Yard Act: “Preferimos una carrera con desvíos y aventuras, preferimos cometer errores que ir a lo seguro” [ENTREVISTA]

La banda revelación de Leeds estrenará su tercer álbum “You’re Gonna Need A Little Music” este viernes 17 de julio. Con el humor ácido que los caracteriza, este trabajo abraza al caos de las emociones y a través de canciones de desencanto y esperanza reconoce que los procesos no son lineales.

James Winstanley X Yard Act

Después de irrumpir en la escena del rock británico con su debut “The Overload” en 2022, y consolidarse con su segundo disco “Where’s My Utopia?” en 2024, Yard Act vuelve este viernes 17 de julio con su tercer álbum “You’re Gonna Need A Little Music”. Grabado entre Leeds, Inglaterra, y Los Ángeles, California; fue producido por Justin Meldal-Johnsen (Nine Inch Nails, Beck, St Vincent) y llega para marcar un antes y un después en la evolución de la banda. 

Este trabajo no solo representa un nuevo capítulo a nivel de sonido, también es una transformación en el método creativo. James Smith, Ryan Needham, Sam Shipstone y Jay Russell, los cuatro miembros de Yard Act, dejaron de lado la composición en bloques individuales manejados a través de laptop y a las apuradas entre giras, para reunirse en una misma sala y darle forma a las canciones de una forma más clásica.

Como resultado, obtuvieron un disco que combinó lo luminoso y lo oscuro de ser humano, vivir y manejar nuestro mundo emocional. Hay optimismo, desesperanza, humor y ganas de seguir adelante. Sus dos sencillos, “New Beginnings” y “Redeemer” anticiparon este equilibrio, siendo cada uno un representante de ambos polos, mientras que el álbum completo propone una mirada crítica sobre el presente, sin dejar de motivarnos a continuar y manteniendo la idea de que la música aún es un espacio de resistencia.

Desde Worked Music conversamos con James Smith sobre el proceso creativo, el tiempo de experimentación, la nueva dinámica de Yard Act, y por qué piensan que vamos a necesitar un poco de música.

Van a lanzar su tercer álbum la próxima semana. Es una gran noticia después de dos trabajos tan sólidos. ¿Cómo se sienten? ¿Están preparados?

Estoy realmente emocionado de que ya salga el próximo viernes. Apenas lo terminamos ya teníamos muchas ganas de que se escuchara completo. No hicimos mucha promoción, solo publicamos dos canciones porque queríamos que se escuchara en su contexto. Y el momento llegó mucho más rápido de lo que pensábamos, que es justo lo que queríamos. 

Es la primera vez que trabajan en un álbum todos juntos en la misma habitación. Normalmente construyen todo en partes individuales entre las giras. ¿Cómo fue cambiar el método de trabajo, cómo afectó a la dinámica? ¿Sienten que aportó para que este álbum sea mejor de alguna manera? 

Sí, creo que le dio una energía completamente diferente a todo el proyecto. Nos ayudó a conectar a un nivel mucho más profundo, tanto como individuos como colectivamente. Y creo que eso se nota en el disco, suena muy humano. Se puede oír claramente cómo los instrumentos se comunican entre sí e interactúan; jugamos mucho más que en los discos anteriores, donde grabamos uno por uno en una computadora, lo cual tiene sus ventajas. Pero en este caso, creo que el álbum necesitaba esa energía, sobre todo tras la avalancha de la IA y todo aquello con lo que lidiamos en esta era tan digital. No es que no se usaron computadoras en la grabación, pero recuperar esa sensación de que somos humanos tocando era realmente importante, y me alegro mucho de que lo hayamos hecho.

Pude escuchar el álbum hoy y, antes que todo, tengo que felicitarlos; está increíble. Es una gran evolución para ustedes y se nota la nueva energía. Hablemos del título “You’re Gonna Need A Little Music”. Se siente un poco reconfortante, pero también desafiante de alguna manera, casi como una advertencia. Vamos a necesitar algo de música, pero… ¿para qué?

Cada quien puede sacar sus propias conclusiones. Creo que todos sabemos lo que se avecina, lo que enfrenta la humanidad a escala global.

Para mí, el álbum ofrece varias perspectivas en una. Una es la del enfoque capitalista de vender un producto. No sé si tienen algo similar ahí, pero en el Reino Unido teníamos estos CDs que recopilaban los éxitos de las listas que salían en cada año, y todos crecimos escuchándolos. Sentimos que la idea de “You’re Gonna Need a Little Music” encajaba con eso, era la idea de que esa cultura pudiera condensarse en un solo CD y venderse anualmente.

Me parece bastante gracioso que definamos la cultura por el año de su lanzamiento, las listas de fin de año, y la idea de que clasificamos las cosas año tras año. Como especie, siempre intentamos encasillar la expresión de cualquier manera posible, creo que porque queremos entenderla. Pero creo que, en última instancia, la música en su máxima expresión es incomprensible, simplemente nos conmueve de una manera que no podemos explicar. Por eso hacemos música, porque es una forma de articular sentimientos que no podemos articular con la razón y el sentido común, y por eso ocupa este extraño espacio que no es ni realidad ni fantasía, es una especie de tercer mundo en el que podemos vivir cuando estamos completamente absortos en ella. Y ese es el mundo en el que quiero pasar el mayor tiempo posible, y particularmente teniendo en cuenta lo angustiante que es el mundo real.

Te súper entiendo, el mundo está cada día más caótico. Hablemos de los sencillos que lanzaron. Primero vino “Redeemer”, y luego siguió “New Beginnings”. Son dos canciones completamente distintas, hasta podrías pensar que no pertenecen al mismo álbum si las escuchás por separado, pero cuando las juntás, de alguna forma tiene sentido. Una es más de cuestionamiento y la otra más esperanzadora. ¿Fue importante para ustedes mostrar los dos lados que puede tener este trabajo desde el comienzo? ¿Cómo decidieron esto?

Sí, eso era lo que pretendíamos hacer, y la única decisión que realmente tuvimos que tomar fue si empezar con la luz o con la  oscuridad. Creo que si lo hacíamos al revés y lanzábamos “New Beginnings” primero y “Redeemers” después, iba a ser una presentación mucho más deprimente, así que empezamos con la oscuridad y luego presentamos la nota de optimismo de “New Beginnings”. Esos fueron los dos pilares del álbum, todo lo demás se sitúa entre esos momentos y fluye entre ellos. No es un arco recto que vaya de la oscuridad a la luz, ni de la luz a la oscuridad. Gira muy rápido entre los dos y después se encuentra moviéndose entre ellos. Creo que eso refleja mejor la existencia humana, y también creo que por eso la instrumentación y el ambiente cambian y se mueven erráticamente durante todas las canciones. La vida no es lineal, y nuestros pensamientos y sentimientos no lo son. La música es un espejo del tipo de letras y el ambiente del disco, por eso abarca tantos géneros y no se limita a uno solo. 

Me fascina esta forma de representar lo compleja que es la mente humana y cómo procesamos algunas cosas. También noto en lo que escriben que siguen teniendo un lado humorístico, bastante sarcástico y cínico, pero de una buena manera. ¿Ven al humor como una herramienta para hablar del mundo, o protegerse de la crueldad que puede tener a veces?

Sí, creo firmemente que con el chiste adecuado uno puede reírse de cualquier cosa, y no significa que todo sea gracioso. En “Redeemer” insinué en una frase que todos nos reímos en los lugares adecuados, con suficiente distancia entre nosotros. La idea de que el mundo esté de acuerdo sobre lo que es y no es gracioso es algo muy personal, y conecta a las personas en grupos pequeños de maneras que son muy íntimas y privadas. Y sin humor no podemos entender el mundo. Creo que es una forma de procesar que la vida es absurda, y si no podés burlarte de lo absurdo, no podés entenderlo. Por eso me resulta esencial, no creo que se pueda tener arte sin humor, y no creo que se pueda tener vida sin humor. Creo que uno puede ofenderse, decir algo, no reírse de ciertas cosas, pero nadie tiene el derecho universal de decidir qué es gracioso y qué no. Tampoco de decidir para qué sirve un chiste, porque rara vez se trata solo de hacer reír. 

Totalmente, el humor nunca es solo un chiste, también es una coraza para sobrevivir. Cambiando de tema, escribieron alrededor de 40 o 50 canciones para este disco, pero terminaron siendo muchas menos. ¿Hay alguna idea que les haya gustado mucho pero no pertenezca a “You’re Gonna Need a Little Music”? ¿Cómo fue el proceso de selección? ¿Guardaron alguna de estas canciones para futuros proyectos?

Esperamos hacer una edición deluxe del disco llamada “You’re Gonna Need a Lot of Music”, que tendrá más o menos unas otras diez canciones, y será un álbum doble. Creo que una vez que el concepto se haya presentado de forma lineal todo lo demás puede caber en un disco más grande. Sería una especie de ventana al proceso de composición para explorar el mundo más amplio de lo que estábamos creando. Creo que habría sido demasiado abrumador intentar presentarlo todo de una vez.

En un momento dado, hablamos de hacer un álbum doble, como el “White Album” de los Beatles, donde era puro caos y eran como 30 o 40 canciones que se dispersarían por todas partes. Pero no nos pareció que el tercer álbum fuera el momento adecuado para hacerlo, por lo que nos guardamos bastante.

Había algunas canciones que, curiosamente, eran mejores que las que se incluyeron en el disco, pero probamos varias secuencias y esta funcionó. Había una versión del disco que seguía la línea de “Redeemer”, diez canciones muy pesadas. Simplemente sentimos algo. Como decíamos sobre el humor como músicos, no es que crea que haya humor en “Redeemer”, pero creo que al haber tenido esa nota tan particular y tan opresiva en nuestro ataque con ese sonido no nos habría parecido propio de nosotros. También había casi un álbum de canciones muy al estilo de “New Beginnings” que habría sido muy alegre y desenfadado, pero no sentíamos que abarcara todo el espectro de lo que exploramos y vivimos mientras escribíamos. Así que lo más lógico fue juntar las dos caras y guardar el resto para más adelante. 

Hay una canción llamada «The Boy Who Never Learned How to Laugh» que nos encanta a todos, pero no entró en el disco. Creemos que verá la luz algún día, tal vez en uno o dos años. Fue muy divertida.

Espero poder escuchar esa canción, es muy interesante y bueno que estén preparando otra edición. Previamente mencionaron que tuvieron cinco meses para escribir este álbum, y que eso los hizo muy felices. Incluso dijeron que era todo lo que querían al formar una banda. ¿Creés que esa libertad los hizo más aventureros o quizás le sumó más desafíos al proceso? ¿Les dio una sensación de que todo era posible?

El proceso comenzó con seis meses de antelación. La única razón por la que fue así era porque teníamos festivales programados para ese verano (ni siquiera había una fecha límite). Más allá de eso, solo teníamos seis meses libres. Al principio me resultó bastante intimidante, porque estaba muy acostumbrado a trabajar con plazos de entrega y a rendir bien contra ellos, sabiendo que ese sería el límite.

El primer mes fue muy confuso para mí porque no sabía cómo escribir sin un objetivo. Y escribimos algunas cosas buenas, ahí se hicieron “New Beginnings” y “Empty Pledges”, pero en ese momento no lograba entender cómo encajaban estas canciones. Resultó que lo único que teníamos que hacer era seguir escribiendo, y lo convertimos en un juego muy divertido. Nos retábamos a escribir y terminar una canción cada día. Trabajábamos cuatro o cinco días a la semana, con descansos largos para almorzar. Fue todo muy relajado, no era una operación militar, pero íbamos cada día, trabajábamos poco a poco y terminábamos una canción, sin definirnos por ninguna idea preconcebida de quiénes éramos, solo interpretando la canción que surgiera ese día. Escribimos canciones de metal, y «The Boy Who Never Learned How To Laugh» podría haber salido en un disco de Buena Vista Social Club, pero conmigo hablando por encima, era un caos. 

Solo después de cuatro o cinco meses empezamos a formar listas de canciones y nos dimos cuenta de que nos estábamos acercando a algo. Ahora no concibo el trabajo de otra manera, porque ya lo he hecho y he aprendido a convivir con ese tiempo y a aprovecharlo al máximo. Pero al principio, habiendo trabajado siempre con plazos estrictos y vidas estresantes, pensé que eso sería un obstáculo para el arte, y resultó ser una ventaja. Siempre nos tomaremos ese tiempo. Creo que se puede tardar demasiado, y uno podría perderse en la nada si no se establece una idea vaga de plazo, pero definitivamente quiero al menos seis meses de escritura de ahora en adelante. 

Te entiendo más de lo que te puedas imaginar con esto último. Ya que hablaste de tocar en festivales: tienen confirmada una gira por el Reino Unido en el mes de noviembre, y también otros lugares, como el festival Primavera Sound. ¿Cómo se están preparando? ¿Y cómo pensás que le va a ir a las canciones nuevas cuando salgan en el formato en vivo? 

De hecho, ya pasamos este verano tocando la mayor parte del nuevo álbum en festivales, incluyendo el Primavera Sound. Tocamos siete canciones del nuevo álbum en ese set. Fue una decisión bastante arriesgada, ya que aún no han salido y la gente no las conoce. Probablemente podríamos haber recurrido a material más conocido y haber obtenido una reacción más segura, pero elegimos no hacerlo porque creemos en estas canciones y queremos tocarlas todo lo que podamos para nuestro beneficio, y también para que el público sepa que no nos aferramos al pasado, siempre estamos interesados ​​en seguir adelante. Curiosamente, la canción que da título al álbum, “You’re Gonna Need A Little Music”, que aún no se publicó, generó una gran repercusión, con una notable acogida por parte del público, y esto nos confirma que es la canción que creíamos que era. Es una canción especial, y estoy deseando que ya se publique, junto con el álbum completo. 

Es muy audaz decidir tocar canciones nuevas en un festival antes de que se hagan conocidas al público. Es un espacio donde conviven varios públicos, desde los fans más fieles, a gente que los está conociendo de cero mientras esperan a otro artista. Puede ser muy experimental. ¿Cómo pensás que salió?

Creo que salió muy bien. Es importante desafiarse a uno mismo y al público, no queremos tomar el camino fácil. Después de “The Overload” nos dimos cuenta de que no éramos esa banda. Preferimos una carrera con desvíos y aventuras, preferimos cometer errores que ir a lo seguro. Hemos cometido errores, pero eso no lo fue. Se sintió muy poderoso tocar esas canciones y decir “esto es lo que estamos haciendo, y de esto estamos orgullosos ahora mismo”. Así somos ahora. No vamos a ser la versión de nosotros mismos que éramos hace dos años.

Desde su debut se viene construyendo inconscientemente una cierta identidad, de a poco se van convirtiendo en una de las bandas británicas más grandes de la nueva escena internacional, no sé si lo sabían (risas). Tengo un amigo acá (en Uruguay) que tiene vinilos de Yard Act, y tuvo que esforzarse en conseguirlos porque muchas de estas cosas no llegan a nosotros. ¿Sentís que esta nueva visibilidad generó cambios en su forma de componer, o les dio ganas de protegerse de las expectativas?

Creo que podría haberlo hecho, pero hemos hablado de lo increíble que es que nuestra música esté viajando. Espero que quienes disfrutan de la música entiendan su filosofía, especialmente después de este álbum, y después de tres álbumes. Espero que quienes siguen a bordo después de estos tres álbumes comprendan que la banda va a evolucionar y cambiar, y que no estamos obligados a complacer a la audiencia, sino que valoramos, respetamos y amamos a la que tenemos.

El hecho de tener fans al otro lado del mundo es muy gratificante. Pero, por el bien de la música, no podemos estar considerando sus expectativas como creadores, o nos quedaremos cortos. Así que espero que a tu amigo le guste el nuevo álbum y que siga encariñándose con la banda.

En conclusión: ¿qué les gustaría transmitir al público la próxima semana cuando finalmente salga “You’re Gonna Need a Little Music”?

Me gustaría asegurarles que una banda aún puede hacer música como amigos y que ese vínculo es más profundo que venderse como una marca, que la humanidad brilla a través de la música y que solo podrían haber sido ese tipo de personas y nadie más. Quiero que la gente lo entienda todo, de hecho, que contra todo pronóstico, aún se puede expresar como colectivo y respetarse mutuamente y funcionar en este mundo y tal vez incluso tener un poco de éxito.

Esto te puede interesar

Utilizamos cookies para personalizar la experiencia de nuestros lectores.    Más información
Privacidad