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  • Álbum: “HOSHI” de Bratty [RESEÑA]

Bratty es de esas artistas que poco a poco ha generado no solo una carrera, sino uno de esos grandes nombres que ha dado la escena mexicana en estos años en lo que respecta al pop e indie. Hace no mucho ha lanzado su más reciente disco “HOSHI”. Este cuarto proyecto en su discografía ahonda en los sonidos más arraigados al indie pop, alternative pop y el bedroom pop.

Este sonido va acompañado de una letra que, sin ir demasiado lejos, abraza lo cotidiano para contarnos una experiencia más profunda en la que muchos se han podido encontrar alguna vez. Esa sinceridad con la que habla en el disco puede no solo tomar un tono honesto, sino revitalizar la simpleza de las palabras. Otro punto a resaltar son los diversos invitados a lo largo de las canciones como Barry B, Ed Maverick, Julieta Venegas, entre otros. Pero, más allá de solo contar una experiencia, también se muestra vulnerable hacia su propia audiencia en un álbum tan fugaz como confesional. 

El disco abre con “no te olvides de mí”, canción que desde título confiesa la incertidumbre en una frase, pero a la vez permite ver en una especie de monólogo la necesidad de recordarse a uno mismo, y que toda caída amerita levantarse, mientras que en el apartado musical pone en foco un piano lento y melancólico que poco a poco —junto a sintetizadores— va llenando la atmósfera de capas y texturas que van tornándose más intensos y fuertes, como si el tema hubiera adquirido la suficiente valentía para mostrarse y despegar. Esas sensaciones teatrales y épicas se van a ir mostrando a lo largo del disco. “la estrella que quería brillar” continúa este monólogo interior sobre la inseguridad, llena de preguntas y cuestionando a sí misma de lo que es capaz de hacer. Hay ciertas reminiscencias al jazz en su forma de cantar particularmente aquí, pero lo verdaderamente rico es lo lo-fi en su apartado musical que es sumamente minimalista, aunque muy eficaz; los pequeños detalles construyen toda la canción como un gran rompecabezas. El eco en la voz en el momento preciso, un piano acompañado o incluso cierto beat tímido causan impacto y tensión en el oyente.

En “tu nombre” hay un salto hacia el indie pop más propio y calmado, lleno de la estructura de un beat rítmico y bien marcado. La voz logra, a punta de agudos y pequeños juegos dinámicos internos durante el coro, ser simple, pero atractiva y entrañable. “siempre quiero +”, esencialmente de sonido indie pop y pop alternativo, compuesto con una guitarra inicial, pero que en su mejor momento logra ir hacia el glitch, la aceleración y un ritmo hipnotizante. El principio de guitarra calmada contrasta justamente con la parte más estridente de los sintetizadores, quienes sin duda, en este tema, son los protagonistas y van alumbrando por cada esquina como si fuera un todo que lo devora, justamente —como la letra menciona— esa ambición se transforma en música a través de esos momentos incesantes e intensos, que parece que incluso se escapan del control de la canción. “karma” es un regreso a la comodidad del bedroom; ese sonido lo-fi placentero y tranquilo, pero enroscado junto a un beat de sintetizador pegadizo que es irresistible. Parece todo armado para sentir que vas cayendo en una espiral como la propia letra menciona, caer en un círculo vicioso y aprender a dejarlo. Natt Calma acompaña en esta canción en los coros y parte de la letra más acelerada y manejan una sincronía perfecta para lograr ese balance sin romper el tono de la canción.

Siguiendo con el disco, la letra y los motivos se van adentrando más hacia lo interno, como si fueran ideas que flotan y van plasmando en un lienzo de conciencia oscura su letra clara. “mi corazón” es parte de ese escenario que parece estar atrapado en sus pensamientos, al mismo tiempo la base rítmica con un beat suave y constante va dibujando un atmósfera flotante y luminosa. A la vez que la voz repite como un mantra “¿cómo le explico a mi corazón?” hasta caer en una espiral honda de electrónica suave. La participación de Julieta Venegas en “no queda nada” aporta con su voz delicada y honesta otro tono al tema, no como un lamento, sino como una despedida reconfortante que es necesario afrontar, una afirmación triste, pero que da el valor de seguir adelante, así mismo los ritmos lo-fi suaves sirven como un paracaídas o almohada para evitar esos golpes tan duros.

La última parte del disco puede llegar a ser esclarecedora y confesional, mas resalta por un despliegue melódico y orquestal enorme. Con “detrás de ti” pasa algo similar, el piano resalta, las vibraciones van aumentando a medida que la voz de Maverick se combina con la de Bratty; resultaba reconfortante y vibrante. “quién te va a querer como yo?” es un final de álbum explosivo, lleno de ritmo y cinética. Los beats retumban y se pegan al oído, una forma curiosa de terminar el disco con un despliegue de glitch, alternative pop que agrada y seduce al oyente. El juego de sintetizadores y piano por otro lado, tiene una dinámica fresca, eso sumado a la voz despreocupada de Bratty vuelve esta canción un gran tema. Si algo se debe decir es que la encadenación de canciones juega a favor de la brevedad del álbum; que más que estar apurado, se siente natural, no hay recorte innecesario ni forzado. Atinarle a la simpleza aún con todos los elementos en juego puede llegar a ser difícil de manejar, sin embargo, “HOSHI” se siente como un todo y no hay alguna parte que sobre o falte: todo está en su lugar.

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