• Críticas
  • Album: “Blue Morpho” de Ed O’Brien [RESEÑA]

Edward O’Brien se refirió recientemente al período posterior a su gira del 2018 de Radiohead como su “Dark Night of The Soul”: una profunda crisis del espíritu y la salud que solo pudo navegar gracias a la compañía de sus afectos y a la música. No obstante, para el guitarrista y multiinstrumentista de Oxfordshire, transmutar emociones álgidas en piezas de profunda belleza es un componente clave de su obra, y pareciera que con la edad esta alquimia solo mejora. 

Su segundo disco de estudio “Blue Morpho” fue nombrado por la mariposa sudamericana de iridiscentes colores (la cual inicialmente solo le daba título al segundo track del lanzamiento). El compositor estionio Tõnu Kõrvits (el cual estuvo a cargo de los componentes orquestales del álbum) le sugirió a O’brien que este debería ser el título de la obra, e Inmediatamente Ed encontró paralelos entre la naturaleza cambiante de la propia experiencia humana y la metamorfosis del insecto, entendiéndose una vez más dentro y fuera de su música como un eterno amigo del cambio.

“Blue Morpho” no solo presenta una evolución sónica notoria respecto a su primer lanzamiento (“Earth”, 2020), sino una declaración de identidad musical sin precedentes para la obra del artista. Casi como si un nombre emergiera del otro, el acrónimo EOB pareciera en retrospectiva haber actuado como la crisálida de su nombre completo, emergiendo como la mariposa de su título en todo su esplendor. 

Muchas de las ideas presentes en su trabajo anterior son ejecutadas en este con mayor seguridad y libertad, profundizando la paleta sónica y arreglista en puntos genuinamente altos. El track que abre el disco “Incantations” desdibuja motivos de guitarra acústica en un expansivo mantra de arpegios que se toman su tiempo en establecerse para luego montarse en una base rítmica oscura y circular. Podemos ver las piedras angulares del track crecer como fractales y transformarse en la siguiente idea de forma casi líquida. Su voz se siente segura, como nunca antes, y culmina en un avasallante torrente de coros y drones de texturas varias.

Otro punto alto son las secciones orquestales trabajadas en conjunto a Kõrvits y su particular forma de proyectar las canciones al siguiente nivel. Desde la era “Kid A” / “Amnesiac” en adelante, Ed ha formulado ideas de guitarra que perfectamente podrían compararse con secciones de cuerdas, y es un placer para aquellos que disfrutan del lado ambient de su obra descubrir que sus intenciones se han transformado en una fuerza con voz propia, revistiendo el track que le da nombre al disco de crescendos y swells orquestales, contemplativos y abrasivos por igual, ilustrando los contrastes temáticos del disco con una riqueza excepcional. 

“Intentaba servirle mi impronta a estas canciones de la mejor manera posible”, declaraba el guitarrista en una entrevista reciente, aludiendo a su influencia en las antiguas composiciones de Radiohead. Hay algo de esto en su forma de utilizar la voz como otro componente que coexiste en un gran ecosistema de instrumentos. La voz de Ed se presenta vocalmente de modo versátil y cambiante, eligiendo los recursos que mejor sirven a la pieza; mientras en la canción “Sweet Spot” su impronta es íntima y cercana, en “Teachers” canaliza cierto tinte a lo “Massive Attack”, rítmico y mutante. No hay necesidad de llenar todos los espacios de motivos vocales, y esto se trasluce en piezas como “Solfeggio” o “Thin Places”, donde lo instrumental constituye su propio lenguaje.

Con Paul Epworth como productor y Riley Macintyre tras la consola,  aportes de Flood (U2, Depeche Mode, Nine Inch Nails) y los increíbles arreglos de Kõrvits y Dave Okumu, el disco suena ambicioso y enorme. Los instrumentos se sienten vivos, los arreglos se sienten libres y cambiantes, y la profundidad de mezcla transmite una tridimensionalidad donde todos los elementos coexisten como uno solo. Ed y su equipo curaron un acotado tracklist de 7 temas que prioriza la profundidad por sobre la duración, y donde se respira una sensación patente de que triunfaron las mejores ideas. 

En “Blue Morpho” Ed O’Brien pastorea sus piezas con los ojos cerrados, confía en el proceso, y se entrega a los frutos de sus numerosas décadas de experiencia, exploración y cambio.

https://open.spotify.com/intl-es/album/6U0M6Tp6DMGduBdp5rVzqe?si=BNmzVxD4SFKgsubpRQ686w

Más Críticas

Utilizamos cookies para personalizar la experiencia de nuestros lectores.    Más información
Privacidad