xel e Ivan de la Rioja están escribiendo sus propias reglas

Los artistas mexicanos revelan qué se esconde detrás de la creación de su colaboración “No te puedes ir”, un bolero oscuro que da forma a su nueva propuesta de post-boleroglam.

Con una complicidad genuina que es posible percibir hasta por una pantalla, Xel e Iván de la Rioja siguen apostando por cruzar sus universos musicales. Mientras ella comienza a construir su proyecto solista como la primera artista de INMDRZ Records, el sello del mismísimo Iván, él impulsa su carrera como productor tras la separación del dúo que integraba.

En este camino, el pasado mes de julio, lanzaron su segunda colaboración: “No te puedes ir”. Un tema sombrío que da origen a lo que Iván ha bautizado como post-boleroglam, un estilo musical que encuentra sentido gracias a la unión de su mundo con el de Xel. 

“Lo del post-boleroglam es sobre todo porque yo no quería que se llamara exactamente igual a lo que yo hacía con Daniel Me Estás Matando. Aunque la base de la producción permanece, ahora evoluciona por las nuevas texturas que incorpora Xel. Desde mucho reverb, diferentes voces y hasta melodías más oscuras”.

Sin embargo, “No te puedes ir” no se escribió con la intención de ser un nuevo género, ya que ellos mismos han confesado que no componen encasillados en un solo ritmo. Para ellos, cuando una canción nace de una forma, hay que dejarla ser como es. 

“No estoy pensando en una música para un proyecto ni para algo en específico, solamente es la música que yo hago. Ahora —sin la banda— siento todavía más libertad, porque ahí había un concepto muy claro. Pero yo solo no tengo reglas de absolutamente nada”.

Entonces, fieles a su manera de trabajar, el sencillo surgió espontáneamente. Inspirados por el ambiente fangoso —como ellos describieron— de “Tuyo” de Rodrigo Amarante, fueron descubriendo la dirección del tema.

“Fue una cosa muy intuitiva. En el estudio lo grabamos, y este nos iba pidiendo cosas hasta ser lo que se nos fue antojando. No diría que tiene grandes referencias o algo muy específico. Creo que nace de lo que nos gusta escuchar y lo que nos gusta cantar”.

Para Xel, ese proceso fue aún más especial, pues representó un punto distinto dentro de su relación creativa con Iván. “Solx” fue su primera colaboración, pero “No te puedes ir” fue la primera canción que escribieron y produjeron enteramente en conjunto. 

Entre arreglos de guitarras y detalles como el pandero, la interpretación hipnótica de Xel presenta la historia de una mujer enamorada que transita entre la dependencia, la rabia y el deseo de venganza. Su formación en ópera le permitió llevar su voz hacia un lugar más etéreo y, así, construir una atmósfera lúgubre que cautiva al oyente.

“Queríamos que se sintiera como un réquiem, con una voz que te fuera atrapando y adentrando en esta narración. Que fuera clásico y recordará a las leyendas mexicanas. Algo oscuro, como las canciones de La Llorona”.

Para Xel, este universo no es ajeno. Ella admite sentir que su naturaleza es melancólica. A pesar de ser una persona feliz, prefiere dejarse abrazar por la nostalgia. Para ella, esta música no necesariamente significa tristeza y “No te puedes ir” es un claro ejemplo. Contrario a lo esperado, Iván aclara que la canción no está construida desde la derrota, sino desde la exageración de un momento de enojo irracional.

“La canción funciona como una caricatura de los sentimientos más intensos del desamor. De la necesidad de que la otra persona sufra, de que se haga justicia divina”.

Pero, esa libertad para permitirse dejarse llevar [por] sus emociones hasta lugares más extremos es fruto de la fuerte conexión que han forjado. Después de más de un año compartiendo ideas y propuestas, Xel e Iván dejaron de ser solo colaboradores para convertirse en cómplices creativos. “Es mucho de un respeto y de una admiración mutua. Confiamos en lo que el otro hace”.

Xel ha encontrado en Iván a un amigo y maestro, alguien que le ayuda a materializar sus ideas y, sobre todo, le recuerda mantener los pies en la tierra. Para él, trabajar con ella ha significado volver a dejarse sorprender por la música y recordar que muchas de las cosas más genuinas aparecen cuando uno se permite simplemente experimentar.

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