A Place To Bury Strangers desata postpunk, distorsión y energía abrasadora en su primera llegada a Lima [CRÓNICA]

La banda aclamada por la crítica como “La más ruidosa de Nueva York” hace su parada en Vichama Conciertos en el marco de su gira “Synthesizer”. Descubre cómo se vivió esta presentación de una de las bandas más intensas de la escena musical.

Foto: Cielo Velapatiño

El Jirón Carabaya se inundó de un aroma a cigarro, el frío característico de la capital peruana envolvía la noche, pero algo en el ambiente prometía un calor inusual. El centro de Lima se preparaba para acoger un evento aclamado como “el más ruidoso”. Desde el ingreso a Vichama, el humo de las máquinas de efectos especiales preparaba la atmósfera, además de contar con una gran producción escénica, todo estaba listo para uno de los eventos más explosivos de la escena musical.

La banda peruana Trazar Diamantes se encargó de abrir la noche. Sus riffs marcaron el compás mientras el público, poco a poco, iba llegando al lugar. Entre la gente, se llegó a presenciar a dos miembros de la banda: Oliver Ackermann y John Fedowitz, quienes saludaron de lejos a los asistentes, creando aún más expectativa. Tras la presentación, Trazar Diamantes se despidió con un breve agradecimiento, dejando el escenario completamente solo, únicamente con la música ambiental que preparaba lo que estaba por venir.

Foto: Cielo Velapatiño

A Place To Bury Strangers hizo su aparición en el escenario. Compuesto por Oliver Ackermann en la voz y guitarra, John Fedowitz en el bajo y Sandra Fedowitz en la batería, la banda catalogada como “La más ruidosa de Nueva York” pisaba tierras peruanas para deleitarnos con “Synthesizer”. Un pequeño riff se desprendía del escenario, los parlantes explotaron. Entre canción y canción, el público se mostraba bastante cautivado por la performance que estaba dando la banda. Después de haber tocado unas tres canciones, Oliver se dirigió al público mientras acercaba una guitarra bastante distorsionada siendo el elemento principal de la noche.

Continuaron con un par de canciones más, de pronto los chicos bajaron del escenario llevando sus instrumentos en medio del público. Se formó un gran círculo donde los protagonistas eran Ackermann (voz), Sandra (tambor) y John (bajo). Era otro nivel de presentación el acercarse con el público, algunos asistentes “pogueaban” al compás de la música, mientras que los parlantes desprendían todo ese sonido devastador. Una chica del público también acompañaba a Sandra tocando el tambor con un palillo. Más guitarras y efectos sonoros se podían apreciar en el concierto de los neoyorkinos.

Foto: Cielo Velapatiño

A lo largo de la noche, sonaron singles como ‘Keep Slipping Away’, ‘Alone’, ‘Disgust’, ‘Fear of Transformation’, ‘You Got Me’, ‘Bad Idea’ y ‘Have You Ever Been in Love’ como parte de la primera presentación de A Place To Bury Strangers. Puro noise rock, shoegaze, y postpunk concentrado en una atmósfera que solo ellos podían ofrecer. La voz de Oliver seguía marcando la puesta en escena, era un gran show. Entre flashes, sincronización de luces, y distintos efectos sonoros la banda neoyorkina armaba la presentación más ruidosa, abrasadora y trascendental de la escena musical.

Alrededor de las once de la noche, volvieron al escenario para un solo de Sandra en los tambores, con una magnífica voz en eco siendo el momento más cautivador y envolvente de la noche. John y Oliver hacían el acompañamiento, y el público se mostraba más empilado. Era, definitivamente, shoegaze en su máximo esplendor, en combinación con un gran juego de luces.

Foto: Cielo Velapatiño

De pronto, John toma dos guitarras del escenario para expandir el sonido que ya tenían, toda una combinación de elementos para crear el evento más envolvente de la noche. El trío neoyorkino había creado una gran atmósfera noise en el centro de la ciudad. Este rock experimental tan visceral, que había puesto a algunos asistentes con algodones en las orejas, no dejaba de cautivarnos. Tocaron un par de canciones más, sin perder el hilo atmosférico de la gira, un par de densos riffs y batería cerraban esta primera presentación de la banda.

Antes de la medianoche, A Place To Bury Strangers, concluyó el show. Oliver pasó entre el público sonriente para tomarse fotografías con los asistentes que aún se encontraban en el local, demostrando su amabilidad y profesionalismo. Había sido una gran presentación, detrás del incesable y cautivador ruido de “Synthesizer”, la magia del público y la producción del evento, algo que seguramente tanto yo, como los asistentes del 10 de septiembre vamos a recordar como el show más explosivo de la ciudad.

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