Paul Alone: “La intuición es la guía de todo en mi obra” [ENTREVISTA]

En medio de las presentaciones de su Tour 004, el cantante y artista multifacético español habló sobre la fidelidad en una industria de reglas, la construcción detrás de su segundo disco y en cómo la intuición es el pilar de creación de toda su carrera.

Hay artistas que navegan bajo las reglas que la industria musical impone, y otros, sobre lo que ellos mismos crean. En el segundo grupo está Paul Alone, el cantante español de Navarra que abrazó su dominio creativo para darle vida a su segundo disco “Nada es verdad, todo está permitido”. La exposición de sentimientos como herramienta de composición y la intuición como guía de su proyección.

Su entrada en la música fue de forma natural y orgánica, dos cualidades que destacan su actualidad, aunque el arte fue un hobbie que lo acompañó desde siempre. Su paso por “La Voz” en 2016 y “Dúos Increíbles” en 2022, fueron la sala de exposición para un joven talento que, junto a su guitarra, tenían un universo de emociones por explotar. “Y yo qué sé?” (2022) fue ese lugar. El primer disco fue un recopilatorio de éxitos con hits como ‘No Valgo Pa’ Ciudad’ y ‘Menos Mal Que Te Conocí’, y asentaron que la persona detrás de esa única voz rasposa, sabía perforar los corazones de quienes lo escuchaban. 

Con su habitación como nexo de originalidad, Pablo Sola -su nombre no artístico- combinó en su segundo disco el amor por el cine y la música, adueñándose con fidelidad de la composición, producción y diseño visual. El single presentación ‘Tanto, tanto, tanto’ (2024) llegó al #40 del Top Viral España y ‘Me Caes Fatal’ (2025) destacó como #20 del Top Viral España. La fusión del pop y rock indie español, con aires festivos y enérgicos que alternan con baladas vulnerables y crudas, son protagonistas del actual Tour 004. Tras fechas en su país natal y la apertura de algunos conciertos para La Oreja de Van Gogh, el navarro va a aterrizar este mes en sudamérica. 

Entre desamores, reflexiones existencialistas y la positividad por vivir en plenitud, Paul Alone conversó en una entrevista con Worked Music sobre la revelación de ser dueño del proceso creativo, su reencuentro con la música y la creación de nuevo material para un tercer disco. 

“Nada es verdad, todo está permitido” salió a fines del año pasado y ya comenzaste tu tour para presentarlo ¿Qué se sintió tocar las nuevas canciones en vivo por primera vez? 

Pues alivio porque cuando las hice tenía el miedo del artista, del creador, de decir ‘Joder, ¿estaré haciendo alguna locura? ¿Realmente esto que estoy haciendo solo me gusta a mí o le gustará a la gente?’. 

Algo muy interesante en contraste con tu primer disco, que es una recopilación de éxitos, es que acá la idea la tuviste que planear de cero para que derivara en un álbum ¿Qué diferencias experimentaste como artista?

Realmente el primer álbum tardé en hacerlo pues igual seis años o cinco, porque era todo pruebas, conocer a gente. Yo estaba empezando en la industria, entonces todo fue una especie de ensayo y error. En este disco ya fue directo a ‘voy a hacer un álbum’. 

En este caso, estuviste más de dos años produciendo y creando en tu habitación el nuevo álbum, con completa propiedad creativa.

Para mí era mucho más realista el disco así porque cuando vas a un estudio siempre está la prisa. Es como ‘hemos alquilado el estudio seis horas, hay que grabar voces’, y ese día te levantas con la voz mal y lo que queda, es lo que queda. Entonces, una de las cosas que más me gustó de este disco, fue que al hacerlo en mi habitación igual eran las cinco de la mañana, tenía la voz bien y la grababa. Quedó todo mucho más realista a nivel de canción final. 

Al haber estado yo en todos los procesos del disco, creo que de alguna manera quería conectar un poco con lo que hacía de pequeño, que era mucho más casero. Hacer ya aquí las canciones y los vídeos con mi cámara y tal. De alguna manera, este disco fue como volver a mi infancia, a mi adolescencia de que voy a hacer canciones porque me apetece.

Y a esta intención de jugar, ¿le pusiste alguna expectativa en cómo iba a ser el resultado o te generó cierta liviandad? 

Creo que me liberó, eso es lo bonito de jugar. Durante el proceso desde que empecé la industria hasta que saqué el primer disco fue todo hacia abajo, cada vez me desenamoraba más de la industria, cada vez era como ‘¿Por qué tengo que hacer todo esto?’. Fueron una cantidad de cosas que con este disco resultaron en un golpe en la mesa de decir, “No, lo quiero hacer yo.” Quiero conectar con todo esto antes de pasar por productores y que suene como me gusta a mí. Fue romper con todo eso de lo que tiene que ser y hacerlo yo en mi casa como hacía de pequeño, que me parecía lo divertido y por lo que empecé a hacer música. 

El título “Nada es verdad todo esta permitido” fue inspiración de un libro de tu biblioteca con el mismo nombre, del autor William Burroughs.

Es un título que me llevaba persiguiendo hace tiempo porque cuando lo leí, hace 10 años, se me quedó grabado. Tengo un amigo que me lo mencionó como ‘joder, siempre que hago una canción que dice, “Nada es verdad, todo está permitido”, lo borro porque sé que eso es tuyo’. Aunque no había sacado todavía ese disco, ya tenía propiedad creativa. De alguna forma a nivel espiritual, ese título llevaba años persiguiéndome.

Hay una canción que su origen me genera mucha curiosidad: ¿Quién o qué te cae fatal?

En ‘Me caes fatal’ no hay nadie detrás, fue literalmente una especie de rap que estaba improvisando en casa con guitarras. De hecho, fue una canción que no iba a salir porque yo lo hice por diversión de grabar, meterle un bombo y de hacerlo como más hablado. La letra no tiene casi ningún sentido, te diría. Son frases tiradas un poco a lo primero que salía. Me hizo gracia el título. Me acuerdo de que lo escucharan unos amigos y que me dijeran, ‘Tío, esto tienes que sacarlo, es increíble’ y yo: “¿Cómo voy a sacar esto?”. Y ya ligado con el título, todo está permitido, por qué no lo voy a sacar. Era mi oportunidad. 

¿Y la historia de amor detrás de ‘Para Laura’?

Joder, es más íntima esa. Esa canción es literalmente para Laura. De hecho, Laura es la actriz del videoclip también, lo grabamos juntos.  Tengo muy buena relación con ella y trabajamos mucho juntos. La parte romántica se acabó, pero seguimos la parte del trabajo.

Todo cierra, fue el círculo completo para terminar la historia ¿Cómo te llevas con exponer tu intimidad en la música? 

Ya no lo pienso. Antes me daba más vergüenza, pero ahora lo tengo muy interiorizado el compartir. Creo que con la música se camufla mucho lo que dices. Hay cosas que puedes decir que con música de fondo no se entiende, lo que de alguna manera lo hace más bonito y más fácil de contarlo. Creo que es una herramienta muy guay para decir lo que uno piensa sin que suene tan fuerte. 

Hablando de compartir, ya comenzaste tu Tour 004 con fechas en España y abriendo algunos shows de La Oreja de Van Gogh ¿Qué desafíos existen en contraste de ambas presentaciones? 

El show propio es el parque de juegos porque la gente viene a verte a vos y, cantes lo que cantes, es increíble, se disfruta muchísimo. Con la Oreja de Van Gogh había que luchar porque son gente que no quiere verte, quieren a La Oreja de Van Gogh. Pero joder, es increíble la sensación de cantar tus canciones en un sitio gigante, y que una banda como esa cuente contigo para abrir un show, son cosas muy serias. Entre el segundo y el tercer show llamé al director musical para cambiarlo entero, porque me di cuenta de que había dirigido el concierto a gente que me conoce. Había que rehacerlo para gente que no me conozca, como para que entiendan un poco la peli. Fue muy guay porque de repente el tercer show funcionó y vimos que hay que jugar a eso.

Este mes vas a llevar el tour a latinoamérica ¿Qué se siente volver a presentarse allí con nuevo material?

Pues ilusión. Hay una frase que me encanta que dice: “No subas una montaña para que te vea el mundo, súbela para ver todo el mundo.” El ver que todo este esfuerzo nos permite ver el mundo a mi equipo y a mí, es increíble. Poder viajar con la música es una locura. 

Esta es la segunda vez que destacás ser una persona con confianza y convicción en tus decisiones, sobre todo creativas ¿Este fue un disco con mucho diálogo con un otro o un camino más individual? 

Consulto muchísimo, pero tengo a gente muy concreta. A lo largo de los años he encontrado gente a la que sé que tengo que preguntarle. Sé que si le mando la canción a mi padre, que es del estilo Van Morrison, me va a dar su visión, en contraste con si se lo mando a un amigo que es más del rap. Tengo muy bien localizada a la gente para tener una especie de visión previa a lo que puede pasar y luego gente sincera, que eso lo tengo muy hablado.

Si la canción es una mierda, no me sirve de nada que me digas, ‘Buah, qué temón’. Tengo un equipo guay montado de amigos y conocidos que es como, “¿Qué te parece esto?”, y ya sé un poco lo que pueden opinar. 

Tras la incógnita en el título de tu primer disco, el segundo también cierra con otra pregunta, “¿Y ahora qué?”. Así que me gustaría preguntarte eso, ¿y ahora qué sigue? 

Ahora estoy con el tercer tercer disco emocionado, o sea, obsesionado. Esta vez lo voy a coproducir. No sé qué te puedo contar, estoy aquí desvelando y luego me matan. Pero en cuanto al estilo me he ido a otro lado, estoy experimentando, y ya grabando para que empiece en breves.

¿Estar construyendo nuevo material en plena gira aumenta la motivación? 

El estar en movimiento y estar vivo es lo que me hace seguir componiendo y grabando. El título del disco lo pensé hace unos meses y al día de hoy no encuentro uno mejor. Hay ideas que cuando son un poco más flojas, pues igual pasa el tiempo y dices, “Ah.” También creo que es necesario ese tiempo para ir borrando cosas que quizá en el momento te calientan mucho y luego de repente no. Siempre en los discos hay como una especie de cola de cambio, donde se asegura cierta parte y luego la otra puede variar. No vaya a ser que de repente te vayas a Argentina, te salga una canción increíble y no quepa.

Dentro del terreno creativo, lanzaste el single ‘Enamorao de ti’, junto a Jaguayano ¿Te gustaría explorar en lo musical más colaboraciones?

No lo sé. Para mí las colaboraciones son algo que tiene que tener sentido. No quiero hacer colaboraciones por hacer, que a veces siento que en la industria se hace un poco a la fuerza. A mí me gusta colaborar con amigos, me gusta colaborar con gente que comparto forma de ver el mundo, comparto forma de ver el arte. Entonces, eso conlleva un tiempo, conlleva una conversación, conlleva cerveza, conlleva sentarte. Ahí es donde sí me gusta de repente conectar con alguien y decir, “Buah, quiero que esa persona esté en mi obra.” Entonces, forzar las colaboraciones, no. Pero si alguna encaja en ese sentido, sí.

¡Me encanta que la fidelidad sea algo que conecta todas las áreas creativas que componen tu carrera! A modo de cierre, en un momento donde lo musical y la industria están tan saturados de contenidos, ¿qué crees que es lo que te mantiene auténtico o distintivo en cuanto a tu arte?

Lo casero, yo creo. O sea, no tengo ni idea, la verdad. Yo hago canciones y de repente pues la gente las escucha y le gustan. Ir en esa línea de la intuición, de fluir en el ida y vuelta, y la respuesta.

Creo que es puro instinto todo, como escuchar algo y decir, “qué guay es esto”, pero no saber por qué. La intuición es la guía de todo en mi obra.

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