Motherflowers: “Que sonemos a nosotros, a pesar de todos los géneros que tocamos, tiene que ver con que intentamos no sonar a nada” [ENTREVISTA]

Motherflowers vuelve con “QUE VAYAN Y LO CUENTEN”, su tercer álbum de estudio que explora distintos sonidos de Latinoamérica sin perder su esencia venezolana.

Motherflowers nunca ha sido un proyecto de una sola dirección. El trío venezolano formado por Irepelusa, Veztalone y Frank Lucas lleva años moviéndose con naturalidad entre distintos géneros, dejando que el rap, el pop y varios ritmos caribeños convivan dentro de un mismo universo sonoro. En “QUE VAYAN Y LO CUENTEN”, su tercer álbum publicado hace solo unas semanas, esa libertad creativa toma forma en un disco que nació desde el disfrute y la curiosidad dentro del estudio, sin una idea rígida de hacia dónde debía ir.

Este disco también funciona como un recorrido sonoro por distintas geografías y acentos de Latinoamérica. Las colaboraciones con artistas de países como Argentina, Puerto Rico y Colombia amplían ese mapa, pero no desvían el centro emocional del proyecto: las raíces. A pesar de haber sido producido lejos de Venezuela, “QUE VAYAN Y LO CUENTEN” sigue sintiéndose como casa. En esta conversación, Motherflowers habla justamente desde ahí: desde una esencia que, pase por donde pase, sigue sonando a ellos.

¿Cómo se encuentran ya a dos semanas del lanzamiento?

Frank: Increíblemente bien. Justamente estamos acá (en Venezuela) haciendo un poco de promoción en medios. Vinimos a traer el álbum que acaba de salir, “QUE VAYAN Y LO CUENTEN”, y estamos re emocionados.

Hablando de “QUE VAYAN Y LO CUENTEN” —que es su tercer álbum—, en él pasan por distintos estilos, géneros musicales y ritmos. ¿Qué hace que, incluso cambiando de ritmo, una canción siga sintiéndose como Motherflowers?

Veztalone: Este fue un disco que hicimos en su totalidad entrando al estudio sin una idea preconcebida, haciendo un dibujo libre y jugando un poco como niños. Y una de las cosas que más nos sorprendió fue cuando nos poníamos muy locos. [Decíamos] “hagamos un merengue”, “ahora métele guitarras de, no sé, música que tenga referencias de Tame Impala”… Nos poníamos a inventar muchísimo y distanciarnos de nuestro núcleo más cómodo, e igual terminaba sonando a Motherflowers. Escuchábamos la canción y decíamos “esto es un merengue de Motherflowers”. “Esto es [otro género]…”, pero siempre termina sonando Motherflowers. Más allá de que nuestras 3 voces y nuestras 3 formas de composición se complementan para lograr Motherflowers, también creo que viene mucho de que tenemos una historia propia que contar que, [sin importar] el género en que la montemos, igual termina representándose.

Irepelusa: Sí; además, no es como que nosotros escuchamos una referencia y decimos: “queremos hacer exactamente esto”, también la interpretamos a nuestra manera. Creo que esa libre interpretación de experimentar en la diversidad de género es lo que hace que, sea cual sea el género que toquemos, vamos a hacerlo sonar a nosotros, porque es nuestra interpretación y nuestra sensibilidad al momento de crear lo que estamos haciendo. Por eso [el primer álbum] se llama “Retrofuturismopsicotropical”.

Veztalone: Y también somos muy críticos. Cuando en el estudio [una melodía] nos suena a algo, paramos todo y decimos “mira, esa guitarra suena a esto”, o “esto suena a otra cosa”. Creo que Irene es la que tiene como una biblioteca de demasiados sonidos que reconoce, entonces que sonemos a nosotros, a pesar de todos los géneros que tocamos, tiene que ver con que intentamos no sonar a nada.

Es como mencionaron en una anterior entrevista: volvieron a la música por diversión, por el disfrute de realizarla. Hablando de ese proceso creativo, cuando ustedes miran el inicio de Motherflowers y el momento en el que están hoy, ¿sienten que ha cambiado algo en la forma en la que crean música juntos? ¿Tal vez un ritual o algún tipo de proceso?

Frank: Sí, todas las maneras en las que hemos hecho música en cada proyecto es totalmente distinta. Cuando iniciamos Motherflowers, quizás éramos mucho de arrancar con una idea que alguien traía a la mesa. Esa forma de hacer música todavía se sigue implementando, pero en una baja dosis. Por ejemplo, “QUE VAYAN Y LO CUENTEN” fue el álbum en que hicimos todas las canciones los 3 desde 0, y eso no había pasado tanto en los demás proyectos, o [al menos] no en el mismo porcentaje, pero el espíritu de composición siempre lo hemos mantenido. Siempre hemos sido muy cuidadosos con cada palabra que vayamos a decir. Así sea una barrabasada, queremos decir la barrabasada que nos representa a los 3. Somos bastante autocríticos, somos críticos con las cosas que están haciendo nuestros otros compañeros. También dejamos el ego a un lado en cuanto a composición se trata, porque para nosotros lo más importante es la canción. Siento que esos han sido nuestros rituales: el llegar al estudio, escuchar una progresión de acordes, hacer esa progresión de acordes, decir: “mira, yo creo que esto está fino”, luego probar percusiones o baterías y decir: “bueno, por aquí se va”… Desde este álbum, creo que ese ha sido nuestro nuevo ritual, porque cada proyecto en realidad ha tenido un ritual distinto. “Mamaflor” [el segundo álbum] tuvo otra manera de ser creada en cuanto a sesiones, que eran con productores que quizás eran más ajenos a nosotros. Para nuestro anterior álbum, fuimos muy nosotros en una búsqueda de ‘beats’ para, a partir de un beat, empezar a hacer una idea. Cada proyecto tiene un espíritu distinto y una manera de desenvolverse distinta en cuanto a música se trata.

Veztalone: En este tercer álbum logramos algo que estábamos buscando, que era poder volver a conectar con ese espíritu de creación, de dibujo libre, de las primeras canciones de Motherflowers. Más allá de todos los otros retos que había alrededor del álbum, el gran reto fue que ese momento en el estudio y esa canción que naciera, partiera de ahí, de ese “dibujo libre”.

Se ve también que hay bastantes colaboraciones, como con L-Gante de Argentina, Pj Sin Suela de Puerto Rico, Yera y Sr Pablo de Colombia, lo que hace que se perciba mucho esa idea de territorios que se conectan. Cuando ustedes colaboran, ¿qué les interesa descubrir juntando universos tan distintos dentro de una canción?

Veztalone: Lo que buscamos esencialmente es un color que complemente a Motherflowers. Las colaboraciones que buscamos obviamente parten de, primero, admiración hacia la obra del otro artista y, segundo, de lo mismo que nos pasa cuando hacemos música: “qué locura sería Motherflowers con L-Gante”, “qué locura sería Motherflowers con Pj”. Decimos “qué locura” en el sentido de “qué fusión tan interesante”. De ahí parte nuestro acercamiento a las colaboraciones: creo que ninguna colaboración del álbum está hecha porque sea estratégica, o por números o por alcance; están hechas desde esa búsqueda de “¿cómo va a sonar esto?”, y esa emoción y esa sorpresa de cuando estemos en el estudio.

Frank: Totalmente, es eso. Para nosotros ya es bastante difícil incluir a una persona más en nuestras canciones porque somos 3: 2 cantan y 1 rapea, o 2 rapean y 1 canta…

Veztalone: Yo soy el que más canta. [Risas]. 

Frank: Sí, entonces, ¿qué haría la cuarta persona? Pero este álbum —pese a eso— de 16 canciones, tiene 9 colaboraciones. No sé cómo llegamos a esto. Nosotros no buscamos colaboraciones por estrategia, sino más bien tiene mucho que ver con la admiración que le tenemos a un hermano y que nos guste su proyecto. Con este álbum nos pasó eso: yo no sé en qué momento nos llenamos de 9 colaboraciones en el disco.

Veztalone: Para nosotros fue una sorpresa cuando hicimos el tracklist al final. Yo dije: “todas son colaboraciones, ¿qué es esto?”. Lo peor es que para nosotros, a nivel interno, es complejo hacer una colaboración por lo que te dice Frank: normalmente cuando intentamos hacer una canción para enviársela a otro artista, al final no pasa, porque hacemos la canción y decimos: “bueno, [para] la próxima, porque esta ya quedó”, o sea, ya no entra nada más. Ahora, respondiendo a tu pregunta de por qué también hay un misticismo y muchas nacionalidades en los ‘features’, la verdad es que nos dimos cuenta ahorita, haciendo esta jornada de entrevistas. Nosotros, previo al disco, teníamos una idea que dejamos ir: hacer un EP que recorriera Latinoamérica de punta a punta, pasando y colaborando con artistas de las regiones. Hemos tenido el privilegio de viajar y tocar por diferentes países y hacer amigos en cada país, entonces, hacer un EP que fuese como eso era una de las ideas que nos comía la cabeza, pero —al final— siento que este álbum se comió esa idea, que terminó acoplándose y amalgamándose al disco.

Frank: Sí, porque hace 3 años queríamos hacer un EP que se llamara “De Norte a Sur” y tocar varios géneros, pero esa idea se fue, en algún momento la olvidamos. Ahora, haciendo entrevistas, nos dimos cuenta de que tenemos algo del Caribe con Pj, algo del Sur como L-Gante, a Colombia con Yera, y también algo intermedio con José y el Toro, que es venezolano, pero es un artista que hizo su carrera en Chile y representa al bolero, que es algo muy chileno. Nos dimos cuenta que hicimos el “De Norte a Sur” totalmente sin querer queriendo.

Hablando del concepto del álbum, en un post reciente (en el que invitaban a sus fans en Venezuela), decían algo que llamaba mucho la atención: “si este disco tiene una casa, siempre va a ser aquí”. Justamente, el álbum habla mucho del viaje y movimiento que ustedes mencionan. ¿Cómo entienden hoy ustedes esa idea de “casa” dentro del proyecto?

Frank: Creo que, más ahora que estamos viviendo fuera del país, abrazamos muchísimo más nuestra cultura. No digo que no lo hacíamos antes, sino que es algo que muchos venezolanos pasaron: salir de nuestra casa, de nuestra zona de confort, para nosotros fue darnos cuenta de muchas cosas culturales, musicales, y siento que la distancia hace que lo abraces mucho. Nosotros ahorita estamos acá en Venezuela, y ayer que aterrizamos a las 10 de la noche fue como: “Dios mío, el aire huele distinto”. Hoy estábamos por el centro y decíamos: “qué loco que “Amor de Toninas” (que es una salsa que tenemos dentro del álbum) huele a esto”, o sea, al autobús que va pasando por la calle, a todo lo que ves visualmente… y lo creamos fuera de acá. Pero es eso: siento que los 30 años que vivimos dentro de Venezuela nos van a dar por lo menos 30 años más para escribir así.

Irepelusa: A pesar de que el disco en su totalidad lo hicimos en Bogotá (que es una ciudad alta, fría, que no tiene ni un poquito del Caribe), qué bonito saber que le pusimos esa esencia de la cual nosotros venimos, de la que estamos recargados y que siempre vamos a tener porque allá nacimos. Cuando tú escuchas el álbum, te transporta a nuestra casa, ya sea un lugar físico (que viene siendo el Caribe Oriental venezolano) y también a ‘nuestra casa’ [como] un estado mental; cuando nos juntamos por primera vez y empezamos a hacer el proyecto, teníamos un estado mental lleno de inocencia, de ganas de seguir descubriendo, de divertirnos haciendo todas las canciones que hacíamos. En este álbum, nosotros volvimos otra vez a ese lugar.

Esto te puede interesar

Utilizamos cookies para personalizar la experiencia de nuestros lectores.    Más información
Privacidad