reflexiva, conversamos con Ryan, Ian y Rafiq sobre la fragilidad de la inspiración, su particular simbiosis creativa y por qué este disco es, en el fondo, el registro de tres hermanos que vuelven a crear juntos. Una conversación que también sirve como antesala de su primer desembarco en Latinoamérica, de la mano de un baterista que ya juega de local. 

Out Into es el primer álbum de estudio de Son Lux en más de cinco años. Después de pasar tanto tiempo trabajando en bandas sonoras para cine, videojuegos y otros proyectos, ¿cómo fue volver a hacer un disco de Son Lux?

Ian Chang: Aunque nos encantó todo lo que hicimos entre el disco anterior y este, ya sean bandas sonoras, producciones para otros artistas y otros proyectos, volver a Son Lux se parece bastante a esa sensación, casi cliché, de volver a casa después de haber estado lejos durante mucho tiempo. Los tres seguimos colaborando en todo tipo de cosas, pero fue muy lindo volver a un espacio donde hacemos música simplemente por hacer música, siguiendo nuestras propias sensibilidades y curiosidades. Cuando componemos, solemos intentar crear la música que nos gustaría escuchar: algo que sentimos que todavía no existe o que nos gustaría que existiera. Y eso siempre es difícil de lograr. Pero además, después de más de diez años como banda, hay algo muy especial en sentir que nuestra relación está, de algún modo, representada a través del sonido.

Claro. ¿Hubo algo que, al volver a trabajar de esta manera, se dieron cuenta de que habían extrañado?

Ian: Sin dudas. (Todos se ríen)

Rafiq Bhatia: Sí, totalmente. Como decía Ian, nos encanta todo lo que hacemos y nos sentimos muy afortunados de poder participar en proyectos enormes, donde miles de personas trabajan juntas para contar una misma historia. Es algo muy inspirador y también te hace tomar dimensión de lo pequeño que sos dentro de algo tan grande. Pero este tipo de trabajo es diferente. Cuando hacemos música para cine, a veces nos reunimos, pero muchas otras cada uno está inmerso en su propia vida, y eso también tiene algo hermoso.

En cambio, cuando empezamos este disco, los tres estábamos en una casa en Los Ángeles: tomábamos café, había un piano y simplemente compartíamos el mismo espacio, incluso el silencio. Y hay algo muy especial en eso, en esa comunicación que sucede entre las conversaciones. Cuando estás lejos, ese espacio se llena con tu propia vida; pero cuando estamos juntos hay una comunicación que ocurre incluso cuando nadie está hablando. También pasa que, en vez de estar mirando constantemente hacia afuera mientras creás, podés tener un momento con vos mismo o con tu familia, y eso es lo que sentimos entre nosotros: nos sentimos como hermanos. Es como después de tener una experiencia larguísima o muy intensa, te metés en la ducha y por fin tenés un minuto para respirar solo. Se siente un poco así.

Ryan Lott: Tal cual.

Rafiq: Y mirar hacia adentro es necesario para poder enfrentarte a vos mismo y también cuidarte. Así es como alimentás la inspiración. Porque la música —y la inspiración para hacer música— es algo muy frágil. Es fuerte, sí, pero también necesita cuidado. Es como una planta que necesita agua: puede crecer entre las grietas del cemento, pero aun así necesita un poco de tierra, agua, luz. Hay que dárselo.

Es como pasar de todos esos proyectos enormes a un espacio mucho más personal. ¿Sienten que esas experiencias y proyectos de mayor escala terminan enriqueciendo lo que hacen en Son Lux? ¿Que le aportan otra profundidad, de alguna manera?

Ryan: Sí, totalmente. Tenemos la suerte de poder trabajar en una gran variedad de proyectos creativos, y una de las cosas que más valoramos de eso es que siempre aprendemos algo nuevo. En realidad, muchas cosas nuevas con cada experiencia. Y, de una forma u otra, todo eso termina encontrando su lugar en lo que hacemos cuando volvemos a reunirnos.

También somos personas muy interesadas en la tecnología, y estamos constantemente aprendiendo nuevas herramientas. Los desafíos creativos particulares que presenta cada proyecto suelen convertirse en oportunidades para aprender nuevas tecnologías, y después todos nos beneficiamos de eso cuando trabajamos juntos. Cada uno incorpora nuevas ideas musicales, nuevas inspiraciones creativas y también nuevos conocimientos técnicos. Y creo que tenemos la suerte de que todos los proyectos en los que participamos se alimenten entre sí, en lugar de competir unos con otros.

Quería hablar de «Endlessly», que fue la primera canción que pudimos escuchar del álbum. Investigando un poco descubrí que su primera interpretación pública estuvo a cargo de Bluecoats, una de las marching bands más reconocidas de Estados Unidos con la que mantienen una relación desde hace años. Me llamó la atención ese detalle: ¿ellos interpretaron la canción antes que ustedes?

Ian: Así es, así es. Antes que nada, gracias por haber investigado. Nuestra relación con Bluecoats ha sido realmente hermosa. Y lo mismo podría decir de toda la comunidad de drum corps y marching band: es un grupo increíblemente apasionado de músicos y amantes de la música. Siempre nos resultó muy especial ver nuestra música interpretada de esa manera.

Hace un rato hablábamos de lo personal que es el proceso de crear música, pero una vez que se publica, deja de pertenecerte y pasa a formar parte del mundo. Y cuando empieza a existir en otras formas, especialmente cuando personas de otros ámbitos artísticos la toman y la hacen suya, para nosotros siempre es una experiencia muy especial. Nuestra relación con Bluecoats comenzó cuando empezaron a interpretar algunas piezas que habíamos compuesto anteriormente. Pero con «Endlessly» quisimos llevar esa relación un paso más allá. La idea era crear una pieza original que pudiera cumplir distintas funciones, pero sabíamos desde el principio que ellos la tocarían y que serían los primeros en hacerlo. Además, los tres pudimos estar presentes. La interpretaron durante el DCI Championship, el campeonato internacional de marching band, y escuchar material de «Endlessly» en ese contexto fue una experiencia increíble.

Y creo que eso también influyó en la forma que terminó tomando la canción. No porque quisiéramos hacer una versión para marching band. Hicimos una canción sabiendo que ellos la iban a tomar y la iban a llevar a su terreno.

Ryan: Tal cual.

Ian: Aun así, mientras la componíamos, sabíamos que iba a terminar formando parte de su mundo, y creo que eso influyó en cómo la hicimos, quizá de maneras conscientes y otras no tanto. Fue muy emocionante verla cobrar vida a través de ellos. Después apareció nuestra propia versión y, de hecho, más adelante habrá una tercera: vamos a tomar lo que hicieron ellos y remezclarlo para crear una versión completamente nueva. Un proceso realmente increíble.

Es increíble. Además, recuerdo que alguna vez mencionaron que les gustaría hacer un álbum de marching band, así que no pude evitar pensar en eso cuando descubrí esta historia.

Ian: Totalmente.

Quería preguntarles también: hace años que tienen seguidores en Latinoamérica y ahora, por fin, van a poder encontrarse con algunos de ellos en México. ¿Qué es lo que más les entusiasma de esa experiencia?

Ryan: Estamos muy entusiasmados. Es un privilegio enorme poder viajar y tocar nuestra música en distintos lugares del mundo. Hace mucho tiempo que queríamos presentarnos en Latinoamérica, y poder empezar ese recorrido en Ciudad de México nos parece increíble. Y, de alguna manera, incluso más especial de lo que habría sido en otras circunstancias.

Ian: Porque yo… (empieza a hablar en español) ahora vivo en Ciudad de México.

¿De verdad?

Ian: Sí, sí. Es mi nuevo hogar.

Ryan: Así que Ian va a tocar como un local. (Ríen mientras Ian hace comillas con los dedos al decir «local»)

Ian: Un gringo, pero sí, un local.

Bueno, entonces ya conocés un poco cómo es el público de la región. Hay mucha gente que dice que las audiencias latinoamericanas son distintas a las de otras partes del mundo. ¿Vos también lo percibís así?

Ian: Como dicen acá: los mejores. Los conciertos a los que fui, e incluso los shows más pequeños que doy en bares de jazz de Ciudad de México, siempre son divertidos. A la gente le encanta la música, y la forma en que demuestra ese amor es algo muy palpable. Y la verdad es que estamos deseando por fin tocar para ese público. Siento que en cada gira que anunciábamos aparecía alguien en los comentarios diciendo: «¡México! ¡Vengan a México!». Y nosotros pensábamos: «Queremos ir». Así que poder hacerlo por fin es…

Ryan: Especialmente especial para nosotros.

Ian: Muy, muy, muy especial para nosotros.

Para cerrar, una última pregunta: si tuvieran que describir este álbum como un momento en la historia de Son Lux, ¿cómo lo describirían?

Ryan: Esa es una pregunta difícil.

Ian: Danos un momento para pensar.

Rafiq: Creo que esta la tengo.

Ian: Sí, adelante. (Ríe)

Rafiq: Siento que, si estuvieras viendo una película sobre nuestras vidas, o sobre la historia de la banda, este álbum sería algo así como una película de Miyazaki. Es decir, una de esas películas que se permiten dedicar tiempo a cosas que no tienen que ver necesariamente con la trama o con los grandes acontecimientos. Simplemente ves a los personajes viviendo sus vidas. De alguna manera, este álbum es como una entrada de diario en medio de esa película. Habla simplemente de un momento hermoso que tres hermanos compartieron juntos.

Suena realmente interesante.

Ryan: Me gusta. Estoy de acuerdo.

Ian: ¡Sí!

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