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Usted Señalemelo
Álbum: “Términos & Condiciones” de Usted Señalemelo [RESEÑA]Por: Lucero Otero
Publicado el: 19/02/2026
Tres años después de Tripolar (2023), que marcó su gran y esperado regreso después de instalarse como una de las bandas definitorias del nuevo rock argentino con II (2017), Usted Señalemelo presenta Términos & Condiciones, que amplía experimentaciones más diversas en el campo de la electrónica con el despliegue virtuoso y precisión musical de siempre. El lanzamiento de Tripolar había determinado una nueva etapa de la banda con expectativas y ambiciones de seguir cruzando fronteras y ampliando públicos, y ya había anticipado un giro más claro hacia el pop-rock en comparación con II. En 2023, el disco fue esperadísimo y muy celebrado, pero a su vez desconcertó a algunos que esperaban que la banda siga siendo la brújula del rock alternativo dentro de Argentina. II musicalizó una generación de indies en su tierra natal, Tripolar los catapultó más allá de Argentina y, hoy, con la solidez que ganaron como banda, Términos & Condiciones no le teme a apostar al minimalismo visual con una estética monocromática, emociones al límite expresadas con un lenguaje bien directo y un sonido más futurista que se ancla aún más en el pop electrónico.
Aunque vengan de la tradición del rock argentino, desde II Usted Señalemelo siempre se posicionó como una banda que experimenta y difumina los límites entre géneros para ofrecer una potencia sonora arrolladora y cambiante que, más todavía, puede sentirse en la imperdible experiencia de escucharlos en vivo. Incluso si Usted Señalemelo obviara sus letras, una aún podría verse afectada por la música. La falta de lenguaje no sería un impedimento para que el sonido arrase y sorprenda. Sin embargo, en la narrativa de sus letras en el proyecto que sea, una siempre tiene la sensación de que Usted Señalemelo evoca una fuerza poderosa que los empuja y que excede la voluntad humana, con un lenguaje que apela a lo que es más grande que nosotros: el espacio, el tiempo, el deseo, el destino, el amor. Sus voces son auténticos testigos que cuentan esas experiencias a las que son arrasados sin demasiado autocontrol.
En Tripolar, la narrativa giraba en torno a la fuerza potente del reencuentro, el destino y el vértigo de un nuevo comienzo desde una perspectiva introspectiva y esperanzadora tras el encierro de la pandemia. En Términos & Condiciones, esa potencia externa pareciera ser la de un mundo en llamas que se viene abajo y acecha, donde se salva quien está dispuesto al desenfreno, el deseo y la adrenalina, para llegar al fin del mundo con un fuego que quema en el pecho. Una caída al vacío con la mente en blanco dispuestos a una última pulsión de vida en un deseo fugaz que al final puede convertirse en un amor concreto y prometer algo de inmortalidad.
En ese camino hacia la apocalipsis en una ciudad que arde, habrá momentos de refugio en la fugacidad, como en «No puedo dejar», que abre el disco con un beat pulsante y trae la chispa de la carnalidad y la posesión. El estribillo tiene un riff que trae una brisa de los Usted de II: Tienes el poder de mantenerme en pie / Siento la presión de todas las galaxias. O el refugio en los excesos, como en «Seúl», donde el disco aprieta un poco el acelerador hacia un groove más violento (y un giro brusco al drum and bass) y aparecen referencias lúdicas a una noche de fiesta, con un poco de la sordidez de la inconsciencia. En «Matarme con vos» aparece la primera confesión: Cuántas veces llevo / Queriendo escaparme / Todo es tan incierto / Arde Buenos Aires / En este infierno no se puede vivir / Tanta demencia no se puede fingir. En un clima apocalíptico, ¿qué opción queda más que hacer un pacto de complicidad para lanzarse al fin del mundo? El refugio se vuelve más emocional en canciones como «Prácticas», donde el disco baja un poco las luces con un groove que bien llevan el bajo y la batería y nos da la cuota más erótica del álbum. «Espejo», en cambio, busca amparo en una intimidad más tierna y romántica, y es donde por primera vez aparece la guitarra acústica. Pero, como todos los caminos implican encuentros y desencuentros, «Dando vueltas» retrata cómo por inercia uno da vueltas en un lugar a donde pareciera ya no pertenecer, con la voz de John Gourley (Portugal. The Man), que aparece después del primer estribillo, y constituye no solo la única colaboración del álbum, sino de todos sus discos de estudio. Y, «Lo siento», por su parte, marca un hiato en una relación donde se llegó al punto de mentirse a/y entre nosotros mismos, hasta perderse. Acompaña de fondo a la canción un ritmo muy llamativo similar al de una chacarera, que tiene su clímax pero más adelante las guitarras toman potencia hacia un puente de rock más violento.
Un reencuentro sucede en «Acelerarme», donde aparece un ritmo synthwave que va creciendo con la velocidad para alcanzar de nuevo el enamoramiento que trae de nuevo la pulsión de vida, con sus claroscuros: Puedo decir que sin vos me muero aunque a veces mienta / Que te amo con todo el odio que nos representa. «Marcapiel», probablemente la canción más rockera del disco, anticipa que habiendo idas y vueltas, la conexión entre seres humanos siempre deja huella, a pesar de la distancia en el espacio o el tiempo, o incluso que esté por terminar: Aunque este mundo se acabe / No hay nada que pueda arrancarte / Yo te conservo en todas partes / Y cicatrices queman bajo este sol. «Quedate» también va por ese lado, pero desde una mirada más nostálgica y de súplica, con un sonido y forma bien pop, una analogía del amor como un virus y el solo de guitarra eléctrica de Cocó que necesitábamos. Llegando al final, dos canciones aluden a la revelación de las virtudes de un amor que se volvió concreto. «Rayo» vuelve a traer un groove tranquilo con algo que pareciera un sample con vibras lo-fi y un solo precioso de guitarra acústica. La canción trae esa sensación alegre y amorosa de volver a conectar. Da luego paso a «Eso que llaman luz», que ensaya una especie de retrospectiva de los acontecimientos vividos, encontrando a la luz del amor en el camino, que a esta altura ya es una certeza. Tiene unos bombos techno más estables y que van creciendo, pero llegando a los estribillo unos momentos calmos donde la voz y la guitarra son protagonistas, con un batería orgánica de fondo. Curiosamente, el disco termina con una vuelta a la euforia del principio con el trance constante, bailable y nocturno de «Deseo». Y, como contracara de la confesión en «Matarme con vos», acá aparece la voluntad de sobrellevar el mundo y experimentar lo nuevo que venga por delante, pero de una forma lúdica, no solemne: Solo deseo desde que te vi / Las cosas que nunca viví / Después podemos elegir / Cómo matarnos.
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