BORJA: “Lo que al principio da miedo, luego se vuelve una fortaleza” [ENTREVISTA]

El artista español nos habla sobre “Atanor”, la importancia de escribir desde la honestidad emocional y las experiencias que han marcado esta nueva etapa de su carrera.

Credit: Maga Maria

Hablar con BORJA es hablar de emociones. A lo largo de sus canciones, el artista español ha explorado distintas etapas del amor, convirtiendo experiencias personales, dudas y sentimientos universales en historias con las que miles de personas han logrado conectar. Desde sus primeros sencillos hasta sus dos álbumes de estudio, la vulnerabilidad ha sido una constante dentro de su propuesta musical.

Esa búsqueda continúa ahora con “Atanor”, un EP que encuentra al artista en una etapa más madura y consciente. Inspirado en el horno alquímico utilizado para transformar metales en oro, el proyecto toma esa idea como una metáfora de su propio proceso creativo: convertir experiencias, incertidumbres y emociones en canciones honestas y duraderas, a través de un sonido más orgánico e íntimo.

A propósito de este lanzamiento, conversamos con Borja sobre la evolución de su música, el proceso detrás de “Atanor” y el camino que lo ha llevado hasta esta nueva etapa artística.

Estamos a un día del estreno del EP “Atanor”. ¿Cómo te sientes? ¿Cómo está toda esta emoción hoy?

Pues estoy contento. Estoy con ganas de sacar ya esto, ¿sabes también por qué? Porque tengo mucha música organizada para este proyecto y para los meses que le siguen al proyecto, entonces estoy emocionado con ganas de ir sacando todo este trabajo.

Entonces vienen más cositas para este año…

La verdad no sé si lo he contado, por algún lado lo he dicho, pero “Atanor” es un EP que luego se va a juntar con otro EP; entonces, sí, es parte de algo más grande.

Suena bastante bien. De hecho, ya pudimos escuchar a “Atanor”. Se siente bastante diferencia en la lírica a comparación de anteriores trabajos que has tenido, sobre todo de manera emocional. Entonces queríamos saber si tú comparas al BORJA que escribió los álbumes anteriores, como “Rimas del Verbo Amar”, con el BORJA de ahora, ¿cuál dirías que es la mayor diferencia emocional entre ambas etapas?

No sé si emocional, pero al final sí hay diferencia de que, como todas las personas, voy creciendo, voy mejorando, voy aprendiendo, y también voy mejorando mi composición, ¿sabes? La forma cómo escribo letras, cómo las percibo (cuanto más haces algo, mejor lo haces). Entonces no es lo mismo el primer disco que este EP, que va a ser un tercer proyecto. Y creo que definitivamente sé cómo transmitir mejor lo que siento, sé cómo transmitir mejor lo que pienso, y me gusta mucho (creo que es bastante redondo todo el concepto). Pero —al final— yo creo que, en resumen a tu pregunta, es que creces como persona y eso me ayuda también a expresarme mejor.

¿Y cuáles crees que son las herramientas que te han ayudado en este camino durante estos años, que te han hecho crecer?

Lo que más me ha ayudado es, primero, confiar mucho en mí, creer mucho en mí y no rendirme; tener claro que esto es lo mío y lo que quiero hacer y pelear por ello: la perseverancia. Y, luego, también rodearte de gente que te cuida, que te aprecia, que te quiere. Al final, yo creo que eso es: un poco creer tú en ti mismo más que nadie; y tener un grupo de gente alrededor tuyo como tu equipo, que está contigo, que rema contigo y que está al pie del cañón contigo. Y también escuchar mucha música y escribir mucho, eso, por supuesto.

Tener a tu gente contigo y que te apoye es fundamental…

Siempre.

El año pasado lanzaste el álbum “Cuando coincidimos”, y ahora estás presentando “Atanor”. ¿Sentías que todavía había algo más que necesitabas decir o había algo en especial que querías trabajar?

Sí. Creo que en “Cuando coincidimos” conseguí mejorar mucho lo que yo creía que quería con un álbum, y que este es como ya el paso final a lo yo considero que se acerca a un “álbum perfecto” (entre comillas), porque la perfección no existe, pero [es] como que voy puliendo mi proceso, ¿sabes? En el primero y en el segundo [álbum] fui aprendiendo, y ahora creo que este tiene un poco todo lo que yo quiero y busco en un álbum: la variedad, la profundidad, las letras, el concepto… Digamos que todos han sido como un camino —quizá— para llegar aquí.

Como de aprendizaje.

Total: de prueba, de error, de aprendizaje, de madurez. Total.

Y, teniendo en cuenta todo esto, hoy en día la tendencia que vemos muchas veces es que se muestran letras más frías o desapegadas, pero tus canciones se mantienen, dentro de esta industria, bastante honestas y vulnerables. ¿Alguna vez te ha dado miedo escribir desde un lugar tan íntimo?

Sí. Sobre todo las primeras veces que lo haces y que sacas canciones tan personales, vulnerables o que hablan de historias, sí que da vértigo porque te estás exponiendo. Parece que te estás dejando ver un poco “el alma desnuda” por mucha gente, pero luego te das cuenta que eso también es lo que hace que la gente conecte más. Al final todos sentimos lo mismo, y está guay porque hay gente que no sabe cómo expresarlo y mediante canciones que le reflejan su situación, pues, es como “sí se sienten conectados”. Entonces, lo que al principio da miedo, luego se vuelve una fortaleza, cien por cien.

¿Y alguna vez algún fan o alguien que escuchó tu música te ha comentado que ha conectado demasiado con tu música o te ha dicho “gracias por expresar esto que yo no sabía cómo decirlo u ordenarlo en mi cabeza”?

Eso pasa mucho y es también lo bonito, y es otra de las razones por las que uno sigue haciendo esto también. Me ha pasado con “Rimas del verbo amar”, que es una canción que habla de amor a distancia, que gente me dijo “mira, esta canción es la canción con mi pareja, nos une en la distancia”. Entonces, es una pasada.

Esa conexión es muy bonita entre fans y artistas. Tu música, como hemos mencionado, gira mucho alrededor de la vulnerabilidad, sobre todo del amor, que es un sentimiento universal, pero, igual, cada canción tiene imágenes y emociones muy distintas entre sí. ¿Cómo haces para seguir escribiendo sobre algo tan universal sin sentir que repites o redundas?

Es una buena pregunta porque— de hecho— es un reto que voy teniendo mucho cuando me meto en el estudio o cuando escribo en mi casa: cómo hacer cosas que me emocionen que no haya ya hecho, pero que sigan siendo originales y conecten. Y, al final, yo creo que se trata un poco del ejercicio de la búsqueda: de probar cosas nuevas, de buscar conceptos, de buscar ideas un poco más locas que luego no son tan locas. Por eso te digo que es ir mejorando el proceso de composición y de creación como para llegar a lugares que nunca has llegado antes, pero que siguen conectando con la gente. Es difícil, pero a la vez es bonito el reto de “a ver si hoy consigo hacer algo”. Hay días que no salen, hay días que sí, pero lo importante es estar ahí cada día buscando.

¿Y qué cosas te ayudan a encontrar inspiración? ¿Dónde sueles encontrarla? 

Un mix de todo. Yo creo que mucha inspiración la saco de música que escucho, de fotos, de viajes, de conversaciones, de pasear… Sobre todo, yo creo que es cuando estás abierto: el universo está lleno de energía, de señales y de inspiración (lo que pasa es que a veces nosotros estamos con la cabeza en un lado y no está abierta a recibir, y a veces sí estamos más pendientes de hacerlo). Entonces es un tema de llegar a estar en la mentalidad de buscar; y el que busca, pues, acaba encontrando. 

Hablas de las letras como el centro de tus canciones. ¿Qué tiene que tener una frase o una canción para que tú digas, “este sí soy yo, este es BORJA”?

Pues, sí, sí me meto bastante con las letras porque me parecen muy importantes. Al menos yo le doy mucha importancia. Sé que hay gente que no escucha letras: tengo amigos que me dicen “no sabía ni qué decía esta canción porque yo escucho la canción y punto”, pero luego hay otras personas que sí escuchan las letras. Entonces, en mi caso, lo que tiene que tener es que me parezca original y que me emocione. Si yo, cuando lo escribo, me emociona o digo: “¡guau, qué chulo!”, entonces, creo que ese es el buen camino y va por ahí.

Que conecte contigo, digamos.

Total, total.

Eso es bastante auténtico también.

Sí, es que al final, ¿sabes qué?, te das cuenta que la música la haces para que conecte con la mayor gente posible, pero también para que conecte y resuene contigo. Yo creo que si conecta conmigo, es más probable que conecte con alguien más. Si yo hago algo para conectar con la gente, pero no conecta conmigo, quizás no estoy siendo honesto, y en ese caso se puede llegar a notar.

Totalmente. Y, adentrándonos a las canciones de Atanor, en “Notre Dame” hablas de alguien que para ti fue monumental e increíble, mientras tú quizás fuiste solo un momento pasajero para esa persona. ¿Cómo nació esa imagen, esa analogía? ¿De algún viaje o alguna experiencia en particular?

Sí, nació porque, bueno, el sentimiento al menos yo lo he vivido y creo que es universal. Y el ejemplo, la analogía, pues me parecía que todo el mundo sabe que es Notre Dame, más o menos: un lugar histórico enorme, súper potente. Entonces es como cuando alguien para ti fue tanto y tú, pues, menos. Y justo fui hace poco a París con la canción, me emocionó y tuvo sentido. Es lo que te digo: buscando y buscando apareció ese concepto.

¿Y cuál dirías que ha sido la canción más difícil de terminar o incluso de soltar dentro del EP? De decir, “esta sí irá, aunque es muy vulnerable tal vez”.

Ninguna. O sea, todas cuestan, pero ninguna ha sido como una pesadilla, ¿sabes? De hecho, muchas veces, cuando una canción se traba —porque se quedan muchas canciones en ideas—, a veces, también es una señal. [Pero] de las que han salido, ninguna. A “Contigo” le dimos bastantes vueltas para que estuviera perfecta, pero también salió. O sea, ya sabíamos a dónde queríamos ir, entonces: no, ninguna. Eso no quiere decir que sean fáciles, pero quiere decir que una vez encuentras el hilo conductor, pues, se da bastante natural.

Y, sí, se siente natural y bien cohesionado también en el EP.

Exacto.

Has hablado anteriormente en otras entrevistas sobre la ansiedad, a veces al compararte, o de sentir que tienes que hacer más cosas, sobre todo en este contexto en el que terminamos un paso y ya vamos al otro. ¿Cómo haces hoy para no perderte en esa presión mientras tu carrera sigue creciendo?

Pues, es una buena pregunta, porque tampoco es que tenga la respuesta. Yo creo que uno va aprendiendo y —en mi caso— evidentemente es un mundo que cuesta, que es lo que tú dices, que da para mucha comparación por los números, los premios y más cosas, ¿no? Yo al final intento centrarme en estar contento y orgulloso de lo que hago, y creo que al final ese es el barómetro para mí, porque yo sí lo puedo controlar; yo sí puedo controlar qué canciones hago que sean lo mejor que yo creo que puedan ser. Yo luego no puedo controlar al 100 % si la canción es viral o no es viral, si tiene 2000 millones de plays o si tiene 20 plays. La puedo hacer más para que suceda, pero no está en mi mano, ¿sabes? Pero digamos que la ansiedad y el estrés se combaten por ahí: siendo consciente de que hay cosas que están en tu mano y que hay cosas que no, y que las cosas están en tu mano, pues hacerlas para que estés tú feliz y satisfecho.

Y, hablando de esta ansiedad, anteriormente hemos visto que estudiaste en Berklee. Más allá de lo técnico que has aprendido ahí, ¿qué te dejó esta experiencia como artista? ¿Te ayudó más a confiar en tu identidad musical? ¿O también sentiste cierta presión?

Me dejó muchísimas cosas. Me dejó muchos amigos de los que he aprendido un montón, me dejó mucha cultura porque yo vine de España y ahí [en Berklee] hay gente de todo el mundo, entonces, aprendes nuevos ritmos, nuevas músicas, nuevos artistas que nunca había escuchado… Y también [me dejó] presión, en el sentido de que, aunque era una universidad, era bastante competitiva: la gente sí se comparaba, la gente sí veía qué hacías o qué no hacías. Pero, sí, me ayudó a saber lo que yo quiero hacer, a hacer mis cosas sin necesidad de compararme y saber que yo tengo cosas que decir, y que puedo hacerlas.

Y ahí también descubriste tu fuerte [en la música], ¿no?

Sí, ahí fue donde me di cuenta de que todo el mundo tenía algo en lo que destacaba, y yo me puse a pensar en lo que me gustaba y lo que sentía que se me daba bien, que era componer. Ahí fue cuando me centré mucho en eso y le saqué mucho provecho. Pero tampoco te creas que [solo] en clases, ¡eh! También fue en mi cuarto, o escribiendo por las tardes o por las noches. Además, como era un lugar nuevo, con gente nueva, pasaba tiempo solo y me encerraba mucho a escribir. Eso me ayudó mucho a lo que tú dices: a darme cuenta y a generar identidad.

Y con todo esto que has hecho hasta el día de hoy, vemos que has trabajado con artistas de distintos lugares, distintas sensibilidades, como por ejemplo Nicole Zignago. ¿Consideras que colaborar con otros artistas también cambia la manera en que tú escribes para ti mismo, como BORJA? 

Creo que colaborar es brutal porque te hace aprender. Te hace estar…, no incómodo, pero te hace estar con más gente y adaptarte, [además de] conocer y conectar con gente muy guay, con cosas y personas que no conocerías si no fuera porque te juntas a hacer música, gente muy diferente a ti, pero que te une con la música. Colaborar es muy chulo, ya sea para escribir para ti, para los dos, para otro. Y Nicole, ya que la mencionas, es una persona que conocí en Berklee, amiga mía y una bestia de artista.

Es bacán tener esa conexión, también, con distintos lugares (tú en Europa), pero aquí (en Latinoamérica) también, con otros artistas.

Sí, y me encanta Perú porque fui hace tiempo (2022 creo). Fui a tocar con un amigo mío que se llama Marco Mares, y me encantó la gente de Perú, la energía. Tengo pendiente de volver. Ya sabes que a veces la vida te complica, pero tengo pendiente de volver.

Aquí estaremos esperándote. Finalmente, si tuvieras que describir quién eres hoy como artista con una sola canción de “Atanor”, ¿cuál sería y por qué?

“Contigo” me gusta mucho. Si hay que elegir una de las que han salido, te diría “Contigo”, porque me parece que como sonido tiene todo lo que busco: armonía, melodía, instrumentos… Es orgánica, es acústica, pero luego tiene una letra chula. Es pop, tiene bastante letra y vulnerabilidad…, entonces: “Contigo”.

Escucha Atanor aquí:

Esto te puede interesar

Utilizamos cookies para personalizar la experiencia de nuestros lectores.    Más información
Privacidad