Ana Torroja: “Ana artista no puede existir si Ana persona no está bien” [ENTREVISTA]

En un momento de plena autonomía creativa, Ana Torroja reflexiona sobre su nuevo disco, “Se Ha Acabado El Show”, un hito en su carrera que marca su primer gran proceso íntimo de composición y su búsqueda de una voz artística propia, siempre en comunión con su público sobre el escenario.

Por décadas, Ana Torroja ha sido una de las voces más reconocidas del pop en español. Si pensamos en canciones atemporales e icónicas, su trayectoria está compuesta por un sinfín de temas que continuarán siendo clásicos. Primero como parte fundamental de Mecano –un fenómeno que marcó a toda una generación– y después con una sólida carrera en solitario. Ahora, Ana Torroja cumple aquel sueño que anotó en los años 80: publicar todo un álbum escrito enteramente por ella. 

“Se Ha Acabado El Show” ha sido un punto de inflexión nacido desde esta necesidad personal de autonomía creativa, algo que por años sintió un tanto lejano en medio de una industria en donde otros escribían por ella. Al dar vida a estas canciones, no solo marca un regreso, sino que nos deja ver un poco de su viaje tanto profesional como personal, en el que Ana persona y Ana artista han llegado al balance ideal para complementarse. Para encontrar esta voz narrativa, se apoyó en nuevos colaboradores como Esteman, Ximena Sariñana y Samuraï, artistas con quienes encontró comodidad en la vulnerabilidad. 

Sin miedo a equivocarse y sintiéndose más ella misma que nunca, este álbum deja de lado cualquier expectativa externa y la llevó por un proceso casi terapéutico. Ana Torroja, artista y persona, llevará estas nuevas canciones junto a temas que han marcado su historia en una gira internacional que, por supuesto, pasará por Latinoamérica. El escenario, como siempre, será ese lugar de comunión con su público donde sus canciones cobran vida con el alma. 

Anteriormente ya habías expresado tu deseo de publicar un disco compuesto por ti. ¿Qué te llevó a materializarlo en este momento de tu carrera?

En mi carrera en solitario ya había compuesto canciones, pero nunca un disco completo. Y cuando empecé a pedir canciones me di cuenta de que no había ninguna canción de las que me mandaban que me representara, y que lo que yo sentía que tenía que contar era más profundo de lo que escuchaba en esas canciones. Sentí que no había nadie que pudiera escribir por mí. 

Entonces, de ahí que dije: “quiero hablar con los distintos autores jóvenes que había ido escuchando y que me habían ido llamando la atención sus composiciones. Quiero hablar con ellos a ver cómo me siento, si hay conexión o no, y si podemos juntarnos en el estudio”. Y a todos les conocí a través de una videollamada. Después tuve la suerte de que con todos hubo conexión y quedamos en el estudio, y fue increíble porque sin conocernos de nada –no sé ellos si estaban nerviosos porque no me lo dijeron–, pero yo en particular me sentí muy cómoda, muy a gusto con ellos y con la libertad de poder hablar de cualquier cosa y de poder transmitirles que necesitaba contar x historias. Y sin darme cuenta, escribiendo con unos, con otros, aquí y allá, pues me encontré al cabo de un año con 12 canciones, de las cuales 10 están en el disco. 

Yo creo que es el disco que he hecho con más calma, con menos pretensiones, con menos expectativas, sin tener ni idea de a dónde iba a llegar ni a dónde quería ir. Y al final, todos los planetas se alinearon y me encontré con 10 canciones que siento que ninguna falta y ninguna sobra.

¿Qué ocurrió para que ‘Se ha acabado el show’, en lugar de ser la despedida que habías pensado, se convirtiera en un renacimiento y en una confirmación del lugar que ocupas en la música y de la inspiración que representas?

Sí, fue saliendo de una manera bastante orgánica. De pronto las sesiones de composición eran como sesiones de terapia. Sin querer iban surgiendo estas cosas que yo ni siquiera sabía que tenía dentro. Algunas estaban ahí muy, muy al fondo, y dije, pues, “¿Por qué no hablo de esto? ¿Y por qué no hablo de esto otro? ¿Y por qué no cuento esto? ¿Y por qué no cuento esto otro?”. En otro momento quizás no me habría sentido cómoda para contarlo, pero al final se dio todo. Al final me sentí con la tranquilidad de poder ser honesta conmigo misma. Y luego resulta la magia de la música, resulta que hay muchas canciones que conectan con lo que tú les has contado, desde otro lugar, pero conectan. Realmente yo no quería hacer un disco, sentía que para qué hacerlo porque luego eligen dos canciones y el resto se queda ahí perdidas en el universo. Pero al final me encontré con él.

¿Crees que permitirte escribir desde un lugar tan personal implicó también aceptar una mayor vulnerabilidad?

Sí, pero no me importó. Me sentí con la serenidad, y creo que con la libertad suficiente como para expresar lo que necesitaba expresar sin importarme nada más. Necesitaba sacar eso de dentro. Y así lo hice. No me sentí vulnerable, de hecho me sentí tranquila.

También coescribiste con artistas de distintas generaciones: algunos con una trayectoria corta en la música y otros con más experiencia. ¿Sientes que en estas colaboraciones también hay un espacio donde ellos te enseñan nuevas prácticas y perspectivas que ahora aplicas?

Sí, claro. Ellos han sido parte importantísima de cada canción, porque realmente también han tenido la capacidad de meterse en mi piel. Y luego el no juzgar, el no tener límites a la hora de crear, esa frescura que ellos tienen, ese aire fresco… Fíjate, lo he notado en prácticamente todos. No sé si es una cuestión de edad o es una cuestión de personalidad, pero esa seguridad que reflejan a la hora de decir una cosa, de una melodía, una nota, un tal, eso ha sido muy gratificante para mí. Y yo que soy doña dudas, pues realmente me han enseñado mucho en ese sentido. Todo lo que han aportado está en esas canciones, y luego está también en la relación de amistad que hemos tenido después. Esas cosas que también pasan, y que son maravillosas, el que no solo se quede en una canción, sino que llega un poquito más allá.

¿A lo largo de tu trayectoria, recuerdas algún consejo que algún colaborador te haya dado y que aún aplicas en tu profesión o en tu día a día?

Eso me lo dio Miguel (Bosé), que somos más o menos de la misma quinta, de la misma edad. Me dijo que hay dos cosas que no solo me sirvieron para la profesión, sino para mi vida: que no tuviera miedo a equivocarme y que aprendiera a decir que no. 

Por evitar conflictos, pues a veces me costaba decir que no a algo. Y siempre era el: «¿y si? ¿Y si?». Y él me decía: «Pues es que si no lo haces, no sabes si vas a llegar o a dónde vas a llegar”. Entonces, la verdad es que esos dos consejos han sido muy importantes en mi vida.

Qué lugar ocupa para ti ese lado más romántico y sensible del arte? ¿Crees que la palabra, dentro de la música, todavía tiene la capacidad de hacer el mundo un poco más bello?

Ojalá pudiéramos. Yo creo que ayuda a pasar por malos momentos, ayuda a disfrutar de los buenos momentos, ayuda a que te dé energía en un momento de bajón. Yo creo que la música es una gran compañera de viaje.

Y al menos, no sé si el mundo tal y como está de revuelto, pero al menos aportar nuestros granitos de arena en las personas y de ahí ayudar de alguna forma a sobrellevar el momento que sea. Pues esa creo que es la misión que tenemos, o la misión que yo siento. Tener una función en la vida, tener una razón para estar aquí y hacer lo que haces.

Así como tu música genera esa conexión en quienes la escuchamos y la sentimos, ¿a ti te pasa lo mismo con algún artista o canción?

Sí, según el día, según el mood, según lo que necesite. Puedo escuchar desde Mariah Carey, pasando por CA7RIEL y Paco Amoroso, y llegando a house si me voy al gimnasio, y por ahí Sade y toda mi juventud, mi adolescencia, y las cosas nuevas que van apareciendo ahora. Tengo un universo musical bastante amplio porque depende, hay días que me apetece escuchar una cosa y otros días que me apetece escuchar otra, y así. Me encanta.

En “Rosa del Desierto” nos acercas un poco a tu viaje y trayectoria ¿Cómo ha transformado el tiempo tu manera de expresarte? ¿Dirías que de alguna forma ha cambiado esa separación entre persona y artista? 

Creo que se han ido entendiendo más. Creo que durante un tiempo, Ana artista llevaba el peso de la relación entre las dos y requería mucho tiempo. Pero Ana artista no puede existir si Ana persona no está bien. Y Ana persona necesitaba sus momentos. En Mecano eso era más complicado porque todo era muy grande, sobrepasaba realmente a las personas, a los tres que estábamos ahí. Pero a lo largo de mi carrera en solitario he ido aprendiendo a darme mis tiempos, tanto a artista como a persona, y eso ha sido muy sano y muy importante.

Por eso llevo 30 años, pero llevo 7 discos. Y no son tantos porque como persona necesito ese espacio. Porque una profesión como esta es muy de entrega, de mucha generosidad, de mucho dar, y hay veces que uno ya se vacía. Tienes que volver a recuperar a la persona y a recuperarte para poder contar y para poder dar otra vez de nuevo. Entonces para mí ha sido muy importante, y eso cada vez lo he ido entendiendo más y lo he ido aplicando más.

¿Cómo vives esa dualidad entre la artista y la persona cuando estás sobre el escenario? ¿Existe un equilibrio entre ellas? 

Yo creo que las dos están ahí. Las dos siempre han estado ahí, pero es verdad que esa conexión con el público más directa, más de tú a tú, también ha ido creciendo con los años, cuando me he ido sintiendo más cómoda. Como espectadora me gusta cuando el que está en el escenario conecta conmigo. Me estoy acordando de Phil Collins en Madrid en un concierto. Llevaba su hoja escrita en español para decir las frases en español, me dio tanta ternura y me pareció tan bonito de cara a los que estábamos allí como espectadores. 

Eso es algo que yo siempre, siempre he sentido que tenía que ser así. La gente se toma su tiempo, paga su entrada, espera horas hasta que puede entrar. Tienes que estar ahí para ellos también, y eso siempre ocurre en mis conciertos. Esa persona aparece bastante. Hasta cuando se equivoca, que a veces pasa.

Muchos artistas dicen que, una vez que lanzan su música, esta ya le pertenece al mundo, lo que a veces implica cierta desconexión con sus propias canciones. En tu caso, cuando cantas en el escenario, ¿sigues conectando con tus canciones o has aprendido a tomar distancia emocional?

Yo no sé hacer otra cosa –más que conectar–. Creo que es una comunión entre el público y el artista. Porque además tú lo sientes. Sientes esa conexión. Y además, en mis conciertos, que se saben el 90% o el 80% de las canciones, pues al final es una retroalimentación. Yo les canto desde mi corazón y desde mi alma, y ellos también. Es algo muy bonito, la verdad. El escenario es de las cosas que más extrañas cuando no lo haces, cuando te das un tiempito. 

¿Qué canciones de este nuevo álbum te emociona más incorporar al nuevo setlist?

Yo interpretaría todo el álbum, pero entonces los fans de Mecano me dirían que dónde está el sencillo de Mecano. Debo tener un servicio bastante equilibrado, entonces de momento espero que sea una gira larga y a lo mejor pues iremos cambiando algunas cosas, pero de momento los 5 sencillos van en el show. Y luego van canciones también de algún álbum anterior, mis clásicos y los clásicos de Mecano.

Creo que si haces un show de tres horas con esas diez canciones, la gente asistirá feliz…

No lo dudo, lo mismo lo hago, porque hay canciones que digo, “ay, me hubiera gustado cantar esta, me hubiera gustado cantar la otra”.

Pero entonces me dicen, “ay, no me cantaste aquella de Mecano. Ay, no me cantaste la otra de tu disco en solitario”. Es que al final son muchos años, no tantos discos, pero son muchos años. Pero una cosa que ocurre a veces en los conciertos es que la gente me pide canciones y las cantamos juntos a cappella. No las tengo preparadas porque no puedo prepararlas todas, no acabaríamos nunca el concierto. Pero si a lo mejor me piden una canción, pues le canto un cachito ahí a cappella. Todo el mundo se va contento de mis conciertos.

Acabas de anunciar tu show en Perú ¿Qué es lo que más te gusta de venir a Latinoamérica? Porque creo que es un público un poco diferente en todos lados.

Sí, en general es un público muy apasionado. En Perú, o ese es el recuerdo que tengo, no sé si es una cuestión de respeto o una cuestión de timidez, pero siempre como que la cosa arranca así como tranquilita. Y luego cuando ya vamos entrando, ya nos vamos conociendo un poquitito más, ya la gente se va animando y aparece esa pasión latina que existe sí o sí en cualquier país de Latinoamérica.

Para mí ir a Lima siempre es un placer y me alegra muchísimo que ya hayamos podido anunciar la fecha del 3 de junio, que está aquí a la vuelta de la esquina, y con muchas ganas de ir de momento a Lima, ojalá luego se sume algún lugar más, ya veremos.

Cuál es tu línea favorita de “Se Ha acabado el show” y la que mejor representa el momento en el que estás en este momento como artista.

“Tengo claro que me quiero así” de Rosa del Desierto. Eso, que me gusta como soy. 

¿Qué le dirías a los músicos más jóvenes que se enfrentan a esta época en donde la música es cada vez más efímera? ¿Qué crees que hace que la música sea atemporal y llegue a ocupar un lugar tan especial como lo han hecho tus canciones? 

Bueno, yo creo que las prisas no son buenas. Yo creo que las cosas, las canciones, hay que escribirlas conscientemente. Para mí, hacer un disco y al año siguiente otro disco, al año siguiente otro disco, no tiene sentido. Yo diría a los que están empezando que sean muy honestos consigo mismos. Que no sigan las modas si no sienten que las tienen que seguir. Busquen ese lugarcito, no importa si es más grande o más pequeño, que busquen ese lugarcito que solo les pertenece a ellos. Que busquen el ser genuinos, el ser personales, el ser diferentes.

Que tengan mucha paciencia. Que a lo mejor no consiguen nunca su top, pero si lo que les gusta hacer es música, que no les importe el lugar desde donde la hagan, da lo mismo. Al final, si tienes tu nicho y tu gente que te escucha y te quiere y te gusta, para mí, eso es más que suficiente.

Esto te puede interesar

Utilizamos cookies para personalizar la experiencia de nuestros lectores.    Más información
Privacidad