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  • Álbum: “Ricochet” de Snail Mail [RESEÑA]

Luego de una considerable espera de 5 años, Lindsey Jordan, bajo el alias musical de Snail Mail, ha publicado su esperado tercer álbum a finales de este mes de marzo. Mucha de la ansiada espera de este nuevo material viene alimentada de los diversos trabajos paralelos en los que Jordan fue participando luego de su aclamado debut con Lush en el 2018. Esta vez presenta al público Ricochet como respuesta a todo ese periodo no silencioso, pero sí de preparación de su siguiente movimiento. Esta vez trae algo distinto en donde su música busca explorar nuevos motivos cada vez más profundos.

“Tractor Beam” captura esos sonidos pop y rock de mediados de los 90 en el que los arreglos de violines eran bastante notorios, pero también gran parte de la canción logra ecualizar y equilibrar ampliamente su sonido para sonar radialmente bien. La voz ayuda a llegar a los picos más altos y emotivos donde se desborda todo el estribillo. “My Maker” conserva, por otro lado, esa nostalgia que se logra gracias a la guitarra acústica y la voz de Jordan, que juega con los altos y bajos. Esos agregados de guitarra eléctrica y cuerdas de fondo ayudan a darle cierto acercamiento a una banda sonora de película. Incluso la letra busca atropellar con todas las cuestiones que se van generando en su mente, donde abundan más las preguntas que las respuestas. Esa necesidad de conocer qué es lo que hay más allá de la vida, y sobre todo traer a la muerte como fuente de toda duda inagotable; donde frases como “What if nothing matters?” relucen con un brillo oscuro sobre todo el paisaje y le dan motivación al disco.

En “Light On Our Feet” sucede lo mismo, aunque las cuerdas son más protagonistas y la melodía se siente más pesada por momentos, como si cada frase le costara a la voz poder alcanzar todo su potencial. Pero lo curioso es la forma circular en el que la canción avanza, pareciera que durante todo el tema va dando vueltas sobre sí misma para al final regresar al inicio como una espiral sin fin. “Cruise” continúa el pasaje de balada de vientos y cuerdas, aludiendo al viaje y la experiencia como algo nuevo y desconocido. “Agony Freak” rompe con lo preestablecido para regresar al sonido indie, pero que, junto a acordes y riffs llenos de psicodelia y pesados, configuran una atmósfera más extraña, y que funciona perfectamente por el estado de confusión de la letra.

“Dead End” quizá es el gran hit del álbum, con acordes que recuerdan mucho a las películas de los 2000, pero con una letra mucho más introspectiva, repleta del recuerdo de alguien a quien se ha perdido u olvidado con el pasar del tiempo. Con esos acercamientos al rock alternativo marca tendencia, sobre todo con esos pequeños guiños, giros y recursos al final, que son propios de esa época. Es a partir de aquí que el disco empieza a tomar otros colores porque con “Butterfly” el disco adquiere un segundo respiro. Se siente ligero y por algún motivo el álbum empieza a ser poseído por el dreampop y el indie. Esta canción le da esa dosis de energía y melodía necesaria para desperezarse de todas las cuestiones anteriores, incluso el solo de guitarra es fascinante y gratificante de escuchar por el momento en el que está siendo este de los únicos solos que hay. Esta segunda parte resulta ser más atractiva justamente por esa exploración que se continúa en “Nowhere” riffs melodiosos, repetitivos, pero pegadizos que no abandonan el oído.

“Ricochet”; marca un punto y aparte por su el juego de violines, el riff de guitarra y la voz transforman toda la atmósfera en algo más, no busca lo simple, sino generar una sensación dramática de los hechos expuestos para liberarse en forma catarsis por el río de emociones que van generando. Para finalizar “Reverie” es una caricia dulce, una recompensa necesaria. Naturalmente suave y esperanzador con acordes brillantes, como si el sol saliera luego de una tormenta o una noche llena de pesadillas. No arriesga ni cambia demasiado la fórmula ya propuesta, pero apunta hacia algo más ensoñador, no retrocede en su narrativa si se entiende que todo ha ido cambiando a medida que se avanzó hasta el final.

Es interesante por lo menos entender como con el pasar de los discos Snail Mail pasó de centrarse en temáticas como el amor hacia la muerte y el sentido de la vida. Sin embargo, se evidencia aún esa búsqueda de dirección para llegar a algo más concreto en su propio universo, y que necesita para encontrar esa luz al final del túnel. Por lo pronto, es llamativa su forma de recrear todas esas cuestiones y dilemas bastante propios de la vida adulta en su música.

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