Halestorm: “Si realmente quieres tener éxito, la forma más larga y difícil de lograrlo es, básicamente, resistir más que los demás” [ENTREVISTA]

La cuenta regresiva ya comenzó: a un día del primer potente concierto de Halestorm en Lima en el Centro de Convenciones Barranco.

La banda de hard rock, proveniente de Pennsylvania, Halestorm, llega por primera vez a Lima este 10 de abril en el Centro de Convenciones Barranco, un show organizado por Almashow Entertainment. 

Como parte de su gran gira por Latinoamérica, Halestorm, prepara un increíble show donde incluirán sus mayores éxitos como “I Miss the Misery” y “Love Bites (So Do I)” además de canciones de su último álbum de estudio Everest, un disco que reflexiona sobre el anticlimático proceso de llegar a la cima y darte cuenta que ese objetivo no era lo único para satisfacer todas las ambiciones. 

Antes de pisar el gran escenario limeño, pudimos platicar con el carismático baterista Arejay Hale, quien expresó los altibajos de la vida en gira, pero también sobre las grandes recompensas de poder dedicarse a lo que ama. 

Después de todos estos años juntos, ¿qué es lo que, estando de gira, les recuerda el por qué hacen esto?

Lo primero es que, siempre cuando estoy en el escenario, puedo ver las caras de nuestros fans en los conciertos. Es algo inigualable. Además, parte del trabajo es viajar por el mundo y conocer diferentes culturas, es algo bueno para ti y resultará importante. Realmente te abre tu percepción del mundo en general. Creo que todos deberíamos viajar si tenemos la oportunidad de hacerlo. Me da mucha felicidad el poder venir aquí y conocer lugares hermosos. De verdad estoy feliz de estar aquí. 

Eso es genial. Por otra parte, recuerdo que a Lzzy le preocupaban las performances de rock porque pueden llegar a ser muy teatrales. Sin embargo, hay una parte de ti que se quiere mostrar más honesta. ¿Cómo se ve esa versión auténtica de ti en el escenario? 

Creo que a veces puedes llegar a perderte en la música una vez que estás ahí, te hipnotiza el ver cómo el público reacciona. Es otra de las ventajas de tener este trabajo y es una de las razones por las que seguimos aquí, para vivir esas experiencias increíbles y obtener esas interacciones memorables. Como baterista, tengo la responsabilidad de brindar el groove para que la gente se mueva y baile. 

Me siento satisfecho al ver que la gente está pasándola bien. Soy responsable de que eso suceda, pero también tengo una responsabilidad con los demás miembros porque yo les brindo el tiempo. Debo concentrarme de manera consciente, ya que no usamos metrónomo ni una pista que nos marque el ritmo. Entonces depende de mí mantener la canción unida, mantener el groove. Y sí, siento miedo en el escenario, un miedo sano, de que voy a descarrilar todo por cometer un error. Pero hago lo mejor que puedo, es lo único que puedo hacer. Muchas veces solo tengo que subir, dar lo mejor de mí y hacer lo que se sienta correcto. Con suerte, todos los demás estarán en la misma sintonía.

Independientemente de que los cuatro nos bajemos del escenario pensando: “no fue el mejor show que hemos dado, nos equivocamos aquí, esta canción estuvo un poco rápida o un poco lenta, o simplemente no logré conectar con el groove esta noche”, son cosas que el público no ve. Somos muy autocríticos con nosotros mismos y entre nosotros. Entonces, para mí, se trata de mantener esa mente crítica presente, estar atento a lo que pasa alrededor, pero también recordarme de levantar la mirada y disfrutar el hecho de que todos estamos compartiendo esta celebración de la música. Me siento muy afortunado de poder dedicarme a esto, ¿sabes?

En ese sentido eres el corazón de la banda en el escenario.

¡Qué amable de tu parte decirlo, gracias! Supongo que tienes razón, en un sentido literal, soy el marcapasos.

¡Claro! Esto me lleva a preguntarte, ¿cómo abordas tu forma de tocar la batería: como base o como una  respuesta al bajo, la guitarra o incluso la voz?

Al principio de la banda tuve que asumir el rol de ser quien impulsa al grupo, de liderar en el escenario. Y muchas veces todavía me siento así, porque siento que mis tres compañeros dependen de sincronizarse conmigo para fijar el tempo, el groove y el ritmo de la canción.

Pero también he estado aprendiendo, no diría disfrutando, sino que es vital que un baterista no sólo debe liderar, sino también escuchar, adaptarse y reaccionar a lo que sucede a su alrededor. Hay muchos momentos en el show donde improvisamos, donde empezamos a “jammear” juntos. Y muchas veces necesito tener la guitarra de Joe muy presente en mi mezcla para poder reaccionar a sus solos, para que podamos construir la tensión y la energía juntos. Y es lo mismo con los demás: Josh necesita sincronizarse conmigo, y yo con él como parte de la sección rítmica. Lzzy necesita escucharme, y yo necesito escucharla. Todos tenemos que escucharnos entre nosotros. En realidad es como si estuviéramos teniendo una conversación al mismo tiempo, pero hablando un idioma distinto: el idioma de la música. Creo que esa es la mejor forma de resumirlo para que la gente entienda lo que hacemos en el escenario.

Así que sí, para responder a tu pregunta, construyo mi batería es ambas cosas.

Quisiera escuchar sobre el último álbum de estudio, Everest, el cual habla de la idea de llegar a la cima, pero al estar ahí, te percatas que ese proceso no es tan enriquecedor como creías. Te das cuenta de que la cima no lo es todo. ¿Cómo redefinirías tu objetivo y metas ahora? 

Este álbum probablemente sea el más autobiográfico cuando se trata de nuestro recorrido personal como banda. Nuestra trayectoria nunca fue un salto directo a la cima. Nunca subimos de golpe, fue más bien una subida gradual, algo por lo que estoy agradecido. Simplemente llevamos mucho tiempo haciendo esto y supongo que uno de nuestros lemas como banda es que, “si realmente quieres tener éxito, la forma más larga y difícil de lograrlo es, básicamente, resistir más que los demás”. 

Nunca salimos disparados con un éxito masivo a nivel mundial. Fuimos acumulando fans, un show a la vez, y una canción y un álbum exitoso a la vez. En una época en la que era bastante difícil para las bandas de rock, como a mediados de los 2000 después de las descargas pero antes del streaming, fuimos afortunados de haber sobrevivido porque muchas bandas no lo lograron.

Fue una etapa complicada para las bandas de rock. La radio tradicional era lo principal, y el top 40 prácticamente dejó de pasar canciones de bandas de rock. Así que nos habíamos resignado, fue como: “bueno, lo que sea.” Sin embargo, estamos agradecidos de poder hacer esto y de poder pagar nuestras cuentas haciendo lo que amamos. Así que sí, el álbum refleja eso: nuestro camino personal hasta donde estamos ahora, y darnos cuenta de que en realidad no hay una cima definitiva. Todo lo que puedes esperar es seguir avanzando y con esperanzas de que pronto subirás de nivel. 

Eso es grandioso de oír, sobre todo porque las cosas han cambiado y se siente como si las plataformas de streaming superaron a la radio. 

Creo que las estaciones de radio todavía son muy importantes. Tenemos muy buenas relaciones con algunas de ellas, y han sido muy solidarias, realmente han sido una base muy importante para nosotros. Pero sí, hoy en día hay muchas formas de acceder a la música. 

Eso es cierto. Creo que hay un ciclo que se cierra cuando conoces a tus ídolos y que ellos te ven como un igual, por ejemplo, lo que les sucedió con Iron Maiden. ¿Ha habido momentos en los que conocer a tus ídolos cambia la forma en la que te ves a ti mismo?

¡Vaya, estás haciendo muy buenas preguntas! Sí, sí, absolutamente. Me siento afortunado de que todas las personas que admiraba cuando era más joven, han sido muy amables, muy buena onda y cordiales. Muy pocas veces he tenido una situación de “nunca conozcas a tus ídolos”, por así decirlo. Pero claro, te hace ver lo que haces desde otra perspectiva y es muy motivador, especialmente cuando alguien a quien respetas y admiras dentro de esta industria también te dice: “oye, eres genial, lo estás haciendo increíble”. Eso solo hace que quieras trabajar aún más duro, porque no quieres decepcionarlos.

Si estoy en el escenario y todo el cuerpo me duele, me siento cansado, pienso: “no sé si hoy puedo dar el 100%”, entonces me acuerdo de esos músicos que me apoyaron cuando no tenían porqué hacerlo, cuando yo no era nadie. [Entre risas]  Bueno, no es que ahora sea alguien súper importante, pero al menos un poco más que antes. Ese apoyo se convierte en un motor. Pienso: les debo darlo todo, porque no quiero decepcionar al público, ni a mis compañeros de banda, ni a mi equipo. Y tampoco quiero decepcionar a los pioneros que me dieron ese impulso para seguir, no quiero fallarles a ellos tampoco. Es algo inevitable.

He visto tus videos en colaboración con marcas de batería como Pearl, y creo que tu estilo de batería es muy energético. 

Oh, muchas gracias. Son una gran compañía de baterías, hacen cosas increíbles y  han sido muy generosos conmigo, tengo mucha suerte de estar con ellos.

Para cerrar esta entrevista, ¿Cuál es una pregunta que todavía te haces en tu camino con Halestorm?

Dios, estás haciendo preguntas difíciles. De verdad me estás haciendo pensar hoy. Me encanta, gracias.¿Una pregunta? ¿Qué me pregunto a mí mismo? Mmm… “¿De verdad tienes que preocuparte por ahora mismo?” Supongo que esa sería la pregunta, algo como: “¿realmente es tan grave? ¿Es realmente tan estresante?” También me digo, “¿puedes dejar de quejarte y mirar a tu alrededor y ver lo afortunado que eres de estar aquí?”

Porque, te soy completamente honesto, hay momentos en las giras en los que es física y mentalmente agotador. En esta gira estamos volando de ciudad en ciudad. Algunos vuelos son muy temprano por la mañana y los conciertos son tarde en la noche. Entonces llegamos al hotel, dormimos quizá tres horas y luego directo al aeropuerto otra vez. Hace poco tocamos en Ciudad de México, terminamos, llegamos al hotel como a medianoche, nos levantamos como a las 5 a.m. y nos fuimos directo al aeropuerto para un vuelo de nueve horas a Santiago. Ya estamos como zombies en ese punto. Y es muy fácil enfocarte en las partes más difíciles de girar, de viajar, de vivir este tipo de vida, como de circo, pero tienes que decirte: deja de quejarte. Podrías estar en un trabajo de oficina, y yo sería terrible en eso, la verdad. No soy bueno para ese tipo de cosas. Entonces me digo: “oye, Arejay, te ganas la vida tocando la batería… te sacaste la lotería. Gracias por recordármelo.” Más que hacerme una pregunta, es recordarme todos los días que me relaje, que deje de preocuparme tanto, de estresarme por todo, y que disfrute dónde estoy. Ya sabes, detenerte un momento y oler las flores de vez en cuando. Creo que todos necesitamos recordarnos eso. Es muy importante hacerlo.


Esto te puede interesar

Utilizamos cookies para personalizar la experiencia de nuestros lectores.    Más información
Privacidad