Diles que no me maten: “El cine es vida y filosofía. Solo me gustan dos cosas en esta vida: la música y el cine” [ENTREVISTA]

La banda Diles que no me maten conversa sobre su nuevo disco “Escrito en agua”, la escena mexicana actual, películas y su futuro tour en Sudamérica.

Diles que no me maten es una banda proveniente de México que ha ganado repercusión con los años conforme ha ido consolidando su carrera musical, pero también su propio sonido. Mucha de la música actual suele orientarse o apoyarse en ciertos motivos o parámetros que le ofrece la música; sin embargo, no resulta ser el caso de ellos. Entre imágenes cargadas de frases poéticas y sonidos que colisionan en completa antítesis, texturas calmadas y extrañas que elevan el sonido atmosférico hacia un espacio onírico y desequilibrado, pero también su fascinación por encerrarlo en una puesta en escena cinematográfica, Diles que no me maten logra encapsular en su propuesta todo lo visceral y artísticamente interdisciplinaria que puede llegar a ser la música.

Desde su debut “Edificio”, fueron escalando en la búsqueda de ese sonido que muchas veces comparte el espíritu de una banda sonora de películas de culto, algo que ya habían dejado en claro en su EP “Cayó De Su Gloria El Diablo” y que posteriormente consolidaron en su disco “La Vida De Alguien Más” de 2021. Pero llegar a estos sonidos no alejó ni disminuyó la ambición de la banda de ir más lejos. Esa inquietud poco a poco fue tomando forma en sus siguientes discos y ahora están a solo semanas de lo que será posiblemente su trabajo más atrevido, cerebral y atmosférico con “Escrito en agua”.

Conversamos en esta oportunidad única con la banda antes de su tour por Sudamérica, quienes nos revelan con lujo de detalles su fascinación por directores del cine mexicano, la literatura y figura de Juan Rulfo, películas que los han inspirado y también cómo se fue construyendo el circuito contemporáneo de la escena musical mexicana en estos últimos años, además de compartir algunas revelaciones de su próximo disco para los curiosos y seguidores de la banda.

Han tomado como nombre el título de uno de los cuentos más representativos de la literatura mexicana “Diles que no me maten”. ¿Cómo se ve reflejada o inspirada la figura de Juan Rulfo o la literatura mexicana en su música?

Jonás:  Pues el nombre, en realidad, no lo tomamos así, lo eligió Raúl hace mucho tiempo. Creo que para ese momento nadie de nosotros había leído el cuento. Yo ni siquiera estaba en la banda en ese momento. Pero la frase le resonaba mucho. Ya más metido, con el paso de los años, el cuento empezó a tener mucho más peso, también porque la misma gente nos relacionaba con ello. Creo que lo leí ya entrando en la banda, como a los tres años. Y la verdad es que es un cuento fenomenal. Siento que sí tiene sentido, como una reflexión bien chida acerca de la propiedad privada. Pero para mí, creo que más allá de “¡Diles que no me maten!” o de “El llano en llamas”, lo que más me marcó de Juan Rulfo fue ver “La fórmula secreta”, una película mexicana de 1965 con un poema de Juan Rulfo como guión a lo largo de toda la película. Es fenomenal, así que todavía hay partes de ese poema que me acuerdo todo el tiempo. Yo creo que eso fue todavía más inspirador. Entonces ya al saber que la banda tenía un nombre de Juan Rulfo, pues ya me gustaba también de por sí.

Me parece muy interesante, sobre todo por la mención de esta película de Juan Rulfo, y porque él tenía esta afición por el cine y la fotografía. Por otro lado, muchas de sus composiciones, sobre todo en sus últimos discos, logran crear ciertas atmósferas que se apegan a lo cinematográfico, o, con algo que para mí es importante en el cine: la banda sonora. Eso que está detrás y que apoya bastante la imagen de la escena. Eso se refuerza en su caso, por ejemplo, con las letras que son poemas y que se recitan en el apartado vocal de la canción. ¿Esto viene de algún acercamiento más hacia lo literario que a lo musical?

Jonás: Creo que ambas son igual de importantes. Desde que empezamos nos gustaba hacer atmósferas e imágenes con la música, lo cual permitía que entonces las canciones no fueran tanto canciones, sino que fuera algo muy amorfo: colocar una atmósfera y de repente alguien que recita por encima. A la fecha, creo que le damos una importancia muy similar tanto a que la letra transmita imágenes como a que la música también lleve una imagen. De hecho, en este disco fue la primera vez donde estuvimos jugando más fuertemente con eso. Me acuerdo de estar hablando con Andrés de esto y decirle: “esta frase de aquí está ya proponiendo una imagen y me gustaría que el acorde que estamos poniendo sobre esta frase esté pensando y sintiendo lo contrario para crear una doble imagen con esto”. Entonces sí, lo hacemos mucho. 

Andrés: Para complementar lo que dice Jonás, pasa mucho que las imágenes se pueden entender como la suma de otros elementos. Una imagen puede ser una suma de cosas, ya sea una yuxtaposición, tipo en el cine la imagen que se genera es cuando juntas una imagen con otra como la imagen de un plato más la imagen de un atardecer, etc. Esto pasa igual con los acordes, un acorde por sí mismo es una cosa, otro acorde es otra, y cuando combinas estos dos acordes en una línea de tiempo se genera una tercera imagen fantasma, y a esto sí le sumas la letra, pues ya es como un fractal de imágenes.

Este aspecto de las imágenes que comentan lo noté más en el segundo disco. Acerca de sus composiciones, y particularmente de cómo llegan a esas atmósferas -en este caso con estas yuxtaposiciones, que no es tan común verlas, sobre todo en bandas de hoy en día-, me parece que también es un cruce bastante ingenioso. Un crítico musical por aquí me comentaba acerca de los crossovers, el combinar esas distintas disciplinas para formar algo interesante, y creo que es algo que ustedes hacen. Además de esto, quería preguntarles ¿cuáles serían los discos que los han inspirado, impulsado o direccionado hacia estos sonidos? 

Gerardo: Siento que, por lo menos para mí, hay una variedad muy grande de momentos en discos. O sea, no es tanto uno en específico, sino más bien texturas o ideas sónicas que permean en un disco. Hay un disco que a mí me gusta mucho de Yo La Tengo, que se llama “And Then Nothing Turned Itself Inside-Out”, en el hay como una energía, desde cómo se graba, cómo suenan las cosas y cómo generan imágenes, que a mí me parece interesante para poder explorar ideas de textura o ideas de cómo se posicionan los instrumentos en la mezcla, y que siento que ayuda a que tenga profundidad una canción. Pero así como ese disco, hay como una cantidad absurda. 

Raúl: Yo diría que el “An American Prayer”, que son grabaciones de poemas narrados de Jim Morrison musicalizados por The Doors. Siento que hace justo eso: tener dos imágenes y yuxtaponerlas para generar una tercera.

Gerardo: Pero también todos tenemos diferentes maneras de escuchar música y escuchamos diferentes cosas también. Andrés, por ejemplo, me enseñó mucho del post-rock, y entonces descubrí una manera también de cómo funciona la guitarra desde otro lado, y cómo se puede entender el mundo de sonido desde el post-rock. También escuchamos mucho jazz, y hay muchos discos de jazz con los que conectamos todos. 

Andrés: Lo que pasa con esta banda es que no todos tenemos el mismo gusto musical, y eso es algo bueno, porque si todos tuviéramos el mismo gusto sería siempre la misma estética. Pero a veces también todos coincidimos en una cosa. Algo que a todos nos gusta por ejemplo es Pharoah Sanders, Manu Chao o Alice Coltrane. Pero también el hecho de que a mí me guste una cosa que no le gusta a los demás, hace que mi aporte sea un poco referencial a eso, pero no se vuelva absolutamente eso, y así lo vuelve muy interesante. A mí en lo personal me gusta mucho Sigur Rós, pero soy el único de la banda al que le encanta realmente y eso está padre porque mis aportes pueden sonar a Sigur Rós, pero ya cuando los demás aportan, ya no suenan a ellos, porque no están pensando en esa referencia. 

Gerardo: Justo la parte de los gustos es que, si a nadie más le interesa tanto a profundidad algo, uno hace un ejercicio de convencer y decir por qué funciona en nuestra música ese tipo de referencias, o ese tipo de texturas o ese tipo de sonidos. No nada más que nos guste a todos y ya lo conectamos a nuestra música, sino cómo puedo hacer para integrar esto que es de mi mundo sensible al mundo sensible de los cinco y apropiarlo en nuestra propia expresión de lo que significa esta banda.

Es curioso pero efectivo, el tratar de que quizá la inspiración de alguno de ustedes no quede en el foco central, sino que más bien vaya deconstruyéndose poco a poco en esa interpretación de la música para poder crear algo nuevo. Acerca del nombre, me llama mucho la atención porque Juan Rulfo es uno de mis referentes literarios. Su libro “Pedro Páramo” es una novela que para mí es netamente cinematográfica. De hecho, la comparo mucho con el “El padrino II”, donde hay momentos en los que te cuenta una historia, luego corta y te mete a la historia del pasado y así sucesivamente. Les mencionaba esto porque quería saber si ustedes tienen algún acercamiento al cine, ya sea al cine mexicano, que tiene unos referentes muy grandes. ¿Cómo ven el cine dentro de su música o su vida personal? 

Andrés: El cine es vida, es filosofía. Solo me gustan dos cosas en esta vida: la música y el cine. De verdad, consumo mucho cine, y no solo yo, también Jonás, Gerardo, Raúl y Jerónimo; a todos nos gusta mucho el cine. De hecho, a veces me gustaría hacer pelis, pero es una cosa muy distinta. Sin duda es parte de cómo pensamos la música también. 

Jonás: Yo consumí mucho cine mexicano durante una etapa muy joven de mi vida, me encantaba Roberto Gavaldón. De hecho, no es de él, pero específicamente en ese momento me encantaban películas como “Distinto Amanecer” (Julio Bracho, 1943) y “Rosauro Castro” (Roberto Gavaldón, 1950). Pero nuestro primer sencillo se llama “Cayó de su Gloria el Diablo”, que también es por una película de José Estrada, y además es un peliculón que transcurre ahí, en el centro de la Ciudad de México, donde ensayábamos. Entonces yo me acuerdo de quedarme con ese título y decir que debíamos ponerle ese título al primer EP que sacamos. En esa época, cuando empezó la banda, yo sí adoraba el cine mexicano. Ahora la neta ya no consumo mucho cine, pero en ese momento sí era mi pasión. 

Gerardo: Por mi parte, algo que disfruto mucho es escuchar los soundtracks de películas y todo ese universo de música para pelis, que es otra cosa completamente diferente musicalmente hablando, porque siempre se sostiene por una imagen. Explorar esas texturas a partir de escuchar soundtracks a mí me parece bien chido y me gusta un montón ver esa parte del cine.

Raúl: Siento que también por “Los Simpson”, nos gusta mucho ese tipo de música.

Gerardo: Sí, hay un montón. A mí me gusta mucho Oliver Coates, porque es un chelista que hace mucha música para películas, y Mica Levi también, que hace un ambiente súper espacial y con mucha profundidad, pero que justo cuando pones ese tipo de música sobre una imagen, se expande y se vuelve justo otra imagen fractal al poner dos cosas que tienen mucha energía y convertirlas en una tercera, porque se apoyan entre ellas en sus ausencias y sus necesidades. 

El cine es una de las grandes inspiraciones de los artistas, tal vez mi pasión artística más importante después de la literatura y la música. Otros artistas, por decir uno que me gusta, como Charly García, evidenciaban su amor al cine y las películas en álbumes o canciones, pero algo que me causa mucha intriga saber es el lado de la escena musical mexicana. Quizás no todo el mundo esté familiarizado o algunos vayan descubriendo poco a poco qué es lo que pasa por allá, especialmente porque han ido apareciendo con los años un buen puñado de bandas increíbles como Un Perro Andaluz, Grito Exclamación, etc. ¿Cuál es su percepción de esta nueva tendencia que va surgiendo de las nuevas bandas que van apareciendo en México? 

Jonás: Está increíble, la verdad, ha refrescado mucho lo que había antes. Yo me acuerdo que cuando empezamos me gustaba la idea de no saber qué queríamos hacer y no específicamente me gustaba algo de lo que veía en foros como para hacer algo parecido. Había muy buenas bandas psicodélicas que nos gustaban, pero todavía no había nada de lo que nos sintiéramos parte. Ahora si volteamos a ver alrededo, hay un buen de bandas que tienen esta misma energía, estas mismas ganas, este mismo frenetismo y que tienen tanto que decir que se usa más el spoken word y una música más post-punkera, frenética con mucho krautrock. Ahora parece que somos parte de todo esto y es algo mucho más lindo que estar solo. 

Gerardo: Sí, está súper chido cómo han crecido las bandas y cómo hay ahora una variedad absurda de bandas que están alrededor y que tienen muchas ganas de hacer música, eventos y juntarse. La comunidad musical que está creciendo no sólo lo hace por los músicos, sino también crece alrededor de la gente que hace diseño, toma fotografías, hace cine y videoclips para esta música. El público que va cada vez está creciendo y está generando una comunidad alrededor de varios proyectos que antes sí existía, pero era otra manera de hacerlo, porque cuando empecé esta banda no conocía mucho cómo funcionaban estas dinámicas de la escena, como le quieran llamar. Pero ahora que estoy muy metido en esto también me he dado cuenta de que lo más importante es que estas bandas también se apoyan con muchas otras comunidades de artistas haciendo cosas bien bien chidas. Ha habido bandas que están empezando que conocemos; en algún momento nosotros éramos esa banda que estaba empezando, y yo percibo un apoyo en general de muchas maneras en esta escena que siento que se está haciendo algo que está creciendo hacia algún lado y eso me parece muy interesante en la Ciudad de México y en México en general.

Jonás: Sobre todo eso llama la atención de muchos otros lugares y es muy chido. Cuando eres solo una banda no puedes llamar tanto la atención, pero ahora siento que adondequiera que nosotros vamos últimamente, ya sea dentro o fuera de México, nos hablan de la escena de la Ciudad de México. Con todo lo que está pasando la gente está incluso con ganas de vivir en la Ciudad de México. Es muy loco ver y darte cuenta que es verdad, no es algo que puedas tomar a la ligera y que, a partir de un sentimiento, se empezó a hacer un montón de arte, y eso está bien chido.

Andrés: Sobre todo, es una escena que se está haciendo con mucha urgencia. La música se está haciendo con mucha urgencia y eso es algo especial. 

Ese es uno de los motivos por los que también empezó a interesarme la música de hoy. En el caso de México, tiene su propia historia musical con bandas importantes. En Perú también me sucedía lo mismo de no reconocerme con las bandas hasta que en estos años recientes podría hablarse de una escena limeña o de la capital, pero también empezó a echar luces y mostrar lo que había en otros lados. Me imagino que en México pasó lo mismo, pero ahora quería comentarles sobre el presente y lo que va a ser su próximo tour en Sudamérica. ¿Qué sensaciones les trae el poder compartir su música con otros lados del continente y que se va conociendo cada vez más?

Jonás: A mí me da muchos nervios, pero me llena de felicidad porque es una empresa rara. Empresa en el sentido de que tener una banda es una aventura y siento que nosotros empezamos desde hace mucho tiempo a preguntarnos qué queríamos hacer con todo esto, hacia dónde íbamos. Un poco el motivo siempre fue que queríamos viajar porque vimos que tener una banda dentro de México era una gran manera de hacerlo. El sueño siempre era: “tenemos que llegar más al sur”. Una vez llegamos a Guatemala y fue increíble. Recuerdo pensar: “ahora solo quiero tocar por acá y no sé cómo le vamos a hacer para llegar más al sur”, y pues este año lo estamos dando todo para poder ir para allá. La organización de nuestras vidas está gravitando la posibilidad de poder ir allá a tocar y para mí es lo más emocionante y, al mismo tiempo, me da mucho nervio porque cuando vamos a tocar a Estados Unidos o algo así, pues no me siento de la misma manera comprometido y supongo que es por la barrera del lenguaje. Pero ahora que vamos a tocar por allá, con ustedes, donde el sentimiento y la vida también son tan parecidos… Yo estaba viendo ayer un video de Lima y dije: “¡Ah, es igual a la Ciudad de México!”. Y pues sí, solo siento que tengo nervios de ir para allá, pero al mismo tiempo me encanta.

Gerardo: Para mí es una emoción muy similar y también me da mucha curiosidad, porque ir para allá es saber cómo se expresan, cómo es la música y cómo es la gente, porque por más similares que tengamos las vidas, todo se experimenta muy diferente. ¿Qué sensación ha de ser tener tantos vecinos tan chidos y estar tan lejos de Estados Unidos? Eso ayuda a que se generen comunidades muy diferentes y me encantaría saber más sobre la música de allá y conocer a gente que está haciendo música en el mismo idioma que nosotros. Eso me llena de emoción.

Jonás: ¡Vamos a ir a donde se inventó el punk, caray! Eso me vuela la cabeza. ¿Qué tan grandes son Los Saicos en Perú? 

Empezó a ganar más fuerza a raíz de ese documental, pero Los Saicos vienen de un distrito muy importante musicalmente, que es Lince, de donde han salido muchos referentes musicales importantes. Así que sí son referentes importantes, al igual que otros músicos provenientes de esa zona u otros distritos.

Jonás: ¿Qué banda nos recomendarías del distrito de Lince?

Ahora hay una página que se encarga de revalorar todo lo relacionado al distrito de Lince, “Lince Under”, que está a cargo de Fernando Pinzás. Él sacó recientemente su disco debut “Primera Secuencia” (2025) con su proyecto musical Ballet Mecánico, donde combina synth-punk y post-punk. Tiene canciones muy contestatarias, pero al mismo tiempo las puedes bailar perfectamente. Viendo todo esto hasta aquí sé que están preparando todo para presentar su nuevo disco. Considerando su evolución desde su primer disco “Edificio” (2020), hasta “Obrigaggi” (2023), ¿están tomando una dirección distinta a todo lo anterior con “Escrito en agua” o tratan de seguir quizás algo que ya tenían trazado con la experiencia de estos años?

Gerardo: Se puede leer una escalera de crecimiento hacia algún lado como una dirección, pero para mí este disco es muy diferente en su profundidad y con mucho más dimensión que los otros, aunque al mismo tiempo tenga toda esta historia y relación con los otros tres. Este es un disco al que le agregamos otra capa más allá de lo visceral y de la improvisación, sino también mucha idea cerebral al momento de construir melodías, bloques en las canciones y componer más temas. Este disco es una mezcla entre lo visceral que ya conoce la gente y toda la parte cerebral que tiene. 

Jonás: Yo siento que es más paisaje, justo lo que decías, mucho más atmosférico y cinematográfico. Siento que este disco es lo más cerca que hemos estado de ser solo atmósferas y es lo que a mí me encanta, porque vas canción por canción y parece que estuvieras escuchando un aleatorio de toda nuestra discografía, porque te va cambiando el espacio en el que estás con cada canción, y luego, conforme avanza el disco, te das cuenta de que todo está unido, que todo está relacionado entre sí, aunque la atmósfera cambia con cada tema. Creo que arriesgamos más en ese aspecto. Este es un disco mucho más lento al que necesitas darle mucho más cariño y atención que los anteriores, que ya de por sí tenías que darles atención para escucharlos. Este disco es más exigente en ese sentido y por eso fue más riesgoso de nuestra parte, porque vamos a tratar de que a la gente que le encanta swipear en TikTok le guste estar 40 minutos en una atmósfera extraña. Pero ahorita es mi disco favorito de Diles que no me maten y se parece más a “La Vida De Alguien Más” que a “Obrigaggi”.

Andrés: Yo estoy de acuerdo, es una especie de secuela espiritual de “La Vida De Alguien Más”, también porque ese disco era muy raro. De hecho, lo que tiene este disco es que la composición es distinta. Todos los discos lo tienen, pero en ese entonces era una consecuencia de muchos factores aleatorios y siento que este disco no es eso, sino que fue totalmente planeado. El hecho de que un instrumento esté tocando una nota con cierto timbre fue, la mayoría de las veces, premeditado. No siempre, hay algunas cosas que fueron improvisadas, pero la concepción en general está mucho más premeditada. Entonces, quizá es más artesanal en ese sentido, casi como un rompecabezas. Hacer este disco se sintió como armar un rompecabezas.

Jonás: ¡Qué chido! Ya me emocioné.

Gerardo: Lo chido de este disco también es que le dedicamos mucha precisión. Es un disco al que le dimos bastante tiempo a la mezcla y ver qué es lo que funciona, lo cual ha sido un dolor de cabeza. Con los otros discos llegábamos a un límite más rápido y aquí nos presionamos para que estuviéramos contentos con el resultado a un nivel que a veces parece neurótico.

Jonás: Es la primera vez que hacemos algo así, y eso está muy raro para nosotros. Siento que hicimos los anteriores discos con la urgencia de hacer música, con ganas de hacerlo y sin ningún tipo de planificación. Esta es la primera vez que el disco es parte de un proyecto más grande porque vamos a hacer esta gira y por eso tenemos que sacar los discos antes de que empiece, para poder venderlos, hacer videos, etc. Ya hay un proyecto entero el cual ha sido mucho más exigente. Ha sido muy divertido y muy complicado mezclar la idea de hacer música muy íntima con mis mejores amigos y además tener que colocarlo dentro de un plan mucho más grande. Por eso demoró un año en salir, porque queríamos bookear al menos ochenta fechas antes de decir que teníamos ya el disco. Entonces todo esto ha sido como: “¡Órale, esto es una banda independiente en esteroides!”.

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