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Julia Jacklin: “Siempre escribiré sobre lo difícil, pero al final hermoso, que es estar cerca de otras personas” [ENTREVISTA]
La cantautora australiana se alista para la llegada de “The Gem”, un disco donde explora el paso del tiempo, la identidad y una nueva forma de relacionarse con la música.
Credit_ James J Robinson
Por: Camila Alarcón
Publicado el: 27/08/2026
Desde Australia, Julia Jacklin ha construido una carrera marcada por canciones que exploran el crecimiento, el paso del tiempo y las complejidades de las relaciones humanas. Con tres álbumes aclamados por la crítica —“Don’t Let the Kids Win” (2016), “Crushing” (2019) y “PRE PLEASURE” (2022)—, la compositora se ha consolidado como una de las voces más destacadas de la escena independiente.
Ahora, casi diez años después de su debut, Jacklin se prepara para lanzar “The Gem”, su cuarto álbum de estudio: un trabajo que nació de bajar el ritmo y dejar que las canciones encontraran su propio camino. Grabado en Melbourne junto a amistades cercanas y rodeado de símbolos ligados a su historia (como el pub que inspiró el nombre del disco y el ópalo, una piedra que representa sus raíces australiana), este proyecto marca una nueva etapa en su carrera. En conversación con Worked Music, la cantautora habla sobre cómo cambió su relación con sus primeros discos, la importancia de darle tiempo al proceso creativo y esa pregunta que sigue apareciendo en sus canciones: lo difícil, pero también hermoso, que es acercarnos a otras personas.
Nos estamos acercando al lanzamiento de “The Gem”. En “Don’t Let the Kids Win”, escribías desde la perspectiva de alguien que aún estaba fuera de la industria musical, y ahora tendremos “The Gem”, que llega después de casi 10 años de tu carrera y con mucha más libertad creativa. Cuando escuchas esos dos discos, ¿qué sientes que sigue siendo muy parecido a la Julia de 2016, y qué ha cambiado por completo en tu forma de escribir o hacer música?
Qué buena pregunta. Bueno, no escucho mucho mi primer álbum, a menos que lo escuche por casualidad en un café o algo así, lo cual siempre me sorprende porque hace mucho que no lo escucho y, en cierto modo, me olvido de cómo sonaba, y creo que es porque era mucho más joven y tenía mucha más inseguridad. En cierto modo, me ha resultado un poco doloroso volver a escucharlo con el paso de los años, especialmente por mi voz: mi voz ha cambiado mucho y creo que cantar profesionalmente la ha transformado. De niña era soprano en coros, eso era lo mío y realmente no tenía un registro más grave, así que en el primer álbum sueno como una niña pequeña. Honestamente, a veces, cuando vuelvo a escuchar mi primer disco, me sorprenden las letras. Me impacta bastante pensar que lo escribí a los 23 o 24 años, porque algunas cosas parecen tener más sabiduría de la que tengo ahora, lo cual es extraño porque sí siento que me he vuelto mucho más segura y más consciente de quién soy a medida que he ido creciendo. Creo que quizá siempre fui sabia, no lo sé. Es muy curioso volver a escuchar mi música antigua.
¿Hay alguna razón particular por la que no escuchas —o intentas no escuchar— tus discos anteriores? ¿Hay algún sentimiento que aparece cuando lo haces?
Creo que los escucho muchísimo mientras los estoy haciendo y en los días previos a los lanzamientos. He estado escuchando mucho “The Gem” pero sé que, tan pronto como salga, probablemente no lo volveré a escuchar en más de 10 años. Creo que siempre ocurre así: una vez que el álbum sale al mundo, cuando lo escuchas después de su lanzamiento, eres mucho más consciente de que todas las demás personas también pueden escucharlo, y eso puede resultar un poco abrumador. En cambio, ahora estoy escuchando “The Gem” y lo estoy disfrutando yo misma, porque este es el último momento en el que todavía me pertenece solo a mí. Así que simplemente escucho mis discos mientras todavía me pertenecen, y luego, una vez que los entrego, tengo que decirles como una especie de adiós. Además, cuando empiezo a salir de gira, puedo tocar las canciones todas las noches, así que después del lanzamiento comienza una relación distinta con la música.
Claro que sí. También notamos que “The Gem” parece estar lleno de símbolos, como el pub donde grabaste el álbum, el propio nombre del disco, el ópalo y el tatuaje a juego que te hiciste junto al equipo que trabajó en él. Todo parece formar parte de la misma historia. ¿Esto surgió de manera natural o lo construiste conscientemente?
Creo que surgió de manera muy natural. Cuando estás haciendo un álbum, especialmente hoy en día, sientes mucha presión por tener una historia y un lenguaje visual muy sólidos solo para promocionarlo, y eso puede ser algo estresante, porque, ya sabes, soy compositora, no una artista visual ni nada por el estilo. Así que esto simplemente surgió de manera natural, de una forma que creo que sería difícil de explicar a alguien, la verdad. He estado obsesionada con los ópalos toda mi vida, al igual que mi mamá; es algo que compartimos y siempre tengo su anillo de ópalo conmigo. Ni siquiera soy una persona muy de piedras preciosas, pero creo que es algo que viene de la infancia, algo que simplemente se queda contigo, ¿sabes? Y después fue una coincidencia muy bonita que el lugar donde grabé el disco se llamara “The Gem”, y esas dos cosas terminaron conectándose de alguna manera… Además, el ópalo es una piedra muy australiana, y creo que he pasado gran parte de mi vida adulta lejos de Australia. Ya sabes, hay mucha presión para enfocarse únicamente en Estados Unidos como músico y priorizar el mercado estadounidense, pero a mí me gusta vivir aquí y quiero quedarme aquí, así que siento que esto me ayudó a sentirme más arraigada a este lugar.
Sí, has estado viajando mucho y, de hecho, en una entrevista previa habías mencionado que querías dejar de apresurar el proceso creativo que tenías antes debido a los viajes, y darte más tiempo para hacer música. Ahora que terminar “The Gem” te tomó un año aproximadamente, ¿qué aprendiste de esa experiencia sobre dejar que una canción se tome su tiempo para crecer y desarrollarse?
Antes solía preocuparme que, si dedicaba demasiado tiempo trabajando en algo, se descubriría que en realidad no soy tan buena. Creo que es un miedo común: pensar que mis habilidades como artista son simplemente fruto de la suerte, y que si las observo demasiado de cerca, descubriré que todo era una ilusión o algo parecido. Así que creo que esto me enseñó que no es verdad. También siento que necesitaba calmar mi sistema nervioso después de una década en la industria musical y de lo que eso le hace a tu relación con la música, porque la música es algo que he amado desde niña, y realmente solo he estado vinculada con la industria musical durante los últimos 10 años, pero mi amor por la música ha existido desde mucho antes, fuera de la industria y sin estar relacionado con el aspecto comercial, así que creo que el simple hecho de tomarme ese tiempo también me ayudó a recordar que amo la música más allá de que sea mi carrera, y que si esta carrera termina o si algún día quiero dejar de hacer esto, igual seguiré teniendo una relación con la música. Tomarme el tiempo para reparar mi relación con la música fue muy muy útil.
Parece una buena relación con la música y el arte en sí, y también con la forma de expresarte. Has escrito mucho sobre crecer, el cambio, el paso del tiempo… ¿Todavía hay alguna pregunta sobre ti misma —o sobre alguna situación que hayas presenciado— que sientas que sigues intentando responder a través de tus canciones?
Sí, es curioso. Me he dado cuenta de que la mayoría de los compositores parecen tener una pregunta central que se plantean a lo largo de sus canciones y de toda su carrera. En mi caso, siempre escribiré sobre lo difícil —pero, al final, hermoso— que es estar cerca de otras personas. Creo que cuando era más joven, realmente creía que la comunicación podía resolver cualquier problema. De verdad pensaba: “Bueno, si yo digo mi verdad y tú dices la tuya, seguro que podemos llegar a un punto en común”. Pero, a medida que he ido creciendo, supongo que me sorprende muchísimo (o tal vez no debería) lo difícil que es comunicarnos entre nosotros como seres humanos, incluso cuando tenemos tanto en común. El lenguaje realmente puede fallarnos de formas que no imaginaba cuando era más joven, así que creo que siempre voy a intentar construir un puente sobre esa distancia imposible de cerrar que existe entre nosotros como personas. Eso siempre me va a fascinar, y siento que ahora he entendido que nunca voy a comprenderlo completamente.
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