Cosmo’s Midnight: “No queremos encasillarnos en ningún género o sonido específico, así que estamos experimentando y siguiendo nuestra intuición” [ENTREVISTA]

Los gemelos australianos regresan con “Last October”, un sencillo que invita a asaltar la pista de baile mientras impregna cada movimiento de cierta melancolía y nostalgia, de manera que se constituye en una danza expresiva de gran intensidad.

Tras el lanzamiento de tres álbumes, Cosmo y Patrick Liney se encuentran en una etapa creativa marcada por la publicación de sencillos, lo que les permite explorar nuevas sendas sin asumir compromisos a largo plazo. “El objetivo principal ahora mismo es disfrutar del proceso de componer una canción y ver a dónde nos lleva”, señalan desde su lugar de trabajo.

El dúo australiano acaba de ofrecer a sus seguidores su nuevo single, “Last October”, una pieza elaborada en colaboración con Honne, la banda británica de música electrónica, con la que han dibujado una orografía que destila fragilidad y añoranza, pero se articula en torno a un esquema rítmico que sacude las articulaciones de quien se adentra en sus relieves.

Después de todo, la música dance atraviesa la obra de Cosmo’s Midnight de manera que bailar se convierte en un impulso irresistible, aunque sea desde una perspectiva agridulce.

Hablemos de “Last October”, vuestro último lanzamiento. “Last October” transmite una sensación de vulnerabilidad emocional y nostalgia, pero sin perder la esencia rítmica que te lleva a moverte al compás de la música. Sin duda, la canción evoca octubre, pero me preguntaba, ¿qué octubre?. Porque, según el hemisferio en el que estés, es primavera o es otoño.

Me parece interesante porque la letra y la melodía fueron compuestas por Honne, un dúo musical del Reino Unido, y para ellos sería como el clima otoñal. Así que creo que se inspiraron un poco en ese tipo de energía. Pero, luego, para mi hermano y para mí (que vivimos en Australia) es cuando empieza a hacer buen tiempo y calor, y todo el mundo pasa el tiempo al aire libre y el sol no se pone hasta las nueve de la noche. Es por eso que creo que nos ha quedado bastante bien. En el aspecto musical, lo hemos llevado un poco hacia ese terreno.

“Last October” tiene esa sensación de, ya sabes, melancolía y nostalgia, pero a la vez es bailable y tiene un final optimista. Queríamos que se situara entre ambos mundos, donde se pueda sentir la frialdad de la letra, pero también la calidez del ritmo, lo que le da una profundidad interesante. Eso es lo que esperábamos conseguir.

Para mí, personalmente, es una canción para un clima más cálido y, lo interesante de Honne, es que suelen escribir canciones de amor y canciones que son bastante alegres. Así que es muy interesante sacarles este tipo de energía diferente, en la que se inclinan un poco más hacia un sentimiento agridulce. Quedé muy contento con el resultado.

“Stop thinking, start feeling”, vuestro último álbum, tenía un aire más desenfadado para animar a los oyentes a dejar a un lado sus problemas y limitarse a disfrutar de la música. Sin duda, “Last October” te traslada a un escenario muy distinto. Por eso, me preguntaba cuál fue el proceso que llevó a desarrollar esta nueva filosofía y cuáles fueron las principales influencias musicales que impulsaron su creación.

En el último álbum, estábamos muy inmersos en ese estado mental propio de la música dance y en esa sensación de dejar de lado el control y cualquier aspecto externo a tu vida. Cuando estás viviendo el momento y escuchas música en una discoteca, ¿realmente te llevas todas tus preocupaciones o te permites rendirte al poder de la música? Dedicas todo tu tiempo, todo tu ser a esa experiencia, y creo que no hay nada más transformador que una noche de fiesta en la que sales a bailar y te desahogas por completo en la pista. Sentí que esa era la energía que queríamos plasmar en ese disco: vivir una experiencia transformadora en la que pudieras poner el álbum de principio a fin y simplemente sumergirte en su sonido.

Se trataba más bien de vivir la música como un todo, sin profundizar en la letra, que quizá no era tan importante, ya que lo fundamental era la sensación que te transmitía la música como experiencia sonora. En cambio, en la música que compusimos con Honne, se prestó mucha atención a la elaboración de la letra como parte de la canción. Simplemente, eran enfoques diferentes a la hora de componer la música, según mi opinión. Cuando estábamos componiendo el último álbum, no dejábamos de pensar en esa letra de una canción Daft Punk un poco oscura que se titulaba “Lose yourself to dance” y nos pareció una forma sencilla y conmovedora de expresarlo.

Y, sí, las canciones que hemos estado escribiendo últimamente se inclinan más hacia un lado más oscuro o emotivo. Creo que es algo natural: escribes una cosa y, cuando la superas, quieres hacer justo lo contrario.

Ahora que lanzaron “Last October”, debo preguntarles si es solo una parada en el camino o quizás el preludio de un nuevo álbum o una nueva gira.

Toda esta serie de canciones que hemos estado lanzando durante el año pasado ha sido una especie de exploración para nosotros. Estuvimos con el mismo sello discográfico durante diez años y publicamos tres álbumes con ellos. Sentimos, que, después de eso, este era un nuevo capítulo musical para nosotros y, simplemente, no queríamos sentirnos encasillados en ningún género o sonido específico, así que hemos estado experimentando y siguiendo nuestra intuición.

Ahora mismo, siento que estamos disfrutando del proceso de componer sencillos, pero también sentimos la necesidad de crear un nuevo álbum porque la sensación de escribir y construir un disco es muy gratificante; no hay nada igual. Así que siempre está presente, aunque el objetivo principal ahora mismo es disfrutar del proceso de componer una canción y ver a dónde nos lleva.

Es muy refrescante componer música de esta manera porque, durante mucho tiempo, hemos estado pensando en la música que no hemos publicado, ya que nos preguntábamos si encajaba con el resto del álbum. Ahora mismo, pensamos menos en si encajaría en un posible álbum y más en si nos gusta la canción tal como está. Si es así, la publicamos, porque no queremos privar a otras personas de disfrutarla si nos gusta mucho. No queremos que se quede guardada en un cajón.

Sí, sin duda, un álbum suele requerir de una exploración más profunda, pero también está limitado por la propuesta artística de la que parte.

Sí, siento que la frecuencia con la que se lanza música hoy en día es realmente asombrosa. Pero también resulta un poco liberador, dado que los artistas ya no son tan quisquillosos y están más dispuestos a mostrar un producto menos pulido o sin refinar y eso es realmente interesante. En cierto modo, es como una reacción a la IA en la música y su tendencia hacia el perfeccionismo. Entonces, para contrarrestar eso, escribir música que sea un poco más ‘tosca’ tiene más atractivo porque se siente más intrínsecamente como algo humano.

Leí que crecisteis escuchando la música que ponían vuestros padres, como clásicos del jazz, el funk o el R&B. Esto, a su vez, se mezcla con vuestros inicios en la producción musical con un programa que descargó vuestro hermano mayor. Ambos elementos sugieren la fusión de nostalgia y modernidad que parece impregnar toda vuestra música. Así que me preguntaba, ¿cómo interactúan estas dos dimensiones en vuestra obra?

A la hora de buscar inspiración, mi hermano y yo solemos mirar mucho más atrás en el tiempo que a nuestros contemporáneos o a lo que se publica hoy en día. Siempre nos hemos inspirado muchísimo en la música dance de principios de siglo, donde hay como un submundo y es genial que esté teniendo un resurgimiento tan grande ahora mismo. Cuando escuchas música que lleva existiendo 20, 30 o 50 años, puedes filtrar aquello que la hace realmente especial y atemporal. Supongo que siempre nos ha encantado investigar y encontrar viejas canciones para, después, componer y preguntarnos cómo podemos incorporar los elementos atemporales de esa canción en el proceso de creación. Se trata de estudiar, aprender y convertirnos en fans de la música.

Así es como siempre hemos trabajado. Cuando éramos niños, nuestros padres nos ponían mucha música de los 60 y 70, como soul, R&B y disco, sobre todo disco, además de un poco de jazz. Papá es un gran fan del guitarrista Jim Hall y también de Bill Evans, así que los ponía casi todos los días, hasta que incluso llegamos a odiarlos (risas). Pero, al crecer, te das cuenta de que haber estado expuestos a estilos de música diferentes de niño y poder nutrirnos ahora de ello es un privilegio. Sin duda, esto influye en el proceso de composición porque tienes más perspectivas o enfoques de los que extraer ideas al escribir música.

Es algo subconsciente, se convierte en parte de tu personalidad, sobre todo cuando eres muy joven y no piensas mucho en ello. Sin embargo, al final se convierte en algo que buscas cuando vuelves a escuchar esta música de mayor y te trae todos esos recuerdos y sentimientos asociados que te hacen sentir especial. Es genial.

También me preguntaba cómo colaboras con tu hermano en el proceso de creación musical. ¿Cómo es vuestra relación?

Bueno, tenemos habilidades diferentes: yo toco el teclado y canto, y él toca el bajo, la guitarra y también un poco el teclado. De esta manera, él suele encargarse de las líneas de bajo y el ritmo de las canciones, mientras que yo suelo escribir las letras o los acordes. Mi hermano es muy intuitivo al componer, no les da muchas vueltas a las cosas, pero yo, en cambio, le doy demasiadas vueltas a todo.

Así que es bueno tener a alguien que te diga cuándo parar o que te ayude a no sobrecargar una canción con tanto trabajo. Y, al mismo tiempo, yo le puedo ayudar a la hora de dar vida a sus ideas. Son estilos de composición muy complementarios con enfoques opuestos para crear música, pero encontramos un punto intermedio. Así es como nos equilibramos.

Además, creo que componer juntos siempre es muy interesante porque, cuando estamos solos, creamos música bastante diferente. Uno suele componer música melancólica y emotiva para guitarra y bajo, y el otro suele componer música ambiental con sintetizadores. Pero, cuando componemos juntos, creamos temas de música electrónica. Llevamos haciéndolo desde que éramos adolescentes, así que seguimos haciéndolo porque es una relación muy enriquecedora.

Tu discografía también incluye numerosas colaboraciones con otros artistas, ¿Se avizora algún proyecto colaborativo en el horizonte? ¿Podrías contarnos algo al respecto?

Para las últimas cuatro o cinco canciones, hemos colaborado, pero ha sido más bien tras bambalinas, como es el caso de “Last October”. Siempre estamos buscando a nuevos artistas con los que colaborar. Así que, cuando vayamos a Nueva York, estaremos en Estados Unidos durante un mes escribiendo con un grupo de artistas y compositores y viendo qué surge. Y es que preferimos estar en el estudio con ellos en lugar de un intercambio de correos electrónicos o una sesión en línea. Después del COVID, ya no quiero escribir en línea. Solo quiero estar en la sala con los artistas y siento que la forma en que conectas con ellos y la forma en que te haces amigo de ellos genera un espacio en el que crear mejor música. Hacer música es algo muy personal y humano y, si te desconectas de eso y lo haces solo por correo electrónico, no suele salir como esperas.

Debió ser muy duro verse obligados a quedarse en casa durante la pandemia.

Siento que, en general, viajar es una experiencia muy enriquecedora. Para cada disco que hemos compuesto, hemos ido a algún lugar para escribir, ya sea a algún sitio en Nueva Gales del Sur (donde vivimos), como las Montañas Azules. Nos alojamos en una casa y nos dejamos inspirar por las vistas y los paseos por la montaña; o, quizás, ir a una casa de playa en la costa y quedarnos allí un par de semanas para dar los últimos retoques al disco. Siento que inspirarnos en el lugar donde estamos es una parte fundamental de nuestra forma de componer música.

Finalmente, nos preguntábamos si sería posible que una futura gira nos diera la oportunidad de ver a Cosmo’s Midnight en vivo en Latinoamérica.

¡Oh, ese es el sueño! Me encantaría tocar al menos en México. Estamos organizando nuestra gira ahora mismo, así que estamos cruzando los dedos porque tengo muchos amigos que han visitado el país y solo tienen cosas buenas que decir, especialmente sobre la comida. Es una de mis cosas favoritas porque en Australia hay muy poca comida latina. Es tan bueno comer toda esa comida deliciosa. Así que, sí, me encantaría.

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