Laura Pérez: “Me gusta encontrar relación con otros desde lo cotidiano” [ENTREVISTA]

La compositora colombiana lanzó su primer álbum, “La Chinita”, y lo presenta el 9 de agosto en Foro La Paz.

La Chinita es un nombre bastante representativo para la música de Laura Pérez: evoca simpleza,  intimidad y simpatía. Lo mismo se siente al escuchar sus temas, que transitan esos estados en torno a una temática común: el amor. Es un disco romántico, una historia de principio a fin, donde logramos ponernos en la piel de quien comienza enamorada y, después de varios vaivenes, termina con una canción de desamor, como un ritual de cierre.

En sus tracks aparecen casas, floreros, autos y chocolate caliente, además de frases como siento envidia o te quiero mucho. Es la poesía de lo cotidiano que se mezcla con ese anhelo de amor, creando una atmósfera hogareña y despojada, que la artista ha sabido llevar por diferentes escenarios sin perder la cercanía que la caracteriza.

Luego de varios años de actividad, Pérez -quien lanzó su primer single, Azulado, en 2020- presenta este primer LP como una consolidación de estos años de recorrido. Antes de subirse al escenario de Foro La Paz para presentarlo, conversamos con ella.

La Chinita es tu primer LP, después de haber lanzado varios sencillos y un EP. ¿Qué te motivó a hacer un disco?

El sueño de poder tener algo más largo en mis manos. Durante todo este tiempo, la creación de EPs fue muy importante para mí, pero sentía que ya me estaba haciendo falta tener algo más tangible, más largo, más completo. La Chinita es el resultado de poder tener una obra entera, y es mi primer disco porque para llegar aquí tuve que aprender muchas cosas, hacer muchas pruebas, embarrarla, equivocarme. Es el resultado de una serie de intentos que salieron bien, y es un disco al que le tengo mucho cariño, porque de verdad le puse mucho corazón, y me alegra mucho poder tenerlo en mis manos y podérselos compartir.

¿Cómo fue ese proceso? ¿Tenías las canciones y decidiste hacer el disco con ellas, o decidiste hacer el disco y en base a eso las compusiste?

Hay una columna vertebral del disco, que con el tiempo fue cambiando. La última canción, el focus track, la compuse dos meses antes de que saliera el disco. Fue un disco creado en tiempo real, que empezó siendo una cosa y con el tiempo se fue transformando. Llegaban canciones nuevas, canciones afines a lo que estábamos construyendo, y las íbamos metiendo en el disco. Cambió mucho de la primera idea, que era con canciones que ya había hecho, a la final, porque en el proceso escribí canciones más acordes a lo que yo quería que fuera La Chinita. Fue una creación muy natural, y fue bien tenso también, porque fue escrito en tiempo real.

Esa naturalidad está muy presente en tu música. Tiene algo muy orgánico, despojado, cercano. ¿Hay una búsqueda en torno a eso?

Durante este tiempo, en que he seguido evaluando y estudiando mi manera de componer, he entendido que algo que me gusta mucho es la cotidianidad, y que me gusta encontrar relación con otros seres humanos desde lo cotidiano, desde lo que hacemos día a día todos, por naturaleza. Es algo que estoy explorando y que me está gustando mucho. Cuando era más pequeña, escribía más desde la metáfora, desde el símil, desde estas figuras más poéticas; pero, ahora que he crecido musicalmente y como ser humano, he entendido que en este presente me gusta hablar desde lo cotidiano y desde lo evidente. Esa es una de las razones por las que se puede sentir ligerito y fácil de conectar, porque es un poco la idea.

Hay un verso de ‘Tontería mía’ que me parte el corazón: “estamos a tiempo de decidir si desarmar la casa o comprarle un florero”. Hay una transmutación de algo enorme, como una posible separación, en una frase muy simple y muy fuerte.

Esa frase representa justamente eso, lo cotidiano. Desde la composición, a mí me gusta mucho jugar con imágenes, y creo que esa imagen es muy clara: desarmar la casa o comprarle un florero. No estoy diciendo nada, estoy diciendo lo que estoy diciendo, pero detrás, es justo eso: o nos separamos, o lo arreglamos, nos vamos de compras y ponemos esta casa bacanísima. Esa frase representa mucho lo que yo quisiera seguir explorando como compositora.

Lanzar eso tan descriptivo y directo al público, ¿te intimida o te libera?

He entendido que, a veces, lo más íntimo es lo menos íntimo. A veces, uno dice “esto solo me ha pasado a mí”, pero es mentira; las cosas que tú crees que solo te han pasado a ti, son las que más le pasan a la gente, pero nadie lo habla. Entonces, desde ese lugar, he intentado encontrar mucha calma porque, aunque yo diga algo muy específico, extrañamente y por alguna razón que no entiendo, va a haber alguien que, cada palabra que yo haya dicho, basada en mi vida, le va a resonar en su vida y se va a convertir en una experiencia personal, individual, que es una de las razones por las que hago música: que las personas tengan experiencias individuales y vivan cosas desde ellos con ellos. Desde que entendí eso, vivo más tranquila compartiendo cosas que me pasan, porque siento que no solo me pasan a mí. Que cada quien lo va a entender a su manera, y va a dejar de ser íntimo para ser humano, macro. Es una manera en la que yo encuentro alivio.

¿Recibís ese feedback de tu público? ¿Vienen a decirte que les pasa lo mismo?

Me pasa. Y, desde que me pasa, he entendido que lo íntimo es relativo, y que es importante escarbar de más, porque eso es lo que va a hacer a las otras personas conectarse con ellas mismas.

Cuando escucho tus temas, las visualizo como una carta que le mandás a otra persona. ¿Qué función cumplen las canciones en tu vida?

Pensarlo como una carta me parece la manera correcta de describirlo, porque sí que es como una serie de desahogos, frente a lo bueno y lo malo. Es una serie de información concreta que quiero hacerle llegar a alguien. La mayoría de mis canciones son escritas para personas específicas, entonces cada palabrita tiene un significado que puede que nadie entienda, pero esa persona y yo, sí.

En el disco hay un anhelo de amor romántico muy grande.

Sí. Es un disco romántico, que habla del amor desde el principio hasta el final. Tristemente, tiene un inicio muy esperanzador y un final de cierre. Raro, porque siento que eso se adecuó a mi vida, como si yo me hubiera escrito la historia. Es un álbum de amor, que se puede escuchar en órdenes distintos, dependiendo del momento que estés. Si andas triste porque te rompieron el corazón, lo empiezas a escuchar desde abajo, para luego llegar a Apartamento y Sumercé que son las más amorosas y románticas, y que la historia se cuente desde otro lugar. Es un álbum inspirado el amor en todas sus presentaciones.

Decías que este disco fue el resultado de varios aprendizajes y equivocaciones. ¿Qué aprendizajes tuviste desde tus primeros lanzamientos, en 2020, hasta llegar a este disco?
Pensando como compositora, creo que siempre va a valer la pena que el corazón hable por ti, que se la voz principal de tus canciones, porque a veces uno le mete mucha mente. Y cuando uno le mete mente, industria y una finalidad muy clara, lo que hace es borrar la inspiración y ponerla un poquito más difícil. Ese es uno: escuchar mi corazón y dejarlo ser. Como artista, entender el proceso es muy importante. A veces, uno empieza y ya quiere que empiecen a llegar cosas con las que uno ha soñado siempre. Yo lancé mi primer EP en 2020, y en 2021 ya quería llenar un venue de mil personas. Pues no, eso no es así. De pronto, en ese momento podía llenar un venue de cincuenta personas, y ahora, en el presente, quizás ya pueda llenar uno de mil personas, pero me han tomado cinco años para lograrlo. Algo que abrazo mucho es el proceso, entender que es importante y las cosas me van a llegar cuando yo esté lista para recibirlas. Y, como humano, que es importante mantener los pies en la tierra. Esta industria, hacer música y que la gente, de alguna manera, te admire y te aplauda, es un poco raro para el cerebro y el corazón, porque uno sentirá algún tipo de engrandecimiento extraño. Cuando uno se deja llevar por eso, pierde mucho. Puede que me estén pasando cosas maravillosas, pero sigo siendo aprendiz, y hasta que me muera lo seguiré siendo.

Vas a dar un concierto íntimo en Foro La Paz. ¿Cómo llevás ese ambiente de intimidad del disco al vivo?

Intento mantenerlo lo más claro que pueda. Creo que mi momento favorito de la vida es poder agarrar mi guitarrita y ponerme a cantar, como si estuviera encerrada en mi cuarto. En mis conciertos, sobre todo los que estoy solita con mi guitarra, procuro mantener esa sensación. Juego a imaginarme que estoy en un lugar totalmente íntimo, donde cualquier cosa que diga va a estar bien. Y eso genera una atmósfera muy bella en el ambiente.

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