Mariposa: “Hay una cierta mira a la música latina que me gustaría ver diferente” [ENTREVISTA]

Mariposa encontró en la música un espacio para experimentar, sanar y construir comunidad, conjugando la identidad latinoamericana y la vida en Ámsterdam. En “Marilean”, su nuevo EP junto a FFLean, cruza dembow, guaracha, funk, hip hop y electrónica para crear un sonido único e innovador que desafía la mirada europea sobre la música latina.

Estamos acostumbrados a escuchar música que pertenece a diferentes regiones y a artistas que construyen su identidad a partir de un lugar. Mariposa (nombre artístico de Jessica Antonietti Díaz), en cambio, parece haberla construido a partir de muchos. Colombiana de ascendencia italiana, criada en Ámsterdam y atravesada por distintas culturas, idiomas y escenas, su música habita precisamente ese espacio intermedio, donde todo se reordena como un rompecabezas hasta producir algo nuevo y único. 

Su nuevo EP “MARILEAN”, realizado junto a la artista brasileño-neerlandesa FFLean y lanzado el pasado 4 de septiembre, nace de esa multiplicidad. Las dos se conocieron en el circuito underground de Ámsterdam y encontraron una potente conexión a través de sus experiencias compartidas como mujeres latinas dentro de una escena donde todavía existe una representación limitada de sus raíces. El resultado es un proyecto que se mueve entre el dembow, la guaracha, el funk, el hip hop y las texturas de la electrónica europea, sin intentar encajar en una sola categoría.

En su energía intensa y ritmos bailables, “MARILEAN” también habla de algo mucho más íntimo. Mientras canciones como “Cavalo Flow” y “Euro Flow” celebran la feminidad, la amistad y la energía de una noche de club, Mariposa sigue explorando una dimensión que atraviesa toda su obra: la vulnerabilidad. Jessica comenzó a hacer música desde muy joven como una forma de expresión y sanación, y hoy entiende sus canciones como un espacio donde también otras personas pueden encontrar palabras para aquello que todavía no saben cómo decir.

En nuestra conversación con Mariposa, hablamos sobre crecer entre dos mundos diferentes, la relación entre Colombia y Holanda, la construcción de “MARILEAN” junto a FFLean, su experiencia abriendo el show de Young Miko en Ámsterdam y mucho más.

Estás sacando tu nuevo EP “MARILEAN”, en conjunto con FFLean. ¿Cómo estás al respecto? ¿Qué nos podés contar de este trabajo?

¡Nos encontramos bien! Para nosotras es una manera diferente de trabajar, porque el proyecto empezó desde Ámsterdam, ahí es donde empezamos a grabar todo, pero ella al final se mudó para Brasil más o menos a mitad del proceso y nos tocó trabajar a distancia, es algo que no estábamos planeando, pero así sucedió y pues cambiamos de plan. Ella también es una persona muy creativa en su propia forma y tiene sus propias ideas, entonces todo fluyó muy fácil y fue muy fácil construir.

Para nosotras fue muy importante representar un cierto sonido donde mezclamos nuestros dos mundos, ya que en Holanda la gente no conoce mucha música latina por fuera del reggaetón o la salsa, entonces nos pareció muy interesante construir un sonido diferente e intentar introducirlo con “MARILEAN”. 

¡Genial! Me gustó la forma en la que combinaron sus nombres, como el nombre Marilyn, se me hizo ingenioso. FFLean y vos se conocieron en la escena under de Ámsterdam y decidieron trabajar juntas. ¿Esta conexión se dio de forma inmediata? ¿Tuvo desafíos en el camino, o se dio con naturalidad?

Desde el inicio. Primero ella tampoco hacía música en portugués, sino más bien en holandés, y yo sí tenía como un acuerdo que hice conmigo misma, que no me gusta mucho mezclar el holandés con español, me suena muy raro en la cabeza. En cierta forma, el sonido de “g” o “j” que tenemos acá en Holanda no lo escucho mucho con el español. Después FFLean empezó a hacer música en portugués, y ahí es donde ya empezamos a hablar más sobre lo chévere que sería armar algo juntas, lo que creíamos que podía funcionar mejor entre los sonidos que tiene cada una y tal. Y después ella sacó su primer proyecto, que fue un poco funk, pero también muy experimental, y desde ahí eso también me sonó mucho a mí, y la música que hacía yo le sonaba mucho a ella. 

A partir de ahí nos pusimos de acuerdo, era algo que ya estábamos demorando y charlando demasiado, era hora de hacer algo. Mi novio es productor, entonces él estaba presente, y el (ahora ex, desafortunadamente ya no están juntos) novio que tenía ella también nos ayudó a producir de una manera saludable, nos ayudaron a concluir, hubo mucho de “ok, esto estuvo bien, ahora me toca a mí”, y manteníamos esto hasta las 8 de la mañana, las 3 de la tarde, y otra vez las 8 de la mañana, siempre construyendo. Fue algo muy chévere de hacer, fue muy bonito.

¡Me encanta! Nos dieron música y chisme, no faltó nada. Empezaste hablando sobre los varios idiomas que hay en el EP, y tu identidad como artista está atravesada por un montón de lugares y culturas diferentes: por un lado nunca dejás de lado tus raíces colombianas, pero también estás empapada en una impronta europea. ¿Cómo sentís que te hacés amiga de esta multiplicidad y cómo la convertís en quien sos? ¿Cómo la naturalizás?

Siento que al haber crecido en una ciudad tan internacional como Ámsterdam naturalmente conoces tantas culturas, te adaptas y enseñas cosas. Por ejemplo, por tener tantas culturas, la manera de hablar acá en la calle es también surinameña, y de Marruecos. También podemos tener alguna palabra de Nigeria, pero está metido todo en cómo la gente habla en la calle afuera. Entonces siento que eso es algo que de cierta manera también tengo. En el español sentí que lo más lógico era seguir eso e intentar armar algo. Pienso que es muy bonito poder construir música también en letras, en palabras, y de ahí se puede armar algo muy bonito. Ciertas cosas pueden sonar bonitas juntas, y otras cosas pueden sonar raras, quién sabe. También me gusta experimentar en eso. De antemano sabía que con el portugués sonaría chévere, y FFLean también lo sabía, entonces fue un buen primer paso. Por ejemplo, tengo una canción que es con un chico que habla francés, y me gusta mucho experimentar con eso. 

¿Sentís que estar afuera de Latinoamérica te permitió relacionarte con tu cultura de una manera distinta? ¿Te dio una perspectiva que quizás de haberte quedado en Colombia no tendrías? 

Sí, siento que sí, así tanto como a una persona de Holanda. Si una persona viene de afuera, como desde la perspectiva de un helicóptero y ve a los holandeses, quien sea un holandés tampoco comprendería algo como “tú me ves así, pero yo no me veo así a mí”. Siento que con la manera en la que yo crecí en Holanda, con más privilegios y con más seguridad en la calle o ciertas cosas, si yo iba a Colombia o a un país en Latinoamérica donde esas cosas eran diferentes, era muy interesante, porque yo podía verlo desde esa perspectiva de “hey, esto es diferente” en lugar de normalizarlo por vivir allá.

La gente acá también normaliza comportamiento que es holandés, y siento como que en Colombia también pueden normalizar ciertas cosas como el peligro en la calle, algo como contar que te robaron y te digan “a mí también me sucedió la semana pasada”, y acá es “¿¡te robaron, te robaron!?”, entonces, está esa cosa de que es diferente, y eso me ayudó a aprender mucho de ambos países. Hay cosas que puedo agradecer de acá, pero también cosas que puedo agradecer de allá. En Colombia la gente puede tener nada pero estar feliz, amar la vida, estar contentos, trabajar bien y no quejarse, y acá la gente puede tener todo y quejarse. Es muy interesante y también da mucha inspiración sobre de qué hablar. Sé que al final del día es un privilegio tener ciertas cosas acá, pero sí es muy interesante verlo desde esa perspectiva.

Es un poco como habla Hannah Montana de lo mejor de los dos mundos (risas).

Sí, un poquito (risas). Íbamos casi todos los años para Colombia a visitar a la familia, y cuando llegaba a clase después de las vacaciones todos contaban que habían estado nadando y yo como “ah, ok. Yo también amé mis vacaciones, pero fueron diferentes a las tuyas”. A veces me sentía como una Hannah Montana en el colegio cuando regresaba de las vacaciones.

Me encanta. En “MARILEAN” hay una idea muy fuerte que respalda esto que estamos hablando, la idea de traer los orígenes de una al mundo en el que creció, aplica tanto a FFLean como a vos. Y también ustedes se plantearon crear este EP por la falta de representación latina que sienten en la escena de Ámsterdam. ¿Qué significa para vos hacer música latina desde Europa hoy en día? ¿Qué te gustaría que cambiara ahí?

Me gustaría también agradecer mucho a las mujeres rapeando y cantando. FFLean también fue una de las primeras acá que lo hacía en holandés, una de las primeras en el trap y la forma de música que ella hacía. Entonces eso ya me hacía verlo diferente, pero creo que en cualquier país está esa dificultad para ver mujeres en ciertos lugares. Eso es lo que me gustaría ver diferente. 

También me molesta mucho que la gente solo conozca el reggaetón y la salsa. Hay tanto más, y eso sí me frustra, porque siento que tampoco les interesa conocer. Acá también hay una cierta cosa, en Holanda a veces les parece un poco raro el español. Ya cuando no es salsa o reggaetón se pone como “ah, no, es todo raro”. Me gustaría ver esto diferente y que lo aprecien más. No es solo bailar, también hay canciones más suaves donde se habla sobre sentimientos, no estamos todo el tiempo bailando y también pueden ser bonitas. Hay una cierta mira a la música latina que me gustaría ver diferente. 

Siento que a nivel de sonido e influencias la energía de “MARILEAN” es muy amplia. Es esto que decís, intenta salir de ser solo reggaetón y salsa, e incorpora mucho dembow, funk latino, hip hop, música electrónica, ¡hay de todo! ¿Cómo encontraron ese equilibrio entre tantos ritmos? ¿Qué estaban escuchando mientras creaban estas pistas? 

En realidad, mi productor (mi novio) y el productor con que FFLean trabaja son genios. Ellos de la nada pueden decir algo y de ahí crean algo crazy. Se meten ahí diez, doce horas, intentando meter sonidos como un caballo gritando u otro corriendo, lo que sea para intentar hacer algo. Lo que intentamos nosotros fue tener un enfoque algo creativo, y tenía la parte funk, que es lo que FFLean ya hacía, pero experimental. Yo estaba muy enfocada en intentar hacer algo más que influenciara más sonidos de Colombia como la guaracha, algo por fuera del break, el hyperpop y el trap. Ahí es donde vino la idea de intentar mezclar guaracha con funk, pero también tener algo nuevo que te ponga a pensar, un “esto me suena algo raro”, tener esa curiosidad. En cada canción intentábamos cada tres horas parar y pensar qué faltaba y pensar en sonidos raros, como meter una campana o algo, lo que sea. Fueron muchas horas y en realidad ni siquiera estábamos escuchando muchas cosas. A veces sí, era como “una vez escuché estos sonidos” y buscábamos referencias, como una persona que una vez intentó hacer algo, e intentábamos hacer algo así pero con otro sonido. Se daba mucho esto entre los cuatro, no había internet entonces estábamos desde la cabeza intentando construir, fue muy chévere. 

Empecemos a sumergirnos en los temas que atraviesan a tu música. La energía de “MARILEAN” es muy colectiva, se creó en equipo, pero también es obvio que hay una parte que es personal y tuya. ¿Qué descubriste de ti misma mientras estaban haciendo este EP?

A veces es difícil soltar el control si quieres hablar sobre ciertos temas. La mayoría de los temas sí fueron un poquito más fáciles, ya que tocaban cosas como “vamos a una fiesta, a alistarnos”, era más fácil de hablar porque después de chismosear 40 horas ya estábamos en esa libra de alistarnos para una fiesta. Pero cuando nos tocó un tema más emo sí salía el “ah, mierda, ¿a qué hora hablamos?”. Para mí fue muy interesante experimentar con eso porque normalmente soy muy emo, soy solo yo intentando describir toda la canción, y ahora toca compartir ese sentimiento. FFLean es una persona muy abierta, entonces fue bastante fácil hacerlo y también fue muy transparente el proceso de trabajar con ella. Ella dice todo, todo el tiempo estábamos poniendo letra a letra “qué dices tú acá, yo digo esto acá, vamos para ese lado”. Aprendí mucho de esa experiencia porque hasta ahora yo no había tenido un feat de esa forma, los otros siempre han sido a distancia, me mandaban ya las voces, entonces esta fue mi primera vez con alguien en el estudio intentando armar todo desde cero. Lo hice una vez antes, pero todo eso ya nos salió, y esto fue de verdad la primera vez desde el comienzo, el beat, todo desde cero. Aprendí mucho de esto. 

Hay algo que traés mucho a tu impronta: hay imágenes de comida y gastronomía como parte de tu historia y cultura, como algo que compartís con el otro. ¿Qué sabores, platos o recuerdos de esa comida sentís que forman parte de tu música? ¿Qué rastros de tu hogar y de Colombia están en tu arte? ¿Es la comida de tu mamá, que tal vez también te trae charlas con ella?

A mí siempre me gusta mucho hablar sobre lo que viví, sobre recuerdos, como por ejemplo ciertas comidas que comí con mi mamá, momentos que pasé con ella, cosas que pasaron en el pueblo, o cosas que vivimos juntas acá. Siento que me puedo desahogar muy bien hablando sobre esas cosas, porque no siempre ha sido fácil hablar sobre todo con la familia, entonces yo creo que la música me ha ayudado a desahogarme de todas esas experiencias. Apenas estoy empezando a poder hablar mejor sobre esas experiencias con la gente con quien las he tenido. Antes era muy difícil hacerlo, entonces he utilizado la música para poder transmitir estos sentimientos y cosas.

Tu música súper va por ahí, sentí lo que decís y siento que crea imágenes sobre lo que de alguna forma también es un lenguaje del amor. Esto también te atraviesa, en tu sinceridad y expresión. Es lo que contás de tu familia, que quizás no podías hablar tanto con ella de ciertas cosas o conectar, y hoy estás mejor. ¿Cómo sentís que se ve eso en tus canciones? ¿Cómo te sentís hoy respecto al amor y las diversas formas de expresarlo que uno aprende?

Yo siento que es como la vida, siempre es así. Cuando saqué “Cozy Tapes” estaba en 

en una etapa muy vulnerable, donde pensaba que quiero ser mejor, también sintiéndome muy fuerte, quería hablar sobre ciertos tópicos, cosas, y después yendo para “MARILEAN” me sentía muy energética “ah sí, buena energía, dale, vamos a bailar un poquito más, y hablar como con más pecho en lugar solo con dolor”. En el inicio de mi música yo hablaba mucho más desde el dolor y trauma, pero también fui por una etapa muy larga de terapia que me ha ayudado a comprender ciertas cosas y comportamientos, pero ahora de nuevo estoy en esa etapa donde siento que me quiero desahogar y sacar mis sentimientos. Entonces yo creo que esa es mi forma de hacer música, si me siento alegre saco algo muy bonito para bailar, pero cuando va a salir algo más oscuro, ya creo que la gente va a poder saber, “ah, esta está triste de nuevo, está de nuevo emo”. Un poco pasa, estar emo también es una parte de la vida, es casi tan importante como estar alegre y de baile. Me parece bonito que haya gente que a veces me manda mensajes contándome sobre peleas con la familia y el no poder hablar con los padres, mandando notas de voz, hablando y charlando, me gusta que en cierta forma la gente sienta algo como “yo siento algo como lo que ella habla, pero no sé con quién hablarlo, le voy a hablar”. Es lo más importante que hago con mi música, es muy bonito incluso si llega a una o dos personas.

¿Sentís algún tipo de responsabilidad o presión por esto, o simplemente aceptás que pase?

Sí acepto un poco que pase, pero también siento un poquito de responsabilidad de hablar con ellos si me hablan, porque yo sé que es muy difícil en familias latinas hablar sobre ciertas cosas, muy fuerte. Aunque acá es más abierto, los latinos también son muy cerrados. Acá tengo muchas conversaciones con mis amigos latinos también por ese hecho, porque sé que es muy cerrado todo y me gusta que la gente sienta que se puede desahogar sobre esas cosas conmigo. Tengo que respetar siempre mi energía en cierta forma, pero también me siento responsable de tener estas conversaciones. No es presión, pero es responsabilidad.

Hablamos mucho de esto de ponerse más emo y hacer música en contraposición con el lado más luminoso y bailable, pero la oscuridad también es parte de uno, tenemos que trabajar todo como un conjunto. ¿Por qué pensás que todavía a la sociedad le cuesta mucho admitir cuando no estamos bien? Es importante normalizarlo y es muy noble que intentes hacerlo a través de la música.

Yo siento que mucha gente siente como que uno es muy rápido, loco, y hay una sensación de vergüenza y de no querer admitir que uno está mal y de ignorar y no querer confrontar el problema. Creo que es muy fácil pensar algo como “bueno, estos cuatro meses me sentí bien, ahora me siento mal, así es la vida, no estoy mal”. Es muy fácil vivir en esa ilusión de “a veces me siento mal, pero estoy bien, no soy como ese que está en la calle y lo veo con babas” y también uno intenta compararse con alguien que está muy mal. Menos mal que no estás así, pero no significa que estás bien, no es que no significa nada. Creo que hay mucho problema con esto.

Soy de las pocas de mis amigos que va al psicólogo, y soy de hablar mucho con amigos que también van, pero igual acá es un país que es hasta más abierto a hacer estas cosas y se habla, es algo más que se escucha en el colegio. Igual la gente acá tiene cierto pánico: si hay un problema físico vamos al doctor, si hay un problema con los dientes vamos al dentista, pero si hay un problema con la cabeza no queremos hablar con nadie, creo que es una sensación de vergüenza, de miedo y de no conocer ni saber, y de que no haya suficiente ayuda de calidad, imagínate que tengas ese miedo y al final decides buscar ayuda y no está buena, obvio piensas que perdiste tiempo o dinero y ya no quieres.

Creo que es importante tener gente con la que no te de vergüenza hablar sobre estas cosas, por eso digo que me parece importante no atacar todo el tiempo a los hombres también, porque siento que les enseñan a no hablar ni sentir. Yo intento mirar por qué son así, en lugar de pensar que nacieron malos. Muchas veces sale de algo, y yo tengo mucha empatía con la gente. Sé que hay gente mala, pero la mayoría de la gente no nace así, son muchas cosas. Por eso creo que es importante hablar, pero es difícil. 

Completamente. Esta conversación es muy importante y necesaria en Latinoamérica, es una región con mucha estigmatización de la salud mental, necesitamos repasar esto. Es fuerte, y me hace muy feliz ver a las nuevas generaciones traerlo a la mesa.

Sí, es muy bonito verlo y poder ver también cómo la gente se abre más y cómo les da menos miedo hablar de las cosas. La mayoría de la gente que está en mis DM son hombres que me dicen “me siento mal por esta cosa”, o “estoy depresivo”, y yo quedo como “wow, ok”, me da tristeza que tienen amigos con quien puedan hablar sobre esto, porque no son tantas mujeres que me andan mandando estos mensajes diciendo que se sienten mal. Son abiertas de mandarme, pero no son las que suelen hacerlo, entonces me da tristeza ver tanto ataque y tan poca empatía. Ojalá podamos cambiar eso un poquito más.

Hay otro tema que también atraviesa mucho a tus canciones, lo noté tanto en “Cavalo Flow” como en “Euro Flow”. Hay una celebración de la feminidad desde un lugar que es súper positivo, con confianza en una misma y en la otra, y es desde la amistad, desde el responder al deseo y la unión entre mujeres. ¿Qué significa para vos ser una mujer en la pista de baile?

Construir con mujeres es algo muy bonito, y más cuando la energía está arriba, porque también puede haber envidia, así tanto como hay entre los hombres, pero esa sensación de construir me parece muy bonita, cuando estamos respetándonos y queriendo vernos ganar a todas. Es muy chévere ser mujer en esta temporada, hay muchas cosas que son importantes de tocar, hablar y representar, y tengo energía para hacerlo. 

Por eso me gusta mucho poder construir este proyecto con FFLean, porque ella también tiene esa energía, quiere hablar sobre estas cosas, quiere representar mujeres. Es muy chévere tener casi que una activista rapera, te metes en un estudio y se ponen las dos a meterle energía, y de verdad se siente. Pasamos horas chismoseando sobre la rabia y la frustración que las dos compartimos y después metemos esa energía atrás del mic. Es muy importante hablar sobre muchas cosas que no son habladas y sobre la energía que se puede tener entre mujeres, que es bonita y respetuosa. Me gusta mucho ser mujer en esta temporada. 

¡Me encanta! Sé que más allá de todo esto no estás interesada en catalogarte como una artista exclusivamente para chicas, también te interesa entrar en los espacios que están dominados por hombres, para que te escuchen y también para escuchar y promover el intercambio. ¿Qué aprendiste sobre estos espacios cuando dejaste de pensarlos como lugares a los que tenías que ir a demostrar algo? 

Este tema es muy interesante, lo hablo con mis amigas también. Me da mucha tristeza pensar que los hombres no siempre han tenido ese lujo que tenemos nosotras como mujeres de poder comprender cómo nos sentimos, y no quiero ser una persona que ataque, porque eso no es tener una conversación y así nadie va a aprender nada, se genera más distancia, mientras que si tenemos la conversación donde tú no sientes que yo te estoy regañando todo el tiempo, molestándote o diciéndote que eres malo, probablemente vas a comprender mejor a las mujeres, y a aprender y respetar.

Desde que estoy haciendo música aprendí a tener esta forma de “yo no te tengo que demostrar nada, pero sí vas a respetarme”, eso me ayudó a evitar mucha mierda (¡perdón por la palabra!) y dolores de cabeza. Pero es que no tengo que demostrarte que soy mejor que tú, si te sientes pequeño por mi energía es un problema tuyo, y ojalá algún día puedas resolverlo, pero no tiene nada que ver conmigo. Yo voy a dormir bien y no me voy a sentir mal. O sea, me siento mal por tí que te sientes tan frustrado que mi energía te molesta. Todo esto lo dejé de lado, porque yo no tengo que demostrar nada.

Muchas veces la gente dice “al final del día, cuando uno muere, esa gente ni siquiera se acuerda de quién eras”. Entonces, ¿por qué me tendría que molestar con una opinión? No voy a decir que a veces no me frustra, a veces quiero discutir, pero tengo que proteger mi energía e intento escoger mis batallas también en esa forma. Siempre intento enseñar algo en la industria donde trabajo, cuando me va a tocar trabajar con hombres intento enseñar algo sobre lo que es incómodo o no para mí, si siento que es algo es raro se los digo directo. La industria es difícil, pero así tanto como otros lugares para las mujeres, como puede serlo una oficina. Siempre es una peleando y teniendo que demostrar, ojalá podamos verlo diferente en esta vida, pero vamos poco a poco, van cambiando las cosas de a poquito, veamos hasta dónde llego yo. 

Los dos cortes de “MARILEAN” hablan de las noches con amigas, tienen eso sobre salir, pero evocando distintas sensaciones. ¿Cuál es la historia detrás de las canciones? ¿Cómo vivís las noches de club en Ámsterdam?

¡Chistosas! (risas). Al ser una ciudad de turistas siempre es una locura, y si bien es una ciudad hay mucha naturaleza, uno también puede estar corriendo por un bosque o algo así. Desde joven veía muchas cosas, por eso mi mamá no me dejaba salir mucho, y como me protegía mucho recién estoy experimentando el club en Ámsterdam en estos últimos años, pero es muy chévere, muy crazy, muy interesante. Hay muchas culturas y mezclan los sonidos, estilos y lo que sea. Puede haber alguien de Venezuela, alguien de Ghana, o alguien de Vietnam, pero que inspira mucho, es muy interesante. Por eso también nos pareció muy interesante mezclar los sonidos, con esa sensación que tenemos cuando vamos al club y escuchamos pensando “hey, esto es de acá” mientras bailamos. Eso fue lo que nos inspiró a hacerlo, ya que las dos somos de Ámsterdam y queremos representar algo que es diferente, que aún no esté hecho pero tenga sentido, porque acá la gente muchas veces copia, pero no intenta darle el toque creativo, y nos pareció interesante intentar hacer eso al menos.  

También son canciones que además de tener mensajes están hechas para moverse, te ponen a bailar. ¿Qué es lo que más te importaba provocar en estos casos? ¿El pensamiento, el sentir, o esta impulsividad física? ¿O te importaba todo en partes iguales? ¿Cómo pensaste en esto? 

Todas eran muy importantes, y también importaba el impacto, generar un “¡wow! ¿Qué es esto?”. Nos pareció muy interesante, porque hay tantos sonidos y tantas cosas. Lo importante era construir ese sonido diferente, y ya después el impacto de la letra. 

Además de hacer música, también te ocupaste de toda la parte artística y visual de “MARILEAN”. ¿Qué lugar ocupan las artes visuales en tu manera de contar esta historia? ¿Cómo planificaste todo? 

La visual y la música para mí son así, en una línea. Siento que las dos son muy importantes, por eso a veces me frustro cuando no puedo sacar un video con la canción que tengo, porque aún no tengo la idea pero la canción tiene que salir ya. El visual para mí es muy importante, la mayoría de las veces que escucho el beat imagino el visual, y ya cuando sale la letra lo termino de construir y finalizar. Pero la idea nace y crece mientras escucho, y ahí empiezo a verlo y muchas veces también escribo la letra. 

Como es algo muy importante para mí tuvimos que cambiar la forma de trabajar, porque la idea primero fue filmar juntas y después FFLean se mudó, entonces me tocó hacerlo con mi novio, con quien ya hacíamos videos antes, pero intentamos armar este con IA. Intentamos transmitir la sensación de las cosas que se escuchan, como el caballo, y mantener la línea de que el caballo regresa en cualquier video. Nos pareció interesante esta consistencia, sientes que entras en el mundo de “MARILEAN”, pero también en el de “Cavalo Flow”, porque es un sonido que regresa en muchas canciones. 

Me pareció muy chévere hacer esto, porque tenía todo el control, y fue mi primera vez intentando hacer algo con IA, fue muy raro y algo que no siempre me gustó hacer, porque me parece muy chévere trabajar con la gente en realidad y con su creatividad, creo que es donde se construye algo más duro, pero con FFLean viviendo en Brasil pensamos “tampoco nos vamos a poner a llorar”, y nos tocaba hacer algo. De ahí salió eso, aprendí mucho haciéndolo, pensando en conceptos y pensando más allá de dos, tres o cuatro imágenes que salieron en mi cabeza. Fue muy chévere intentar construir una línea.  

Hablemos un poco de otro gran logro. No podemos dejar pasar que Young Miko te eligió personalmente para abrir su concierto en Ámsterdam. ¿Cómo te sentiste cuando te enteraste? ¿Cómo se dio esta experiencia? 

La experiencia de Young Miko fue muy chévere. Es muy amable y muy respetuosa, me habló varias veces, me felicitó, me intentó tranquilizar también, hablándome de que la gente es muy amable. No es necesario hacer eso, pero ella lo hizo y me pareció muy bonito, dice mucho sobre cómo es ella como persona, la respeto mucho y amo cómo comparte su energía con la gente. Me gustó mucho esa experiencia, fue algo muy bonito. Fue mi primera vez cantando para un público que era un 80% latino, y eso fue muy interesante. La mayoría del público para el que canto es gente que no es latina. 

Para ir cerrando: ¿qué es lo que te gustaría que se entienda de vos al escuchar “MARILEAN” por primera vez?

Me gustaría que con este EP la gente se sienta inspirada para construir algo nuevo y ser creativa, que se sienta motivada también y sepa qué hace. Apenas es el comienzo, todavía vienen muchas cosas más, y el EP es muy chévere, tiene diferentes energías y estoy segura que va a haber algo para cualquier persona. 

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