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Pond: “A pesar de las cosas tan horribles que están pasando, la gente todavía tiene una enorme capacidad para amarse y perdonarse” [ENTREVISTA]
La banda psicodélica australiana presenta “Terrestrials”, su undécimo álbum de estudio. En este trabajo se desenvuelven con un sonido más bajado a tierra de lo usual, y a través de él exploran la identidad australiana y sus contradicciones, la desigualdad y la crisis ambiental.
Por: Luzie Fernández
Publicado el: 29/07/2026
Hace ya un buen tiempo que Australia viene deleitando al mundo melómano con grandes fenómenos de rock y pop psicodélico: Tame Impala, King Gizzard & the Lizard Wizard, Empire of the Sun, y, por supuesto, Pond. Con una trayectoria de 18 años, un largo camino recorrido en conjunto con Tame Impala, y una discografía de once álbumes de estudio, Pond ha construido una perfecta sinergia entre esta mencionada psicodelia, pop y art rock, donde estos tres pilares conviven con naturalidad y crean su propio universo.
Sin embargo, su más reciente trabajo “Terrestrials”, que fue lanzado el pasado 19 de junio, marca un nuevo capítulo para Pond. En esta ocasión dejan de mirar hacia el cosmos y son más observadores al poner los pies sobre la tierra. El álbum está compuesto por diez canciones y está fuertemente inspirado en la Australia de los años 80. De principio a fin se ve atravesado por reflexiones sobre el extractivismo, la identidad nacional, las dinámicas de poder y la esperanza en tiempos inciertos. Más allá de estos cambios, la banda explora su lo terrestre con un sonido más maduro, conservando igualmente esa esencia por momentos humorística y libre de filtros que les dio su lugar como una de las propuestas más singulares en su género.
A partir de este lanzamiento, conversamos con Nick Allbrook, vocalista, guitarrista y líder de la banda sobre el proceso creativo detrás de “Terrestrials”, las reglas que los guiaron durante su grabación, sus visiones sobre Australia y su historia, y la necesidad de seguir encontrando nuevas formas de sorprenderse del mundo después de más de una década haciendo música juntos.
Hace un poco más de un mes de que salió “Terrestrials”. Estuve atenta al lanzamiento y sé que cuando lo estaban componiendo se plantearon ciertas reglas: no usar pedales de distorsión, nada de baladas y nada de “tonterías al estilo Pink Floyd”. ¿De dónde salieron estas reglas? ¿Hicieron que el proceso creativo fuera más liberador de alguna forma?
Sí, más o menos. Solemos recurrir a los pedales de distorsión y queríamos que sonara un poco diferente, más definido y menos difuso. Así que tener amplificadores potentes o tener que confiar en tocar con más fuerza o en algún tipo de energía innata en lugar de simplemente usar un pedal de distorsión fue genial. Y sí, las limitaciones pueden ser muy útiles para concentrarse, supongo que para enfocar la creación.
¿Sentís que hubo algo que hayan manejado diferente esta vez respecto a la composición? Tal vez probaron hacer algo en un orden distinto, por ejemplo el orden en el que arman música y letra, o algo así. ¿O fue un proceso regular?
No fue el proceso habitual. Creo que en cada álbum usamos prácticamente todas las combinaciones posibles de composición dentro de la banda. Por ejemplo, hay una canción en la que Jay compuso toda la música y yo escribí la letra al final. Hay otra donde Joe compuso un riff para el estribillo y Gin compuso una progresión de acordes para el verso, y hay otra donde nos reunimos todos en una sala y la compusimos juntos. Están todas las combinaciones posibles, así que prácticamente hicimos lo mismo.
Lo que sí fue diferente es que intentamos que todo fuera bastante rápido, y en lugar de simplemente desarrollar todo en una demo por computadora, reuníamos nuestras partes y luego intentábamos estar juntos en una sala, y así lo resolvíamos juntos. Hacía tiempo que no lo hacíamos, no teníamos ni el espacio ni el tiempo, pero esta vez teníamos un estudio pequeño y muy lindo en el oeste de Fremantle, donde vivimos. Así que pudimos trastear juntos y unir estas cosas, que fue divertidísimo. Creo que eso lo hizo un poco diferente.
¿Cómo viene la gira? ¿Qué tal es estar con Djo? ¿Cómo se traducen las nuevas canciones al formato en vivo?
Ha sido muy divertido. El equipo de Djo es muy amable, nos ha encantado pasar tiempo con ellos. Y tocar las canciones nuevas es genial, van muy bien.
Siento que este álbum es un poco más bajado a tierra que sus trabajos anteriores. Hasta el título “Terrestrials” acompaña eso. Un poco sugiere que miremos más hacia la Tierra que hacia el espacio. ¿Esto fue un cambio consciente, o que deseaban lograr?
Sí, sí, sí, por supuesto, lo entendiste. Queríamos que sonara más realista y terrenal, y que reflejara el odio y la dureza física de Australia Occidental. Gran parte de las letras tratan sobre personas y lugares, en lugar de conceptos cósmicos. Está basado en la realidad y la humanidad. Más bien en la tierra, la vida terrenal y la muerte. Cosas de la Tierra.
Está buenísimo, siento también que hay algo más maduro en las letras y el sonido esta vez. Me gustaría que hablemos de la identidad de la banda como australianos, creo que en “Terrestrials” se refleja mucho esto. Se pueden escuchar cosas específicas de Australia en las canciones, pero también lograron que se siga sintiendo como una experiencia universal. ¿Estaban intentando capturar la esencia australiana, o estas historias son simplemente la mejor forma de hablar de sus experiencias?
Es una gran pregunta. Sí, creo que siempre es una forma de hablar de algo más amplio y más universal. Pero al mismo tiempo intento pensar en la identidad propia, como persona y ciudadano de un país. Es tan complicado, desordenado y feo que siento que nunca podré llegar al fondo. Así que esto es como un proceso interminable de autodescubrimiento y autoconocimiento, que no llegás al fondo del pozo y decís “ya lo descubrí, quién soy, quiénes somos, qué estamos haciendo acá y qué significa ser Nick en Australia”. Es solo esto, como si escribir letras fuera un acto terapéutico. Es como un impulso hacia algún tipo de búsqueda de sentido para todo.
Todo esto me trae a “Skyworks”, que es el sencillo del álbum y también la canción con la que empieza. Me dio la impresión de que este track transforma a los fuegos artificiales del Día de Australia en algo que es tan hermoso como inquietante. ¿Creen que la música tiene una responsabilidad de desafiar los mitos nacionales, o se dedicaron a documentar lo que ven a su alrededor?
Sí. No diría que tenga esa responsabilidad, creo que hay muchísima música válida cuyo único propósito es la celebración, la alegría y el baile. Esta es una parte fundamental de la música, y lo ha sido durante mucho tiempo. Se trata simplemente de unión y felicidad. Pero creo que sí, es muy importante que el arte al menos tenga el potencial de cuestionar las cosas, porque la otra cara de la moneda es que no lo hace, y se podría decir que, al ser tan influyente, la gente está merodeando por ese camino, buscando el poder de coartar la capacidad de los artistas para cuestionar.
Me alegra que pienses que es hermoso e inquietante, porque realmente lo es. Se celebra mucho el 26 de enero, el Día de la Invasión, Día de Australia, o como prefieran llamarlo. Se hace mucho con pureza del corazón, son buenas personas. Mucha gente son buenos ciudadanos que solo quieren celebrar, divertirse y festejar su orgullo cívico o nacional, y no hay nada de malo en eso. Creo que cuando se hace con un antagonismo total y consciente hacia los sentimientos de los indígenas australianos, y cuando la gente no puede aceptar el dolor ajeno y reacciona con ira en lugar de empatía, entonces empieza a ser realmente problemático. Porque eso no es lo que hacemos como personas. Si alguien se cae, lo levantás. Si alguien está herido y sufriendo, lo escuchás.
El Día de Australia suele dejar esta sensación cargada, porque hace mucho calor, es pleno verano. Es como si fuera un día festivo, así que casi nadie trabaja y suele tener esta especie de tensión vibrante y ardiente, como si hubiera cielos azules despejados y playas preciosas, pero también hay fuego. Es bastante complejo.
Está muy bueno esto que decís, definitivamente tengo que leer más sobre la historia de Australia. Cuando hablamos de las influencias para “Terrestrials”, ustedes hablan de su inspiración en el rock australiano de los años 80: bandas como The Sisters of Mercy y Magazine. ¿Qué tiene esta era que les hizo sentir que era la correcta para este álbum?
Surgió así, no sé cómo. Creo que simplemente escuchábamos mucho de eso. Durante mucho tiempo, antes de nuestros conciertos escuchábamos en el backstage una lista con artistas como AC/DC con su álbum “If You Want Blood (You’ve Got It)”, Killing Joke, Midnight Oil y Models. Me parece que poco a poco empezamos a pensar “queremos tocar algo así, rápido y agresivo”. Luego hicimos una gira por pubs de la costa este de Australia y lo pasamos de maravilla. Pensamos “vamos a hacer un álbum de temazos de pub rock para poder repetir esta racha y darle una paliza a los imbéciles”. Es la música que nos gusta.
Estamos pasando momentos de mucha ansiedad. En “Terrestrials” se habla de un colapso ambiental y desequilibrios de poder, pero nunca se siente desesperanzador. ¿Fue importante para ustedes que quedara lugar para el optimismo?
Sí, por supuesto. O sea, no estaba reprimiendo un pesimismo profundo solo porque me sintiera obligado a ser optimista. Simplemente no puedo, creo que es inevitable sentir algún tipo de destello en alguna parte, y la única esperanza posible es la esperanza misma en cierto modo. Y tener algún tipo de empatía por las personas que no te caen bien o con las que no estás de acuerdo. Y no siento que todo se haya perdido.
Parece que fuera hora de rendirnos. El clima a nuestro alrededor a veces me hace sentir que deberíamos hacerlo. Y al ver, por ejemplo, montones de basura en el océano y cosas así pienso “¡qué desastre! ¡Estamos haciendo todo mal!”, pero la gente me da muchísima esperanza. A pesar de las cosas tan horribles que están pasando, la gente todavía tiene una enorme capacidad para amarse y perdonarse.
No quiero que parezca que tengo todas las respuestas, porque no es así. Solo creo que cuando la gente está junta y en espacios comunes, en una especie de conexión social ambiental, nos llevamos bien. Estoy en Estados Unidos ahora mismo, y Estados Unidos es el lugar más loco del mundo, pero hay tanta gente buena. Es como si no pudieras evitar golpear a una persona encantadora que está a punto de decir “¿quién sos? ¿Qué hacés acá?” Y tienen grandes valores y grandes corazones. Así que supongo que eso es todo, la gente me da esperanza.
El mundo puede ser muy catastrófico y hostil, me parece genial que aún puedas ver lo mejor de la gente y no perder la capacidad de sorprenderte.
Sí. Me sorprendo constantemente, porque puedo ser terriblemente cínico. En muchos momentos de mi vida me siento atraído por el pesimismo y la oscuridad. Pero se trata de humanidad, amor y nuestra capacidad de crear en lugar de destruir. Eso hace que todo valga la pena, o al menos hace que parezca que tiene sentido seguir haciéndolo y seguir acá.
Sí, absolutamente. Y cuando estás bajo todo esto muchas veces te puede hacer adoptar un humor oscuro. Creo que a veces Pond hace esto y genera un buen balance entre lo absurdo y cosas genuinamente serias. ¿Creés que el humor facilita las conversaciones difíciles, o es simplemente parte de ustedes?
Definitivamente es lo que somos como banda, creo que es algo típico de Australia. Nos reímos de las cosas más horribles porque es la única manera de procesarlas. Creo que los australianos somos probablemente las personas más despreocupadas. No me refiero a que todo sea ligero y superficial, o sin importancia, solo tenemos muy poca capacidad para tomarnos las cosas en serio. Creo que es porque en realidad no tenemos una creencia genuina en nuestra propia cultura. Gran parte de Australia se basa en algo horrible y difícil de afrontar, y aún no hicimos las paces con esa parte de nuestro pasado, así que no hay manera de que podamos aceptar nuestra propia historia cultural. Se basa en todo este tipo de sentimentalismo e invenciones como el Día de Australia, o una gamba a la parrilla. Todas estas cosas están muy bien, pero no tienen mucha sustancia cuando se usan como una manta para encubrir cosas profundas y traumáticas. Así que no tenemos nada que tomar en serio. Cuando las cosas van mal, simplemente nos burlamos de ellas, y cuando las cosas van bien, también nos burlamos. Cuando amás a alguien lo llamás imbécil, y no es nada, nada se toma con ningún tipo de gravedad.
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