BUDAYA: “Intentamos que nuestro sonido tenga su propia aura, su propia alma y su propia energía” [ENTREVISTA]

Con la colaboración de Rosas, el dúo mexicano celebra la presencia a través del baile con su nuevo sencillo “*STAR”. Una pieza fresca y pegadiza sobre la importancia de recuperar la ternura, y el proceso detrás de un disco que apuesta por las colaboraciones como bandera.

Todas las canciones tienen una energía única. Hay algunas que nos invitan a bailar, así como otras a detenernos y contemplar el mundo del que formamos parte. «*STAR», la nueva colaboración entre BUDAYA y Rosas, no se deja atravesar por las reglas y consigue hacer ambas cosas al mismo tiempo. Bajo una producción de electropop luminosa y un estribillo lleno de palabras esdrújulas que se torna imposible de olvidar, el sencillo plantea una idea tan simple como necesaria: en un mundo que parece avanzar en piloto automático, quizá el mayor acto de rebeldía sea estar verdaderamente presentes.

La canción fue estrenada el 8 de julio y forma parte del próximo álbum completamente colaborativo del dúo mexicano, un proyecto que también reúne a artistas como Ely Guerra, CERO39 y Wet Baes. En esta conversación con Worked Music, Maya Piña y Tulio Almaraz reflexionan sobre el valor de la ternura, el poder transformador de las colaboraciones y el momento que atraviesa la música latinoamericana mientras expanden su creatividad y sus vínculos por toda la región.

Están lanzando su nuevo sencillo “*STAR”, cuyo asterisco de adelante representa a la letra E, jugando con la estrella en inglés y el verbo “estar”, refiriéndose a la presencia. Es muy interesante un título con más de un sentido. ¿Cómo llegaron a esto?

Maya: Toda la canción está basada en juegos de palabras, el coro es puro juego de palabras y rimas. Concluye en esta palabra, que es lo rico que es estar. Como estaba sonando tan pop empezó la broma de “¿qué, se llama ‘Star’?”. Algo así como súper pop y etéreo. En esa broma de si llamarla “Star” o no surgió poner el asterisco, que nos ayudó a crear mejor el concepto que queríamos armar en cuestión de imagen y estética. Se fue construyendo todo mientras jugábamos, y eso fue muy divertido. 

Cuando escuché “*STAR” me pareció que musicalmente es muy energética, para el baile, tiene una sonoridad muy positiva. Pero todo el tema del juego de palabras también invita a pensar. ¿Cómo encontraron ese equilibrio y cómo lo hicieron funcionar?

Tulio: Esta colaboración es con Rosas, que dice que hace neo trova. Ha hecho algunas canciones más electrónicas, pero su origen es más de la trova, de la canción. Nos parece interesante, y queríamos hacer una canción juntos desde hacía tiempo. La idea fue sentarse primero y platicar sobre cómo podíamos llegar a un punto medio en el que nuestro sonido y el de Rosas quedara bien. Sabíamos que había conectividad para hacer algo, pero en cuestión de género teníamos que alcanzar ese punto medio, y platicando coincidimos en esta estética que nos gusta mucho.

Cada quien hace cosas diferentes, pero hay una influencia conjunta de esta electrónica un poco nostálgica, que acá en México pegó mucho a principios de los 2000. Hubo una coincidencia de “sí, nos gusta esta estética”, más allá de si es exactamente lo que hacemos o no. Ahí pudimos conversar muy bien y hacer algo interesante, fue una colaboración de nostalgia e influencias del pasado traídas a nuestro sonido el día de hoy. 

¿Y cómo surgió esta colaboración? ¿Fue idea de ustedes, Rosas les trajo una propuesta, o surgió en conjunto? ¿Qué les hizo sentir que era un buen match?

Maya: Nosotros estamos en proceso de conclusión de nuestro disco de colaboraciones. Este álbum es también un ejercicio para sacar a los invitados de su zona de confort, y que se sumen para sumar universos.

Rosas es un muy buen amigo, y aparte somos vecinos, coincidimos en muchas cosas. Nosotros somos de una zona del norte de México, y hemos hecho mucha química desde que nos conocimos gracias a la música, pero también hemos hecho una amistad muy genuina; y esta canción —a la hora de la colaboración y la creación— fue muy distinta a lo que hemos hecho con los demás, porque todo se estaba construyendo al mismo tiempo. No era como que nos juntáramos a hacer una letra y luego le metiéramos beat, ni al revés. Fue todo al mismo tiempo. Tulio y Alan (nuestro productor) estaban sentados picándolo todo, y nosotros tarareando y escribiendo. Eso fue muy genuino, muy fluido y muy divertido. Rosas es una persona muy divertida, muy fantástica en muchos aspectos.

Luego hicimos click para escribir la letra y que todo estuviera como un pop repetitivo, bonito, pegadizo, que sea juguetón y tal. Eso es algo muy específico de lo que sucedió con este disco, y también por eso decidimos hacerlo single, para que tuviera su propia fuerza y diálogo. 

Bueno, justamente Rosas está muy asociado a lo performativo y lo teatral. ¿Sienten que esto le dio una nueva perspectiva a la canción, o los hizo repensarla a la hora de presentarla en lo visual o en vivo?

Maya: En realidad, también con Rosas hubo algo de irnos a la fantasía sin ningún tipo de apego al pudor; se trató de quitarnos la vergüenza y entregarnos al personaje de las estrellas. Buscamos seguir imaginando mundos en conjunto, y por supuesto que eso es parte del proyecto artístico: seguir imaginando mundos, seguir jugando y seguir contagiando esta fantasía que estamos construyendo entre todos. Para nada nos estamos repensando, al contrario, estamos viendo de qué forma hacerlo más dramático e impactante. Seguir la línea que ya empezamos con esto. 

Me gustaría que hablemos del proyecto colaborativo que están haciendo. Siempre me resulta interesante un disco compuesto a puro feat. ¿Qué buscan explorar con esta idea? ¿Qué sienten que están aprendiendo de ustedes mismos a través de los demás?

Tulio: Suena romántico, pero creo que en gran parte queremos reforzar el tejido social a través de lo que hacemos. Para nosotros siempre ha sido muy importante en nuestro proceso como artistas el colaborar, sumar y hacer comunidad. Es algo esencial para nosotros porque el trabajo y los resultados toman otra forma. Al intentar uno hacerlo todo y que sean solamente tus cosas hay cierto egoísmo en eso que es “mi bebé”, y creo que enriquece mucho más el resultado cuando lo compartes, y los demás también comparten su trabajo y talento contigo para un fin común. Al final no es una cuestión de egos, es de que todos logremos algo hermoso al final. 

Creo que este álbum es una suma de muchas cosas que hemos aprendido en el camino. Es una celebración de nuestra trayectoria, y se refleja en todas las personas que hemos conocido, con las que trabajamos y colaboramos. Hacer que este álbum no sea solo nuestro, sino de la comunidad que hemos creado alrededor de BUDAYA, y también que la comunidad note esto en general. Creo que es una manera no tan literal de decirlo, pero sí de saber que puede haber comunidad en todo: en la cultura, en la política, en cualquier conversación. Esperamos que la gente lo entienda de esa manera.

Estoy totalmente de acuerdo, la comunidad es súper importante en proyectos culturales, es enriquecedora para todas las partes. ¿Qué otras colaboraciones tiene este trabajo? ¿Qué me pueden contar? Ya salieron un buen par de sencillos.

Maya: Hasta ahorita han salido cuatro sencillos. El primero fue una colaboración con Ely Guerra, que es una institución del rock mexicano (es una versión de una canción de ella, a la que se sumó, y fue hermoso); la segunda fue con CERO39 (un productor de Bogotá increíble); el tercer sencillo fue con Wet Baes (que también es un productor bastante bueno de acá, de México), y el cuarto es este, con Rosas. Se esperan otras colaboraciones también. Hay más Colombia, México y Venezuela en este álbum. Ha sido un viaje muy exquisito poder compartir estos sonidos con todo el mundo. 

¡Qué genial! También tenemos para conversar el videoclip de “*STAR”, es estéticamente peculiar. Salen ustedes vestidos de estrellas paseando por el Centro Histórico de Ciudad de México. ¿Cuál es la historia detrás de esta idea? ¿La trabajaron con un equipo visual? 

Maya: Generalmente estoy totalmente involucrada y dirigiendo toda la estética del proyecto. Siempre que estamos produciendo algo yo estoy imaginando cómo se va a ver. Cuando lo estábamos produciendo y lo escuchaba dije “tenemos que hacer algo en el centro, algo que sea muy contrastante con lo que se ve en la ciudad, en la cotidianidad. Estar disfrazados, ser esas botargas ahí caminando en las calles”. Poco a poco fuimos construyendo el concepto mientras jugábamos con la letra, y cuando ya concluímos que la canción se iba a llamar “*STAR” lo imaginé como algo que incomodara o que contrastara mucho con la cotidianidad del centro de la Ciudad de México. Apenas se tomó la decisión del nombre todos dijimos “vamos a disfrazarnos”, por supuesto, algo sencillo. La producción fue bastante petite, fue invitar a amigos a jugar, que se sintiera más handmade, más casera, no sé, más simple. Todo iba a brillar, íbamos a ser estrellas.

El video empieza con una frase de un señor que nos cruzamos. En Ciudad de México se sabe que en el centro es donde se juntan manifestantes de todos lados y distintas problemáticas, y esa vez que fuimos era previo mundial, así que obviamente había bastantes manifestantes, y un señor se acercó a preguntarle a nuestros amigos que nos estaban grabando a ver si éramos músicos, y terminó diciendo: “¡ay, pensé que eran una manifestación de estrellas!” y eso nos resultó hermoso, por eso decidimos incluirlo al principio. Pensamos “Ay, Internet, encuéntralo y dile que gracias”. 

Lo planeamos todo un día antes. Obviamente el concepto se trabajó previamente, pero un día antes fue “mira, caminamos, chop chop, lipsync”, y se hizo algo bien precioso. 

Veníamos hablando de que además de querer hacer todo movido, bailable y lindo, también buscaban incomodar un poco, generar una cierta ruptura. ¿Cómo viven esto? ¿Cómo buscan y encuentran ese punto medio y la invitación al cuestionamiento? ¿Ven a la música como un instrumento de resistencia? 

Tulio: Sí, aunque siento que procuramos no hacerlo literal. No consideraría que nuestra música es de protesta o algo así, como otra música que puede ser mucho más directa y contestataria. Pero es como de maneras mas sutiles, tanto en la letra como tal vez en el aspecto visual, damos ciertos hints de las cosas que queremos hablar y se nos hacen importantes. Por ejemplo, en este caso del video va más con el contraste y no tanto con lo incómodo, pues, a pesar de que pasan cosas en nuestro país —y en Latinoamérica y demás—, nosotros decidimos hablar de estos temas, pero desde otra perspectiva; tal vez traer algo de confort dentro de todo esto hacia la gente, el público y nosotros, el cómo utilizamos la música, de que se genere conversación. En cuestión de la letra creo que está por ahí. 

Maya: Son recordatorios, hablan de un tema y surgen de un lugar donde no somos solo nosotros, también bastantes artistas hablando. Es el no estar presente, cómo nos ha afectado a todo el mundo el estar enajenados de lo verdadero, de lo real, de la naturaleza, de respirar (ni respirar sabemos, estamos en automático). Ya van varias canciones que de pronto tocamos estos temas, como de “regresa, regresa, regresa”, y esta fue la más divertida y juguetona en cuestión de ese mensaje. Lo decidimos así para que se abrace más, siento que lo que hacemos es dejar un registro de lo que sucede y nos atraviesa para ponerlo en este diálogo. No lo hacemos como una justicia artística por así decirlo, pero de que se pueda agarrar, quien lo tome o se lo pegue, pero, a fin de cuentas, el mensaje está dado y enviado. Esa es nuestra forma de poder hacer estos pequeños guiños a nuestra comunidad sobre la importancia de hablar esto. 

Me encanta, estamos en una época donde realmente está pasando de todo en todas partes, y uno muchas veces trabaja como puede, estamos todos sobreviviendo, y hay gente que puede permitirse hacer más frente y ser contestataria, pero hay gente a la que le afecta mucho y necesita distraerse. Está bueno encontrar algo que nos ayude a todos a encontrarnos.

Maya: También por eso nos gustó hacerlo fantasioso, da algo felicidad ver que andamos vestidos de estrellitas y jugando, nos gustó mucho hacerlo.

Es muy tierno, siento que en el mundo está faltando mucha ternura.

Maya: Sí, exacto, estamos perdiendo la ternura. Y en este contraste, que estábamos entre manifestantes, también pasaba la gente y nos sonreía y nos grababa, pues estábamos muy graciosos. Son señales superchidas de que esto hace falta, lo de volver a la ternura, al juego, dejar un poquito lo serio y neta. Algo más básico, más hacia la fantasía.

Es realmente noble. Hablemos del momento que están atravesando como dúo. Vienen de tocar en Bahidorá y de participar en el “Circular” en Colombia. Se están moviendo, vienen saliendo un montón de cosas, también tienen su proyecto colectivo… ¿Qué sienten que está pasando con el género de la música electrónica en la región? ¿Sienten que hay una red más fuerte con otros países? ¿Cómo se dieron estas cosas?

Tulio: No necesariamente. Siento que en México siguen dominando muchos otros géneros y , al final, para nosotros también es un tipo de resistencia. A nosotros nos encanta la electrónica y es lo que queremos hacer, también hemos encontrado maneras de hacer combinaciones con otros géneros. No es el género más fuerte en el país, pero hay mucha gente y mucha comunidad alrededor de esto. Hay muchos artistas con los que justamente hacemos comunidad, hacemos shows, presentaciones y cosas diversas. Seguimos luchando para que esto sea visible y llegue más lejos. 

Maya: Siento que hay mucha conexión con México, pero México todavía no se conecta con Latinoamérica, todavía no voltea a ver para abajo. En este viaje a Colombia lo pudimos comparar poquito, pero siento que México todavía está volteando a ver a Estados Unidos y Europa, y Sudamérica voltea a ver a México. Obviamente no es todo, pero la gente o los artistas que voltean a ver a Latinoamérica se llevan sorpresas increíbles. Hay una conexión, la musicalidad de cada país es un viaje muy distinto. México todavía se siente como la batuta en cuestión de industria de todo el continente, está centralizada, y la centralización es absurda en muchos sentidos. Nosotros amamos viajar y conocer a colombianos, argentinos, peruanos y más, voltear a conocer todo lo que está sucediendo abajo, que está más conectado a la raíz también, los géneros, que sea multicultural. En Sudamérica hay una movida muy multicultural, y en México todavía está un poquito más clasificada, hay mucho monopolio, mucha centralización, y creo que hay mucho que aprender. México tiene mucho que aprender de cómo se está moviendo la industria musical en Latinoamérica.

He entrevistado a muchos artistas de Latinoamérica que se iban a mudar o se mudaron a México para buscar nuevas oportunidades y más visibilidad.

Maya: Sí, no decimos que no hay oportunidades, ¡claro que hay muchas oportunidades!

Tulio: Pasa mucho que uno se vicia creyendo que solo hay una manera de desarrollar tu carrera, y viajar nos demuestra (al ir a fiestas musicales y conocer más gente) que hay muchas maneras de desarrollarte como artista, y no nada más la de Ciudad de México que, por ejemplo, implica hacer un indie rock, luego hacer un Lunario y otros auditorios; sabes que es un tipo de carrera, pero hay muchas maneras de estar en la escena y de vivir de tu música, o por lo menos desarrollarte a través de tus experiencias. 

En Uruguay hay un equivalente a esto, muchas veces quienes se quieren dedicar a la música se mudan a Argentina, que está al lado , pero tiene una industria más grande. 

Maya: Sí, es natural, por algo nosotros también estamos aquí nosotros. No somos de Ciudad de México, vinimos aquí a buscar el sueño y conectarnos, ya llevamos bastantes años de carrera y dentro de esta industria, y de pronto se nos cierra un poquito el mundo, porque, como te dije, la centralización es absurda, y a veces se piensa que solo está este camino para lograr cumplir objetivos, y que para ser artista tienes que ser masivo o que te firme la disquera más cabrona de todas, o no lo vas a lograr. Este cuento nos lo repiten, hay desesperanza y comparación, y en realidad no es así, por eso necesitamos seguir conectándonos, y seguir creando, entretejiendo lazos, colectividades. Colombia y México tienen mucha hermandad, y todavía siento que falta que nos reconozcamos más. También conocimos a gente de Uruguay y fue increíble ver las ganas que tienen de hacer una escena viva, eso es súper importante que exista.

Y afuera a veces no lo saben tanto porque somos un país pequeño, es increíble. Estoy muy de acuerdo con lo que plantean, es súper importante reafirmar a las propuestas alternativas y los círculos más allá del mainstream, las formas de conectar y expresarnos. Les traigo una última pregunta: ¿Dónde sienten que están parados como banda hoy día? ¿Cuál es la diferencia que sienten entre lo que son hoy y lo que eran hace cinco años?

Maya: La verdad no tengo la respuesta, de pronto no sé en qué lugar está el proyecto. No podría decirte que estamos entrando en un círculo mainstream o algo así, porque no está pasando, pero tampoco te puedo decir que no seamos un referente para ciertos proyectos. Hemos construído una carrera de una manera muy a nuestro estilo, muy a lo que somos fieles, y sin dejar de lado ningún tipo de ética ni lo que nos resuena como artistas. Seguimos improvisando en esta vida, y siempre ha sido con BUDAYA de bandera. Esto es nuestro depósito de ideas y arte. Hace cinco años creo que estábamos empezando a trabajar con el productor con el que estamos ahorita, que es Alan Santos, y sentimos que la música tiene una producción más interesante que antes. Alan es bastante empático cuando hablamos del sonido que estamos buscando. Nuestras producciones son muy distintas. Intentamos que nuestro sonido tenga su propia aura, su propia alma y su propia energía. Este disco tiene una energía más hacia arriba y más dance, el anterior fue el “CLAR%SCURO” y estábamos en una onda un poquito más dark. También es algo que nos caracteriza, no estamos sonando igual todo el tiempo. 

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