Cavetown: “Cuando estaba en mi Airbnb, lloraba porque pensaba que ya no podía escribir canciones, pero al regresar del estudio, me di cuenta que fui yo quien logró escribir una canción muy divertida” [ENTREVISTA] 

Para Cavetown, correr con tijeras no es un acto impulsivo, sino consciente. Aunque puede generar ansiedad, abrirse emocionalmente también conlleva responsabilidad y tomar esos riesgos ha fortalecido su identidad como artista.

Más allá de aprenderte las vocales o los colores que repetías como una cancioncilla, una de las más grandes lecciones durante la infancia siempre llegaba a la hora del juego. Los adultos advertían: “nunca debes correr sosteniendo tijeras” y es un impedimento que llevamos hasta el día de hoy. No obstante, existen formas artísticas que se comparan con correr a toda velocidad agarrando un objeto filoso, o al menos así se siente escribir una canción y compartirla en algún lugar de internet. Conocerán quién eres, escucharán tu voz y sabrán tu visión del mundo a través de letras y sentimientos que ya no eran posibles de ocultar. Podrás caer y lastimarte profundamente; sin embargo, el sentir la  velocidad de tu propio cuerpo, esa liberación de soltarte harán que las tijeras ya no sean tan intimidantes como pensabas. Esa es la metáfora que Robin Skinner, mejor conocido como Cavetown, nos presenta en su nuevo álbum Running With Scissors.

El artista británico, quien ha prestado su música en series como Heartstopper o Dead End, regresa para experimentar con sonidos sobresaturados que recuerdan a la estética de videojuegos y al género del hyper-pop, el cuál sirve como una avalancha sonora en la cual Skinner sube y baja por colinas de píxeles y se encuentra con personajes que lo guían para completar su viaje. 

Descubre en esta entrevista qué representa Running With Scissors en la carrera de Cavetown, pues es un álbum realizado a lo largo de tres años en los que la frustración a veces lo cegaba, pero que, con el apoyo de un grupo de productores y co-escritores, lograron que la creatividad de Skinner siguiera su curso para desembocar en oyentes que encuentran un hogar en su música. 

Estamos comenzando el año y lanzarás tu nuevo álbum Running with Scissors. ¡Felicidades! Tanto el título como la portada del álbum evoca esa imagen que los adultos siempre advierten a los niños: “no corras con tijeras”. Aquí parece que prefieres el movimiento a la seguridad ¿Estás aceptando la posibilidad de lastimarte a ti mismo para lograr ser honesto? 

De alguna forma sí. He aprendido a confiar en mí desde mi propia seguridad, e incluso ahí hay riesgos y obstáculos. Puedo estar completamente seguro, pero soy yo quien me alienta a tomar riesgos o soy yo quien me levanta para volver a intentar algo que alguna vez me derrumbó. 

Así que estoy cambiando la metáfora de eso que nos advierten en la infancia, el no correr con tijeras. Y tiene un significado extra porque cuando era niño no tenía mis reflejos bien desarrollados, no ponía mis manos para detener mi caída, lo que hacía que mis padres se preocuparan por mí. Por esa experiencia pensé que no podía estar seguro conmigo mismo, “no puedo protegerme cuando caigo”. Pero sólo fue ese momento, ya no es algo verdadero. He aprendido a detener la caída, ya sea física o mentalmente. Incluso en los momentos que pienso que no tengo el control, he aprendido a confiar en mí. 

Es una forma muy bonita de aprender a estar a salvo. Muchas de las canciones oscilan entre los pensamientos de querer “desaparecer”, pero también el “sentirse comprendido”. Cuando escribes, ¿cómo navegas ese balance entre la sinceridad y la autoprotección? 

Es un contraste muy interesante porque soy una persona muy privada y me pone nervioso abrirme a los demás. Pero cuando hago música o arte en general, es como si abriera una puerta de mi mente y dejara que todas las cosas exteriores entraran. Me permito ser vulnerable en esos momentos y es agradable escuchar que la gente entiende. Ayer hice una firma de autógrafos en el Rough Trade de Manhattan y una persona me dijo que seguía mi carrera desde mis primeros lanzamientos en internet. Cuando me contó cómo era en ese momento fue como si me describiera a mí  en el pasado, yo también era así. Me dijo: “siempre he buscado a alguien que entendiera mi situación. Entonces escuché tu música y ya no me sentí solo”. 

Es algo increíble retroceder y darte cuenta que fui esa persona que escribió canciones con la esperanza de encontrar a alguien que me entendiera, que me notara y me hiciera sentir que no estaba solo. Darme cuenta de esto diez años después es algo genial. Aunque me ponga nervioso ser visto, me recuerdo que yo he podido ser de ayuda para más gente. 

Y el hecho que haya sido en Manhattan y no en algún Rough Trade de Londres también le da otra capa de profundidad, ya que habla sobre lo parecidos que somos en todo el mundo. Esto me lleva al sencillo “NPC” y la rétorica negativa en el internet sobre no querer ser un NPC (del inglés “non-playable character” “personaje no jugable”). Todo el mundo quiere ser un personaje principal o al menos uno que tenga participación en “el juego”. Pero qué tal si somos NPCs ¿cuáles son las implicaciones emocionales de aceptarnos así? ¿Crees que ser un NPC es algo negativo? 

Creo que a veces soy un NPC cuando el mundo es mucho para mí, pero es una manera de protegerme. Me siento como un bot al que le das instrucciones al apretarlo, algo así como: botón para comer, botón para dormir, como si estuviera en modo funcional. A veces es difícil estar en el presente y llega el síndrome del impostor, como si no aceptara que soy el personaje principal en algunos arcos narrativos de mi vida. Entonces al entrar en un modo NPC, se convierte en una forma de escape. Siento que eso me ha ayudado para vivir, es una metáfora divertida. Hay muchos videos chistosos en internet sobre NPCs y es chistoso pensar que quizá hay un poder más grande que yo que me controla. 

Como en Los Sims 

Exactamente. 

En canciones como “Rainbow Gal” hay referencias a los scores de videojuegos y a la estética sonora del 8-bit. ¿La idea de vivir dentro de la música en lugar de experimentarla como algo externo diseñó todo el concepto del álbum? 

Todas mis canciones son como una especie de cápsula del tiempo, como un diario en el que puedes escribir todos los detalles de tu viaje. 

Siento que vivo en mis canciones, pero en Running With Scissors quería evocar paisajes sonoros específicos, como si quisiera guiar el viaje interno de alguien o quizá ser sólo una guía de lo que yo estaba sintiendo. Definitivamente me inspiré mucho en el hyper-pop para tomar decisiones en la producción. El género del hyper-pop tiene giros interesantes: es rápido y puede ser muy ruidoso, a veces es silencioso y con muchos detalles. Me inspiré mucho en ese género, aunque era muy difícil acceder a una producción así porque, al hacer loops constantemente, llegaba a sentirme sobreestimulado por mi propia música. A pesar de que esa sobreestimulación era a propósito, a veces enloquecía en mi propio estudio. Por esa razón busqué ser más colaborativo en el proceso de escribir este disco. Tuve la oportunidad de trabajar con productores y co-escritores que me ayudaban a balancear lo que sentía extraño y a avanzar cuando me atoraba. No pensé que fuera una experiencia tan reconfortante, pero lo fue. Creo que la colaboración hizo que al final todas las canciones del disco fueran emocionalmente potentes. 

Sé que te gusta el soundtrack de Minecraft y es revelador saber que experimentaste con varios sonidos que incluso te llegaron a sobreestimular. De igual forma, hay una frustración silenciosa cuando quieres hacer algo y tu cerebro no coopera. ¿Cómo lidias con esos instantes cuando sientes que la creatividad está bloqueada o no responde? ¿Esa tensión está presente en alguna de las canciones del disco?  

Experimento con esa sensación todo el tiempo. Soy alguien que siempre piensa en extremos, en el blanco y el negro. Es complicado para mí dejar que dos tipos de pensamientos existan. Por ejemplo, cuando estoy luchando con escribir una canción, de pronto creo que nunca más podré escribir algo bueno. A veces soy muy duro conmigo mismo y por eso el buscar ayuda con el álbum fue grandioso. Podía sentirme estancado o frustrado y alguien en el estudio me reconfortaba diciéndome: “Esto es una buena idea, hay que seguir trabajándola. Veo porqué aquí no avanzas, quizá debemos tomar otra ruta”. Tener a alguien cuyo cerebro no está cayendo en una espiral sin salida es reconfortante y enriquecedor. Algunos de los productores me hicieron sentir como un prodigio. Al inicio de mi carrera pensaba que yo era alguien muy difícil con quien trabajar, ya que era muy obstinado sobre mi sonido y quería que todo fuera perfecto, quería sentirme orgulloso de mi trabajo. Sin embargo, tener a personas que me centraran me ayudó a combatir el bloqueo creativo. 

Algunas canciones surgieron en las mañanas antes de las sesiones de estudio. Cuando estaba en mi Airbnb, lloraba porque pensaba que no podía escribir canciones, pero al regresar del estudio, me di cuenta que fui yo quien pudo escribir una canción muy divertida. Eso me pasó con “Reaper”, nació de esa frustración pero también de esa guía de otras personas. Creo que “Reaper” es la canción que cimentó lo ambicioso que quería ser con todo el álbum. 

Eso es increíble de escuchar, como si fuera el soundtrack de tu camino del héroe en tu propio videojuego. A pesar de que llegó un punto en el proceso que lo sufriste, es un álbum muy divertido de escuchar. 

Sí fue una oleada de emociones y este disco tomó tres años hacerlo. Estoy muy orgulloso del álbum. 

Igual acabas de regresar de la gira con Pierce the Veil y eso te pudo inspirar mucho en el proceso. 

Sí, estoy muy inspirado en su renacimiento. Cuando era adolescente escuchaba su música, me ayudaron bastante. Ahora con The Jaws of Life y el poder trabajar con ellos fue como si reviviera la llama “emo” en mí, aquella que quiere hacer música ruidosa y enojada. 

Este álbum se siente profundamente significativo para los oyentes. Y como dijiste, algunos de ellos, como esa persona en Rough Trade, te han contado cómo tu música les ha ayudado a formar su identidad y a sentirse aceptados. ¿Qué significa para ti que algo tan personal se haya convertido en un refugio para otras personas?

Es realmente increíble, es muy especial. Definitivamente no era algo a lo que yo aspirara desde el inicio, ni siquiera pensaba que fuera posible. La música siempre ha sido algo terapéutico para mí. Y mientras haya cumplido ese objetivo, creo que ya cumplió su propósito. El hecho de que haya podido ayudar a otras personas de la misma manera es algo que está fuera de mi control, pero de una forma es increíble. Realmente no termina de asentarse hasta que estoy frente a una persona que me cuenta su historia y me habla de todas estas cosas que ha visto de mí desde hace, no sé, diez años. Eso lo pone todo en perspectiva. Es especial y me siento muy afortunado de ocupar este lugar. Definitivamente conlleva  mucha responsabilidad y también ansiedad para mí, pero creo que me ha hecho más fuerte en mi identidad. Quiero hacer lo correcto con el rol que se me ha dado, y espero estar haciéndolo.

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