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Kaydy Cain: “Ni pasando las peores cosas me van a obligar a dejar la música. Es mi hobby y nadie me la va a quitar” [ENTREVISTA]
Entre recuerdos de barrio, nuevos proyectos musicales y una faceta de mayor madurez personal, el ícono del trap español recuerda los momentos que han definido su carrera, mientras se alista para su regreso a Latinoamérica.
Por: Noelia Manrique
Publicado el: 19/03/2026
Daniel Gómez, conocido artísticamente como Kaydy Cain, se prepara para volver a los escenarios y reencontrarse con su público en Latinoamérica tras un largo periodo de pausa. Durante las últimas semanas de marzo, el pionero del trap español, llevará su distintivo sonido urbano a México (21/03), Chile (27/03) y Argentina (28/03).
Con su identidad de barrio, voz auténtica y clásica fusión de trap, reggaetón y hip-hop, Kaydy conquistó el corazón de los amantes del género, consolidándose como un destacado referente. Reconocido por sus letras explícitas y provocativas, el español ha encontrado en la música su mayor pasión y un arte que le permite expresarse con libertad, manteniéndose fiel a sí mismo y mostrándose tal cual es sin temor al qué dirán.
Sin embargo, en esta década que lleva en la industria, el cantante también ha dejado en claro que es mucho más que las melodías callejeras que lo catapultaron a la fama. Mediante canciones con matices más románticos, otras con ritmos latinos e incluso su más reciente agrupación de salsa llamada “Los de la Miel”, demuestra constantemente su versatilidad como artista. Además, ha tomado sus propias experiencias para desarrollar su sello discográfico, con el que busca impulsar a las nuevas voces del género urbano en España.
Con la seguridad y desenfado que lo caracteriza, la leyenda urbana confiesa a Worked Music sus ansias por montarse nuevamente a una tarima tras una época complicada. Sintiéndose renovado y más fuerte que nunca, Kaydy reflexiona sobre los tropiezos y aprendizajes que le han permitido llegar hasta la que considera la etapa más madura de su trayectoria.
Sueles mencionar que fue durante tu primer concierto en La Mercé, Barcelona donde tomaste conciencia que podías vivir de la música, pero a mí me gustaría ir un poquito más atrás. ¿Recuerdas cuál fue ese primer momento en el que te enamoraste de este arte?
Fue desde niño, con 15 o 16 años yo ya sabía que iba a estar rapeando o haciendo música el resto de mi vida porque era mi hobby favorito. Y luego cuando viví ese concierto me di cuenta que mi hobby se podía convertir en mi trabajo. Pero, fueron situaciones distintas. Cuando me metí a hacer música nunca fue para vivir de ello. Fue porque me gustaba y era una manera de desahogarme. Yo, gracias a Dios, nunca pensé, solo me lancé.
¿Cómo fueron esos primeros años cuando, junto con la Mafia del Amor, empezaste, digamos, a trabajar de forma más profesional?
A ver, nunca ha sido muy profesional. A día de hoy siguen siendo bastante cómodos y underground. Pero, bueno, supongo que cambió un poco cuando firmamos el primer disco con Sony y ya empezamos a andar en la industria, a entender cómo funcionaban las cosas y cómo movernos. Fueron, pues, los primeros momentos así más profesionales de nuestra carrera. Aunque, al final, no deja de ser un hobby. Hacemos lo que nos gusta, cuando nos gusta y donde nos gusta. Tenemos esa libertad.
¿Y consideras que esa pasión que sientes por la música es lo que te ha ayudado a seguir vigente luego de tantos años?
Sí, supongo que es más de todo un poco, ¿sabes? También que estuvimos tan bien cuando había que estar y que no hemos parado de trabajar desde entonces. No sé qué será, pero gracias a Dios aquí sigo.
Y cuándo saltaste al vacío para lanzarte como solista, ¿encontraste diferencias de cuando estabas con tus compañeros? ¿O sigue siendo la misma dinámica para ti?
No, son etapas distintas. Antes éramos más jóvenes, estábamos todos juntos en esa época. Vivíamos casas con casas en los mismos barrios y era todo el rato así. Ahora cada uno tenemos nuestra vida, nuestro trabajo y nuestras empresas. Pero, nos juntamos de vez en cuando porque somos familia, hacemos música cuando podemos, pero ya no es todo el rato. Aunque, al final, no he dado el gran cambio. Para mí la música sigue siendo un hobby que voy a hacer donde y como sea.
Y hablando un poquito sobre tu propuesta musical, tú creciste en Carabanchel, un barrio con una identidad muy marcada dentro de Madrid, la cual se refleja en tu estilo que es muy urbano. ¿Qué es lo que consideras que tu barrio te dio como artista y te hace serle muy fiel a pesar de todos estos años que ya han pasado?
Hombre, supongo la gente que me rodea, la humildad, también. Siento que la gente que hemos nacido en barrios más humildes, agradecemos todo mucho más, somos más felices con menos. Entonces, me representa la gente que es así, la que con poco hace mucho.
Por eso supongo que has colaborado con varios artistas latinoamericanos que también son de barrio.
Sí, claro.
Y todas las veces que ya has venido para hacer música, ¿encontraste alguna conexión entre el barrio de España y el barrio de Latinoamérica?
Bueno, nada que ver el barrio de allí con el barrio de acá, al fin y al cabo esto es Europa, las infraestructuras son otras. Hay armas, pero no tantas chabolas. Pero, te advierto que luego es como todo. También hay barrios muy peligrosos aquí y la sensación es la misma: gente que se está buscando la vida, gente trabajadora y gente que tiene que vivir de manera ilegal porque la vida legal no le favorece. Hay quienes hacen cosas malas porque sí, pero el 80% de la gente no lo hace por gusto. Hablando de sobrevivir, de robar y de vender, no de otro tipo de cosas malas. Siento que es una manera de entender un poco la vida. Por eso hay que agradecer todo lo bueno que tienes.
Y que me puedes decir sobre tu gusto por El Callao, Perú. ¿Qué encontraste en este barrio para que lo sigas teniendo tan presente?
Yo soy amante de la salsa y pues he consumido mucha salsa de Perú, como Cano Estremera, que, aunque no era peruano, allí sonaba muchísimo. Siento que la salsa en el Callao es como el flamenco de aquí, es como la música de la calle. Por eso soy muy fanático del género, hasta el punto que tengo un disco de salsa que salió hace poco y tiene una canción que se llama “Me gusta más tu mamá”.
Sobre eso te iba a preguntar. Ya estás muy consolidado dentro del mundo urbano, pero ahora estás explorando nuevos sonidos. ¿Qué te motiva a seguir recorriendo nuevos caminos musicales?
Yo ya te digo que este año estoy a full. Mi álbum va a ser de reguetón, mi zona de confort, como aquel que dice, pero tengo el disco de salsa que era mi ilusión de toda la vida. Yo siempre he querido cantar salsa, nunca me había atrevido hasta hoy y, bueno, los animo a que busquen “Me gusta más tu mamá” de “Los de la miel”, así se llama mi grupo. ¡Vayan y pongan sus comentarios, jajajaja!
Claro que sí, ahí lo escucharemos.
Ahora que estamos hablando de tu música y de cómo ha ido cambiando con el tiempo, tus canciones manejan un lenguaje muy directo y sin filtros, lo cual genera críticas o comentarios sobre lo que sueles cantar. Sin embargo, tú sigues siendo leal a tu propuesta, ¿qué te hace defenderla tanto? ¿o en algún momento pensaste modificarla?
La verdad siento que la música es un arte y un arte nunca puede ser un signo de violencia. Un pintor puede tener muchas versiones de sus cuadros, pero nunca van a ser como la realidad porque son artísticos y siento que con la música es igual. Si es verdad que uno crece y a lo mejor intenta cuidar un poco más su vocabulario, sus palabras, porque entiende que al final el chamaquito joven se influencia con todo esto, pero así como intentas cuidar mucho unas cosas, también intentas no perder tu esencia.
A mí no me hace malo crear este tipo de música. La gente que me conoce sabe cómo soy y la música es la música que es. Yo entiendo por qué dicen esas críticas, al final el reggaetón está muy sexualizado. Cuando empecé era un chamaquito de 18 años que estaba arrebatado con el sexo, me gustaba mucho y era algo que quería plasmar en mis letras todo el rato. Siento que fue una etapa como todo.
Ahora hay momentos en los que quiero más hablar de eso y otros de otro tema. En realidad, he hecho mucha música que es más romántica, lo que pasa es que a lo mejor la que le ha llegado a la gente o lo que ha repercutido más es en la que soy explícito. Pero, tengo música que no lo es y que es más bonita. Incluso he compuesto música para gente que ni se lo esperarían. Entonces, lo que te puedo decir es que no me siento mal por decir palabrotas o hablar explícitamente. Hay música para todo el mundo, para cada cosa y para cada estado de ánimo. Si algo no te gusta, no lo consumas, así de sencillo.
Quizás esa música es más popular porque genera controversia y la gente suele comentar más sobre ello. ¿Fueron estas críticas y las situaciones adversas que desencadenaron las que te llevaron a alejarte de los escenarios?
No fue solo eso lo que me hizo separarme de los conciertos, la muerte de mi papá se me juntó también con otras cosas que pasaron en mi vida que me han marcado para mal. Fue un gran palo, pese a que sé que eso es ley de vida y todos al final lo vamos a vivir, lo anormal es el que no lo vive o le sucede al revés.
Por otro lado, mi hija estaba recién nacida y sentí la obligación de criarla, de cuidarla y de que todos estos años también me viera como soy. Entonces, sí, tuve que tomar un parón.
Sobre tu padre, él fue una figura muy importante para ti. Ahora que eres padre, ¿cuál fue esa lección que te dejó y que tal vez te gustaría transmitirle a tu hija?
Yo siempre viví con música alrededor y siempre me llamó la atención. Mi papá era músico, pero no me impulsó a hacer música, sino a ser feliz, a hacer lo que yo quisiera mientras me hiciera feliz. Eso es lo que me llevó a la música. Mi hija es lo más importante que tengo y yo a ella le voy a inculcar un poco de lo que me enseñó mi padre: que intenté ser independiente para que no dependa de nadie y que intenté ser feliz. Está claro que yo voy a ser más alegre si ella hace algo artístico porque es lo que a mí me llena, ya sea bailar, cantar, pintar, maquillar, lo que sea; pero si quiere ser, qué sé yo, policía por decirte algo, no me importaría. Que sea lo que quiera mientras sea feliz.
Esto que me comentas acerca de que tu padre te impulsó a ser feliz me resulta bastante interesante, pues pese a que se juntara su muerte con un momento crítico en tu carrera, solo te alejaste de la escena pública, mas no dejaste de hacer música.
Pues, sí. Para mí la música es un hobby y a mí no me van a van a quitar las ganas de hacerla. A lo mejor llegará un momento en que no pueda vivir de ella, pero yo sobreviviré. Soy un joseador, saco vida de donde sea, pero ni pasando las peores cosas me van a obligar a dejar la música, eso no me lo pueden prohibir. Es mi hobby, mi desahogo y nadie me lo va a quitar.
Exacto. Y, después de esta pausa, ahora se viene tu gira por Latinoamérica, incluyendo tu vuelta a México tras tu show en 2018. Habiendo pasado por demasiadas experiencias, ¿qué diferencia crees que va a encontrar el público entre el Kaydy que pisó el escenario en ese entonces y él de ahora?
Hombre, pues yo supongo que madurez. Nos vamos a seguir riendo, nos lo vamos a seguir pasando bien, pero, en cuanto al show, lo llevo más preparado y más ensayado. Además estoy dando más de lo que he dado siempre, al nivel de lo que creo que se merece el público y supongo que, al final, estoy en un mood en el que ya nada me hace daño, nada me molesta, estoy para lo mío. Quiero hacer el disco de este año bacano, quiero volver a los sitios donde llevo años sin ir, porque he tenido unos años malos, y también deseo demostrarle a la gente que ya estoy bien.
Hablando sobre la gente y tus nuevos proyectos, todos te preguntan sobre el significado de Kaydy Cain, pero yo quisiera saber acerca de Honey Money, el nombre de tu sello y barbería. ¿Qué significa? ¿Cuál es su origen?
Gracias que preguntes eso también. Bueno, Honey Money es mi sello de música, mi distribuidora, la que he creado para los chamaquitos del barrio y que no son del barrio también. Honey Money es una manera de unir a nuestra gente, nuestra ganga con gustos similares o que queremos. Los que tenemos las mismas miradas y son nuestro grupillo de amigos. Y, bueno, la barbería la tenemos también aquí en Carabanchel, en el mismo lugar donde está el estudio.
¿Y estos negocios nacieron con el afán de mirar la música desde otro lado o por qué? Tal vez pensabas que como cantante hay una fecha o una edad límite.
Yo, gracias a Dios, estuve en la creación de “La Bendición”, el sello de mi hermano Fernando, que tiene muchos más años. Yo vi cómo creció, cómo se desarrolló y al final tenía más facilidades para hacer lo mío, ¿sabes? Cuando yo ya estaba viviendo en Madrid, estábamos separados y sentí que faltaba eso también para la gente de aquí. Entonces, un poco la idea ya existía. Lo queríamos hacer desde siempre. Desde que empezamos a hacer música queríamos tener nuestro propio sello, pero hasta que no me he sentido con el tiempo y la gana pues no lo he podido hacer.
¿Y cómo va evolucionando?
Bien, llevamos tres años y cada año mejor. Tenemos chamaquitos que son muy buenos y que están en muy buena proyección, ya tienen sus números. Y el que no, tiene un talento con el que es cuestión de tiempo. Es mi negocio y está claro que yo quiero vivir de esto y que vaya bien y que genere, pero no soy una persona que quiera más el dinero que otras cosas. Mientras yo pueda tener chamaquitos cerca que hagan música, lo voy a hacer y ya está. Ya te digo yo que es una forma de vida.
Finalmente, hablando sobre la vida, hace unos meses sacaste la canción “Gracias”. Recopilando todo lo que hemos conversado y lo que has experimentado tanto en lo personal y lo profesional, ¿a quiénes o qué momentos de tu vida dirías que les debes ese gracias?
Pues a todo el mundo la verdad, porque todo lo que me ha pasado, gracias a Dios, tanto lo bueno como malo, me ha hecho ser quien soy hoy y aquí estoy todavía, o sea que voy ganando. Siento que hasta las cosas malas que me han pasado son por algo, hasta la muerte de mi papá que fue un palo muy grande para mí, me ha hecho más fuerte en muchas cosas. Me hizo pasarlo muy mal, me hizo llegar a pensar cosas que yo en la vida pensaba que iba a poder pensar, pero gracias a tener a mi hija, pues yo me vi fuerte. Al final, siento que ya no me puede pasar nada peor, que ya estoy por pasar lo peor de cosas que me pueden pasar en la vida y que, a partir de ahora, solo para adelante con todo.
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