Saint Etienne: “Para mí es muy importante que Saint Etienne deje un legado puro…Si podemos terminar en lo más alto… y este disco realmente está en lo más alto” [ENTREVISTA]

Entre la melancolía del adiós y la celebración de un legado intacto, Saint Etienne reflexiona sobre su último álbum y la libertad creativa que disfrutaron por más de tres décadas de música.

Cuando una banda pone punto final a su historia discográfica, hay trabajos cumbre que se miran con cariño y otros que despiertan la imposible pregunta: ‘¿y si lo hubiera hecho diferente?’ Sin embargo, Saint Etienne, la banda de Londres que definió el indie pop desde la década de los ochenta, no tiene arrepentimientos. 

El sur de Londres, específicamente Croydon, vio nacer a un trío conformado por Bob Stanley, Pete Wiggs y Sarah Cracknell que mostró cómo la melancolía también tiene cabida en los clubes y discotecas. Después de 35 años de música y doce álbumes de estudio, el trío inglés lanza su último álbum titulado International, bajo el sello de Heavenly Records, un disco que reúne las características que han formado la identidad de Saint Etienne en el eurodance y el llamado sad disco

Pero el trío londinense no se despide en soledad: lo hace acompañado de artistas que comparten su visión creativa y colegas cercanos, entre ellos Erol Alkan, Janet Planet y Reggie Goodchild de Confidence Man, Nick Heyward y Tom Rowlands de The Chemical Brothers, en medio de una industria que insiste en no detenerse.

Sarah Cracknell, vocalista de la banda, nos compartió en esta entrevista que no sienten temor al poner fin a un proyecto como Saint Etienne: se despiden con la frente en alto, dejando una huella imborrable en la memoria del pop británico. 

Hablaremos del nuevo álbum International. Estoy segura que es emocionante todo el proceso que conlleva lanzar un disco.

Después de 35 años de reimaginar la música pop, han llamado a International su último álbum de larga duración. ¿Esa noción influyó en la forma en la que se aproximaron a su estructura o cambió algo en su composición que quisieron dejar atrás?  

Creo que una de las cosas principales que nos motivaron para hacer este disco es que tiene todos los elementos con los que hemos experimentado durante más de 30 años. Hay un poco de todo. Hay canciones que suenan como si podrían haber estado en Foxbase Alpha y otras que quedarían en Sound of Water. Es como incorporar todos los elementos que hemos amado a lo largo de los años.

Claro. Y el álbum genera una sensación de errancia, como si saltaras por décadas en la memoria del pop. ¿Quisieron hacer una especie de cápsula del tiempo o sucedió de manera natural a medida que colaboraron con otros artistas?

Fuimos muy afortunados de que toda la gente quisiera colaborar con nosotros. Son personas que conocemos de hace tiempo, pero con las que nunca habíamos trabajado antes y de manera tan cercana. Tuvimos suerte de que todos aceptaron involucrarse en el disco. Todos dijeron ¡sí! [Con una sonrisa] Como si las estrellas se hubieran alineado. Fue un comienzo brillante y alentador. Creo que Erol Alkan fue la primera persona que nos comentó que tenía una canción para nosotros, que nos podría gustar. Nos dijo: “He estado trabajando en ella y creo que les queda; suena a ustedes”.  Él fue el primero en embarcarse en este viaje. Luego hablé con Grace (Stephenson) y Lewis (Stephenson) de Confidence Man y con Tom (Rowlands) de The Chemical Brothers. Fue tan lindo tener a toda esa gente tan talentosa en el barco. Nos brindaron mucho.  

Como si fuera el destino haciendo su trabajo.

De verdad se sintió así.

Por otra parte, al escuchar el álbum pareciera que estuvieras sintonizando por diferentes estaciones de radio por el mundo. Hay introducciones en sueco, alemán, francés y en japonés. ¿Al componer el disco estaban pensando en la historia del radio o la manera en la que la música entra y sale de nuestras vidas?

Siempre hemos hecho interludios en medio de nuestras canciones. Es algo que disfrutamos hacer. Creo que también lo hicimos porque queríamos sonar muy “internacionales” (un guiño al título del álbum). Convocamos a estas personas para que hicieran esas presentaciones de radio, de estaciones falsas de radio, y las pusimos en medio de cada canción; realmente funcionó.

Es interesante tener pequeños interludios que te dislocan del flujo sonoro que estás escuchando. Es como darte un respiro antes de pasar a la siguiente canción. 

Creo que lo lograron perfecto. Y la lista de colaboradores es impresionante.  Además de los artistas que mencionaste, están Vince Clarke y Nick Heyward. ¿Cómo decidieron a quién incluir y qué fue lo que cada uno aportó en el proceso creativo? 

Vince Clarke se unió porque ya habíamos trabajado con él antes. No puedo recordar qué hicimos con él. Pero en fin, habíamos trabajado con él y es realmente fácil colaborar con Vince. Es de verdad muy relajado. Probablemente ha tenido tantas colaboraciones porque es muy fácil llevarse bien con él y además es rápido y creativo. Hay otra canción que hicimos con él que podría convertirse en un B-side en los próximos meses.

Y Bob (Stanley) conoció a Nick Heyward. No sé ni siquiera dónde fue, tal vez lo entrevistó, pero empezaron a charlar. Esto es terrible, pero debo confesar que yo nunca he conocido a Nick Heyward [entre risas], hicimos las vocales por separado. Bueno, tenemos charlas por emails, pero no nos hemos visto en persona.

Curiosamente, estuve en un funeral y él estaba ahí también, pensé: “¿debería acercarme a saludarlo?” Pero no era el momento adecuado. Era un funeral muy triste de un amigo en común; no era el momento para eso. Se fue justo al terminar el funeral. Pero tengo muchas ganas de conocerlo porque los correos que intercambiamos son muy dulces. Es muy amable y conversador. Fue divertido porque cuando yo era joven, tenía un crush enorme con él.

Como el deslumbrarte con su presencia y no poder saludarlo porque no era el momento. Por otra parte, con este disco han logrado integrar a músicos icónicos y también a artistas menos conocidos. ¿Consideras que esto es un reflejo de la manera en que conciben el ecosistema artístico en el que se han desarrollado?

A lo largo de los años hemos conocido a mucha gente de la que disfrutamos su música. A veces sientes que hay una conexión, incluso cuando no has conocido a alguien en persona. Existe una especie de conexión pop, una sensibilidad pop que compartes. Y entonces puedes apreciar mucho a alguien, aunque nunca lo hayas conocido. Hay muchísimas personas con las que piensas: “Oh, me encantaría trabajar con él o ella.”

No sé, todavía no he tenido la oportunidad de trabajar con Robert Smith o con J Mascis. A veces me inclino un poco hacia lo grunge. Creo que eso pasa porque nuestra música es muy ecléctica, entonces se puede incorporar todo tipo de cosas en ella. Siempre hay un elemento clave en lo que hacen otras personas con lo sintonizamos

Encuentran similitudes en la forma en la que hacen música.

Exactamente. 

Y en la discografía de Saint Etienne siempre han navegado entre la nostalgia y lo futurista. ¿Dónde crees que International se encuentra dentro de este espectro? ¿Crees que mira hacia adelante, hacia atrás o a los costados? 

La verdad, no lo he pensado mucho. No quiero decir que mira hacia atrás, porque nunca me gusta la idea de mirar hacia atrás. Bob, Pete y yo siempre tratamos de mirar hacia adelante. Supongo que, como este es nuestro último álbum de estudio… no sé, miramos hacia los lados. Esa es la respuesta, sí. Como todo el espectro: un poco yendo al pasado, pero al mismo tiempo sin retroceder.

No me gusta cuando la gente dice que nuestra música es nostálgica, porque en realidad no lo es. Tiene elementos de nostalgia, pero de una manera nueva, moderna. 

Cuando escuché el disco sentí que eran canciones muy sentimentales. Hay líneas de bajo muy potentes, pero al mismo tiempo las letras son profundas. Sentí una especie de tristeza al escuchar todo el disco. 

Nos han dicho que nuestro género musical es Sad Disco (traducción: Disco Triste). 

Es una descripción adecuada. 

Debo decir que sí hay mucho sad disco en este álbum. Pero me gusta lo triste.

Si este disco es el último de Saint Etienne, ¿es un cierre o una hermosa elipsis con la que se dejan las puertas abiertas? 

Pienso que es tanto un cierre como una elipsis. Quiero decir, es un final feliz y triste a la vez. Fue mi idea de hacer un último álbum. Y no es exactamente eso de “cuidado con lo que deseas” [entre risas]. Es cerrar una puerta y es realmente triste, pero es importante detenerse. Para mí es muy importante que Saint Etienne deje un legado puro, sin que se arruine por solamente envejecer y que esto deje de ser importante. No sé… hay tantas bandas con las que pienso: “¿pueden parar ya, por favor?” No quiero que seamos una de esas bandas.

Si podemos terminar en lo más alto… siento que este disco realmente está en lo más alto: tiene elementos de todo lo que hemos hecho a lo largo de los años y es un muy buen punto final de lo que hemos creado. Estoy muy orgullosa de lo que hemos hecho. Hay que terminar cuando estás arriba. No seguir sin razón, en mi opinión.

Además, hay muchos artistas y bandas nuevas muy buenas, y no quiero estar ocupando su espacio. 

Es una idea bastante noble: detenerse y dejar que otras personas brillen. 

Ustedes son una banda que sobresale en crear ambientes y atmósferas. ¿En dónde les gustaría que la gente escuche su disco: en un viaje nocturno por carretera, una caminata solitaria o en la mañana siguiente después de una gran fiesta? 

El último álbum salió hace poco y era muy del estilo de “canciones para antes de dormir”, en una tarde de invierno u otoño, cuando hace frío afuera y puedes estar mirando la lluvia por la ventana. En cambio, este álbum lo imagino más en mi cocina, con un montón de amigos. Y de repente empiezas a bailar un poco. Se trata más de eso: de estar con varias personas. No es introspectivo, es para compartir con un grupo de gente, y quizá bailar. Es un álbum de “fiesta en la cocina”. 

Como una reunión pequeña con la gente cercana a ti, compartiendo una copa de vino. 

Sí, esa es una buena idea. Esa es mi tipo de reunión favorita. 

Con el inicio del álbum, “Glad”, se siente así, como un abrazo al oyente.  

Por otra parte, mirando hacia atrás en tu carrera, ¿Con qué crees que Saint Etienne logró salirse con la suya?

Para empezar, no saber tocar muy bien los instrumentos. También con poder hacer las cosas a nuestra manera, en nuestras propias condiciones. Siempre elegimos estar en sellos independientes para tener control sobre todo. Así que conseguimos mucho en comparación con otras bandas. Nunca tuvimos que rendirle cuentas a nadie, como suele pasar en un sello grande, donde esperan mucho de ti porque invierten mucho dinero. Nosotros nunca tuvimos ese gran dinero, pero sí la libertad de hacer los discos que queríamos, cuando queríamos, empaquetarlos como queríamos y hacer los videos que queríamos.

Es un verdadero privilegio tener ese control. A lo largo de los años me han preguntado qué consejo le daría a las bandas jóvenes, y siempre respondo lo mismo: procuren mantener el control de cómo se muestran al público, y permanezcan fieles a lo que quieren hacer. Si son genuinos, si trabajan con integridad y realmente creen en lo que producen, el público los buscará de manera natural.

Hicieron los discos que quisieron, con esa libertad de no tener esa presión del “próximo álbum y el próximo”. Creo que es una idea hermosa. Mirar hacia atrás en tu carrera y poder decir: “Hice lo que quería hacer y dije lo que quería decir”. 

Sé que este es su último disco, pero no es “el final”, porque estarán de gira hasta 2026.

Y también estamos haciendo varios B-sides este año y puede que los juntemos en un vinilo para que la gente los pueda comprar. Pero no vamos a hacer nunca más otro álbum de estudio. Eso sí, habrá conciertos el próximo año, y nos encantaría ir a Sudamérica. Si alguien nos quiere recibir, nos encantaría. 

Además, los shows tendrán muchos visuales, y vamos a tocar todas las canciones que la gente quiere escuchar, todos los éxitos. Básicamente queremos que sea una noche realmente divertida.

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