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  • Álbum: “Creature of Habit” de Courtney Barnett [RESEÑA]

No hace poco Courtney Barnett ha publicado uno de sus trabajos más entusiastas y frescos después de su último trabajo (hace 5 años). Y es que Creature of Habit ha cumplido ciertos requisitos que lo hacen un álbum no solo maravilloso, sino —también— sonoramente adictivo y estéticamente simple. En los menos de 40 minutos de duración plantea ángulos y propuestas que se responden en melodías tan consistentes y unidas por el indie, folk y slacker, que logran amalgamar ciertos detalles que engrandecen a totalidad el disco. La personalidad de Barnett se encarna en sus temas, pero también son llevados de la mano de la madurez y la soltura que posee como artista consolidada.

El disco apertura con ‘Stay In Your Lane’, lo primero que se nota es la atmósfera energética y brillosa que emana desde el comienzo, una mezcla de riffs del rock alternativo de In Rainbows (Radiohead) y  Stories From The CityStories From The Sea (PJ Harvey) envueltos en una melodía acelerada y la voz potente de Courtney. Mientras tanto, la letra va narrando cómo debería “seguir en su camino sin desviarse” a la vez que estos riffs cinéticos aceleran el paso de la canción como si se viviera una competencia de motocicleta. Por otro lado, siguiendo con ‘Wonder’ pareciera marcar la otra cara de lo anterior propuesto, ya que es más lento, reflexivo y viajero. Uno puede colocarlo durante un largo trayecto y sentir que todas las emociones y recuerdos van llegando poco a poco a su mente, pero es justo el objetivo de la canción: establecer una pequeña pausa (con un sonido más cercano al indie). Una serie de interrogantes plantean cómo es establecer una relación de confianza con alguien, si la confianza basta o quizá es algo que no tiene arreglo; buscar una solución al estancamiento y tratar de no quedarse con la ansiedad ni la duda. Las voces trabajan como almohadas en este tema, entonando tonos suaves que amortiguan en una guitarra acústica clásica en estos temas calmados. 

‘Site Unseen’, en la que participa también Waxahatchee, es la combinación perfecta de voces femeninas que coinciden en el indie rock con algunos toques de country por ciertos arreglos suaves. La guitarra toma mucho protagonismo, tanto en los cambios, puentes, pero sobre todo el riff, y en esos pequeños solos que terminan por darle una sensación de atardecer veraniego. Sin mucha extensión continúa la ruta establecida en el principio del disco donde narra sobre la solución a un estancamiento, alude a la transformación en la búsqueda de un espacio mejor. No es casualidad que ese “sitio no visto” sea el ideal que espera encontrar algún día. ‘Mostly Patient’ pareciera responder a todo lo anterior, a esta canción, que se caracteriza por solo presentar guitarra y la voz de Barnett, le basta y sobra para plantar el monólogo sobre la paciencia en donde la protagonista narra su anhelo por tiempos mejores, aunque de momento todo parece funesto y terrible. La confesión del deseo del cambio es parte esencial del disco, y aquí logra evocar todos esos momentos íntimos en los que parece confesar que aunque aparente ser perfecto y fuerte realmente no lo es.

Con ‘One Thing At A Time’ van evolucionando los motivos, con un riff pegadizo que despega desde el principio y luego va jugando con la voz de Courtney aportando mucha claridad al mensaje de las oportunidades venideras. Es así como va demostrando ese entusiasmo que va escalando, y que parece solo aumentar a medida que uno lo escucha. El arreglo final que usa en el riff es tan importante que logra ser el símbolo de toda la letra al hablar del desprendimiento de la preocupación, de los resultados no previstos, queda enmarcada incluso en la frase: “And I don’t even know if I carece / throw my hands up in the aire / said I don’t know why I even bother”. Disfrutar de esa liberación y de dejarse llevar a merced del destino. La batería y la guitarra son cómplices esta vez para cerrar con un solo de guitarra evocador y épico. ‘Mantis’ es la cara B, pero también es la canción tesis y génesis de Creature of Habit. Hay, pues, una regresión a la nostalgia, el tono de la voz vuelve a ser más confesional y expresivo. La canción emerge en “Fade out” que le dota de características bastante surrealistas. Hay durante todo momento una niebla que convive al mismo tiempo con el brillo de la guitarra y los coros que hacen imposible no sentir el tema en todos los huesos y los sentidos. Llegado a este punto Courtney logra demostrar toda su versatilidad y manejo de recursos para afianzar sentimientos, letra y música, encapsulados en casi 5 minutos sin que se sienta extenso ni repetitivo. Un tema así solo pudo haber sido hecho por una prodigio como Barnett, y deja la gran frase: “How good it feels to be alive / and no surprises up my sleeve / everything is temporary”. La mantis como símbolo que representa la paciencia y la búsqueda del retorno al camino inicial queda plasmado.

Pasando la mitad del disco aparecen canciones como ‘Sugar Plum’ y ‘Same’ que, sobre este segundo, se puede decir que —alejado a todo lo demás— juega mucho con lo psicodélico y lo futurista; además, es de los pocos temas que incluye un sintetizador (tal como ‘Mantis’, que toma una dirección bastante espacial y posee un bajo tan prominente y protagonista). La estética refleja el gusto de Courtney por lo retro al ser sencillo, inocente y bailable, que recuerda mucho a temas característicos de bandas como Blondie, B-52’s, etc. ‘Another Beautiful Day’ es la forma más adecuada de concluir con el disco, tanto en mensaje como musicalmente. Una guitarra suave, limpia, sin efectos, una batería modesta junto a la voz animosa y esperanzadora de Courtney, donde la letra habla acerca de la vejez, pero al mismo tiempo de la oportunidad que hay en cada día para renacer. Está presente mucho del country y el rock folk en esos arreglos y solos de guitarra largos y tendidos. “Reborn Every Morning” es lo último que se escucha antes de desaparecer en ese efecto final de bruma, dando la sensación de estar despertando luego de una noche pesada. Este capítulo concluye todo lo propuesto en el viaje y cierra su historia potenciando el mensaje central: aceptar el paso del tiempo, pero también la redención. Barnett habla del regreso al camino, del estancamiento, de sentirse perdido; leitmotiv, más que hecho por otros artistas, pero que en sus propias manos logra distinguirse y se vuelve el impulso que necesitan todos para seguir adelante.

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