Daniela Andrade: “Mi punto de partida es escribirle a diferentes versiones de mí misma” [ENTREVISTA]

Existe una falsa creencia muy común en la música: asumir que la extrema sensibilidad es sinónimo de debilidad. Para Daniela Andrade, la cantautora hondureña-canadiense que conquistó al mundo con su voz, esta vulnerabilidad se ha convertido, por el contrario, en su acto de mayor fortaleza. Tras ganarse el cariño global y construir un refugio minimalista con exitosos covers acústicos en YouTube, Andrade regresa con un disco que se aleja de la contención para exigirnos sentirlo todo: “Oda”.

Al tomar el control total de su proyecto como productora independiente, Daniela evitó el camino tradicional de quedarse en su zona de confort acústica. La culminación de este viaje de autoconocimiento es su primer álbum de estudio, un material profundamente íntimo pero sonoramente exuberante. Oda encuentra a la artista documentando su transición a la adultez y explorando su propia “mujeridad” bajo una meticulosa capa de texturas que navegan entre el jazz, el R&B y la electrónica. La intimidad desarmante que la caracteriza sigue ahí, pero esta vez sirve como un vehículo deliberado para reconciliarse con su linaje y las versiones pasadas de sí misma, creando una experiencia catártica que demuestra que, a veces, estar dispuesta a fallar es la única forma radical de ser verdaderamente fuerte.

Daniela Andrade conversó con Worked Music sobre el proceso de escribirle a las diferentes versiones de sí misma, el valor de archivar la memoria a través de notas de voz, cómo el deseo guía su intuición en el estudio, la importancia de estar dispuesta a fracasar al crear y la energía que prepara para su esperado debut en la Ciudad de México.

Nombrar un disco Oda es una declaración muy hermosa porque de entrada ya implica una dedicatoria profunda. Me encantaría empezar preguntándote, ¿para qué o para quién es esta oda?

En lo que va de mi proceso, siento que mi punto de partida es escribirle a diferentes versiones de mí misma. En Oda, hice todo lo posible por documentar lo que se sintió como una segunda pubertad, una transición a la adultez como mujer y todas las emociones que vinieron con eso. Ya casi al final del proyecto, no dejaba de imaginar a un tipo específico de mujer, como las mujeres con las que crecí: criadas por padres inmigrantes, llevando dos mundos dentro de ellas. 

En Oda hablas de la alquimia de expresar las emociones en lugar de reprimirlas. Al llegar a ‘el enojo’, sorprende que no sea un track musical tradicional, sino una grabación directa donde escuchamos a alguien hablándote sobre cómo el cuerpo te indica que necesita salir o descansar ante la ira y la tristeza. Al incluir esta conversación, tratándola casi como una fuente primaria de tu propia vida, ¿cómo fue la decisión de abrir la puerta a esta vulnerabilidad y hacer del álbum un espacio seguro para procesar realidades emocionales tan pesadas, en lugar de solo cantarlas?

Las conversaciones que tengo me moldean; una constante son las notas de voz con mi mamá. Incluirlas en el álbum no fue planeado (de hecho, me dio muchas dudas); al principio eran solo temporales, pero con el tiempo ya no me imaginaba el disco sin ellas. Creo que las pláticas son la mayor fuente de inspiración. Desde siempre, los humanos nos hemos formado compartiendo historias alrededor del fuego o la comida. Las palabras siempre han tenido un gran peso para mí, seguro porque desde muy chica me tocó traducir del inglés al español. Este proyecto me demostró cuánto amo archivar estas pláticas y, sobre todo, el tiempo tan valioso y las lecciones que quedan guardadas en ellas.

Al explorar tu herencia bilingüe y el sentido de pertenencia en Oda, nos encontramos con un track como ‘madre’. ¿Qué lugar ocupa el linaje de las mujeres de tu familia en la creación de este álbum? ¿Sientes que esta canción funciona como un homenaje, una reconciliación o un diálogo con tus raíces?

Creo que es un poco de las tres.

A veces, se puede llegar a confundir la sensibilidad con la debilidad, pero al escuchar tu disco se percibe que como artista se puede ser frágil pero no débil. Como cantautora y productora independiente de tu propio material, ¿cómo vives esta dualidad y cómo logras que esa vulnerabilidad emocional se convierta en la mayor fortaleza de tus canciones?

Hace poco leí que expresar tus deseos significa definir la forma específica en la que estás dispuesta a fracasar. Para mí, intentar hacer una canción que sea fiel a una emoción se siente justo así; pero para conectar con las partes más reales de mí misma, tengo que estar dispuesta a fallar al intentar capturarlas. Ser vulnerable emocionalmente no se me da de forma tan natural, y tal vez por eso la música sigue siendo ese lugar al que siempre regreso. La exploración de sonidos y palabras es el terreno donde estoy más dispuesta a fallar y volver a intentarlo. Creo que ese proceso me hace sentir más fuerte y segura con los años.

El deseo es uno de los ejes centrales de este álbum. En temas con una intimidad tan desarmante como ‘beds of hay’, ¿cómo abordas el deseo, no solo el romántico, sino el deseo de habitar tu propia piel, desde la producción? ¿Cómo decides qué texturas de jazz o R&B acompañan mejor esa sensación?

El deseo es un tema que me tiene muy obsesionada últimamente. El irme acercando cada vez más a un deseo que se siente como si viniera de lo más profundo de mí. Mi cuerpo siempre me lo dice primero; tal vez sea lo que la gente llama intuición o una corazonada, pero si mi cuerpo quiere más de eso —en este contexto, en lo sonoro— simplemente sigo esa sensación. Para mí, el deseo de lo que quiero explorar en el estudio no es algo que aparece de forma aislada; se va construyendo a través de pensamientos recurrentes y, muchas veces, de los sueños.

Hay una meticulosidad hermosa en tu debut donde cada detalle, como la presencia del piano en ‘steer’, se siente profundamente intencional. Sabiendo que este es tu proyecto más personal, ¿cómo logras que esas elecciones de arreglos dejen de ser solo un acompañamiento musical y se conviertan en una extensión de las emociones que querías expresar?

Me da gusto que eso se sienta. Cada sonido es muy intencional en Oda. Es una práctica en la que quiero mejorar cada vez más: decir más con menos. Para mí, la letra siempre va primero; eso guía las decisiones instrumentales. El objetivo siempre es realzar la voz y la letra, o hacerles espacio.

Al tratarse de tu proyecto más personal, estas canciones nacieron desde un espacio de mucha introspección. Ahora que estás girando con el Oda Tour por Norteamérica, ¿sientes que la intimidad o el significado de alguna de estas canciones ha mutado o cambiado de forma al momento de compartirla y cantarla en colectivo sobre el escenario?

Ha sido muy especial ver a la gente cantar Oda en lo que va de la gira. Todavía lo estoy procesando, porque estoy justo en medio de todo, pero empiezo a sentir esta sensación más profunda de ‘soltar’ el trabajo y ver cómo se convierte en lo que sea que quien la escuche necesite. Estoy tan agradecida, me conmueve muchísimo.

Este 3 de julio tendrás tu esperado primer show en la Ciudad de México, presentándote en la Sala (B) del Foro Indie Rocks! Sabiendo que el público de aquí ha seguido tu trabajo desde aquellos primeros videos acústicos en YouTube, ¿qué tipo de energía esperas intercambiar con ellos en vivo ahora que llegas con el universo sonoro completo de Oda

Trabajamos muy duro y de manera muy intencional con mi director musical, Adrian Cook (quien también está en mi banda), para crear un set muy fluido, lleno de energía y ternura. Espero transmitir todo eso en el show de Foro Indie Rocks! 

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