Alex June y QLOUD unen fuerzas para estimular el cuerpo y la imaginación

Las artistas chilenas ofrecieron en el Bar de René un espectáculo de luces galácticas, teatralidad, coreografías sugerentes y experimentación musical.

Credit: Diego Escalante Prada

El pasado 30 de julio, dos artistas situadas a la vanguardia de la escena underground chilena se dieron cita en el escenario del Bar de René, lugar emblemático de la noche santiaguina. El enclave histórico de tradición rockera está celebrando su 30 aniversario con una propuesta inédita: un ciclo de actuaciones dedicado a proyectos musicales liderados por mujeres en el que, además, se explorarán nuevas sonoridades ajenas a la ortodoxia del local como la electrónica, el pop experimental y la música de autora.

Aquella noche, los asistentes comenzaron a llenar la sala oscura donde cobra vida el espectáculo, cuando unas luces tenues iluminaron el escenario, donde se situaron dos bailarinas. Sus pasos y contorsiones empezaron a dibujar los contornos de “Dance! Dance!”, intro con la que Qloud surge en escena para desencadenar un estallido de electrónica y danza espasmódica. De esta manera, la productora, cantante y DJ chilena inició su espectáculo con dos de los temas más escuchados de su segundo y último álbum, “BPMs y Malas Decisiones”. “Vampiro” y “LOLLiPOP” se sucedieron como aquelarres febriles de la noche e invitaban a sacudir las articulaciones en un entorno sórdido, pero irresistible, al calor de las luces de neón.

Credit: Diego Escalante Prada

Seguidamente, el paisaje de sintetizadores enarbolados por Qloud estimuló el ritmo cardiaco para calentar motores de cara a tres canciones con esencia urbana, donde el reggaetón se encuentra con otros estilos en la clandestinidad de un cuarto oscuro: “Luna roja”, “Cortante como diamante” y “Dame Boom”. La siguiente canción se llama “4am” y dejó recluida a la artista con su teclado en un rincón del escenario, un espacio de intimidad, en virtud del cual, cundía la sensación entre los espectadores de observar lo que sucede a través de un agujero en la pared.

Para restaurar el nivel de revoluciones, Qloud abrió las puertas de la etapa más techno de su espectáculo con “Girlboss Rota” y “LaCombiPerfecta”. La actuación se aproximó a su fin con “Webcam.luv” y “Bby Kitty”, dos temas que evocan la vertiente más house del pop electrónico con sonidos envolventes, y culminó con “Primera Vez”, canción que también cierra “AquaLuna”, el primer larga duración de la artista.

Credit: Diego Escalante Prada

Los asistentes se dispersaron por unos minutos para tomar algo y esperar el inicio de la siguiente función, a cargo de Alex June. Todo comenzó con una sinfonía de enormes profundidades donde dos cantantes líricos, un hombre y una mujer ataviados para un sepelio galáctico, se sumaron a las melodías. Unos minutos después, apareció June vestida de blanco y con el rostro velado para transformar la atmósfera con un canto operístico que parece tener su origen en alguna suerte de ente celestial.

Tras esta introducción, la artista desveló su semblante y un estruendo de percusión dio paso a la siguiente canción, “Ghost”. Poco a poco, Alex June fue desplegando la experimentación sonora que caracteriza su obra con canciones como “Distant Love” y “Moto”, donde la electrónica desempeña un papel fundamental y contribuye a generar un ambiente exótico y oscuro. La artista, por su parte, hizo gala de un gran talento escénico con diversas coreografías y recursos interpretativos, mientras los músicos acompañantes (baterista, guitarrista y cello) elaboraban los paisajes instrumentales de cada canción.

Credit: Diego Escalante Prada

El espectáculo prosiguió con “Obsidiana”, una canción repleta de texturas pulidas y reflejos esquivos que contó, además, con la inestimable compañía de Qloud. A continuación, la pista de baile se dejó nutrir de los sintetizadores y el espíritu dance de “A Mor”, la cual pasó el testigo a “Celine”, un tema inspirado en la historia real de una niña palestina que vive los horrores del genocidio en Gaza.

Con una hermosa danza con grandes abanicos de color negro, la música de after se impone con “Ella sabe” y “Fuego”, a la que se sumó Eloy, bailarín que supo plasmar las sombras del under en cada uno de sus movimientos. La siguiente parada fue “Chrysos”, un tema que suma capas de sintetizadores sobre un bajo pesado y sinuoso para estimular un zarandeo sensual entre los presentes y alzar los brazos en una plegaria esotérica.

Después de once canciones, cumbres, valles y varios cambios de vestuario, la actuación llegó a su final con “Fidélité”, una propuesta en varios idiomas que explora las diversas influencias musicales de Alex June y suscitó la euforia del público. La canción no dejaba de extenderse, nadie quería que acabara, cuando June empezó a invitar a los asistentes a subir al escenario y bailar juntos la apoteosis sonora que inundaba la sala: “Que todo el que cruce su mirada conmigo se suba al escenario”. 

Credit: Diego Escalante Prada

Antes de salir, uno podía girar la mirada y percatarse de que la tarima había quedado desierta, oscura y en silencio, excepto por un mensaje proyectado en la pared: “UNFOLLOW”.

Esto te puede interesar

Utilizamos cookies para personalizar la experiencia de nuestros lectores.    Más información
Privacidad